{"id":70076,"date":"2024-11-27T00:04:49","date_gmt":"2024-11-27T04:04:49","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=70076"},"modified":"2024-11-27T00:06:47","modified_gmt":"2024-11-27T04:06:47","slug":"una-cruzada-por-la-empatia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/11\/27\/una-cruzada-por-la-empatia\/","title":{"rendered":"Una cruzada por la empat\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p>Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ<\/p>\n\n\n\n<p>La empat\u00eda, entendida como capacidad de comprender y compartir las emociones de los dem\u00e1s, es un componente esencial para la convivencia humana y el fortalecimiento de los lazos sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuentan que su origen data del griego antiguo \u201cempatheia\u201d, t\u00e9rmino compuesto por \u201cen\u201d (dentro) y \u201cpathos\u201d (sentimiento, experiencia). En su sentido original, la empat\u00eda se refiere a la capacidad de experimentar y comprender los sentimientos y experiencias de los dem\u00e1s desde dentro de uno mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el paso del tiempo, el significado de la palabra empat\u00eda ha evolucionado. En la actualidad, la empat\u00eda se refiere a la capacidad de ponerse en el lugar del otro, comprender sus sentimientos y perspectivas, y responder de manera compasiva y comprensiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, si revisamos bien, en los \u00faltimos tiempos, especialmente en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, podremos identificar cambios profundos en la forma en que nos relacionamos y comunicamos. Ahora, cuando disponemos de tantas v\u00edas para comunicarnos y para facilitar las conexiones, parad\u00f3jicamente, ciertas din\u00e1micas parecen estar erosionando nuestra capacidad de empatizar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 estamos haciendo mal? Probablemente no se trate de \u201chacer mal\u201d; lo m\u00e1s seguro el tema sea la facilidad que representan ciertas herramientas al momento de interactuar. Veamos. Hay sentimientos dif\u00edciles de medir. Todav\u00eda podremos recordar con gracia a una peque\u00f1a criaturita extendiendo sus brazos para expresar lo mucho que quiere a alguien o intentando explicar a qui\u00e9n quiere m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero las herramientas tecnol\u00f3gicas parecen \u201cresolvernos\u201d ese problema. Por eso mucha gente, al usar signos de admiraci\u00f3n en un mensaje de texto, asume que poner muchos signos repetidos est\u00e1 expresando gran admiraci\u00f3n. Incluso, mucha gente confunde l\u00e1grimas de alegr\u00eda y l\u00e1grimas de tristeza. En suma, por m\u00e1s herramientas de que dispongamos es muy dif\u00edcil encontrar s\u00edmbolos que representen con exactitud lo que sentimos. Pero el facilismo, apoyado en el \u201cdale pa\u2019ll\u00e1\u201d, ha provocado la sustituci\u00f3n de gran parte de las expresiones que sol\u00edamos usar para manifestar sentimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>El uso excesivo de las nuevas tecnolog\u00edas nos ha llevado a intentar la digitalizaci\u00f3n de las relaciones interpersonales. Plataformas como las redes sociales, los servicios de mensajer\u00eda instant\u00e1nea y las videollamadas han reemplazado, en muchos casos, las interacciones cara a cara. Esto ha reducido nuestra exposici\u00f3n a se\u00f1ales no verbales, como el tono de voz, la expresi\u00f3n facial y el lenguaje corporal, que son fundamentales para interpretar y responder adecuadamente a las emociones de los dem\u00e1s. Sin estas se\u00f1ales, las interacciones se vuelven m\u00e1s impersonales, dificultando la pr\u00e1ctica de la empat\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Y algo m\u00e1s, la cultura de inmediatez que fomentan estas plataformas ha transformado la manera en que procesamos informaci\u00f3n. Ahora solemos consumir contenido de forma r\u00e1pida y superficial, lo que dificulta la reflexi\u00f3n profunda sobre los sentimientos y perspectivas ajenas. Por eso en redes sociales, los debates suelen reducirse a comentarios breves o \u201cme gusta\u201d, lo que limita el entendimiento genuino de las emociones de otras personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro aspecto relevante es el impacto de los algoritmos. Estas herramientas \u201corganizan\u201d el contenido que consumimos, exponi\u00e9ndonos principalmente a informaci\u00f3n que refuerza nuestras creencias y valores. Esto no solo reduce la exposici\u00f3n a perspectivas diversas, sino que tambi\u00e9n fomenta un fen\u00f3meno conocido como burbuja de filtro. Dentro de estas burbujas, la empat\u00eda hacia personas con opiniones o estilos de vida diferentes disminuye, ya que nos han acostumbrado a interactuar \u00fanicamente con ideas similares a las propias.<\/p>\n\n\n\n<p>A eso se suma el anonimato que ofrecen las plataformas digitales, lo que puede facilitar comportamientos disfrazados. En ausencia de consecuencias inmediatas, algunas personas adoptan actitudes despectivas o incluso de acoso, lo que refleja una falta de conexi\u00f3n emocional con quienes est\u00e1n del otro lado de la pantalla. Este fen\u00f3meno, conocido como trolling o ciberacoso, evidencia c\u00f3mo las tecnolog\u00edas pueden ser usadas para deshumanizar las interacciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se nota, se ha vuelto m\u00e1s que urgente emprender una cruzada por la empat\u00eda. Cualquiera de las siguientes acciones sirve para mantenernos humanos y lograr entendernos: promover la comunicaci\u00f3n cara a cara, fomentar el tiempo sin pantallas, practicar la escucha activa, exponerse a diversidad de perspectivas, modelar comportamientos emp\u00e1ticos, entrenar con programas educativos sobre empat\u00eda y hacer uso consciente de las redes sociales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ La empat\u00eda, entendida como capacidad de comprender y compartir las emociones de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":66757,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[55,143,51],"tags":[],"class_list":["post-70076","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales","category-nestor-estevez","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/70076","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=70076"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/70076\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":70077,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/70076\/revisions\/70077"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=70076"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=70076"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=70076"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}