{"id":73249,"date":"2025-05-25T00:05:00","date_gmt":"2025-05-25T04:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=73249"},"modified":"2025-05-24T23:39:26","modified_gmt":"2025-05-25T03:39:26","slug":"de-ciudad-guevara-a-quislaona-breve-relacion-de-la-breve-ciencia-ficcion-neoindigenista-dominicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2025\/05\/25\/de-ciudad-guevara-a-quislaona-breve-relacion-de-la-breve-ciencia-ficcion-neoindigenista-dominicana\/","title":{"rendered":"De Ciudad Guevara a Quislaona: breve relaci\u00f3n de la breve ciencia ficci\u00f3n neoindigenista dominicana"},"content":{"rendered":"\n<p>Por<strong> An\u00edbal Hern\u00e1ndez Medina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La literatura dominicana de motivo ind\u00edgena se ha movido tradicionalmente entre dos polos. El primero de car\u00e1cter hist\u00f3rico. El segundo, de tono fant\u00e1stico, dedicado a la creaci\u00f3n especulativa a partir de los mitos ta\u00ednos (con un cierto n\u00famero de obras que se limitan a solo llevar a la forma literaria la tradici\u00f3n oral de origen precolombino). En tanto a la vertiente social y reivindicativa del indigenismo latinoamericano, presente durante las primeras d\u00e9cadas del siglo veinte, nunca se desarrollar\u00eda su representaci\u00f3n nacional por la no supervivencia de la poblaci\u00f3n originaria. Ahora bien, el cultivo de este binomio en sus primeras d\u00e9cadas, marcado por el romanticismo decimon\u00f3nico en que surge, tiene como objeto apelar al fervor nacional, a trav\u00e9s de la remembranza ta\u00edna. Busca en la era precolombina a los primeros dominicanos siglos antes que hubiese Rep\u00fablica Dominicana. Esto se debe a las guerras patrias en que la joven naci\u00f3n criolla necesitaba una identidad aglutinadora y diferenciadora, al inicio contra Hait\u00ed; luego, y principalmente, contra Espa\u00f1a. Con los haitianos result\u00f3 f\u00e1cil, diferencias de lengua y religi\u00f3n debidas a una metr\u00f3polis francesa. Mientras tanto, contra la Corona espa\u00f1ola era m\u00e1s complicado. El mismo idioma, misma fe cat\u00f3lica mayoritaria, sincr\u00e9tica o no, y el apego a la metr\u00f3polis hisp\u00e1nica por parte de las \u00e9lites sociales y econ\u00f3micas. Entonces, \u00bfc\u00f3mo construir el discurso nacional y su propaganda de guerra contra la \u00abmadre patria\u00bb? Los indianistas fueron la respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>La premisa consist\u00eda en identificar al pueblo dominicano y su lucha contra la invasi\u00f3n espa\u00f1ola, patrocinada por los criollos hispan\u00f3filos, con los pueblos precolombinos oprimidos por el mismo imperio trescientos a\u00f1os antes. Es decir, enlazar a los primeros marrones con los nuevos, la poblaci\u00f3n mayoritariamente afrodescendiente, que enfrentaban al marqu\u00e9s de las Carreras y aliados. Obras como <em>Iguaniona<\/em> (1867) y <em>Escenas abor\u00edgenes<\/em> (1872), de Javier \u00c1ngulo Guridi; <em>Anacaona<\/em> de Salome Ure\u00f1a; <em>Ozema o la virgen indiana <\/em>(1867), de F\u00e9lix Mar\u00eda del Monte; <em>Fantas\u00edas Ind\u00edgenas<\/em> (1877), de Jos\u00e9 Joaqu\u00edn P\u00e9rez; o la emblem\u00e1tica novela <em>Enriquillo<\/em>, de Manuel de Jes\u00fas Galv\u00e1n, publicada entre 1879 y 1882, buscaban la exaltaci\u00f3n del ta\u00edno y la representaci\u00f3n de sus penurias generadas por la invasi\u00f3n extranjera que al final lo llevar\u00edan a su exterminio. En esencia, la idealizaci\u00f3n (y simplificaci\u00f3n) del h\u00e9roe indio para la creaci\u00f3n del mito nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque de entre estas grandes piezas de \u00abta\u00ednismo\u00bb dominicano se omite una en especial. Una que no se suele registrar dentro de la tradici\u00f3n indigenista en la literatura dominicana, pero que ser\u00eda una de las iniciadoras de lo especulativo nacional: \u00abLa ciguapa\u00bb (1866), de Javier \u00c1ngulo Guridi. Cuento de terror fant\u00e1stico que nos narra las penurias de un joven campesino al perder su prometida frente a un macho de estas creaturas que habitan los bosques de la isla. Las ciguapas (y ciguapos), provenientes de la tradici\u00f3n oral de origen arahuca, pertenecen a la familia de personajes de pies invertidos presentes en la Am\u00e9rica ind\u00edgena como el curupira o el padremonte. La religi\u00f3n ta\u00edna contin\u00faa representada en la literatura dominicana, esencialmente como escenario de la literatura fant\u00e1stica en su vertiente infantil. Nos referimos a t\u00edtulos como \u00abLa eracra de oro\u00bb (1948), de Virginia de Pe\u00f1a de Bordas; <em>De d\u00f3nde vino la gente<\/em> (1978), de Marcio Veloz Maggiolo; o de <em>La ciguapa encantada por la Luna<\/em> (2016), de Avelino Stanley.