{"id":72892,"date":"2025-05-05T00:35:30","date_gmt":"2025-05-05T04:35:30","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=72892"},"modified":"2025-05-05T00:45:14","modified_gmt":"2025-05-05T04:45:14","slug":"cesar-sanchez-beras-un-alucinante-festin-en-el-laberinto-literario-de-entre-siglos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2025\/05\/05\/cesar-sanchez-beras-un-alucinante-festin-en-el-laberinto-literario-de-entre-siglos\/","title":{"rendered":"C\u00e9sar\u00a0S\u00e1nchez\u00a0Beras: Un alucinante fest\u00edn en el laberinto literario de entre siglos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Aferrarse a las cosas detenidas, <\/em><br><em>es ausentarse un poco de la vida, <\/em><br><em>la vida que es tan corta al parecer.&nbsp;<\/em><br>Pablo Milan\u00e9s<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por&nbsp;<strong>Luesmil Castor Paniagua<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es una po\u00e9tica de un lenguaje l\u00fadico y un universo on\u00edrico del pensar, profusamente adictivo a la esperanza del Ser, profundamente emotivo y r\u00edtmico como el merenguear del viento. Es que habitar la po\u00e9tica de C\u00e9sar S\u00e1nchez Beras, es una forma de morirse y nacer en las palabras. Es soportarse en las briznas de cenizas de un di\u00e1logo envenenador del c\u00edrculo conc\u00e9ntrico del tiempo difunto en los dos relojes de sol de la isla. En \u00e9l, la palabra es un infierno donde arden con crueldad los personajes del escritor. Un cielo de fuego donde el poeta se vomita el dolor habitado en su alma como resoplar de humareda de insiencio.&nbsp; En su po\u00e9tica est\u00e1 el don que la palabra impone, las palabras en \u00e9l marcan el ritmo de cruzar el m\u00e1s largo y lodoso puente del amor escritural.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-medium\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"300\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/cesar-sanchez-beras-300x300.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-72894\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/cesar-sanchez-beras-300x300.jpg 300w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/cesar-sanchez-beras-150x150.jpg 150w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/cesar-sanchez-beras.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">C\u00e9sar S\u00e1nchez Beras (Cr\u00e9dito: fuente externa)\n<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">C\u00e9sar en su nacer y hacer cultural y literario es oriundo de la Universidad Aut\u00f3noma de Santo Domingo, recordarlo en el quehacer de&nbsp;<em>teatro callejero<\/em>&nbsp;en el Movimiento Cultural Universitario (MCU). Buscarlo all\u00ed en medio del bullicio de las poes\u00edas coreadas en la explanada de la Facultad de Humanidades o para llevarla o devolverla a los barrios, como dir\u00eda Narcizaso, era encontrarlo arrodillado ante el altar del folclor nacional al cual ha aportado tanto su San Pedro de Macor\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando hace unos a\u00f1os abordamos el pensamiento te\u00f3rico sobre&nbsp;<em>poes\u00eda fenomenolog\u00eda&nbsp;<\/em>dado el pensar de filosof\u00eda y po\u00e9tica de Chantal Maillard, en el hurgamiento de su texto&nbsp;<em>La raz\u00f3n est\u00e9tica<\/em><em>*1<\/em>&nbsp;propuesta pensada desde la fr\u00eda Europa, yo, en cambio, pensaba en matizaciones un tanto m\u00e1s caribe\u00f1as para ponderar el alto talante de importantes y grandes escritores de este corredor de islotes salpicados de sal, espumas, olas y peces de colores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y bien me dec\u00eda al respecto, puede ser esta una mirada m\u00e1s amplia y abarcadora y para que suceda as\u00ed, deber\u00edamos abordar el concepto de una&nbsp;<em>Literatura de la fenomenolog\u00eda o literatura fenomenol\u00f3gica<\/em>, (<em>yo me quedo con el primer t\u00e9rmino<\/em>), claro que no entendida desde la crudeza de E. Husserl, sino m\u00e1s bien vista desde esta propuesta est\u00e9tica de la acad\u00e9mica y pensadora belga-espa\u00f1ola ya arriba mencionada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">C\u00e9sar SB en su literatura ha surcado casi todos los g\u00e9neros, si no todos y un poco m\u00e1s, su l\u00edmpida po\u00e9tica lo hace poseedor de ganados galardones y lauros, tanto en el terru\u00f1o como en el extranjero y por dem\u00e1s, due\u00f1o de varios libros publicados, tanto en el g\u00e9nero de la novela, poes\u00edas, ensayos y el cuento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero otros mundos desdibujan en \u00e9l su riqueza escritural como es el