{"id":69767,"date":"2024-11-11T00:00:00","date_gmt":"2024-11-11T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=69767"},"modified":"2024-11-11T00:08:05","modified_gmt":"2024-11-11T04:08:05","slug":"ladrones-de-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/11\/11\/ladrones-de-padre\/","title":{"rendered":"Ladrones de padre"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por Belkis M. Marte<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre promet\u00eda cosas que no cumpl\u00eda. Un padre ausente, inexistente, pero fuerte y siempre h\u00e9roe. A veces el ni\u00f1o escuchaba el llanto de su madre, lloraba en las ma\u00f1anas y en las madrugadas, ser como ella no era opci\u00f3n. \u00c9l prefer\u00eda ser como su padre, fuerte; salvar vida en ambulancia y batear <em>home runs<\/em> como sus compa\u00f1eros de la escuela cuando iban al parque con sus progenitores. Montarse en la ambulancia de \u00e9l se hab\u00eda convertido en el motivo de su existencia, pero eso no suced\u00eda: el trabajo, la ausencia. Cuando lo extra\u00f1aban, \u00e9l y su madre tomaban un cuadro con un pedazo de peri\u00f3dico donde el padre era reconocido como ciudadano ejemplar de la ciudad. El h\u00e9roe salvador de ni\u00f1os dec\u00eda el encabezado. Tu pap\u00e1, dec\u00eda la madre quit\u00e1ndole la imagen de las manos para besarla, as\u00ed el ni\u00f1o no ve\u00eda la desgracia en la parte de atr\u00e1s del peri\u00f3dico.&nbsp; Los dos abrazaban la a\u00f1oranza en el enmarcado. Ella lloraba, pero el ni\u00f1o, no.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abCuando mi amiguito batea la pelota, su pap\u00e1 le da un <em>high five<\/em> con la mano abierta y bien en alto\u00bb, le cont\u00f3 un d\u00eda el ni\u00f1o al padre con los ojos llorosos. Los hombres no lloran, repet\u00eda el padre y le prometi\u00f3 que lo iba a llevar al parque Crotona, en el Bronx, a jugar b\u00e9isbol; el ni\u00f1o le crey\u00f3. Record\u00f3 las veces en que se les iban los ojos al ver las fotos que sus compa\u00f1eros de escuela mostraban; ellos bateaban, los padres lanzaban y las ausencias se multiplicaban. T\u00fa nunca vas conmigo, <em>dad<\/em>, prometes, prometes y no cumples. \u00a1Mentiroso!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cachetadas. Ojos furiosos. Labios partidos. M\u00e1s cachetadas, y empujones, ojo amoratado.&nbsp; Uno, dos, tres, cuatro, cinco <em>swings<\/em>\u2026 \u00a1Ustedes creen que yo soy un vago, tengo que trabajar fuerte para pagar los <em>biles<\/em> y comprar todo lo que ustedes necesitan y adem\u00e1s, \u00bftambi\u00e9n tengo que ir al <em>fucking<\/em> parque contigo?, once, doce, trece\u2026 continuaba contando el ni\u00f1o mientras golpeaba al aire con el bate. \u00a1Tu madre no trabaja, <em>she could go with you!<\/em> Pero su madre no lanzaba la pelota como \u00e9l. Con la madre los dem\u00e1s chicos se burlaban. Con la madre el bate pesaba mucho m\u00e1s y la pelota se nublaba en el aire. \u00a1No me ignores, pendejo, que te quito el bate y te lo rompo en la cabeza!, grit\u00f3 el padre antes de volver a desaparecer! <em>Your fucking job!,<\/em> grit\u00f3 el ni\u00f1o repetidas veces cuando corr\u00eda a encerrarse en su cuarto. Todav\u00eda contaba, veinte, veintiuno\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Horas despu\u00e9s, cuando la oscuridad era irremediable, se abri\u00f3 la puerta de su habitaci\u00f3n. Era la madre. Mir\u00f3 a su hijo tendido en la cama dormido, y se dio cuenta de lo r\u00e1pido que hab\u00edan pasado esos nueve a\u00f1os.