{"id":72038,"date":"2025-03-12T01:00:34","date_gmt":"2025-03-12T05:00:34","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=72038"},"modified":"2025-03-12T01:03:50","modified_gmt":"2025-03-12T05:03:50","slug":"95-el-sindrome-del-impostor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2025\/03\/12\/95-el-sindrome-del-impostor\/","title":{"rendered":"95, el s\u00edndrome del impostor"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <strong>Yakami Machado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tu madre est\u00e1 llorando en el piso. No puedes ni sabes qu\u00e9 decir. Jam\u00e1s ganaste el dinero que debiste para compensar todo lo que tus padres te dieron. La has dejado sola. Ni una palabra de aliento. La miras con un nudo en la garganta rodeada de todas sus pertenencias tiradas en la banqueta. Ya ha llegado el primer sujeto a aprovecharse de ustedes, y solo lo notas cuando sale corriendo con el bonito reloj de marineros que le regalaron a tu padre cuando se jubil\u00f3. Tratas de correr, pero te detiene una sensaci\u00f3n horrible de debilidad. Los vecinos pasan y la miran con pena, y sabes que te juzgan. Porque eres un fracasado sin dinero suficiente para evitar que le quiten la casa a tu viejita. Idiota. In\u00fatil. Fracasado.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-medium is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"200\" height=\"300\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/pexels-jetkerim-18272488-200x300.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-72039\" style=\"width:250px\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/pexels-jetkerim-18272488-200x300.jpg 200w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/pexels-jetkerim-18272488-683x1024.jpg 683w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/pexels-jetkerim-18272488-768x1152.jpg 768w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/pexels-jetkerim-18272488-1024x1536.jpg 1024w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/pexels-jetkerim-18272488-1365x2048.jpg 1365w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/pexels-jetkerim-18272488-1920x2880.jpg 1920w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/pexels-jetkerim-18272488-1170x1755.jpg 1170w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/pexels-jetkerim-18272488-585x878.jpg 585w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/pexels-jetkerim-18272488-scaled.jpg 1707w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Cr\u00e9dito: Jetkerim.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Te levantas de la terrible pesadilla. Est\u00e1s con un nudo en la garganta y un dolor en el pulm\u00f3n derecho. Avanzas y te retiras a la sala. Mira. Tan poco te importa el celular que, de nuevo, lo dejaste en tu estudio y no lo metiste al cuarto. Lo miras. Te sonr\u00edes. Desde que le ense\u00f1aste a tu mam\u00e1 a usar redes sociales rompe todos los r\u00e9cords en el n\u00famero de publicaciones que hace. Ah\u00ed est\u00e1, con su novio, en su viaje por Asia. Tu viejita. Se ve feliz. Lo hiciste bien. Pero algo est\u00e1 mal. Sigues con esa sensaci\u00f3n del sue\u00f1o. Ese pesar. Ese dolor. Ese miedo e impotencia. S\u00ed, miras a tu hogar. Una casa minimalista, pero con los lujos que tu sueldo como catedr\u00e1tico de universidad e investigador te han dado. Y parece tan irreal. M\u00e1s real parece el sue\u00f1o que has tenido. S\u00ed, lo que viv\u00edas en el sue\u00f1o era lo que te merec\u00edas. Porque supiste que nunca te esforzaste del todo para esa entrevista; que debi\u00f3 de haber sujetos con m\u00e1s experiencia e idiomas que t\u00fa. Fue suerte. Mucha suerte. Y ahora que te asomas al abismo de lo que de verdad te esperaba, lloras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sales de tu departamento. Vas a la Universidad. Acabas de inscribirte a un nuevo diplomado que da la profesora que m\u00e1s admiraste durante tus clases. Una mujer moderna, con un hermoso tatuaje en la espalda y bello cuerpo. Una trigue\u00f1a que est\u00e1 muy por encima de tus capacidades mentales. La clase es fant\u00e1stica. Ves cosas que te sorprenden. Termina la hora y guardas tus cosas. Avanzas hacia el escritorio para saludarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa? \u2014te dice ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Vine a saludar. Fue una gran clase.