{"id":70317,"date":"2024-12-09T00:01:00","date_gmt":"2024-12-09T04:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=70317"},"modified":"2024-12-09T00:34:22","modified_gmt":"2024-12-09T04:34:22","slug":"12-horas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/12\/09\/12-horas\/","title":{"rendered":"12 horas"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"720\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/pexels-salvo-3330538-1024x720.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-70318\" style=\"aspect-ratio:16\/9;object-fit:cover\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/pexels-salvo-3330538-1024x720.jpg 1024w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/pexels-salvo-3330538-300x211.jpg 300w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/pexels-salvo-3330538-768x540.jpg 768w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/pexels-salvo-3330538-1536x1080.jpg 1536w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/pexels-salvo-3330538-2048x1440.jpg 2048w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/pexels-salvo-3330538-1920x1350.jpg 1920w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/pexels-salvo-3330538-1170x823.jpg 1170w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/pexels-salvo-3330538-585x411.jpg 585w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Por FELIX VILLALONA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>SANTO\u00a0 DOMINGO<br>2075<\/p>\n\n\n\n<p>20 de septiembre. 10:00 pm.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez escuch\u00e9 a mis padres decir que el mundo se acabar\u00eda con fuego, porque seg\u00fan la Biblia, ya Dios lo hab\u00eda exterminado con un enorme diluvio universal. Pero me pregunto, \u00bfDios estar\u00eda al tanto de este segundo exterminio? A pesar de eso, de lo que mis padres aseguraban, nunca mostr\u00e9 inter\u00e9s, pues mis abuelos murieron vociferando lo mismo en cualquier oportunidad que se les ofreciera. Siempre los tilde de fan\u00e1ticos por estar esperando a un Dios que no existe. Parec\u00edan paranoicos, lun\u00e1ticos que se hab\u00edan dejado lavar el cerebro. A veces pienso que el universo nos enviaba mensajes tratando de decirnos algo, pero nunca pusimos atenci\u00f3n. Sin embargo, esto me ha demostrado cuan ignorantes somos como seres humanos, y cuan indefensos estamos ante un suceso como este. Todo fue muy r\u00e1pido. 12 horas. Matilda y yo ve\u00edamos la noticia antes de que todo ocurriera. Antes de que una luz iluminara todo el cielo. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bf12 horas de vida?<\/p>\n\n\n\n<p>Me pregunt\u00f3 con voz apagada. Ten\u00edamos una casa modesta, adornada con una jardinera en la parte de atr\u00e1s. A ella siempre le gustaron las flores. En verano sol\u00edamos irnos a acampar o a una playa, pues no ten\u00edamos hijos a pesar de varios intentos sin lograr nada. Nunca la hab\u00eda visto tan asustada como esa tarde mientras mir\u00e1bamos la televisi\u00f3n. Fue como si viera sus esperanzas derrumbarse. Desde entonces se volvi\u00f3 silenciosa, como si las palabras se fueran de su boca. De vez en cuando dec\u00eda cosas incoherentes. Su mundo de repente cambio. Y eso me inclu\u00eda. Aseguraba haber estado escuchando un sonido que ven\u00eda del cielo. No sab\u00eda c\u00f3mo distinguirlo. Eran como un sonido de tromb\u00f3n, era agudo y a la vez inquietante. &nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bf12 horas? \u00bfSolo nos quedan 12 horas para vivir?<\/p>\n\n\n\n<p>Si. Dijeron que nos quedaban 12 horas, cari\u00f1o. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos muertos <strong>\u2014<\/strong>susurr\u00f3. De repente todo lo electr\u00f3nico muri\u00f3. Fue como si el mundo cayera en un especie de agujero negro. Dejamos de dormir por temor a que personas entraran a la casa en busca de refugio pues todo se hizo un caos afuera. Nos acost\u00e1bamos abrazados mirando la llama de la l\u00e1mpara hasta que se desvanec\u00eda dejando la habitaci\u00f3n en total oscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;El agua del grifo empezaba a escasear, igual que la&nbsp; comida de la despensa. Luego de que Matilda abandonara la casa una noche, yo tambi\u00e9n me march\u00e9, era evidente que ya nadie estaba seguro.