{"id":70602,"date":"2024-12-23T00:02:00","date_gmt":"2024-12-23T04:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=70602"},"modified":"2024-12-22T23:16:38","modified_gmt":"2024-12-23T03:16:38","slug":"el-ahogado-mas-hermoso-del-mundo-rasgos-culturales-realismo-magico-mitologia-de-esteban-comunidad-y-entorno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/12\/23\/el-ahogado-mas-hermoso-del-mundo-rasgos-culturales-realismo-magico-mitologia-de-esteban-comunidad-y-entorno\/","title":{"rendered":"El ahogado m\u00e1s hermoso del mundo: rasgos culturales &#8211; realismo m\u00e1gico, mitolog\u00eda de Esteban, comunidad y entorno"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"760\" height=\"430\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Gabriel-Garcia-Marquez.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-70603\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Gabriel-Garcia-Marquez.webp 760w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Gabriel-Garcia-Marquez-300x170.webp 300w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Gabriel-Garcia-Marquez-585x331.webp 585w\" sizes=\"(max-width: 760px) 100vw, 760px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez (Fuente externa).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Por Jes\u00fas Nikol\u00e1i Urraca Matos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">\u201c<em>La vida no es la que uno vivi\u00f3, sino la que uno recuerda<\/em><br><em>\u00a0 y c\u00f3mo la recuerda para contarla<\/em>\u201d, Gabriel Garc\u00eda M.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Escritor de escritores, genio, principal representante del realismo m\u00e1gico, me refiero al gran Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, para m\u00ed, el cuentista y novelista m\u00e1s destacado y que mejor escrib\u00eda del boom latinoamericano. Sus amigos m\u00e1s cercanos, principalmente su madre y su padre le llamaban Gabito, gan\u00f3 el premio Nobel de Literatura 1982.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u201cEl ahogado m\u00e1s hermoso del mundo\u201d es un cuento que forma parte del libro: \u201cLa incre\u00edble y triste historia de la c\u00e1ndida Er\u00e9ndira y de su abuela desalmada\u201d, publicado en 1972, los rasgos culturales que encontramos en este cuento del gran escritor, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez reflejan la interacci\u00f3n entre la comunidad y el entorno, los sue\u00f1os del pueblo, como lo desconocido y un cad\u00e1ver puede traer alegr\u00eda, una dicotom\u00eda y parte del realismo m\u00e1gico plasmado en la historia. El pueblo tiene una visi\u00f3n idealizada y transformadora, a trav\u00e9s del mito de Esteban.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El relato del premio Nobel de Literatura 1982 externa diversos rasgos culturales afincados o arraigados en los dogmas de la costera comunidad que vive en estaci\u00f3n relaci\u00f3n con el mar. El mar se convertir\u00e1, no solo en el s\u00edmbolo de sustento para la comunidad, sino de un aspecto extraordinario y trascendente.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el principio del relato los ni\u00f1os confunden un cad\u00e1ver con un barco enemigo y los adultos con una figura ajena, desencadena un proceso de metamorfosis cultural. El mar es un s\u00edmbolo poderoso que conecta a la comunidad con lo fant\u00e1stico \/ mitol\u00f3gico y con lo desconocido:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u201c<em>Los primeros ni\u00f1os que vieron el promontorio oscuro y sigiloso que se acercaba por el mar, se hicieron la ilusi\u00f3n que era un barco enemigo. Despu\u00e9s vieron que no llevaba banderas ni arboladura, y pensaron que fuera una ballena. Pero cuando qued\u00f3 varado en la playa le quitaron los matorrales de sargazos, los filamentos de medusas y los restos de card\u00famenes y naufragios que llevaba encima, y s\u00f3lo entonces descubrieron que era un ahogado<\/em>\u201d, p\u00e1g. 19.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u201c<em>Pensaban que si aquel hombre magn\u00edfico hubiera vivido en el pueblo, su casa habr\u00eda tenido las puertas m\u00e1s anchas, el techo m\u00e1s alto y el piso m\u00e1s firme, y el bastidor de su cama habr\u00eda sido de cuadernas maestras con pernos de hierro, y su mujer habr\u00eda sido la m\u00e1s feliz. Pensaban que habr\u00eda tenido tanta autoridad que hubiera sacado los peces del mar con s\u00f3lo llamarlos por sus nombres, y habr\u00eda puesto tanto empe\u00f1o en el trabajo que hubiera hecho brotar manantiales de entre las piedras m\u00e1s \u00e1ridas y hubiera podido sembrar flores en los acantilados<\/em>\u201d, p\u00e1g. 19, vemos que el autor crea un realismo y el pueblo ve en el cad\u00e1ver una esperanza, es un espejo de lo que ellos sue\u00f1an, estos elementos forman parte de la cultura y del realismo m\u00e1gico.