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfY por qu\u00e9 tan callado? Hoy no participaste.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasan varias clases, y sigues sin participar. Te quedas como un asiento vac\u00edo. Como los compa\u00f1eros que tanto odiabas de la universidad y que no entend\u00edas. Est\u00e1s vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfEntonces, nada m\u00e1s vas a las clases sin decir nada? \u2014te dice tu novia\u2014. \u00a1Qu\u00e9 pereza!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Te doy l\u00e1stima.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No sabes desde cuando, pero tu estado de humor ha comenzado a cansar a tu novia. Est\u00e1s perdido. Sales del restaurante. Dejas tu cita y no tienes ni idea de cu\u00e1l fue el orden de ideas ni de argumentos, pero sabes que, a partir de ahora, has terminado con tu novia. Vas a la Universidad, te sientas. Mira. Ah\u00ed aquella chica delgada que siempre te sonr\u00ede en el diplomado. Ella se acerca a ti. Te vuelve a hablar de que deber\u00edas intentar ir a la playa, a conocer la manera en la que las olas del mar rompen sobre la arena mojada. Dejas de evitar la conversaci\u00f3n, cortas con el coqueteo y la invitas a tomar algo. Ella accede. Sientes v\u00e9rtigo. Necesitas algo que corra por tu cuerpo cada vez m\u00e1s fr\u00edo e indiferente. La besas. Ella se deja y hasta pone una de tus manos sobre uno de sus senos. Te sonr\u00ede al terminar el beso y se van caminando. T\u00fa no puedes evitar sentir un dolor muy fuerte en el pulm\u00f3n \u00bfPor qu\u00e9 lo intentas? Si hace solo unos instantes tu novia te acaba de dejar, esta nueva aventura no durar\u00e1 m\u00e1s. Nadie puede amar a alguien como t\u00fa. Un maldito mantenido que convence a sus padres de que sigue prepar\u00e1ndose y por eso no ha conseguido un trabajo. Pero sabes que te aterra trabajar. Porque sabes que eres un impostor. Un desastre. No sabes c\u00f3mo fuiste capaz de llevarte a esta nueva chica tan ingenua a la cama. Miras por la ventana del hotel. Hoy lo har\u00e1s. Hoy terminar\u00e1s con toda esta basura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Te levantas con ese dolor en el pulm\u00f3n otra vez. Tu esposa te frota el brazo y te dice:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQu\u00e9 tienes, beb\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Me duele mucho aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella te soba y te da tiernos besos. Una escultural morena con un coraz\u00f3n grande. La mejor mujer que pudiste encontrar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Perd\u00f3n, amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Por traerte hasta ac\u00e1. Al otro lado del oc\u00e9ano. Tan lejos de tu familia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Amor, ambos estamos lejos de nuestras familias. Adem\u00e1s, ac\u00e1 tienes un trabajo fant\u00e1stico en lo que amas. Me encanta ser la esposa de un hombre tan maravilloso como t\u00fa. Adem\u00e1s, yo misma he crecido mucho. Cuando llegamos, solo sab\u00eda el verbo <em>to be<\/em> de la escuela. Ahora hablo ingl\u00e9s, franc\u00e9s y alem\u00e1n. Gracias a tu apoyo ma\u00f1ana comienzo a trabajar en mi verdadera pasi\u00f3n. Ese maldito s\u00edndrome \u00bfQu\u00e9 puede hacer tu esposa para que te des cuenta de que no eres un fraude?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Deber\u00edas de estar m\u00e1s tranquilo. De mirarla y hacerle el amor a esa gran mujer. De ser feliz y disfrutar de tus logros. Pero desde que has tenido estas pesadillas, no dejas de quedarte con el estado de \u00e1nimo del sue\u00f1o. Es que eso se siente m\u00e1s real.