{"id":73349,"date":"2025-05-31T00:56:24","date_gmt":"2025-05-31T04:56:24","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=73349"},"modified":"2025-05-31T00:56:24","modified_gmt":"2025-05-31T04:56:24","slug":"madre-madrecita-o-victima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2025\/05\/31\/madre-madrecita-o-victima\/","title":{"rendered":"\u00bfMadre, madrecita o v\u00edctima?"},"content":{"rendered":"\n<p>Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\">\n<figure class=\"alignright size-thumbnail\"><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Nestor-Estevez-150x150.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-66757\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Nestor-Estevez-150x150.jpg 150w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Nestor-Estevez-584x585.jpg 584w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">N\u00e9stor Est\u00e9vez<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Como cada final de mayo, acabamos de vivir un fin de semana en el que mucha gente intenta evidenciar todo eso bonito que dice sentir por su madre. Y tambi\u00e9n el mercado procura \u201chacer su agosto en mayo\u201d, con las madres como pretexto.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta vez, el mercado no ser\u00e1 tema central. M\u00e1s bien procuro llamar la atenci\u00f3n sobre algo que muy probablemente sea calificado como \u201cda\u00f1o colateral\u201d por el mercado y sus defensores \u201ca capa y espada\u201d. De ah\u00ed que, en una sociedad tan mercantilizada, exista la incertidumbre sobre la denominaci\u00f3n de quienes se vuelven madres cuando quiz\u00e1s solo deber\u00edan serlo de mu\u00f1ecas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo y que cifras oficiales dan cuenta de cierto avance en el tema, el embarazo en la adolescencia sigue siendo un mal con triste y hasta indignante incidencia en Rep\u00fablica Dominicana. Vale recordar que se trata de mucho m\u00e1s que embarazo de una muchacha cuando todav\u00eda ni su cuerpo ni su mente cuentan con la preparaci\u00f3n que necesitan para que se considere normal. Sencillamente, el embarazo en la adolescencia es una f\u00e1brica de pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no me refiero \u00fanicamente a pobreza material. Regularmente, un embarazo en esa etapa se traduce en trastorno para la vida de la jovencita, la de su familia, (aunque en menor medida) para la vida del embarazador y su familia, y como si faltara m\u00e1s, trastorna la vida de un ser humano que llega al mundo sin ser deseado (si es que logra superar los intentos de impedirlo, luego de contar con la informaci\u00f3n de que \u201cviene en camino\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan la Oficina Nacional de Estad\u00edstica, \u201cen el tercer trimestre del a\u00f1o 2024 ocurrieron 4,745 embarazos en adolescentes\u201d. Destaca la entidad oficial una reducci\u00f3n de 16.74% con respecto al tercer trimestre del a\u00f1o 2023. De todos modos, es un malestar que toc\u00f3 la vida de casi diez mil familias dominicanas en tres meses. Estamos hablando de familias que tuvieron que afrontar cambios relacionados con salud, econom\u00eda y relaciones sociales de algunos y probablemente de todos sus miembros.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa publicaci\u00f3n de la ONE no entra en detalles referidos a la cantidad de embarazos como resultados de violaciones, mucho menos la cantidad que result\u00f3 de violaci\u00f3n por parte de alg\u00fan amigo, vecino o familiar de la ni\u00f1a o jovencita. Tampoco refiere la cantidad de embarazos en adolescentes que probablemente fueron azuzadas por familias que ven en ellas \u201cla oportunidad para salir a flote\u201d, entre otras muchas realidades que caracterizan esta deprimente expresi\u00f3n de subdesarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo real y triste, adem\u00e1s de indignante, es que nuestro pa\u00eds sigue atrapado en un ciclo donde el embarazo temprano multiplica la desigualdad, reduce oportunidades y encadena a generaciones enteras a seguir viviendo en la marginalidad. Para entenderlo, solo hay que \u201cponerse en los zapatos\u201d de las familias de 585 ni\u00f1as con edades entre 11 y 14 a\u00f1os que se convirtieron en madres durante el per\u00edodo citado.<\/p>\n\n\n\n<p>Al tercer trimestre del a\u00f1o 2024, El\u00edas Pi\u00f1a era la provincia con mayor porcentaje de embarazos en adolescentes. Las cinco m\u00e1s afectadas por este mal las completan Montecristi, Peravia, Pedernales y Dajab\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero lo vergonzoso en grado extremo es que la edad promedio de los hombres que embarazan a adolescentes es de 25.13 a\u00f1os. Sencillo: alguien que s\u00ed sabe lo que est\u00e1 haciendo se aprovecha de alguien que termina \u201cagarrando el tiz\u00f3n por lo prend\u00ed\u2019o\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 pasando? \u00bfPor qu\u00e9 no avanzamos con mayor rapidez en la soluci\u00f3n de este problema? \u00bfNecesitamos readecuar las pol\u00edticas p\u00fablicas que lo abordan? \u00bfNecesitamos un enfoque m\u00e1s integral? \u00bfEst\u00e1 cumpliendo su rol la educaci\u00f3n? \u00bfLo est\u00e1n haciendo las iglesias? Y los medios de comunicaci\u00f3n, \u00bfest\u00e1n ayudando? \u00bfA qu\u00e9 ayudan? \u00bfQu\u00e9 rol est\u00e1 jugando la empresa en este tema? \u00bfSeguiremos distra\u00eddos o entenderemos la urgente necesidad de \u201cponer manos a la obra\u201d?<\/p>\n\n\n\n<p>Si de verdad queremos romper esta cadena, no basta con estad\u00edsticas alentadoras: se requiere acci\u00f3n integral, sostenida y articulada entre todos los sectores sociales, con la familia en el centro.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se tratara de tu hija o de alguien que a ti te duela, \u00bfpor cu\u00e1l nombre la llamar\u00edas?&nbsp;\u00bfPreferir\u00edas decirle madre, madrecita o v\u00edctima?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ Como cada final de mayo, acabamos de vivir un fin de semana&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":66757,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[55,143,51],"tags":[],"class_list":["post-73349","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales","category-nestor-estevez","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73349","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73349"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73349\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":73350,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73349\/revisions\/73350"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73349"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73349"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73349"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}