{"id":71832,"date":"2025-03-02T00:31:20","date_gmt":"2025-03-02T04:31:20","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=71832"},"modified":"2025-03-04T00:29:50","modified_gmt":"2025-03-04T04:29:50","slug":"ibeth-guzman-en-hora-de-pecar-los-lastres-de-la-vida-entre-mordiscos-de-cocodrilos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2025\/03\/02\/ibeth-guzman-en-hora-de-pecar-los-lastres-de-la-vida-entre-mordiscos-de-cocodrilos\/","title":{"rendered":"Ibeth Guzm\u00e1n: En hora de pecar, los lastres de la vida entre mordiscos de cocodrilos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <strong>Luesmil Castor Paniagua<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"300\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/image.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-71833\" style=\"width:281px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/image.png 300w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/image-150x150.png 150w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ibeth Guzm\u00e1n<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Ella y yo nos amamos. Ella no lo sabe. Yo nunca me he enterado. Inclusive bailamos desnudos en las profundidades del silencio inimaginable. Bes\u00e1ndonos a pieles quitadas. En el orgasmo de la vida ella muere por m\u00ed. Yo por ella en la eyaculaci\u00f3n paso a paso de la cotidianidad. Pero resulta que ambos nunca hemos existido.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Micro-Uni\u00f3n eterna: A Ibeth Guzm\u00e1n\u2026 por la amistad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay cosas que se arrastran y otras que son arrastradas: <em>Hambriento por el ayuno sali\u00f3 a comer yerbas amarillas, como Mois\u00e9s cuando Dios envi\u00f3 las siete plagas contra Egipto. El veneno de una de ellas lo envi\u00f3 junto al Creador. Cuando explic\u00f3 las razones de su muerte, fue azotado y enviado nuevamente al reino de los mortales, no por pecador, sino por bruto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este microrrelato que se llama <em>Yerba mala<\/em> y que da t\u00edtulo a ese libro del 2015 de la escritora Ibeth Guzm\u00e1n es un amuestra de ello, donde resalta el humor negro en su m\u00e1s alto colorido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ibeth Guzm\u00e1n es una escritora que se aferra al contar de microhistorias con el poder colosal de divinidad literaria, desde ella se retuerce la existencialidad como el respirar silencioso del amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Guzm\u00e1n ha vuelto al simbolismo, aunque no cuelguen de sus textos s\u00edmil y met\u00e1foras, claro est\u00e1, porque este simbolismo lo ha arrastrado a un nuevo escenario donde ella se pasea a sus anchas en el relato breve y en el microrrelato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ella,contrario a su accionar societal donde es amable, afectiva y cari\u00f1osa, en sus relatos es mordaz, implacable, literariamente cruel hasta llegar al paroxismo escritural, busca enloquecidamente hacer estremecer al leyente. Pero en el fondo de su alma noble esta escritora lo que busca es hacer despertar al ser humano durmiente del embobamiento en que lo mantiene el sistema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al leer a Ibeth podemos no tan f\u00e1cil vislumbrar c\u00f3mo hace el llamado de atenci\u00f3n, aqu\u00ed en el siguiente micro titulado <em>A los pies de mi esposa <\/em>nos deja bien en claro lo que decimos<em>:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Primero la blusa, sigui\u00f3 la falda, luego el sost\u00e9n, los pantis. Era una mujer muy hermosa. Cuando se quit\u00f3 los zapatos, \u00e9l decidi\u00f3 divorciarse<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desgarrador el concepto y la vanidad de la belleza superficial.<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ibeth Guzm\u00e1n les dice a los leyentes de una manera cruel y dura que busquen m\u00e1s adentro, que sean menos superficiales. Pero c\u00f3mo lo dice, es lo importante y trascendente en ella, sobre manera, con ese romper de canon. En ella, como escritora hay un golpe de desquite ante el envilecimiento en que interact\u00faan los humanos, mismos, que siempre van hundidos en la rapidez como la de sus microcuentos y atados a las idioteces del vivir en nulidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ibeth Guzm\u00e1n se aferra al simbolismo escritural para desde la intertextualidad atrapar la inocencia cautiva del lector, desde este <em>cuarto g\u00e9nero narrativo <\/em>como es hoy llamado el microrrelato<em>,<\/em> ya sea desde el micro metaficcional, o el humor\u00edstico, el simb\u00f3lico o el fant\u00e1stico, en todas las aguas de este g\u00e9nero nada con tranquilidad y a plenitud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella, se presenta con una