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero \u00bfd\u00f3nde queda la ciencia ficci\u00f3n dominicana?<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de otros pa\u00edses, la Rep\u00fablica Dominicana no tuvo una etapa precursora de fantaciencia, el camino h\u00edbrido entre la ciencia ficci\u00f3n y la fantas\u00eda dominado por tecnolog\u00edas cuasim\u00e1gicas o viajes fant\u00e1sticos. Lo m\u00e1s cercano ser\u00eda lo que consideramos en la escena local como la primera pieza de ciencia ficci\u00f3n dominicana: \u00abLos \u00faltimos monstruos\u00bb (1941), de Juan Bosch. Este versa sobre los aparentes d\u00edas finales de la humanidad en una Tierra dominada por una especie de creaturas <em>kaiju. <\/em>En esta ucron\u00eda, los pocos humanos sobrevivientes atestiguan la batalla final entre los titanes que, en una danza de mutua destrucci\u00f3n, perecen, d\u00e1ndole a la raza humana la oportunidad de subsistir y convertirse en la especie dominante. \u00abLos \u00faltimos monstruos\u00bb es publicado en Cuba. Bosch, como muchos otros intelectuales, vive en el exilio debido al trujillato. No es hasta 1964 que se publica en Rep\u00fablica Dominicana, casi tres a\u00f1os despu\u00e9s de la ca\u00edda del r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la desaparici\u00f3n del dictador, la sociedad dominicana inicia un accidentado proceso de cambios que marcan los sesenta, tiempo de revoluci\u00f3n y resistencia frente a una nueva dictadura impuesta por los <em>marines<\/em> estadounidenses. En este contexto, el arte y la literatura se convierten en pieza central para la juventud criolla. Por igual, la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n se vuelve urbana, el campo (y su tradici\u00f3n oral), como motivo principal de la narrativa nacional, pierde protagonismo. La ciudad, las ciencias sociales y la situaci\u00f3n pol\u00edtica nacional e internacional lo sustituyen. Una nueva generaci\u00f3n de escritores emerge y, con ellos, la ciencia ficci\u00f3n dominicana. Diferentes grupos culturales dominan la vanguardia art\u00edstica, uno de sus m\u00e1s activos, La M\u00e1scara, organiza el Concurso de Cuentos del Movimiento Cultural La M\u00e1scara(1966-1971). En su edici\u00f3n de 1968, Efra\u00edn Castillo obtiene el tercer lugar con su cuento \u00abTom <em>the Rock<\/em>\u00bb, una distop\u00eda de sobrepoblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom es la estrella pop brit\u00e1nica contratada como la figura protag\u00f3nica de la campa\u00f1a publicitaria para promover <em>Dernierespoir, <\/em>el anticonceptivo usado por el gobierno del Estado-mundo con el objetivo de parar los nacimientos por veinticinco a\u00f1os. Pero la humanidad se ha condenado a s\u00ed misma, cuando, finalizado su plan antini\u00f1os, se percata que las mujeres han quedado inf\u00e9rtiles. La historia se ve influida por los tumultuosos a\u00f1os sesenta: la aparici\u00f3n de los controles modernos de natalidad, la revoluci\u00f3n sexual, los Beatles y la explosi\u00f3n de la publicidad comercial.<\/p>\n\n\n\n<p>Castillo expande su universo con <em>Inti Huam\u00e1n o Eva again<\/em> (1983), la primera novela de ciencia ficci\u00f3n dominicana. En ella, Inti, una india andina boliviana e hija de un minero residente en Ciudad Guevara, se embaraza convirti\u00e9ndose en la madre de la nueva humanidad. Con <em>Inti Huam\u00e1n\u2026<\/em> no solo tenemos a la primera obra de formato largo de ciencia ficci\u00f3n criolla (que le seguir\u00eda muy de cerca la segunda novela dominicana del \u00e1rea, <em>Una casa en el espacio,<\/em>1985, de Josefina De La Cruz), sino la primera incorporaci\u00f3n del elemento ind\u00edgena al g\u00e9nero local, aunque no ta\u00edno.