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Convences a tu esposa de que esta ma\u00f1ana vaya al gimnasio sola. Le vendes la idea de que escribir un nuevo cuento te va a hacer sentir mejor. Ella se alegra. Desde que has tenido las pesadillas no has escrito m\u00e1s. Y ella se preocupa de que cada vez que una persona te ha detenido por un aut\u00f3grafo por alguna de las novelas tan aclamadas que has publicado, muestras una cara de incomodidad. La psic\u00f3loga te dijo que te concentraras m\u00e1s en el gusto por hacer las cosas m\u00e1s que en los resultados. De esa manera, dejar\u00edas de ver tanto los resultados y compararte con otros para sentir que no mereces las cosas y ver\u00edas las cosas por el gusto que te produjo crearlo. Tu esposa se fue contenta. T\u00fa te quedaste fr\u00edo. Tan fr\u00edo como en tu sue\u00f1o. Como si ya no la amaras, y las cosas pasar\u00e1n frente a una versi\u00f3n tuya en piloto autom\u00e1tico. Hasta le mentiste. Le dijiste que tu cuento se llamar\u00eda 95. Ella se intrig\u00f3 y t\u00fa le dijiste que es un secreto. Pero, en realidad, eso lo sacaste de otro lado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Caminas y das muchas vueltas en tu estudio. Miras cada uno de los logros ah\u00ed marcados. La maestr\u00eda en Espa\u00f1a, en la Universidad Comillas. Esa la tomaste luego de ir a una feria de universidades e ir sin pensarlo dos veces por las becas y las admisiones. Lo lograste con dificultades, pero lo intentaste y lo conseguiste. Deber\u00edas de darte cuenta de que de verdad hiciste un esfuerzo. En una de tus pesadillas, eras un profesor mal pagado y acusado de acoso por una chica de 16 a\u00f1os que se enoj\u00f3 contigo por no pasarla en tu materia. Esa persona se lamentaba de haber tenido miedo de hacer una maestr\u00eda en el extranjero, donde muchas cosas pudieron llevarlo a mejores sitios que al indigno entorno de una secundaria. Pero no lo puedes culpar. Esa persona tiene un punto. Por m\u00e1s miedo que lo haya llevado ah\u00ed, no merec\u00eda ser falsamente acusado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfY qu\u00e9 pasa con tu primer trabajo como catedr\u00e1tico en New York? El tipo de tu sue\u00f1o tambi\u00e9n lo hab\u00eda logrado, pero no fue lo suficientemente sabio para dejar una relaci\u00f3n tan t\u00f3xica como t\u00fa. Supiste que no era la indicada. Adem\u00e1s, ese tipo era un aberrante remedo de hombre. Todo el tedio de una relaci\u00f3n no justifica acostarse durante dos a\u00f1os con la cu\u00f1ada. Eso es la diferencia entre t\u00fa y el tipo, ya que nunca ser\u00edas capaz de hacer eso\u2026 \u00bfo s\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo piensas. M\u00e1s de una vez esos sujetos hicieron cosas terribles y les pasaron cosas terribles por situaciones que no controlaban, a ellos s\u00ed les peg\u00f3 la pandemia, algunos fueron estafados, algunos asaltados, otros sufrieron secuestros \u00bfCu\u00e1les son las estad\u00edsticas? \u00bfY si todo eso muestra que bajo ciertas condiciones alguien como t\u00fa le pasar\u00eda lo mismo? \u00bfQu\u00e9 te hace diferente? \u00bfTus decisiones? Varios tomaron las mismas decisiones que t\u00fa, pero solo una o dos diferentes. Pi\u00e9nsalo. Quiz\u00e1 es la suerte m\u00e1s que la decisi\u00f3n. Porque uno cree estar seguro, aunque no deja de ser fe. Solo fe que se materializa en la casualidad. T\u00fa est\u00e1s aqu\u00ed por la suerte, pero eres igual de detestable en potencia que ellos. Est\u00e1s a una decisi\u00f3n de perderlo todo. \u00bfImpostor? No, solo una anomal\u00eda estad\u00edstica, 5 de cada 100 personas como t\u00fa tienen la suerte de triunfar, mientras los otros se quedan con una amargura incre\u00edble, un dolor en el pulm\u00f3n derecho de pensar que no es justo, no es justo ser tan miserable, solo por casualidad\u2026 Porque para que uno gane, una mayor\u00eda como t\u00fa pierden.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tu esposa regresa contenta del entrenamiento, y se pone m\u00e1s contenta de ver que han tra\u00eddo un regalo a la casa. Parece que la editorial est\u00e1 muy contenta por la venta de tu \u00faltima novela. Se le borra la sonrisa al entrar y verte colgado en el departamento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo lejos alguien despierta, tuvo una pesadilla y se da cuenta de que no es verdad. Pero siente un dolor en el pulm\u00f3n derecho. Es el cuarto de los cinco que est\u00e1n siendo alcanzados por el deseo de venganza de los otros 95 que no lo lograron. Porque o somos todos o nadie. Espero tenga suerte, porque si no los detiene vendr\u00e1n por el quinto. Y me doler\u00e1 mucho tener que matarlos en mis pesadillas a cada uno de los 95 para defender todo esto que jam\u00e1s aceptar\u00e9 perder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Yakami Machado Tu madre est\u00e1 llorando en el piso. 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