catarsis escritural voraz en suicidarse en aliento de sus leyentes, tal y como lo hace en este micro titulado <em>Enamorados,<\/em> Veamos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>No supo nunca que lo odiaba. Que su cuerpo y aliento eran un renacuajo f\u00e9tido que la hund\u00eda en el pozo de un calvario raqu\u00edtico, espeluznante. No, nunca lo supo. A pesar de los desplantes y los malos humores. A pesar de la infelicidad. Lo peor eran las mentiras, las personificaciones de mujer enamorada o de amante ardiente en las que se le consum\u00edan las ganas de vivir. \u00c9l la amaba. Tanto, que el d\u00eda en que ella se suicid\u00f3, no aguant\u00f3 la culpa y se lanz\u00f3 a los brazos de la muerte. Ella vive ahora en el infierno de los suicidas. A gusto con todos sus demonios. \u00c9l es feliz tambi\u00e9n fri\u00e9ndose cada d\u00eda, como en vida, en la hoguera de un amor no correspondido.<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo cierto es que la escritora no es para nada complaciente con lo que su otredad lectora, imaginemos que quisiera encontrar de entrada en sus textos lo que podr\u00edan ser dulzura y poes\u00eda, pero la filosof\u00eda por la que Ibeth Guzm\u00e1n circunda su literatura es un tanto tocada de existencialismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es muy de ella, enrostrar al leyente con su realidad cotidiana, le pone a estremecer sus sentimientos de angustia, le pellizca de manera literal para que se espabile ante el desacierto de la ingenuidad de la vida misma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta autora dominicana de nueva factura en el quehacer literario ha incursionado en el Microrrelato, donde ha patentizado ya unos cuatro libros, siendo el primero <em>Tierra de cocodrilos 2011, Yerba mala 2015, Tiempo de pecar 2017 y Permiso para contar, 2022.<\/em> Es preciso aclarar y esto es un &#8211;<em>punto muy personal, dado mis criterios sobre el micro- que<\/em> no todos los textos presentados por nuestra autora son microrrelatos. Hay en ellos relatos breves o cuentos cortos y en medio de ellos florece el microrrelato como <em>yerba mala<\/em>, potencializando el hacer narrativo de la autora.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"174\" height=\"418\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/image-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-71834\" style=\"width:197px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/image-1.png 174w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/image-1-125x300.png 125w\" sizes=\"(max-width: 174px) 100vw, 174px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De la misma manera hay que apuntar que la evoluci\u00f3n del Micro se ha dado y hoy aparecen escritores del g\u00e9nero que logran incluir en esos brev\u00edsimos textos mordiscos de poes\u00edas que hacen m\u00e1s sueve o si se quiere permiten una obra literaria m\u00e1s ligera y amena, sin que el Micro pierda la esencia que le dio vida y permanencia en el espacio y el tiempo. Por lo que es un g\u00e9nero que apasiona y aun despierta muchas discusiones propuestas y apuestas, talvez por lo reciente aun del llamado cuarto g\u00e9nero, por lo que al igual que el cuento largo que unos le asumen hacerlo de una manera (ya sea a lo europeo, a lo latino o a lo norteamericano), siempre ser\u00e1 cuento independientemente de quien y como lo cuenten.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero volviendo a Ibeth Guzm\u00e1n, en sus textos esta escritora busca hacer ruptura psicol\u00f3gica en los lectores, si bien no tiene una escasez po\u00e9tica, logra el don de una fuerza en el realismo existencial que rompe en estremecimientos sublimes el alma humana, lo que la convierte en una escritora \u00fanica en este logro particular, con su tipo de literatura ella hurga en el dolor la contemplaci\u00f3n de lo memorial que el ser humano se permite no olvidar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Intentar ara\u00f1ar la angustia, es un intento de hacer sabio el vivir desde el impacto del Micro, es como hacerle tomar una c\u00e1psula de <em>desamemate<\/em> al leyente. Los escritos de Ibeth Guzm\u00e1n son un pasaporte de advertencia a sus leyentes para que se miren en el espejo de sus microhistorias personales y la de la otredad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no hay en ella ni perversidad ni odio, al contrario, hay un alto sentido amoroso, una b\u00fasqueda por la sanidad psicol\u00f3gica y emocional de los humanos, cosa que logra arrastr\u00e1ndose escurridiza e intangible por los vericuetos de los cuartos oscuros del alma, por las hendijas inmanente que va dejando en el coraz\u00f3n el dolor de los desaciertos humanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y estemos claro que, aunque Ibeth se cuece en la salsa escritural del <em>Relato breve y el