caso de la d\u00e9cima en donde tiene un vasto territorio recorrido de manera triunfal y ni hablar de su hacer de la literatura infantil tanto en la poes\u00eda como en la narrativa para menores de edad, all\u00ed C\u00e9sar S\u00e1nchez, es casi inalcanzable en su gran y abundante producci\u00f3n de textos, muchos de ellos premiados por lo que sin temor a dudas lo ha ido acercando hacer un postulante para ser Premio Nacional de Literatura, por lo que estamos seguro que cuando llegue hacerlo (si es que tiene la suerte), no ser\u00e1 sorpresa dada la factura literaria que lo cobija, tanto en la isla como en el ultramar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este dif\u00edcil campo literario de lo infanto-juvenil, ha demostrado una alta carga de sensibilidad humana, pero es un g\u00e9nero en el que \u00e9l logra a la perfecci\u00f3n el manejo del sentido educativo en todas sus dimensiones. Por ejemplo, en uno de sus libros&nbsp;<em>\u00a8La&nbsp;<\/em><em>t\u00eda va a Contar la Historia<\/em>\u00a8 el cual es una pieza de teatro infantil, el autor surca en uno de los m\u00e1s amplio y doloroso episodio ideol\u00f3gico-pol\u00edtico de nuestra historia republicana reciente, sin caer en el elemento panfletario. Veamos un trozo de uno de los actos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u00a8<em>Pero ahora, duerman ni\u00f1os<\/em><br><em>para que pueda su t\u00eda, escribirles a sus sobrinos<\/em><br><em>como si fuera leyenda, c\u00f3mo tres ni\u00f1as pudieron derrotar<\/em><br><em>a las tinieblas y volverse mariposas con alas inmensas,<\/em><br><em>para volar sobre el miedo hasta vencer a una Bestia\u00a8.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>&nbsp;<\/em>Como podemos leer esta es una acci\u00f3n escritural en el cual nuevos colores del decir se hacen verbo de resistencia y lucha permanente por la conservaci\u00f3n de la memoria hist\u00f3rica de la naci\u00f3n. Sobre manera que todos saben que el escribir para la infancia es un acto delicado para cualquier autor. En cambio, en esta obra se mantiene ese sentido y olfato de delicado escribir para el universo infantil con genialidad y gracia que lo pondera cada uno de sus textos publicados en este \u00e1mbito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la misma la motivaci\u00f3n al estudio, la educaci\u00f3n de hogar, el conocimiento de la historia para que el olvido no sea sorpresa del futuro y est\u00e1n all\u00ed presentes de manera magistral y con un universo de di\u00e1logos cargados de una l\u00edmpida intenci\u00f3n de llovernos dentro y hacernos crecer el patriotismo que se nos torna \u00e1rido en muchos instantes de nuestro transcurrir societal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas, sin dudas son obras que convocan a los infantes hacer dioses del g\u00e9nero, porque cada instante contado los arrastra por la concienciaci\u00f3n del sentido de crear y educarse literariamente tal y como lo hace el autor con la destreza y la gracia de una pluma que engrandece el parnaso de la literatura dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00e9 si decir, que en nuestro escritor C\u00e9sar S\u00e1nchez hay una literatura comprometida, un escribir fundado en el sentir de conservar la memoria nacional, un contar historias por la preservaci\u00f3n de la convivencia democr\u00e1tica. Al menos, si no es una literatura comprometida, \u00e9l en su accionar de escribidor es un comprometido que nos narra, nos cuenta, que nos zarandea sobre trozos de episodios nacionales que son puntos \u00e1lgidos del vivir democr\u00e1tico del cual disfrutamos en este presente siglo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>En la poes\u00eda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su po\u00e9tica \u2013la<em>&nbsp;intertextualidad<\/em>\u2013 aquel t\u00e9rmino del que se dice&nbsp;<em>inventado por Julia Kristeva&nbsp;<\/em><em>2<\/em>, en \u00e9l se da a la perfecci\u00f3n cuando en su cantar discurre en una b\u00fasqueda del pasado referente y el presente de un discurso que surca el andar antropol\u00f3gico que vive y muere en el barrio, en lo simple, en lo nimio y trivial de la gente que deambula por las calles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es significativo en su literatura ese discurrir enmascarado de dramaturgia que imprime una actuaci\u00f3n actoral en su discurso po\u00e9tico, en su lenguaje narrativo por igual, C\u00e9sarSB es una expresi\u00f3n que desanda en un ayuntamiento de propuestas est\u00e9ticas en su literatura de gran carga educativa y es que S\u00e1nchez Beras, viene de ah\u00ed, de ese proponer de una po\u00e9tica callejera con