{"id":73972,"date":"2025-07-08T00:05:02","date_gmt":"2025-07-08T04:05:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=73972"},"modified":"2025-07-08T00:08:03","modified_gmt":"2025-07-08T04:08:03","slug":"dime-con-quien-andas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2025\/07\/08\/dime-con-quien-andas\/","title":{"rendered":"Dime con qui\u00e9n andas\u2026"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\">\n<figure class=\"alignright size-thumbnail\"><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Nestor-Estevez-150x150.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-66757\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Nestor-Estevez-150x150.jpg 150w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Nestor-Estevez-584x585.jpg 584w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">N\u00e9stor Est\u00e9vez<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDime con qui\u00e9n andas, y te dir\u00e9 qui\u00e9n eres\u201d. M\u00e1s que refr\u00e1n, es una advertencia y una gu\u00eda para entender el impacto profundo que tienen nuestras relaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), una de cada seis personas en el mundo sufre soledad, una condici\u00f3n que se relaciona con casi un mill\u00f3n de muertes cada a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como se puede notar, no se trata de un malestar trivial. Sencillamente, la soledad est\u00e1 a la altura del tabaquismo o la obesidad como factor de riesgo de mortalidad. Y aunque las conexiones digitales nos mantienen \u00aben contacto\u00bb, la paradoja de la era moderna es que nunca hemos estado&nbsp;<strong>tan conectados<\/strong>&nbsp;y, al mismo tiempo,&nbsp;<strong>tan solos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La soledad, como indica el informe de la OMS, no distingue edad ni geograf\u00eda, pero s\u00ed muestra mayor incidencia en adolescentes y personas mayores, especialmente en pa\u00edses de ingresos bajos y medios. Lo m\u00e1s alarmante es que este fen\u00f3meno, lejos de ser percibido como una emergencia social, a menudo se toma \u201ca lo chilin\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tecnolog\u00eda, aunque nos promete cercan\u00eda, a menudo sustituye el contacto humano genuino por una ilusi\u00f3n de v\u00ednculo. Tal como argumenta la soci\u00f3loga estadounidense Sherry Turkle en su obra En defensa de la conversaci\u00f3n (2015), hemos confundido la conexi\u00f3n constante con la verdadera comunicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Turkle nos remite al \u201cc\u00edrculo virtuoso\u201d propuesto por Thoreau. \u00c9l recomendaba usar tres sillas: una para la soledad, para estar con uno mismo; otra para la amistad, para relaciones \u00edntimas y personales, y una tercera para la sociedad, para la participaci\u00f3n en la vida p\u00fablica, la comunidad y el debate ciudadano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tecnolog\u00eda, afirma Turkle, ha roto ese c\u00edrculo. Nos sentimos inc\u00f3modos en la soledad, incapaces de introspecci\u00f3n; por ello, tambi\u00e9n nos cuesta empatizar con los dem\u00e1s. Esta desconexi\u00f3n interna se refleja en nuestras relaciones sociales, que se vuelven superficiales. De ah\u00ed la importancia del refr\u00e1n del inicio: las personas con quienes interactuamos no solo reflejan qui\u00e9nes somos, sino que moldean lo que llegaremos a ser.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La OMS propone estrategias como fortalecer la infraestructura para el contacto social \u2014plazas, bibliotecas, caf\u00e9s\u2014 y promover campa\u00f1as de concienciaci\u00f3n. Pero estas iniciativas deben ir acompa\u00f1adas de una transformaci\u00f3n cultural m\u00e1s profunda. Necesitamos revalorizar la conversaci\u00f3n cara a cara como pr\u00e1ctica cotidiana y como habilidad que, como la empat\u00eda, debe ense\u00f1arse y practicarse. Turkle lo resume as\u00ed: \u201cLa conversaci\u00f3n se encuentra en el camino hacia la experiencia de la intimidad, la comunidad y la comuni\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En sociedades como la nuestra, donde la tradici\u00f3n comunitaria ha sido parte tan esencial para dar sentido a la vida, la digitalizaci\u00f3n abrupta y desigual puede agudizar las brechas de conexi\u00f3n real. La OMS destaca que en pa\u00edses de ingresos bajos y medios el sentimiento de soledad es el doble que en pa\u00edses ricos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto no solo responde a factores materiales como infraestructura o acceso a salud mental, sino tambi\u00e9n a un debilitamiento de los espacios comunitarios y a la colonizaci\u00f3n del tiempo libre por tecnolog\u00edas que no favorecen la interacci\u00f3n profunda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No estoy negando los beneficios de la tecnolog\u00eda. Estoy proponiendo integrarla de manera cr\u00edtica, como medio, no como fin. Como se\u00f1ala Turkle, no se trata de rechazar los dispositivos, sino de redise\u00f1ar nuestra relaci\u00f3n con ellos: \u201cPodemos redise\u00f1ar la tecnolog\u00eda y cambiar la forma en que la incorporamos a nuestras vidas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto implica, por ejemplo, aprender a estar presentes en una conversaci\u00f3n sin la constante interrupci\u00f3n del celular o generar espacios \u2014en el hogar, la escuela o el trabajo\u2014 donde la atenci\u00f3n plena al otro sea la norma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algo est\u00e1 claro: nuestras interacciones no solo influyen en nuestra salud mental, sino que tambi\u00e9n nos modelan, y terminan modelando a nuestras sociedades. En consecuencia, sobran motivos para cuidar su calidad. Es por eso que la escucha atenta, la buena conversaci\u00f3n y la amistad necesitan un espacio preponderante en un mundo que se empe\u00f1a en eficiencia y productividad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como sociedad, estamos en una encrucijada: podemos seguir delegando nuestras relaciones a los algoritmos o podemos recuperar el arte de estar con otros. Porque, al final, no solo importa con cu\u00e1ntas personas interactuamos, sino&nbsp;<strong>con qui\u00e9n<\/strong>&nbsp;lo hacemos. Y en ese&nbsp;<strong>\u201ccon qui\u00e9n\u201d<\/strong>&nbsp;est\u00e1 la clave de nuestra salud, nuestra identidad y nuestra esperanza com\u00fan.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ \u201cDime con qui\u00e9n andas, y te dir\u00e9 qui\u00e9n eres\u201d. 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