{"id":70243,"date":"2024-12-05T04:22:59","date_gmt":"2024-12-05T08:22:59","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=70243"},"modified":"2024-12-12T23:10:12","modified_gmt":"2024-12-13T03:10:12","slug":"condeno-la-noche-y-sus-perros-de-caza-un-gran-libro-que-no-me-gusta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/12\/05\/condeno-la-noche-y-sus-perros-de-caza-un-gran-libro-que-no-me-gusta\/","title":{"rendered":"\u00abCondeno la noche y sus perros de caza\u00bb, un gran libro que no me gusta"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Jordan Hern\u00e1ndez<\/p>\n\n\n\n<p>Quien se atreva a leer este libro debe tener un est\u00f3mago resistente, como esos espect\u00e1culos circenses en que un hombre traga espadas, fuego, vidrios y clavos sin hacerse da\u00f1o. Es un libro con la fon\u00e9tica de un taladro o la garganta pose\u00edda por sonidos guturales de un cantante de heavy metal.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Burdo aut\u00f3mata de cub\u00edculo, camisa y horario: [\u2026]<\/em><br><em>pieza descartable de engranaje p\u00fablico<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Quien lea este libro que no busque fresas, leer este libro es morder un lim\u00f3n. El pensador Cioran dec\u00eda que un libro debe ser una herida;<em> Condeno la noche y sus perros de caza, <\/em>de Ronny Ram\u00edrez,es una herida supurante, unas manos que se gangrenan en la fr\u00eda atm\u00f3sfera de una oficina. Su protagonista es un oficinista amargado y resentido; el yo po\u00e9tico lleva consigo una joroba de impotencia y frustraci\u00f3n. A pesar de todas las circunstancias, conserva y resguarda una isla de tiempo, un espacio como un taz\u00f3n de az\u00facar donde le espera el amor de su esposa y la poes\u00eda como su \u00fanico e \u00edntimo consuelo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>A veces quisiera perderme en las p\u00e1ginas<\/em><br><em>de un viaje entre l\u00edneas,<\/em><br><em>desaparecer y aventurarme en el conf\u00edn<\/em><br><em>de un hermoso paisaje,<\/em><br><em>descubrir una verdad latente<\/em><br><em>y \u00fanica en los ojos de mi esposa.<\/em><br><em>Pero la belleza no importa tanto<\/em><br><em>como la quincena y el cansancio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ese poeta tras bambalinas (una palabra que prefiero mil veces que la rebuscada y altisonante palabra escotill\u00f3n del poema \u00abDeshoras\u00bb) es una fuerza descomunal como la de un volc\u00e1n que visto desde lejos puede confundirse con una pac\u00edfica tetera, pero si nos acercamos veremos que est\u00e1 a punto de erupcionar y quemarnos a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 el poeta no se rebela? \u00bfPor qu\u00e9 se mantiene sirviendo en una opulenta alcantarilla, entre ratas y viejas chismosas, naranjas de la discordia como \u00abLa se\u00f1ora del vestido amarillo\u00bb? \u00c9l ya no es el chico irresponsable, encerrado en su oscuro cuarto que describe el poema \u00abDientes de le\u00f3n\u00bb donde refleja una mezcla de nostalgia y arrepentimiento<em>:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Recuerdo los d\u00edas en que solo tragaba<\/em><br><em>y lloraba por despecho,<\/em><br><em>mientras mi madre segu\u00eda callando<\/em><br><em>y repartiendo v\u00edveres<\/em><br><em>con una sonrisa que parec\u00eda<\/em><br><em>una delgada e infinita lonja de queso.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora es el proveedor, el hombre de familia, un individuo com\u00fan y corriente que lucha por llegar al fin del mes; y como dice la frase italiana,<em> chi non lavora non fa l&#8217;amore <\/em>(quien no labora no hace el amor), todo lo que hace, desde aguantarse en un trabajo que le disgusta, entre insectos hip\u00f3critas y roedores corruptos que habitan en el mismo ecosistema laboral, lo hace por amor a su esposa y a la poes\u00eda. S\u00ed, psicol\u00f3gicamente estamos ante un individuo lleno de miedo, en un mundo que no fue hecho a su medida; se siente navegando en un peque\u00f1o bote en una tormenta en medio del oc\u00e9ano. A lo largo de todo el libro se puede oler la vulnerabilidad del personaje: si el Estado fuera un juego de ajedrez, el yo po\u00e9tico ser\u00eda un pe\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Y pensar que tu rol pende del capricho de un funcionario<\/em><br><em>que tu vida rueda por un hilo<\/em><br><em>que una palabra puede cortar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de toda la historia de la humanidad ha habido dos formas de vivir, y as\u00ed mismo dos maneras de plantear el arte: una es el realismo, que consiste en mostrar los eventos como suceden, nuestros miedos, preocupaciones, ideas; y la segunda escapar hacia paisajes fant\u00e1sticos. Incluso se pueden combinar ambas visiones: lo fant\u00e1stico y lo cotidiano. Pero en este libro vemos un exceso de realidad: si fuera un color el libro ser\u00eda gris o negro; si fuera una tela ser\u00eda rugosa y \u00e1spera como la espalda de un cocodrilo; si fuera una composici\u00f3n musical estar\u00eda protagonizada \u00fanicamente por instrumentos de percusi\u00f3n. Es un libro mon\u00f3tono, tosco, con un lenguaje pesado y un esp\u00edritu venenoso; el libro m\u00e1s aburrido que he le\u00eddo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 no me gusta este libro?<\/strong> Me crispan los nervios leer palabras largas de cuatro y cinco s\u00edlabas en los poemas; palabras sin armon\u00eda, palabras que obstruyen el ritmo. Son como una metralleta para mis o\u00eddos. Pero toda esa estrategia ha sido ideada por el poeta con una intencionalidad comunicativa: \u00e9l quiere que nos sintamos inc\u00f3modos para que lo podamos acompa\u00f1ar en su miseria.