Microrrelato,<\/em> para nada es un ser de acci\u00f3n y sentimientos breves, es una joven intensa, densa en su relaci\u00f3n cotidiana con sus interactuantes, mujer de largo aliento vivencial (aunque por ahora, no literario) por el otro y el compartir, quiz\u00e1s de ah\u00ed su empe\u00f1o por ser puente entre el otro y su realidad existencial, pero tambi\u00e9n estamos conscientes que para abordar la lectura de los textos de Ibeth Guzm\u00e1n hay que tener una llave hermen\u00e9utica que logre abrir la puerta al sentido del texto envuelto en ese bien trabajado urticante humor negro y en ese metalenguaje del sarcasmo, del fino cinismo con que se asoma sigilosa e impert\u00e9rrita al leyente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En sus palabras, yo, que bien le conozco, dir\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Soy una enchinchadora que provoco el despertar del otro, de los otros desde la lectura<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es que eso hace Ibeth Guzm\u00e1n, provocar la reflexi\u00f3n como un flechazo que atraviesa el silencio <em>murmulloso<\/em> del lector, a quien abrazara con su fina iron\u00eda, ese toque sutil y doloroso de picard\u00eda y su desafiante jocosidad que deja atada en las historias inmensas contadas en breves l\u00edneas de un microrrelato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto lo podemos ver en el Micro Fieles, p\u00e1g. 24 de su libro <em>En Tiempo de pecar, <\/em>veamos<em>:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Ella le renov\u00f3 sus votos con la noticia de un embarazo. Aunque se hab\u00eda sometido a una vasectom\u00eda varios a\u00f1os atr\u00e1s, \u00e9l est\u00e1 convencido de que los milagros existen\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra autora se viste de barrendera literaria para sacar del alma y de los corazones de los leyentes, todo lo que les acogota y les hunde psicol\u00f3gica y espiritualmente. S\u00ed, toda esa algarab\u00eda transe\u00fante de nostalgias en que ella se lanza hecha de desnuda carne al \u00e1cido de sentimientos podridos de nuestra existencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa espesa rabia en que hierven nuestras almas, nuestros corazones, nuestros sentimientos. Su deplorar busca desnudar la<em> condici\u00f3n humana, <\/em>en estoes insistente y pertinente sin caer en acciones tautol\u00f3gicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, la de Ibeth es una literatura que se circunda en otros registros, en otro canon, recuesta sus registros escriturales en otros instintos que no son celestiales, remueve la atm\u00f3sfera golpeada del nihilismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A hurtadillas se burla de las pautas societales. Se burla de una sociedad neoliberal, ella impone su regla, se erige dictadora del <em>Yo<\/em> colectivo, se deshilacha de esp\u00edritu en el intento de despertar al lector en un \u00fanico y solo manotazo, como realenga literaria olfatea los escondrijos, las falencias y debilidades de los humanos, incluso para caer en la desverg\u00fcenza humana del feminicidio, sobre el cual ella tira su semilla educativa a una sociedad podrida de espanto sobre el tema, lo hace en el relato <em>La Alfombra,<\/em> en la p\u00e1g. 30-31 de Tierra de Cocodrilo, veamos el \u00faltimo p\u00e1rrafo en cuesti\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Envolvi\u00f3 su paquete con la alfombra nueva. Lo mont\u00f3 en el ba\u00fal y se march\u00f3 a un dep\u00f3sito de basura que hab\u00eda a unos kil\u00f3metros de distancia. Desmont\u00f3 su paquete. La alfombra se rompi\u00f3 y los empleados de un cami\u00f3n de basura que iba llegando vieron todo. El hombre, culpado de haber apu\u00f1aleado a su esposa, pas\u00f3 el resto de sus d\u00edas en la c\u00e1rcel. Todo por haber comprado una alfombra podrida<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">All\u00ed, desde aquella literatura a veces de descodificaci\u00f3n dif\u00edcil o enga\u00f1osa para entenderle en una primera lectura ella lanza su semilla germinada de esperanza a tratar de devastar el nuevo terreno inf\u00e9rtil del ser humano. Ibeth Guzm\u00e1n se hace murmurona del sufrimiento de la otredad, busca en cada cuento, en cada <em>Micro,<\/em> en cada <em>infrahistoria<\/em> desvela todo ese ocultamiento que los dem\u00e1s humanos no pueden ver y que ella, desde la literatura, lo advierte como una lucidez extraordinaria y zagas. En Ibeth Guzm\u00e1n, un microcuento es una extendida historia con nombre y apellido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El humano, su entorno citadino es un oc\u00e9ano para pescar debilidades y falencias, los libros de Ibeth son un frasco de pastillas educativa. La educaci\u00f3n subyace, en cada una de sus frases, deja esfuerzos en cada una de sus l\u00edneas para intentar cambiar sus leyentes, es lo