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>21 de septiembre. 6:30 de la tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>El caos dio paso a la creaci\u00f3n de bandas armadas que hab\u00edan tomado el control de las calles. Asesinos implacables, practicantes del canibalismo. El hambre y la desesperaci\u00f3n hac\u00edan que algunos sobrevivientes salieran de sus escondites en busca de agua y comida, pero casi siempre terminaban siendo presas de estos saqueadores implacables. En ocasiones solo puedo mirar de lejos como mujeres, hombres son asesinados brutalmente, los que sal\u00edan de los vagones del metro, los t\u00faneles, en busca de agua o alimentos acompa\u00f1ados de ni\u00f1os. Solo cerraba los ojos apretando los pu\u00f1os, lleno de inercia. El mundo ahora es tan diferente. El mar se convirti\u00f3 en un enorme vertedero de basura en donde se ven embarcaciones que hab\u00edan zozobrado. Nadie hizo caso al sism\u00f3grafo, quien hab\u00eda dicho semanas antes que ante el inminente impacto de un meteorito, los volcanes que estaban dormidos durante a\u00f1os, se activar\u00edan. &nbsp;\u00c9l hab\u00eda advertido del volc\u00e1n marino ubicado en la parte norte del pa\u00eds, en m\u00e1s de una entrevista hab\u00eda confirmado que el agua del mar en esa parte, herv\u00eda a grados sorprendentes, y el olor a azufre estaba subiendo a la superficie de forma alarmante, no lo cre\u00edmos hasta que solamente sucedi\u00f3 sorprendiendo a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>He camino largos kil\u00f3metros en busca de agua para tomar. El viento parece cortar la garganta al entrar por la boca, por lo que he tenido que cubrirla con un trozo de tela. Hasta el sol quema m\u00e1s que otras veces y los d\u00edas son cada vez m\u00e1s grises y desolados. Grandes monumentos han sido reducidos a escombros, los de M\u00e1ximo G\u00f3mez y Gregorio Luper\u00f3n, un inmenso estadio se convirti\u00f3 en el agujero que ahora sirve como centro de operaciones de estos criminales, los cuales est\u00e1n fuertemente armados. El viento en ocasiones trae un hedor a podrido, como si todo estuviera muerto. El futuro es puesto a descansar. La tierra retumba bajo un sol p\u00e1lido. El mundo est\u00e1 viejo y muerto. Sin color. Cientos de carros y edificios lucen abandonados. De hecho, hace unas semanas abandon\u00e9 los t\u00faneles del metro, estaban plagados de ratas y el aire se hab\u00eda tornado irrespirable.<\/p>\n\n\n\n<p>22 de septiembre. 6:25 am.<\/p>\n\n\n\n<p>Extra\u00f1o mucho mi casa, la mirada distra\u00edda de Matilda, sus meditaciones mientras tomaba el caf\u00e9 vespertino hojeando alguna revista de modas. Yo la miraba por encima del peri\u00f3dico disimuladamente, pensando como seria la vida sin ella. Sol\u00eda pasar la mayor parte del tiempo con ella. Era muy divertida y risue\u00f1a. De vez en cuando le le\u00eda poes\u00edas de Neruda y Miguel Hern\u00e1ndez, de este, le gustaba la \u00abNana de las cebollas\u00bb. Nunca imagin\u00e9 tener que descubrirlo de esta manera. Con el tiempo he tenido que hacerme amigo del miedo. En ocasiones trato de no pensar que soy el \u00fanico sobreviviente. Cr\u00e9ame, no es para sentirse orgulloso.