<\/p>\n\n\n\n<p>El universo de la novela est\u00e1 dominado por el occidente europeo y anglosaj\u00f3n como el poder geopol\u00edtico de esta humanidad que se ha expandido por el sistema solar. Una humanidad de ficci\u00f3n igualmente marcada como la nuestra por las advertencias neomaltusianas de la \u00e9poca, motivadoras de varias de las pol\u00edticas p\u00fablicas de control natal de los sesenta y setenta en plena guerra fr\u00eda. Este temor a una cat\u00e1strofe de sobrepoblaci\u00f3n estuvo presente en gran parte de las distop\u00edas de la \u00e9poca. Hablamos de novelas como<em> \u00a1Hagan sitio!, \u00a1hagan sitio!<\/em> (1966), de Harry Harrison;<em> La fuga de Logan <\/em>(1967), de William F. Nolan y George Clayton Johnson, y <em>Todos sobre Zanz\u00edbar <\/em>(1968), de John Brunner. <\/p>\n\n\n\n<p>Por igual, el miedo antinatalista domina a la Tierra corporativa y tecn\u00f3crata de Castillo, pero el autor nos localiza su salvaci\u00f3n en el sur subordinado. En la ruralidad andina, Inti, una analfabeta del subdesarrollo, nos rescata de la infertilidad que se present\u00eda perpetua hasta la extinci\u00f3n, en medio de un espect\u00e1culo medi\u00e1tico atestiguado por toda la Tierra y sus colonias. Aunque existe un gui\u00f1o. Inti es embarazada por su propio hermano. Su descendencia est\u00e1 condicionada por la endogamia y sus consecuencias deformantes, como nos describe Castillo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Intinuninani, ponme dos brazos sobre los hombros, dos en la cintura, y con el otro suj\u00e9tame las piernas. \u00a1Quiero sentirme abrazado a ti! Ahora, con una de tus bocas mu\u00e9rdeme el cuello, con la otra b\u00e9same y con la \u00faltima h\u00e1blame de amor. Ahora, m\u00edrame con tus ojos. Desv\u00eda uno hacia los m\u00edos, otro hacia mi pelo y cierra los otros para que concentres tu esfuerzo en mi amor por ti. \u00a1Ah, Intinuninani, qu\u00e9 bueno es el amor!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La nueva humanidad es aberrada ante los ojos de la vieja. La ruptura del status quo global, anquilosado y anacr\u00f3nico, implica una nueva definici\u00f3n de lo humano.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de<em> Inti Huam\u00e1n\u2026<\/em> y <em>Una casa en el espacio, <\/em>la producci\u00f3n de CF dominicana es escasa en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo veinte. Solo algunos cuentos y microrrelatos aislados representan al g\u00e9nero y, dentro de este, <em>Inti Huam\u00e1n\u2026<\/em> queda como la \u00fanica exponente de ciencia ficci\u00f3n neoindigenista en el siglo que finaliza. Lo ta\u00edno (y el poco representado resto de lo precolombino dominicano) sigue siendo dominado por el <em>fantasy<\/em> infantil. Pero con el nuevo milenio, el auge de la ficci\u00f3n especulativa audiovisual, de videojuegos, historieta y literaria toca a la Rep\u00fablica Dominicana tambi\u00e9n. Colecciones de cuentos, novelas y el reconocimiento de la cr\u00edtica y la academia en forma de estudios y premios, tanto nacionales como internacionales, marcan la escena literaria local; en la cual, el neoindigenismo, t\u00edmidamente, hace su aportaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Encontramos obras como los cuentos \u00abEl regalo de Yucah\u00fa\u00bb y \u00abLa sacerdotisa Azteca\u00bb, de Morgan Vicconius Zariah e \u00abInicio\u00bb, de Mois\u00e9s Santana. Por igual, la <em>Cr\u00f3nicas historiol\u00f3gicas <\/em>(2014), de Odilius Vlak, nos presenta ucron\u00edas con algunos elementos ta\u00ednos. Adem\u00e1s, le damos la bienvenida a \u00abEl que viene del agua\u00bb dentro de la novela afrofuturista de Rita Indiana, <em>La mucama de Omicunl\u00e9 <\/em>(2015). Un enviado de Yucah\u00fa, el creador, visita el Santo Domingo de los a\u00f1os noventa; uno de los ejes temporales en que se desarrolla la trama, que es tanto afrofuturista como ecopunk, de CF <em>queer<\/em> y neoindigenista.