mismo que querer transformar el mundo. En cada uno de sus tramos escriturales de manera aleg\u00f3rica est\u00e1 impl\u00edcito ese poder de la educaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para intentar transformar al ser humano, que ser\u00eda lo mismo que intentar transformar a la sociedad y por ende que la sociedad transforme el mundo haci\u00e9ndolo vivible. En Ibeth Guzm\u00e1n, hay un universo de educaci\u00f3n, de despacio, de b\u00fasqueda de cambio por una existencialidad m\u00e1s oxigenada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal cual lo muestra en el microrrelato <em>\u00bfQui\u00e9n matar\u00e1 el mundo? P\u00e1g. 42 de Tierra de cocodrilos. <\/em>Veamos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Las papas fritas son la lepra de la modernidad. Puede afirmarse que casi un noventa por ciento de la poblaci\u00f3n mundial disfruta de su textura y sabor. Investigadores las han considerado responsables de haber engordado pa\u00edses enteros en menos de diez a\u00f1os. Salvo \u00c1frica y Hait\u00ed, todos los pa\u00edses del mundo est\u00e1n en alerta roja.<\/em> <em>La esperanza del mundo est\u00e1 puesta en el hambre y en las lenguas en v\u00edas de desaparici\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la literatura de Ibeth, cada frase, cada palabra cuenta como un mordisco, como una mordida para desmantelar la vivencial estupidez humana. Esta escritora es la cazadora de los monstruos que viven dentro de los lectores. Ella bien parece conocer la trampa de los sinsentidos de este mundo arropado de esa pseudo-psicolog\u00eda social del consumismo y de la deshumanizaci\u00f3n. Ibeth se planta entera y grandemente humana a hacer despojo para el desalojo de nuestras agon\u00edas interiores, de nuestras debilidades, de nuestras impurezas de ser social y psicol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"200\" height=\"421\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/image-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-71835\" style=\"width:225px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/image-2.png 200w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/image-2-143x300.png 143w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sigilosamente, Ibeth, apuesta a una sociedad distinta, y por ende, a un ser humano diferente. Desde su literatura es luz que busca quedarse parpadeando en el insomnio hasta despertar de la pesadilla a cada uno de sus leyentes. Aunque se ha negado el Psicoan\u00e1lisis aplicado a la literatura, es bueno caer en algunas disquisiciones psicoanalistas en el caso de la autora Ibeth Guzm\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto que no pasar\u00eda de ser m\u00e1s que otro registro, otras voces en torno a su descollar escritural. Esta se supera en todos los \u00f3rdenes, como mujer, como intelectual e irrumpe con fuerza en el quehacer literario mostrando una nueva factura del decir, un nuevo sello, es decir<em>: dejo de ser reflejo de ella misma en el otro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, rebasa el quedarse sentada en la esencia de la teor\u00eda de los espejos de Jacques Lacan, al parecer, la estudia y le da aplicaci\u00f3n literaria. Veamos lo que esta teor\u00eda postula:<em> cuando nos relacionamos con personas con defectos similares, estos nos molestan porque act\u00faan como un espejo<\/em>, es decir, es verte en el otro y no despertar, te asume tal cual y es entones cuando Ibeth Guzm\u00e1n nos manda la alerta, el manotazo, el ara\u00f1azo en medio de las entra\u00f1as para hacernos saltar ante el desmoronamiento espiritual que se le viene encima al humano de estos d\u00edas. Por lo que, fuego de arena salobre es su pluma en b\u00fasqueda de impactar, cuestionamientos, charcos de gula literaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los microrrelatos de Ibeth Guzm\u00e1n, dan pie a lo que es nuestra definici\u00f3n de este novedoso <em>cuarto <\/em><em>g\u00e9nero<\/em> (el microrrelato), el cual nosotros definimos como un relato c\u00e1ustico ya que este es un relato en cuya trama tiene que ser desgarradora en el instante mismo del pensar, en este, el leyente da un sentido muy personal a lo le\u00eddo y lo dimensiona en un accionar ficcional en el que se busca que el lector asuma una ruptura con la existencialidad desde un narrar de palimpsestismo psicol\u00f3gico; buscando conectar a priori de manera intertextual con el saber de la oralidad del lector.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Libro digital Iberoam\u00e9rica Lee, Microficciones OEI, P\u00e1g. 92. 2022<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Secci\u00f3n Literatura, Peri\u00f3dico D. Libre, enero 2020<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Luesmil Castor Paniagua Ella y yo nos amamos. Ella no lo sabe. 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