<\/p>\n\n\n\n<p>En el interior de mi mochila conservo algunas cosas todav\u00eda, comida enlatada, sardinas, habichuelas, y otras chucher\u00edas que no alcanzaran para muchos d\u00edas. La ma\u00f1ana empezaba a clarear. Nubes t\u00f3xicas cubren el cielo y se dispersan en los aires. No se sabe qu\u00e9 ha matado m\u00e1s gente, si las bandas armadas o los gases t\u00f3xicos que se filtran a trav\u00e9s de las piedras. La tierra tiene otro color, el polvo lo debe saber. \u00bfPuede uno morir de miedo? Bueno, creo que ser\u00e9 el primero. Digamos que no est\u00e1 mal sentir miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las bandas est\u00e1n muy activas en estos d\u00edas, recorriendo las empolvadas y desoladas calles. Eso me ha obligado a adentrarme por las zonas apartadas de la ciudad, los montes. Ellos evitan viajar por estas zonas cuyos caminos se han vuelto ca\u00f1adas y hogar de reptiles. Mientras m\u00e1s camino veo centenares de cad\u00e1veres de personas, posiblemente murieron ahogados. Mis pies dan con algo de metal. Es un letrero:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u00abBIENVENIDOS AL PARQUE MIRADOR SUR\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba cubierto de musgo. Si es as\u00ed, creo que s\u00e9 donde pasar\u00e9 la noche. Las cuevas podr\u00edan servirme por unas semanas. Unos silbidos me obligan a agacharme. Al parecer vienen de unas de las cuevas. Se trata de un hombre. Si. Es como si estuviera alimentando aves, pero\u2026 no veo ninguna. Su aspecto es inquietante. Tiene los p\u00f3mulos hundidos y grandes y negras ojeras. Su ropa harapienta demuestra el tiempo que tiene escondido en estas cavernas. Parte de su cara es cubierta por una asquerosa barba, sus movimientos son torpes. Creo que es alguien inofensivo. Me acerco sigilosamente para no asustarlo y confirmar que est\u00e1 solo. Sin embargo, el crujir de las hojas secas me delat\u00f3. Al verme, pude ver el miedo casi infantil en sus ojos y m\u00e1s cuando alcanz\u00f3 a ver el cuchillo de cortar carnes que traigo ce\u00f1ido a la cintura, por lo que tuve que hacerle se\u00f1as con un dedo para que no hiciera ruido. Por un momento pens\u00e9 robar la bicicleta que tenia atada a un tronco, pero abandon\u00e9 la idea, no llegar\u00eda lejos en ella, no con esos asesinos rondando por las calles. As\u00ed que, luego de presentarnos, decidimos compartir la cueva y algunas cosas enlatadas de comer. La p\u00e9rdida de su familia a causa del tsunami, le hab\u00eda provocado un gran vac\u00edo. Me dijo que desde entonces el sue\u00f1o huy\u00f3 de sus ojos. Cuando le cont\u00e9 lo que me hab\u00edan dicho mis padres solo respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDios, querido amigo? Ya Dios ha sido expulsado de los corazones humanos para ser solamente una vieja herida latiendo en lo que queda de nuestra existencia. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mi amigo muri\u00f3 mientras dorm\u00eda. Me dijo que sent\u00eda un dolor detr\u00e1s de los ojos. No he podido dormir \u00faltimamente. Ahora pienso mucho m\u00e1s en Matilda, en si lo habr\u00e1 logrado. Afuera todo sigue igual. La muerte acecha. Echo de menos el ladrido de Rambo, mi perro. Van dos oto\u00f1os. Dios, como duele el est\u00f3mago. No hay agua, no hay nada de comer. La pitahaya ha empezado a repugnarme. El intestino grueso y el delgado miden ocho metros, es lo que nos ense\u00f1an las ciencias naturales, pero por el dolor de mi estomago creo que se han reducido, como si el mismo estomago se hiciera cargo de ellos, devor\u00e1ndolos lentamente, o quiz\u00e1 la tenia solitaria que ha estado hambrienta en estas semanas lo ha devorado todo ah\u00ed adentro. \u00bfQui\u00e9n sabe?<\/p>\n\n\n\n<p>23 de septiembre. 4: 45 pm<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, mientras buscaba algo para comer, vi como un hombre era arrastrado, atado con una cuerda a una motocicleta de cuatro ruedas por toda la calle. Sus captores re\u00edan y burlaban al o\u00edrlo suplicar que lo dejaran ir. Sent\u00ed mi coraz\u00f3n desfallecer al ver aquella escena. Pod\u00eda verse la piel como se pegaba a las piedras. Lamentablemente aqu\u00ed sobrevive el m\u00e1s malvado. La mayor\u00eda de esos malditos desalmados tra\u00edan armas largas de fabricaci\u00f3n casera y estaban bien montados. Escuche a uno de ellos decir al que manejaba la moto que tratara de no maltratar la cena de esta noche. Solo apret\u00e9 el pu\u00f1o. No pod\u00eda hacer otra cosa. Tuve que regresar a la cueva a esconderme, pues uno de ellos logr\u00f3 verme a trav\u00e9s de unos binoculares. Al caer la noche, el cad\u00e1ver indiferente de Manuel empezaba a inquietarme. No pude enterrarlo. O no quise hacerlo, se hab\u00eda convertido en una opci\u00f3n para mi est\u00f3mago hambriento, que ped\u00eda algo de comer con urgencia. Manuel me hab\u00eda ca\u00eddo bien, pero ese d\u00eda tuve que renunciar a ser vegetariano.