las&nbsp;<em>poes\u00edas coreadas<\/em>&nbsp;en el centro de los sectores populares en los a\u00f1os dif\u00edciles y de compromiso ideol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy, \u00e9l se reinventa en un decir po\u00e9tico, amarrado a la caribe\u00f1idad desde una existencialidad transida. En su accionar literario \u00e9l va cavando m\u00e1s y m\u00e1s en la hundidad de su discurso narrativo po\u00e9tico. En ese discurso del yo y del otro en el que navega el autoexilio, el morir haciendo la vida bajo el fr\u00edo, tras el hielo en que se convierte su epidermis es norte, pero en su volcada alma es sur atrapado entre olas, sol, cocoteros y arena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Veamos el trozo de este poema&nbsp;<em>Delineando un vocablo<\/em>\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>Escribirte como velero ardiendo<\/em><br><em>como si solamente quedara una palabra,<\/em><br><em>para decirlo todo, para contar el miedo,<\/em><br><em>cuando ya para el sue\u00f1o no exista otra<\/em> <em>ma\u00f1ana.<\/em><br><em>Cuando ya para el sue\u00f1o no exista otra ma\u00f1ana<\/em><br><em>Escribirte este \u00faltimo presagio de la angustia\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero lo cierto es que en cualquiera de sus facetas C. S\u00e1nchez Beras, anda tras una po\u00e9tica atravesada de locura musical, hay en sus versos un don por el canto topado del juego de las im\u00e1genes y del derretir de las met\u00e1foras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la poes\u00eda de este poeta dominicano (<em>miembro de la generaci\u00f3n de los 80<\/em>) hay una dulzura del corear de p\u00e1jaros en el construir del verso, llegando con ello a una poes\u00eda que va descubriendo su autenticidad, es una po\u00e9tica fundante, tamizada de ese juego de palabras que ataja el despertar de la memoria en un ensamblaje de armon\u00eda r\u00edtmica, de esos colores musicales que son alcanzados por las composiciones literarias de C\u00e9sarSB. De quien se puede decir es uno de los poetas con mayor musicalidad en su versal escritural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed como memoria tiene para su don de narrar, de declamar, de cantar los versos suyos y ajenos. Ah\u00ed pocos como \u00e9l, gozador de su voz, su dominio esc\u00e9nico y su dominio del decir acorralan al m\u00e1s desconcertado de sus escuchas. Pero igual a los leyentes, porque esa musicalidad r\u00edtmica del poetizar la traslada con facilidad al texto con que confronta el lector cual tambor Congo hiriendo la madrugada desde Mata los Indios al \u00c1frica madre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este autor, es como si la idea del eterno retorno de F. Nietzsche 3, fuera el eterno alimento po\u00e9tico, \u00e9l anda all\u00ed, en ese buscar donde&nbsp;<em>\u00a8el tiempo no es lineal, sino circular\u00a8&nbsp;<\/em>y portavoz de un universo on\u00edrico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es que \u00e9l, ha bebido en la literatura de los griegos, en \u00e9l, est\u00e1 la preocupaci\u00f3n por lo moral, por la educaci\u00f3n en valores, en su canto po\u00e9tico C\u00e9sar S\u00e1nchez husmea en la preocupaci\u00f3n de lo humano, la otredad es un domingo anunciando la buena venturanza de la semana. Por eso, el regresarse en su po\u00e9tica es una patente de preocupaci\u00f3n societaria. Veamos lo que nos dice y como trata en su poema 3 (P\u00e1g. 3) del libro&nbsp;<em>Traves\u00eda a la Quinta Estaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u00a8<em>si no existen fantasmas<\/em><br><em>entonces \u00bfqu\u00e9 soy yo?<\/em><br>\u00bfde\u00a0<em>qui\u00e9n son estas manos pudri\u00e9ndose en la espera?<\/em><br><em>\u00bfqui\u00e9n diagrama el crep\u00fasculo que suda en mis adentro?<\/em><br><em>\u00bfde qui\u00e9n son estas u\u00f1as?\u00a0<\/em><br><em>este rencor acuoso<\/em><br><em>\u00bfa qui\u00e9n le pertenece la infamia de mi sangre?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>Lib\u00e9rame en tu c\u00e1liz<\/em><br><em>yo soy el que regresa en el canto del agua.<\/em><br><em>\u2026desmi\u00e9nteme la voz<\/em><br><em>di que no soy el ojo de Ariosto que regresa<\/em><br><em>ni el falo de Abraham poblando las cavernas\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>&nbsp;<\/em>Es que la po\u00e9tica de S\u00e1nchez Beras es un inhollado terreno literario lo que es en \u00e9l una fortaleza que de seguro estremecer\u00e1 a sus leyentes, este escritor va sumergido bajo una turbia atm\u00f3sfera literaria que terminar\u00e1 en un toque de gris angustia. Veamos un trozo del&nbsp;<em>poema 28<\/em>&nbsp;del mismo libro en la p\u00e1g. 29.