{"id":69079,"date":"2024-10-06T00:01:00","date_gmt":"2024-10-06T04:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=69079"},"modified":"2024-10-06T10:52:57","modified_gmt":"2024-10-06T14:52:57","slug":"el-callejon-de-jose","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/10\/06\/el-callejon-de-jose\/","title":{"rendered":"El callej\u00f3n de Jos\u00e9"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por Ana Rosa P\u00e9rez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda pasado la Navidad. Transcurr\u00edan los primeros d\u00edas de enero. Los Reyes Magos estaban listos para su viaje. El d\u00eda desapareci\u00f3 y el cielo oscureci\u00f3. En el callej\u00f3n de Jos\u00e9, Juanito ya se hab\u00eda acostado. No sin antes dejar debajo de la cama que compart\u00eda con dos de sus cinco hermanos, un paquete de yerba y un jarro con agua.\u00a0 Pisada con el jarro estaba una carta. La hab\u00eda puesto Juanito. Sus hermanos dejaban que fuera \u00e9l quien la hiciera. Sus letras eran bien legibles. En ella dec\u00eda, qu\u00e9 tipos de juguetes quer\u00edan. Sus dos hermanas dorm\u00edan en la otra cama que estaba en la habitaci\u00f3n. Cada una hab\u00eda pedido una mu\u00f1eca grande de esas que hablan y caminan. Las mismas que les hab\u00edan dejado el a\u00f1o pasado a las ni\u00f1as de la se\u00f1ora en donde trabajaba su padre como jardinero. Sus hermanos pidieron un cami\u00f3n con luces que corr\u00eda a control remoto. El beb\u00e9 no pidi\u00f3 nada, todav\u00eda no sab\u00eda lo que quer\u00eda. Lo que le dejaran le da lo mismo.\u00a0 Y \u00e9l, Juanito, pidi\u00f3 la bicicleta que siempre quiso tener.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Varios infantes del pueblo tambi\u00e9n hab\u00edan hecho lo mismo. Adem\u00e1s de las yerbas y el agua, algunos colocaron mentas y cigarros, seg\u00fan sus posibilidades econ\u00f3micas. As\u00ed se hac\u00eda cada a\u00f1o en aquel pueblo llamado La Espa\u00f1ola, en donde viv\u00edan. Le llamaban as\u00ed en honor a una de sus habitantes. Era una antigua moradora del pueblo. Hab\u00eda llegado desde Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0Los Reyes Magos subieron a los gigantes camellos. Unas enormes carrozas repletas de juguetes estaban atadas a los animales. Iniciaron su recorrido. iban envueltos en sus relucientes t\u00fanicas. Melchor vest\u00eda la de color azul, Baltazar vest\u00eda de verde y Gaspar de rojo.\u00a0 Baltazar iba delante guiando a Melchor y a Gaspar. Sus vestuarios se abultaban con el aire y con la rapidez que llevaban. No quer\u00edan demorar m\u00e1s. Solo ten\u00edan la noche para repartir los juguetes. Avanzaron a toda prisa. A lo lejos sus figuras parec\u00edan disminuir, se tornaban cada vez m\u00e1s enanas, hasta solo ser puntos que se perd\u00edan en el espacio.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os esperaban ansiosos la llegada de los reyes. Sab\u00edan que, a muy pocos de ellos, les dejar\u00edan lo que hab\u00edan pedido en sus cartas.&nbsp; Pero, aun as\u00ed, so\u00f1aban con el juguete pedido. Si no les dejaban lo que ped\u00edan, sus padres les dec\u00edan que ya se les hab\u00edan terminado. Y eso era lo que les quedaba cuando pudieron llegar. Pues ven\u00edan desde muy lejos repartiendo juguetes.<\/p>\n\n\n\n<p>Casi amanec\u00eda cuando Juanito despert\u00f3. Se levant\u00f3. No dej\u00f3 espacio abierto ni rinc\u00f3n de la casa que no buscara. No vio nada. Se acost\u00f3 de nuevo. No pod\u00eda dormir. Sus ojos parec\u00edan dos globos. Estaba pendiente de cada uno de los ruidos que se escuchaban. Gente que transitaban y conversaban, veh\u00edculos que a lo lejos circulaban, y algunas algarab\u00edas que llegaban desde la calle, de ni\u00f1os que hab\u00edan salido a exhibir y a disfrutar sus juguetes desde muy temprano. Lleg\u00f3 la ma\u00f1ana y todav\u00eda estaba despierto. Los rayos de un sol alegre entraban por las rendijas e iluminaban la habitaci\u00f3n. Levant\u00f3 la cabeza, y con la claridad vio a sus hermanos, not\u00f3 que a\u00fan dorm\u00edan. Dos l\u00e1grimas salieron de sus ojos. Las sinti\u00f3 rodar por sus mejillas. Con ellas lav\u00f3 su cara acongojada. Permaneci\u00f3 en silencio durante un rato. No ten\u00eda ganas de levantarse.<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda pasado mucho tiempo del silencio de Juanito en la cama, cuando escuch\u00f3 unos toques en la puerta. \u00ab\u00bfQui\u00e9n es?\u00bb, son\u00f3 la voz de la madre. \u00abSoy yo\u00bb, respondi\u00f3 otra voz que \u00e9l muy bien conoc\u00eda. Entonces volvi\u00f3 a levantarse. Sali\u00f3 a la sala. Ah\u00ed estaba su t\u00eda Glenda. Ten\u00eda una funda en las manos. La oy\u00f3 decir: \u00abGenara, como el callej\u00f3n es muy angosto, los camellos con las carrozas no pudieron pasar, pero los reyes magos dejaron esta funda en casa. Tiene un mensaje que dice: Para los hijos de Jos\u00e9 y de Genara\u00bb. Una sonrisa se dibuj\u00f3 en la cara de Juanito. Grit\u00f3 a todo pulm\u00f3n: \u00ab\u00a1Muchachos, los juguetes!\u00bb. Los dem\u00e1s ni\u00f1os no tardaron en aparecer en la sala. Unos minutos despu\u00e9s, el callej\u00f3n de Jos\u00e9 se llen\u00f3 de j\u00fabilo.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Ana Rosa P\u00e9rez<\/strong> (1956, Moca). Egresada de la UASD y jubilada del Ministerio de Educaci\u00f3n. Ha trabajado en diferentes proyectos educativos en las universidades UASD y UNIBE. Varios de sus textos aparecen en diferentes antolog\u00edas. Ha publicado los libros: <em>El manantial de Rosa<\/em> (poes\u00edas), <em>Alejandro <\/em>(novela), <em>El hombre que se vio a trav\u00e9s de la ventana<\/em> (cuentos), <em>Contando con mi abecedario<\/em> (cuentos infantiles y juveniles). Actualmente es miembro del Taller Literario Narradores de Santo Domingo (TLNSD).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ana Rosa P\u00e9rez Hab\u00eda pasado la Navidad. Transcurr\u00edan los primeros d\u00edas de enero. 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