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abRepta\u00bb, \u00abpared\u00f3n\u00bb, \u00abpiltrafas\u00bb, \u00abgom\u00edgrafo\u00bb, \u00abensombrecidos\u00bb, \u00abmugriento\u00bb<em> \u2026<\/em>Tal vez soy muy radical, pero creo que hay palabras que no son dignas de escribirse en un poema. El espa\u00f1ol es un idioma muy rico, y estoy seguro de que las palabras antes mencionadas tienen sin\u00f3nimos m\u00e1s agradables al ritmo, sin perder la connotaci\u00f3n de lo que el autor quiso referirse.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 este es un gran libro? \u00bfPor qu\u00e9 detenerme a escribir sobre este libro si es tan desagradable?<\/strong> Podr\u00eda leer <em>Altazor<\/em> de Huidobro y disfrutar de una expedici\u00f3n de imaginaci\u00f3n surrealista maravillosa. No faltan libros de escape en mi biblioteca, pero he decidido volverme una ardilla y roer esta dura nuez, porque el ser humano, as\u00ed como necesita alas, tambi\u00e9n necesita tijeras que se las corten. Este libro es la radiograf\u00eda emocional de un empleado p\u00fablico, mostrando el tumor cancer\u00edgeno de su impotencia, sus sue\u00f1os asesinados tan pronto como nacen. El mejor ejemplo es \u00abSue\u00f1o con una casa\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Quiero una casa donde echar ra\u00edces<\/em><br><em>\u00a0y celebrar el paso de los a\u00f1os,<\/em><br><em>un espacio modesto donde atesorar<\/em><br><em>los momentos felices;<\/em><br><em>un lugar sagrado donde crecer, adem\u00e1s,<\/em><br><em>entre olas y pe\u00f1ascos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Si te animas a masticar la carne cruda de estos versos, esta est\u00e9tica brutalista que carece de cualquier cuidado con las palabras (porque est\u00e1n lanzadas como la confesi\u00f3n de un grito callado, una catarsis, el v\u00f3mito de un borracho del tequila de la realidad) solo puedo darte un consejo: l\u00e9elo sabiendo que necesitas ese jarabe, no por placer, sino porque es saludable mantener la mente en la realidad, saber que no somos diferentes al autor. Todos estamos en la b\u00fasqueda del <em>moro<\/em>, luchando cada d\u00eda por ganarnos el peso; todos rezamos para no ser despedidos y nos tragamos incomodidades, aprendemos a duras penas a ser diplom\u00e1ticos para no perder nuestros sueldos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si los hombres son valorados como terminan y no como comienzan, me aventuro a afirmar que ese yo po\u00e9tico cobarde y pusil\u00e1nime se convierte al final en\u00abUn poeta contra el mundo\u00bby comienza a hacer preguntas incisivas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo podemos estar tan tranquilos<\/em><br><em>en medio de balas perdidas?<\/em><br><em>\u00bfC\u00f3mo podemos mirar el cielo y sonre\u00edr<\/em><br><em>bajo la ceniza que cae como escarcha de nieve?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Estos poemas son los que en mi opini\u00f3n se elevan sobre los otros por su calidad est\u00e9tica,<\/p>\n\n\n\n<p>belleza en las im\u00e1genes y fluidez en el ritmo. Si tuviera que elegir un poema entre todos, dir\u00eda que ese poema que fue inspirado en el hombre que ha marcado m\u00e1s el car\u00e1cter y el esp\u00edritu del autor, \u00abEl jinete de la tormenta\u00bb, donde el autor no se ha limitado a hacer un retrato f\u00edsico o emocional de su t\u00edo: lo ha convertido en un personaje m\u00edtico que habita entre la cosmogon\u00eda n\u00f3rdica, las creencias cat\u00f3licas y el animismo africano.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Existe un hombre cuya sangre<\/em><br><em>fue pulida por el martillo de Thor<\/em><br><em>y la hoz de la medianoche.<\/em><br><em>Existe un hombre, cuyo sue\u00f1o<\/em><br><em>fue mecido por la Virgen de las Mercedes<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p><em>Desde entonces Pap\u00e1 Candelo no lo deja dormir<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p>Me alegro de que Ronny Ram\u00edrez no me haya elegido para el pr\u00f3logo de su libro, porque nadie leer\u00eda su libro despu\u00e9s de los adjetivos con los que lo he etiquetado. Solo quiero decir que este libro necesitaba salir a la luz, de lo contrario el autor no solo hubiese desarrollado h\u00edgado graso, sino otras dolencias peores. Como toda literatura puedo asegurar que tanto como para su autor como para sus lectores este libro es una experiencia terap\u00e9utica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jordan Hern\u00e1ndez Quien se atreva a leer este libro debe tener un est\u00f3mago resistente,&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":70244,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[59],"tags":[],"class_list":["post-70243","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista-antillana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/70243","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=70243"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/70243\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":70400,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/70243\/revisions\/70400"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/70244"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=70243"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=70243"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=70243"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}