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El ahogado presenta un f\u00edsico llamativo y excepcional, que las mujeres lo llamar\u00edan Esteban, este personaje lleva un cambio a la comunidad, es un rasgo cultural importante, pues al asignarle un nombre, le est\u00e1 dando una identidad, un peso, una filiaci\u00f3n que se ver\u00e1 en lo adelante en el relato:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>\u2014Tiene cara de llamarse Esteban.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Era verdad. A la mayor\u00eda le bast\u00f3 con mirarlo otra vez para comprender que no pod\u00eda tener otro nombre<\/em>\u201d, p\u00e1g. 20.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando las mujeres comienzan a interactuar con el cuerpo, comparan su belleza\u2026., las partes del cuerpo con la de sus propios esposos se vislumbra una idea de exaltar o sofocar la autoestima de su gente. El pueblo, principalmente las mujeres idealizan lo desconocido, lo llamativo y lo nuevo, otorgando cualidades maravillosas, extraordinarias y sobrehumanas al cuerpo del ahogado, cualidades que entiendo cambian la manera de ver su contexto, de ver su mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fueron a varios pueblos con la intenci\u00f3n de constatar si el cad\u00e1ver era de uno de ellos, al regresar le externaron que no era de ninguno de los pueblos, le hicieron un funeral \u00fanico, como a nadie le hubiesen hecho, es decir, se ve como el pueblo ha acogido a Esteban como uno de ellos, el elemento cultural que observo es que este cad\u00e1ver a tra\u00eddo vida, felicidad, una nueva esperanza a los miembros del pueblo: \u201c<em>Fue as\u00ed como le hicieron los funerales m\u00e1s espl\u00e9ndidos que pod\u00edan concebirse para un ahogado exp\u00f3sito. Algunas mujeres que hab\u00edan ido a buscar flores en los pueblos vecinos regresaron con otras que no cre\u00edan lo que les contaban, y \u00e9stas se fueron por m\u00e1s flores cuando vieron al muerto, y llevaron m\u00e1s y m\u00e1s, hasta que hubo tantas flores y tanta gente que apenas si se pod\u00eda caminar<\/em>\u201d, p\u00e1g. 21.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El relato termina ellos llevando a Esteban al mar, desolados y sabiendo que Estaban incompletos, pintaron las fachadas de colores para eternizar la memoria de Esteban, \u2026 \u201c<em>y se iban a romper el espinazo excavando manantiales en las piedras y sembrando flores en los acantilados<\/em>\u2026\u201d, p\u00e1g. 21. Cuando los barcos pasen y su capit\u00e1n bajara bien vestido, \u201c\u2026<em>dijera en catorce idiomas, miren all\u00e1, donde el viento es ahora tan manso que se queda a dormir debajo de las camas, all\u00e1, donde el sol brilla tanto que no saben hacia d\u00f3nde girar los girasoles, s\u00ed, all\u00e1, es el pueblo de Esteban<\/em>\u201d, p\u00e1g. 21.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En conclusi\u00f3n, el relato resalta la capacidad de una comunidad para reinterpretar y transformar su identidad a partir de la experiencia con otra persona. El ahogado, Esteban, que al principio es un desconocido, termina siendo adoptado simb\u00f3licamente como parte de la comunidad, y su figura inspir\u00f3 cambios, por ejemplo, en las puertas, los techos, los pisos, en las fachadas del pueblo\u2026. La decisi\u00f3n de los habitantes de ensanchar las puertas de sus casas y hacer m\u00e1s altos los techos para recordar a Esteban refleja una cultura que se adapta y cambia a partir de experiencias compartidas. De esta manera, el maestro de la narraci\u00f3n, Garc\u00eda M\u00e1rquez utiliza la figura de Esteban para explorar c\u00f3mo los rasgos culturales de una comunidad pueden ser moldeados por la interacci\u00f3n con lo ajeno, lo que a su vez redefine su relaci\u00f3n con el entorno y consigo misma, pasando de un pueblo desolado y triste, a un pueblo feliz y con el recuerdo por los siglos de los siglos de Esteban.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jes\u00fas Nikol\u00e1i Urraca Matos \u201cLa vida no es la que uno vivi\u00f3, sino la&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":70603,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[59],"tags":[],"class_list":["post-70602","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista-antillana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/70602","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=70602"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/70602\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":70604,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/70602\/revisions\/70604"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/70603"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=70602"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=70602"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=70602"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}