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro t\u00edtulo es <em>La paradoja del F\u00e9nix <\/em>(2018), de Peter Dom\u00ednguez. En este universo dist\u00f3pico, nos encontramos en un Caribe del a\u00f1o 2300, donde la Nueva Rep\u00fablica, comandada por el Triunvirato, alberga a los tecnota\u00ednos. Una confederaci\u00f3n de caciques autocr\u00e1ticos y sus tribus conformadas por ciborgs criollos, adoradores de la tecnolog\u00eda que la asumen como la nueva magia: la cibermancia. En el centro de la fe, se encuentra el culto a la alteraci\u00f3n del cuerpo a trav\u00e9s de implantes cibern\u00e9ticos. La mayor\u00eda de estos tecnota\u00ednos residen bajo el domo de Atabex, la ciudad-boh\u00edo enclavada en las dunas del sur de la isla de Santo Domingo. El libro de cuentos, nueve en total, comparte un mismo universo narrativo, aunque solo son tres los neoindigenistas: \u00abEl areyto del tecnota\u00edno\u00bb, \u00abSerpientes de sangre\u00bb y \u00abViolencia atmosf\u00e9rica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Las m\u00e1s recientes adiciones en el devenir \u00abtainofuturista\u00bb dominicano son: <em>Quislaona. A dominican fantasy anthology<\/em> (2022)<em>,<\/em> recopilaci\u00f3n biling\u00fce de 16 cuentos y 4 historietas realizada por Dominican Writers Association, colectivo de escritoras y escritores de la di\u00e1spora dominicana en Estados Unidos, en conjunci\u00f3n con <em>Worldbuilding Magazine<\/em> y Cultura C\u00f3mic RD; editada por Zaivy Luke-Alem\u00e1n. Cada historia seleccionada, a partir de un concurso abierto, es parte del universo compartido de fantaciencia de la isla de Quislaona, antiguamente conocida como Botija. En esta, los pueblos nativos On\u00edat y Kawara, inspirados en los ta\u00ednos y arawak, conviven con varias especies de animales antropom\u00f3rficos, sirenas y seres tel\u00e9patas; adem\u00e1s de los misteriosos viajeros, aparentes alien\u00edgenas que han marcado la historia de Quislaona con su tecnolog\u00eda cuasim\u00e1gica. La siguiente es <em>Viaje al centro de los mitos<\/em> (2023), de Odilius Vlak, novela <em>weird<\/em> que reinterpreta como un periplo de ciencia ficci\u00f3n y horror c\u00f3smico el encuentro entre fray Ram\u00f3n Pan\u00e9 y la religi\u00f3n del pueblo taino.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, hemos visto como el \u00abta\u00ednismo\u00bb dominicano, de sabor indianista m\u00e1s que indigenista, y que parec\u00eda que solo se limitar\u00eda a la idealizaci\u00f3n hist\u00f3rica de inspiraci\u00f3n patri\u00f3tica, cultivada principalmente a finales del siglo XIX, ha seguido vigente gracias a la literatura especulativa nacional. Aunque dentro de esta, la vertiente cognitiva, la ciencia ficci\u00f3n, languidece frente a la producci\u00f3n fant\u00e1stica, sobre todo la infantil. Aun as\u00ed, encontramos t\u00edtulos suficientes para que podamos hablar de una ciencia ficci\u00f3n neoindigenista criolla, mayormente tainofuturista. Escasa pero presente en el escenario literario local y que ir\u00e1 en crecimiento debido al auge de la ciencia ficci\u00f3n dominicana que ha venido teniendo en estos \u00faltimos quince a\u00f1os y la fascinaci\u00f3n que representa la cosmovisi\u00f3n precolombina para la nueva camada de escritoras y escritores especulativos locales.<\/p>\n\n\n\n<p><br><br><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por An\u00edbal Hern\u00e1ndez Medina La literatura dominicana de motivo ind\u00edgena se ha movido tradicionalmente entre&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":73250,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[59],"tags":[],"class_list":["post-73249","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista-antillana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73249","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73249"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73249\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":73251,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73249\/revisions\/73251"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/73250"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73249"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73249"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73249"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}