&nbsp; Observ\u00f3 las paredes golpeadas por sus rabietas y, su bate verde colocado sobre su mesita de noche, frente a la foto de A-Rod y, en la ventana, escrito con crayola verde, \u00abMalditos ladrones de padre\u00bb, dec\u00eda en letras temblorosas y a penas legibles. El ni\u00f1o despert\u00f3 y al ver a su padre, en vez de abrazarlo, se alej\u00f3 de \u00e9l sent\u00e1ndose en medio del <em>high riser<\/em> que le hab\u00eda comprado su madre cuando ya ten\u00eda edad para dormir solo en una cama. El ni\u00f1o abraz\u00f3 sus piernas y sobre ellas descans\u00f3 la barbilla. \u00a1Fantasma!, grit\u00f3. \u00a1Ausencia! y empez\u00f3 a temblar sin control como perro mojado. Hubiera deseado un abrazo, un perd\u00f3n. Pero, solo vac\u00edos, ausencias. Quiso que llorar\u00e1 arrepentido de su rudeza, que el padre lo abrazara, lo besara como cuando \u00e9l era m\u00e1s peque\u00f1o, pero \u00e9l no era d\u00e9bil como su madre. \u00c9l bateaba como A-Rod.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Boca hinchada, temblores. Lloros \u00a1Mentiroso! Perd\u00f3name. Ladrones de padre. No s\u00e9 qu\u00e9 pas\u00f3. Es que t\u00fa no entiendes, no entiendes. No puedo tomar d\u00edas libres cada vez que quiera, aunque lo desee, no puedo. \u00a1Ladrones de padres! Perd\u00f3name mijo. Ma\u00f1ana es <em>Independence Day<\/em>, ma\u00f1ana nos vamos temprano al parque, lo prometo. \u00a1Mentiroso! No hijo, digo la verdad. El primero que se despierte, despierta al otro. Perd\u00f3name, hijo. \u00bfPrometido?, prometido, hijo. <em>Give me five!<\/em> \u00a1Te perdono, pap\u00e1, te perdono! \u00bfCon qui\u00e9n jugar\u00e9? Los ni\u00f1os no quieren jugar conmigo cuando voy con mam\u00e1. Vio al padre sonre\u00edr como re\u00eda antes, antes, muy antes cuando el ni\u00f1o ya no recuerda. Y pens\u00f3 que le hab\u00eda servido para algo el labio partido. Prometido. Ver\u00e1s que iremos, no te preocupes. Y, adem\u00e1s, \u00bfc\u00f3mo es que no vas a encontrar con quien jugar? El parque est\u00e1 lleno de ni\u00f1os. Y de burlas, <em>dad<\/em>. \u00a1Burlas que rompen cabezas! dijo el ni\u00f1o golpe\u00e1ndose el centro de la mano izquierda con el pu\u00f1o apretado de la derecha. No te preocupes. Si te cansas de jugar con otro ni\u00f1o, entonces jugar\u00e9 contigo. El ni\u00f1o sent\u00eda un vac\u00edo. Era su sue\u00f1o. Prometido. No me falles, <em>dad<\/em>. Esta vez no me falles. Un cuatro de julio con su h\u00e9roe, con los fuegos artificiales, con las banderas, con las chuletas en la parrilla, <em>hot dogs<\/em> con su padre. Abrazos y besos a pesar de la falta y del dolor que sent\u00eda en sus labios. Sab\u00eda que como siempre el padre, se quedar\u00eda dormido, pero no le importaba, estar\u00eda con \u00e9l el cuatro de julio y eso era suficiente. \u00a1Finalmente contigo, <em>dad<\/em>!, repet\u00eda el ni\u00f1o con miedo de mostrar la tristeza que le daban las dudas de otra ausencia, de otra promesa incumplida, de que la madre le pichara y los dem\u00e1s se burlaran, de que el padre le pegara por extra\u00f1arlo. La tristeza de no volver a verlo. Ella se hab\u00eda puesto unos lentes oscuros, pero no cubr\u00edan todos los moretones. \u00c9l quiso pedirle que se fuera. Que no le hab\u00eda hecho nada. Que lo dejara solo con su padre. Que no viniera con lloriqueos ni cuentos. Pero la mir\u00f3 avergonzado. Sus h\u00famedas miradas se abrazaron con dolor. Con la oraci\u00f3n: \u00abma\u00f1ana ir\u00e9 al parque con pap\u00e1\u00bb, en la mente, se qued\u00f3 dormido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuatro de Julio, dijo el ni\u00f1o al despertar. Recogi\u00f3 el bate, el guante y la pelota. Cogi\u00f3 del armario su gorra roja de los Yanquis, una chaqueta de A-Rod, que la madre le hizo creer que el pap\u00e1 le compr\u00f3, la vez que se le parti\u00f3 el diente peleando en la escuela, y una bandera de los Estados Unidos, m\u00e1s grande que \u00e9l. Sali\u00f3 al pasillo, todo estaba silencioso y oscuro. Le dieron ganas de batear la oscuridad, las burlas de los otros ni\u00f1os, fantasmas que lo acechaban. Pero la \u00faltima vez que lo hizo la madre se quej\u00f3 de una costilla rota.