{"id":72475,"date":"2025-04-08T00:56:11","date_gmt":"2025-04-08T04:56:11","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=72475"},"modified":"2025-04-08T00:56:12","modified_gmt":"2025-04-08T04:56:12","slug":"mirada-de-reportero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2025\/04\/08\/mirada-de-reportero\/","title":{"rendered":"Mirada de reportero"},"content":{"rendered":"\n<p>Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\">\n<figure class=\"alignright size-thumbnail\"><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Nestor-Estevez-150x150.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-66757\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Nestor-Estevez-150x150.jpg 150w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Nestor-Estevez-584x585.jpg 584w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">N\u00e9stor Est\u00e9vez<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Aprovech\u00e9 una ma\u00f1ana de lunes para renovar mi rol de reportero. Lo que inici\u00f3 como una sesi\u00f3n de ejercicio f\u00edsico incluy\u00f3 esa labor de observaci\u00f3n de la realidad para contarla como noticia. Escog\u00ed hacer ver lo que parece invisible.<\/p>\n\n\n\n<p>Al comienzo solo apreciaba siluetas. Pero el alba fue dejando percibir contrastes, muestras de excesos y de vac\u00edos. Tambi\u00e9n pude notar la prisa y el abandono. Aqu\u00ed intento retratar nuestra condici\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Recolectores de sobras<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Donde hubo derroche, alguien ve oportunidad. Dos hombres de mediana edad -uno con linterna de minero, otro con lo que antes fue \u201ccarrito de supermercado\u201d- realizan algo que parece rutina diaria. El primero selecciona botellas de vidrio; el segundo, cajas de pizza que no est\u00e9n rotas. Trabajan en silencio. Evitan miradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Record\u00e9 a Bauman y la \u00abvida l\u00edquida\u00bb en su estado m\u00e1s puro: donde unos ven basura, otros ven supervivencia. En Modernidad l\u00edquida, el soci\u00f3logo polaco advert\u00eda sobre la precarizaci\u00f3n del trabajo, pero estos hombres representan algo m\u00e1s siniestro: la econom\u00eda de los residuos, donde el 1% de descarte del 20% m\u00e1s rico alimenta al 20% m\u00e1s pobre.<\/p>\n\n\n\n<p>Rompe el alma ver cuando uno de los recolectores se lleva una botella \u201ccon un fondito\u201d a los labios. Es expresi\u00f3n del pacto no escrito de las ciudades posmodernas: mientras no molesten, pueden seguir existiendo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Durmiendo sobre cartones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Apoyado en un muro, un hombre yace enrollado en una manta sucia. A su lado, un tel\u00e9fono muy costoso -quiz\u00e1s robado, quiz\u00e1s encontrado- parece descargado. Es la paradoja perfecta: en la era hiperconectada, donde la comunicaci\u00f3n es ubicua, este hombre es invisible. Como se\u00f1ala el fil\u00f3sofo coreano Byung-Chul Han, en La sociedad del cansancio, hemos creado una sociedad de positividad donde el fracasado cae en el vac\u00edo sin red de protecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos corredores matutinos pasan junto a \u00e9l sin alterar su ritmo. Sus costosas zapatillas pisotean restos de la fiesta anterior: corchos, vasos desechables y envoltorios de condones son solo algunas muestras del desparpajo. Sencillamente, la miseria ajena pasa a ser parte del paisaje urbano.<\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s de unos arbustos, una joven \u201cpasada de tragos\u201d intenta levantarse. Un hombre -\u00bfamigo? \u00bfconocido? \u00bfextra\u00f1o?- le ofrece \u00abayuda\u00bb mientras su mano se desliza por el pecho de la muchacha. Ella balbucea algo ininteligible. Los corredores pasan de largo. Un polic\u00eda, desde la unidad que patrulla en la zona, parece no enterarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Byung-Chul Han dir\u00eda que vivimos en la \u00absociedad de la transparencia\u00bb, donde todo se exhibe, pero nada se ve. El acoso ocurre cuando ya est\u00e1 claro, pero se vuelve invisible ante nuestros ojos entrenados para ignorar lo inc\u00f3modo. Como se\u00f1ala en La expulsi\u00f3n de lo distinto, hemos creado una sociedad que ya no tiene la capacidad de hacer frente a lo extra\u00f1o, a lo otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el c\u00e9sped, un hombre ronca boca arriba. El olor a alcohol fermentado se mezcla con el perfume caro de una joven que pasa hablando por tel\u00e9fono: \u00abAnoche fue incre\u00edble, la pasamos s\u00faper\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Me remit\u00ed al fracaso del \u00absapiens hedonista\u00bb, de Harari. En Homo Deus, el estudioso israel\u00ed describe c\u00f3mo la b\u00fasqueda del placer se ha convertido en religi\u00f3n secular. Pero esos cuerpos abandonados muestran el lado oscuro: la soledad colectiva disfrazada de socializaci\u00f3n. La paradoja es cruel: nunca hemos tenido m\u00e1s formas de conectarnos, pero tampoco m\u00e1s maneras de autodestruirnos en grupo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los due\u00f1os del amanecer<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, los \u00abciudadanos productivos\u00bb realizan su ritual matutino: corren, hacen yoga, beben smoothies. Sus aud\u00edfonos cancelan el ruido social. Harari se\u00f1alar\u00eda que esta es la nueva aristocracia: los que pueden permitirse el lujo de la salud en un mundo que enferma.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero incluso ellos son prisioneros. Como escribe Byung-Chul Han, \u00abel sujeto de rendimiento se explota a s\u00ed mismo\u201d, voluntariamente, sin coacci\u00f3n externa. Corren no por placer, sino por la ansiedad de mantenerse relevantes en un mercado laboral despiadado.<\/p>\n\n\n\n<p>Este amanecer urbano no es un accidente; es resultado de lo que Harari llama \u00abel pacto posmoderno\u00bb: intercambiamos privacidad por conveniencia, comunidad por individualidad, empat\u00eda por eficiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y este reportero se pregunta \u00bfpor qu\u00e9 miramos todo esto sin ver? En una era de hipervisibilidad, hemos perfeccionado el arte de mirar hacia otro lado. Y con ese gesto, aunque creamos liquidar a los otros, realmente se pulveriza nuestra propia humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ Aprovech\u00e9 una ma\u00f1ana de lunes para renovar mi rol de reportero. Lo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":66757,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[55,143,51],"tags":[],"class_list":["post-72475","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales","category-nestor-estevez","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72475","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72475"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72475\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":72476,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72475\/revisions\/72476"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72475"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72475"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72475"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}