<\/p>\n\n\n\n<p>24 de septiembre. 1:40 pm<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy buscaba ansiosamente en mi confusa cabeza alg\u00fan recuerdo alentador. Recuerdos agradables que me hicieran olvidar tantas cosas feas. Pero mi cerebro hab\u00eda sido absorbido por im\u00e1genes funestas que mi subconsciente piensa y hace lo que le da la gana. Se hab\u00eda adue\u00f1ado de mis pensamientos, e incluso, de mis movimientos corporales. Se me dificulta escribir, no puedo controlar el temblor de mis manos. Siento como cemento caliente creciendo en el vientre. Con el tiempo, se ha ido endureciendo para terminar hal\u00e1ndome hacia adelante. Suena loco, pero es verdad. A pesar de haber perdido tantas libras, mi vientre se ve abultado. Es la \u00faltima hoja en blanco del cuaderno. Algo en mi cerebro no funciona. Es como si se estuviera hinchando lentamente, las paredes craneales presionan al cerebro empeorando todo. &nbsp;Creo que fue lo que acab\u00f3 con Manuel, mi compa\u00f1ero, los ojos y los o\u00eddos brotaban sangre. S\u00e9 que mi turno se acerca, que no lograr\u00e9 salir de aqu\u00ed, las piernas ya no me responden. Por eso no pude reaccionar al ver una silueta parada en la entrada de la cueva. Demasiado alto para ser humano. Su cabeza era grande y alargada. Mientras se acercaba, pude ver su rostro, el cual era extra\u00f1o. Su aspecto era gris\u00e1ceo. Ten\u00eda ojos brillantes y muy negros. Pude sentir sus fr\u00edos y largos dedos tomarme por los hombros. Siempre le\u00eda revistas que trataban el tema de los extraterrestres y su posible existencia, pero para m\u00ed eran temas divertidos y nada m\u00e1s. Puede que est\u00e9&nbsp; desvariando, no estoy seguro. &nbsp;Pero todo esto que ha sucedido, el tsunami que le arranc\u00f3 las entra\u00f1as a Santo Domingo en un abrir y cerrar de ojos, &nbsp;y que provoc\u00f3 una ola expansiva que sepult\u00f3 a mas de dos mil personas, me hace creer que hubieron manos extra\u00f1as detr\u00e1s de eso. Vagamente recuerdo ese ruido, parec\u00eda venir del cielo. Era un sonido como de saxof\u00f3n, trompeta, qu\u00e9 se yo. Era agudo y algo tenebroso. Ahora, en el fondo deseo que esta cosa termine por hacerme el favor de ayudarme a desaparecer de una vez por todas. A lo mejor una luz luminosa descienda del cielo y me levante de mi m\u00edsera existencia. Lo he visto en las pel\u00edculas de ciencia ficci\u00f3n. \u00a1Matilda, si estuvieras aqu\u00ed! Solo dejo estas notas para quien le pueda interesar, antes de que sea engullido por esta criatura. Sepan que yo estuve aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Artemio Cabrilis.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Felix Villalona<\/strong> (Santo Domingo). Escritor, gestor cultural, facilitador cultural del Ministerio de Cultura  y coordinador del taller literario Manuel del Cabral.  Ha publicado los libros de poes\u00eda <em>Hacia el crep\u00fasculo del alma<\/em> (2004), <em>Desdecir <\/em>(2010), <em>Sonia Cabrilis <\/em>(2013) y el libro autobiogr\u00e1fico <em>\u00bfContra qu\u00e9 luchamos?<\/em> (2023). Por igual, sus cuentos han sido recopilados en <em>De galipotes y robot<\/em>s (2019) y <em>Confederaci\u00f3n El\u00e9ctrica Antillana<\/em> (2023), adem\u00e1s de ser uno de los antologados en C<em>ien poetas le cantan a Juan Bosch<\/em> (2010), <\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por FELIX VILLALONA SANTO\u00a0 DOMINGO2075 20 de septiembre. 10:00 pm. 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