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>Esta ciudad se muere<\/em><br><em>Bajo un balc\u00f3n azul que cuelga de tus manos<\/em><br><em>Una m\u00fasica extra\u00f1a desentierra los duendes<\/em><br><em>el oto\u00f1o golpea<\/em><br><em>el rastro de las horas se pierde en la agon\u00eda<\/em><br><em>de un milagro que tiene las llaves de las sombras\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 ciudad se muere?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al leer este autor significativo de la generaci\u00f3n ochentista, igual da, en espa\u00f1ol o en ingl\u00e9s, puede ser en Boston, Santo Domingo o Par\u00eds como El Salvador. Porque a fin de cuentas lo que importa es que en el narrar po\u00e9tico de C\u00e9sar S\u00e1nchez hay una literatura que se abisma y se dilata en el recodo del verbo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al trastear la po\u00e9tica de este autor hay una inmortalidad del verso, logrado con un alto grado de belleza, de derroche l\u00edrico, digamos que con una lucidez de elevaci\u00f3n m\u00edstica tocada de una armon\u00eda, musicalidad y clarividencia Poundiana. Porque, que era Ezra Pound si no, esa musicalidad y verbo, poes\u00eda profunda y fecunda\u2026 avistemos un ejemplo que nos trae el&nbsp;<em>poema 27<\/em>&nbsp;del mismo libro en su p\u00e1g. 28.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>\u00a8Dame el mar verde oscuro que se cuece en tus p\u00e1rpados <\/em><br><em>cuando tu boca hechiza el \u00e1ngel del regreso\u2026<\/em><br><em>Dame el rastro del sue\u00f1o<\/em><br><em>que corre en tu cintura<\/em><br><em>el rinc\u00f3n donde mueren los \u00faltimos presagios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su po\u00e9tica trasciende una alma melancol\u00eda, su coraz\u00f3n agujereado por el dolor. Su poes\u00eda es un c\u00famulo de extra\u00f1a armon\u00eda y sonoridad evocadora de un esp\u00edritu lacerado por la soledad del viento fr\u00edo de un norte sin sol, una armon\u00eda con la que logra una gran hondura est\u00e9tica que con el labrar de las palabras la convierte en una poemar perdurable dado que es un poeta desorbitado de ingenio que nos acosa desde una ritualidad r\u00edtmica tocada de caribe, merengue, atabales y sol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es que S\u00e1nchez Beras, busca hacer justicia po\u00e9tica desde el llover de sus versos de colores bajo la lluvia\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Definitivamente fundante. Cada poema en C\u00e9sar S\u00e1nchez Beras es un dique que estalla en ruptura desbordante del profundo sentimiento&nbsp; que lo recuerda y del hacer&nbsp; memoria que lo destierra, C\u00e9sarSB, es un poeta cuya agua filos\u00f3fica va drenando, filtrando poco a poco desde el verso, y el parafrasear le va elevando a una b\u00fasqueda de lo esencialmente humano, sin importar que la carne zozobre bajo la lluvia porque la piel es linaje al salir el dios sol a secarse las manos en los versos de C\u00e9sar S\u00e1nchez Beras en las amarillentas sabanas del Caribe que le vio nacer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Bibliograf\u00eda consultada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Maillard, Chantal. (1998)<em>&nbsp;La raz\u00f3n est\u00e9tica<\/em>. Barcelona: Laertes. Espa\u00f1a.<\/li>\n\n\n\n<li>Kristeva, Julia (1969).&nbsp;<em>Semiotik\u00e9. Recherches pour une s\u00e9manalyse<\/em>. Par\u00eds: Seuil.<\/li>\n\n\n\n<li>Heidegger, M. (1961). \u00ab<em>Nietzsche<\/em>\u00ab.<\/li>\n\n\n\n<li>4)<em>\u00a8\u00c9rase una vez la patria. (2021).&nbsp;<\/em>Editorial Santillana, S.A.<\/li>\n\n\n\n<li>Traves\u00eda a la Quinta Estaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aferrarse a las cosas detenidas, es ausentarse un poco de la vida, la vida que&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":72894,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[59],"tags":[],"class_list":["post-72892","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista-antillana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72892","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72892"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72892\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":72902,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72892\/revisions\/72902"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/72894"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72892"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72892"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72892"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}