{"id":70233,"date":"2024-12-05T04:09:55","date_gmt":"2024-12-05T08:09:55","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=70233"},"modified":"2024-12-05T04:09:56","modified_gmt":"2024-12-05T08:09:56","slug":"la-mesita-del-telefono","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/12\/05\/la-mesita-del-telefono\/","title":{"rendered":"La mesita del tel\u00e9fono"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso de \u201cla mesita del tel\u00e9fono\u201d le puede parecer raro a muchas personas. Para quien haya vivido o hurgado en torno a esa etapa previa a la irrupci\u00f3n de internet, el referido mueble le podr\u00e1 resultar desde conocido hasta muy familiar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese tiempo hab\u00eda mobiliarios muy diversos para colocar el tel\u00e9fono. Desde uno en donde apenas cab\u00eda el equipo hasta otros que, adem\u00e1s de espacio para el dispositivo y hasta para un florero peque\u00f1o, dispon\u00eda de asiento para quien hablaba, un tope para colocar papel (regularmente, una libreta) y un bol\u00edgrafo, as\u00ed como otro espacio para colocar revistas o libros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El asunto es que el entorno del dispositivo estaba organizado para que en relaci\u00f3n con una llamada telef\u00f3nica se pudiera mucho m\u00e1s que s\u00f3lo hablar y escuchar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como es l\u00f3gico, tambi\u00e9n exist\u00eda la posibilidad de que no estuviera en el lugar, ni en la cercan\u00eda, la persona a quien procuraban por ese medio. Ah\u00ed encontraban sentido de oportunidad los instrumentos para tomar notas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese tiempo era completamente normal que una llamada telef\u00f3nica generara comunicaci\u00f3n entre personas que compart\u00edan un espacio f\u00edsico y hasta entre vecinos, cuando no todos dispon\u00edan de tel\u00e9fono en el sector. Era completamente normal que alguien acudiera a un lugar a esperar o realizar alguna llamada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A ello se sumaba, cuando el destinatario de la llamada no estaba, una sugerente pregunta. \u00bfLe quiere dejar alg\u00fan mensaje? Esa pregunta pod\u00eda ser respondida de muchas maneras. Entre ellas destacan: no, gracias; solo d\u00edgale que llam\u00e9, y tambi\u00e9n la posibilidad de un mensaje con m\u00e1s detalles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto puede ser entendido como simple expresi\u00f3n de a\u00f1oranza. Pero invito a que lo veamos con m\u00e1s riqueza. Propongo que reparemos en c\u00f3mo la tecnolog\u00eda ha cambiado la forma en que vivimos, trabajamos y nos comunicamos. Hoy en d\u00eda, usamos tel\u00e9fonos inteligentes, redes sociales, c\u00e1maras de seguridad y aplicaciones que nos facilitan la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfS\u00f3lo nos facilitan la vida o por alg\u00fan otro lado nos la complican? Lo real es que todo este avance tecnol\u00f3gico tambi\u00e9n ha tra\u00eddo un problema importante: la reducci\u00f3n de nuestra privacidad, lo que de por s\u00ed ya es bastante. Pero hay m\u00e1s. Vale preguntarse: \u00bfc\u00f3mo esto afecta nuestras relaciones con los dem\u00e1s y nuestro crecimiento personal?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el denominado \u201crastro digital\u201d que dejamos cuando navegamos en internet, con las fotos y videos que publicamos en redes sociales y cuando, sabi\u00e9ndolo o no, compartimos nuestra ubicaci\u00f3n, que muchos tel\u00e9fonos rastrean o es un requisito para el \u201cmejor funcionamiento\u201d de ciertas aplicaciones, nuestra privacidad va dejando de existir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las empresas y gobiernos utilizan esta informaci\u00f3n para diferentes prop\u00f3sitos. Las empresas, por ejemplo, la usan para ofrecernos publicidad personalizada, mientras que los gobiernos pueden usarla para controlar actividades sospechosas. Aunque esto puede sonar \u00fatil, tambi\u00e9n significa que no tenemos tanto control sobre qui\u00e9n sabe cosas de nosotros, y menos a\u00fan sobre cu\u00e1l ser\u00e1 el uso que le dar\u00e1 a eso que sabe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como es f\u00e1cil notar, estos adelantos tecnol\u00f3gicos tienen su contrapeso. Esa agilidad para enterarse o hacer saber tambi\u00e9n contribuye al deterioro de la confianza en las relaciones y hasta puede terminar generando conflictos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A ello se suma que cada vez son menos los momentos privados. Cuando compartimos todo en redes sociales, desde nuestras comidas hasta nuestras vacaciones, es f\u00e1cil olvidar que no todo necesita ser p\u00fablico. Esto puede llevar a que las relaciones pierdan su sentido de intimidad, ya que los momentos privados se vuelven menos comunes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y todav\u00eda hay m\u00e1s: estos cambios terminan limitando nuestro crecimiento personal. Recordemos que, como parte de su avance, toda persona necesita aprender, mejorar y sentirse c\u00f3moda con qui\u00e9n es. Pero la reducci\u00f3n de la privacidad puede hacer este proceso m\u00e1s dif\u00edcil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando todo es p\u00fablico, hasta los errores, tan \u00fatiles para aprender y crecer, son aprovechados por cualquiera para frustrar las posibilidades de crecimiento de quien los comete. A eso se suma la reducci\u00f3n y hasta la inexistencia de tiempo para reflexionar. La mayor\u00eda asume que \u201csiempre hay que estar disponible\u201d. \u00bfCu\u00e1ndo piensa quien as\u00ed opera? \u00bfC\u00f3mo se relaciona todo esto con los crecientes problemas de salud mental?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En definitiva, tenemos remembranzas, pero sobre todo tenemos lecciones y tareas al remitirnos a la mesita del tel\u00e9fono.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ Eso de \u201cla mesita del tel\u00e9fono\u201d le puede parecer raro a muchas&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":66757,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[55,143,51],"tags":[],"class_list":["post-70233","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales","category-nestor-estevez","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/70233","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=70233"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/70233\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":70234,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/70233\/revisions\/70234"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=70233"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=70233"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=70233"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}