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Camin\u00f3 despacio por el pasillo hacia el cuarto de sus padres, sin ruido. Se guiaba con las manos en la pared. Bate\u00f3 con un <em>swing<\/em> el \u00e1ngel de la guarda que su madre le regal\u00f3 en las navidades pasadas. El ruido que hizo al quebrarse le aceler\u00f3 el coraz\u00f3n y un \u00a1co\u00f1azo! se le desliz\u00f3 de los labios. Sus brazos saltaron al aire con coraje tumbando la foto familiar que estaba en la pared.&nbsp; Sus compa\u00f1eros de escuela lo dec\u00edan. Siempre estaba de torpe. \u00bfPor qu\u00e9 se r\u00eden, mam\u00e1? La foto ten\u00eda un ray\u00f3n al nivel de la cara del ni\u00f1o. Era una foto de los tres abrazados, del cuatro de julio de cinco a\u00f1os atr\u00e1s, cuando el padre cumpl\u00eda y la madre solo reclamaba. Estaban riendo a carcajadas en un parque que no era, Crotona Park. El cuadro dorado se rompi\u00f3 esparciendo por todos lados migajas del pedazo de vidrio que le quedaba. Tom\u00f3 uno de los pedazos en sus manos, quiso apretarlo como se aprieta un cuello para matar, quer\u00eda ver sangre, pero lo solt\u00f3, iba al parque y necesitaba la mano sana, para batear los lanzamientos del pap\u00e1. Plane\u00f3 decirle a su papi que saque una foto, o muchas fotos de los tres en el parque para suplantar esa otra. Ech\u00f3 los pedazos cortantes hacia un lado con los pies, extra\u00f1ado de que su padre no haya salido a golpearlo al escuchar el ruido. No s\u00e9 a qui\u00e9n le tiene miedo mam\u00e1 que siempre cierra la puerta. La empuj\u00f3 con el bate. La puerta grit\u00f3, mir\u00f3 a todos lados, pap\u00e1 no estaba. Su lado vac\u00edo, como siempre. El ni\u00f1o despert\u00f3 a la madre con un batazo en la mano que le colgaba fuera de la cama, ella solt\u00f3 un grito y \u00e9l, satisfecho, sinti\u00f3 que era el <em>home run<\/em> que siempre quiso batear. Ella, despu\u00e9s de mirarlo asustada, lo abraz\u00f3 y lo subi\u00f3 con ella a la cama. Dios m\u00edo, mi ni\u00f1o\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1No, mam\u00e1, se me arruga la ropa!, dijo manoteando. Recuerda, \u00a1hoy vamos al parque!, grit\u00f3 \u00e9l. Ella abri\u00f3 los ojos. \u00a1Diantre! \u00bfOtra vez?, pregunt\u00f3. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3?, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 pap\u00e1? Pap\u00e1 no est\u00e1 hijo. \u00bfRecuerdas? No estaba. \u00bfOtra vez el trabajo?, pregunt\u00f3 \u00e9l. Ella no respondi\u00f3. Parec\u00eda orar a la vez que lo miraba temerosa. \u00a1Su trabajo me odia, mam\u00e1!, dijo repetidas veces. Se arranc\u00f3 de los brazos de la madre. Ladrona de padre. Forcejeos a cuatro manos. \u00a1No te acerques! \u00a1No te atrevas, si no quieres que te mate! \u00a1T\u00fa no sirves para nada mam\u00e1, pap\u00e1 se muere y t\u00fa no dices ni haces nada! Ahora t\u00fa ser\u00e1s mi pelota. Levant\u00f3 el bate y con todas sus fuerzas lo dej\u00f3 caer en la cabeza de la madre varias veces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s, cuando no hubo m\u00e1s s\u00faplicas, cuando no hubo m\u00e1s movimientos la mir\u00f3 y sonri\u00f3 al sentir una gota de sangre resbalar por el pu\u00f1o izquierdo. Tom\u00f3 su mochila con todo lo que hab\u00eda preparado para llevar al parque con el padre. Luego corri\u00f3. De sus ojos sal\u00eda un r\u00edo que entraba por la camiseta empapada en dolor. Grit\u00f3, una y otra vez, \u00a1Te odio pap\u00e1!, \u00a1Nunca m\u00e1s te creer\u00e9!, \u00a1No te creer\u00e9! \u00a1No soy bueno en nada! \u00a1Quiero batear como bateaban Jos\u00e9 Guillen, A-Rod y mis compa\u00f1eros de clase! Quiero batear como ellos. Ven y lanza t\u00fa, pap\u00e1. Pero no est\u00e1s. Solo est\u00e1 esa, maldita, que no sabe lanzar, miente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sali\u00f3 del apartamento. Tom\u00f3 el elevador. Contando todos los n\u00fameros de los pisos, para no explotar de rabia. Veintitr\u00e9s, veintid\u00f3s, veintiuno, veinte, diecinueve\u2026tres, dos, uno\u2026 y sali\u00f3 del edificio dejando estallar la puerta de la calle. En Bryan Avenue no hab\u00eda ni un alma. Cruz\u00f3 corriendo y sin mirar. Al cruzar East Tremont Avenue se escucharon las llantas de los carros frenando. El ruido del tren cinco, trataba de arrullarlo como lo arrullaba su madre en las noches de ausencia paterna. De momento el ni\u00f1o sinti\u00f3 el coraz\u00f3n ajado. \u00bfA d\u00f3nde se fue mam\u00e1? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 pap\u00e1?, se pregunt\u00f3. Se sinti\u00f3 solo y quiso llorar m\u00e1s. Pero no era d\u00e9bil, \u00e9l no era de llanto, y continu\u00f3 la carrera en el medio de la calle. El sol de julio empezaba a subir, ya derret\u00eda. Las banderas ondeaban, como ondeaba el coraz\u00f3n en su pecho. Una mano que lo agarraba, lo apret\u00f3 contra un coraz\u00f3n que lat\u00eda a punto de estallar. Comenz\u00f3 a contar y no supo en qu\u00e9 n\u00famero fue que sinti\u00f3 el abrazo de un Toyota Camry rojo por la espalda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l y su madre flotaban en las nubes. Quiso ver los fuegos artificiales del Cuatro de Julio. Hab\u00eda mirones que se tapaban la cara para que el asombro y la tristeza no le penetraran el rostro. Un desamparado grit\u00f3: \u00a1el ni\u00f1o se meti\u00f3, <em>he was running like crazy!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus juguetes estaban regados por todos lados. Un polic\u00eda agarraba su mochila. Fuegos artificiales, en la esquina de Boston Road con la 175. De debajo de la goma derecha, sal\u00eda la punta del bate verde. El ni\u00f1o y su madre siguieron flotando entre la muchedumbre que cada vez era m\u00e1s grande. Se escuchaba la bocina de una ambulancia. El ni\u00f1o buscaba a su padre entre la multitud y el ruido de la que \u00e9l cre\u00eda que era la ambulancia de su h\u00e9roe. Vamos al parque mam\u00e1, pap\u00e1 vino a buscarnos. Su padre tambi\u00e9n estaba en las nubes, el ni\u00f1o abr\u00eda los brazos, no entend\u00eda. Abri\u00f3 los ojos, mir\u00f3 al param\u00e9dico y dijo pap\u00e1, para cerrarlos de nuevo. Volvi\u00f3 a ver a su madre, iba del brazo del padre, que miraba hacia atr\u00e1s y dec\u00eda, tu tiempo no ha llegado hijo, Nos vemos alg\u00fan d\u00eda. El padre y la madre continuaban alej\u00e1ndose de \u00e9l. Abr\u00eda y cerraba los ojos, ve\u00eda en la cara del param\u00e9dico, el rostro del pap\u00e1. Escuchaba voces. <em>Dad<\/em>, \u00bfa d\u00f3nde van? L\u00e1nzame la pelota, lo prometiste. Se durmi\u00f3 de nuevo y despert\u00f3 dos semanas m\u00e1s tarde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy en d\u00eda, en el parque todos conocen a ese ni\u00f1o grande y hu\u00e9rfano. \u00c9l es quien, en muletas, juega con todos los ni\u00f1os que van sin padre al parque.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Belkis Mar\u00eda Marte Martich<\/strong>. Narradora y poeta dominicana. Licenciada en Ciencias del Comportamiento.  Obtiene el segundo lugar del premio de cuentos Juan Bosch (2024), por su relato, \u00abEscribo\u00bb. Por igual, en 2019 es reconocida por sus contribuciones literarias en los XXlll Premios de Arte y Cultura Fradique Lizardo. Asimismo, en septiembre del 2021, el Gobierno dominicano le concede la distinci\u00f3n de \u00abDominicana destacada en el extranjero\u00bb.  Tambi\u00e9n es embajadora del colectivo internacional \u00abArte Po\u00e9tica Latinoamericana\u00bb, en la ciudad de Nueva York y en la Rep\u00fablica Dominicana y de la revista <em>Mitaraka <\/em>de la Guyana Francesa. Como activista, crea rincones de lectura en casas de familias de campos y barrios, 28 hasta ahora, lo cual se ha convertido en su proyecto: \u00abEl Tablazo Lee con Belkis M. Marte\u00bb.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Belkis M. Marte Siempre promet\u00eda cosas que no cumpl\u00eda. 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