{"id":68835,"date":"2024-09-23T00:01:00","date_gmt":"2024-09-23T04:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=68835"},"modified":"2024-09-22T20:59:55","modified_gmt":"2024-09-23T00:59:55","slug":"dios-no-da-pena-sin-socorro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/09\/23\/dios-no-da-pena-sin-socorro\/","title":{"rendered":"Dios no da pena sin socorro"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por Jhak Valcourt<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por primera vez Nadia sinti\u00f3 que su cabeza no le pertenec\u00eda, ni su espalda tan ancha para carga tan pesada. Cierto que no sab\u00eda ser madre, pero tampoco estaba lista para perder a un hijo. D\u00eda tras d\u00eda, el beb\u00e9 en un brazo, y Juancito agarrado a una de sus piernas, como a un tronco, ella acud\u00eda desesperada al Departamento de Polic\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Enfurecida por la impotencia, se clavaba en un banco al que algunos agentes, cansados de ella, empezaban a coger desprecio. Ya nadie se le acercaba. Quiz\u00e1 no supiera de matem\u00e1tica, pero s\u00ed que aquella distancia sumada a aquel silencio multiplicado por esas caras de <em>ya-no-nos-molestes-m\u00e1s-con-tu-caso<\/em> era igual a <em>todo-est\u00e1-perdido<\/em>. Hay casos que a veces provocan que los polic\u00edas se arrepientan de ser polic\u00eda. Aquel no era una excepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pronto, Nadia descubri\u00f3 que Juancito y el beb\u00e9 le imped\u00edan alborotar en la comisar\u00eda a fin de que la tomaran en serio. As\u00ed empez\u00f3 a dejarlos en casa. El barrio donde viv\u00eda conoc\u00eda su pasado y su <em>curriculum vitae<\/em> era repulsivo y mal visto, por lo que no pod\u00eda pedir a nadie que echara un vistazo a los ni\u00f1os. Antes de salir, cocinaba un arroz de mala muerte y dejaba leche en dos biberones. Le ense\u00f1\u00f3 a Juancito a prepararla, por si acaso se acababa, y los encerraba con candado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La insistencia, la desesperaci\u00f3n y los gritos de Nadia provocaron compasi\u00f3n y la b\u00fasqueda se reinici\u00f3 con desgana y despert\u00f3, tambi\u00e9n, muchas molestias entre los polic\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una ma\u00f1ana, tras la llamada de un oficial, que afirm\u00f3 haber encontrado a El\u00eda y que se requer\u00eda de la madre para confirmar que era \u00e9l, Nadia sali\u00f3 disparada hacia la comisar\u00eda. No puso candado en la puerta ni tampoco cocin\u00f3 porque sab\u00eda que pronto iba a regresar a casa con su hijo, cocinar\u00eda para todos y juntos comer\u00edan en familia para celebrar el milagroso retorno. No obstante, en la cabeza de seis a\u00f1os de Juancito, su mam\u00e1 hab\u00eda salido, como todos los d\u00edas, para regresar por la tarde con la cara demudada y l\u00e1grimas en los ojos; as\u00ed que dedujo que ese d\u00eda le tocaba cocinar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Efectivamente, cuando Nadia lleg\u00f3 a la comisar\u00eda reconoci\u00f3 enseguida a El\u00eda, aunque fue solo por instinto de madre porque hab\u00eda perdido toda constituci\u00f3n de ser humano: la mugre se le pegaba en todas partes, el hambre se le adher\u00eda al cuerpo como garrapata o, mejor dicho, como cuscuta. Mas eso no impidi\u00f3 que Nadia corriera hacia \u00e9l y lo estrechara entre frases de \u00e9xtasis sin saber que, justo en ese momento, Juancito acababa de poner un caldero sobre la estufa para cocinar el arroz de mala muerte, dejando abierto el tanque de gas para preparar leche a su hermanito. Cuando termin\u00f3, le entreg\u00f3 el biber\u00f3n, busc\u00f3 el encendedor, camin\u00f3 hacia la estufa y la encendi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nadia (veintiocho a\u00f1os y reci\u00e9n parida) hab\u00eda sido prostituta. Cuando naci\u00f3 Juancito decidi\u00f3 cambiar de profesi\u00f3n, para ofrecer una vida mejor (lo que ella entend\u00eda sobre una vida mejor) a sus hijos. Nadia no sab\u00eda ser madre: nadie la ense\u00f1\u00f3, pero lo intentaba; por lo que en vez de cari\u00f1o daba golpes; cuando los ni\u00f1os le ara\u00f1aban los nervios, o, incluso, cuando era la vida que lo hac\u00eda, daba golpes. Quiz\u00e1 los golpes fueran para ella una forma de expresar y dar cari\u00f1o. \u00abM\u2019m\u00e1, \u00bfpor qu\u00e9 nos pega\u2019 siempre?\u00bb, le sol\u00eda preguntar Juancito. El\u00eda, de diez a\u00f1os, era demasiado adulto para preguntas tan ingenuas. Nadia no contestaba. Nunca pudo decir el porqu\u00e9. Pero en el fondo, sab\u00eda que lo hac\u00eda por no haber podido encontrar a su madre ni a su padre y mucho menos a Dios para pegarles por el destino que se le asign\u00f3. Entonces lloraba. Les ped\u00eda perd\u00f3n a los ni\u00f1os y los abrazaba. Todos los d\u00edas era as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por las noches, Nadia fre\u00eda ma\u00edz. Enfundaba palomitas. Lavaba, para poder salir a vender durante el d\u00eda mientras El\u00eda cuidaba a Juancito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pese a la vida dura, Nadia nunca se quejaba. \u00abUno se queja de lo que no est\u00e1 acostumbrado\u00bb, dec\u00eda siempre. \u00abAdem\u00e1s, la miseria ya es rutina y las rutinas nos ayudan a estar vivos, a no hastiarnos de la vida\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00f1os atr\u00e1s, Nadia hab\u00eda entendido que una vida mejor para sus hijos inclu\u00eda enviarlos a la escuela; ella hab\u00eda pensado que, si de veras Dios hab\u00eda hecho para cada quien una \u00abcostilla\u00bb id\u00f3nea, deb\u00eda encontrar la suya. As\u00ed, la ponchera de palomitas de ma\u00edz ayudar\u00eda por un lado y su pareja lo har\u00eda por el otro. La idea no le pareci\u00f3 mala. Bas\u00e1ndose en tal razonamiento le hizo caso a Pablo, chofer de moto, que llevaba meses cortej\u00e1ndola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al principio, todo anduvo bien. Pablo la convenci\u00f3 de quedarse a vender las palomitas en casa (lo que pr\u00e1cticamente equival\u00eda a la ruina de su negocio), para que ella pudiera cuidar a Juancito y tambi\u00e9n, de esa manera, El\u00eda pudiera empezar la escuela. Sin embargo, cuando Nadia qued\u00f3 embarazada, Pablo le ech\u00f3 en cara que \u00e9l no era el padre. \u00abDe ser puta no te sanar\u00e1s nunca\u00bb, le escupi\u00f3 y se march\u00f3 del cuchitril donde hab\u00eda venido a vivir con ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nadia siempre tuvo la espalda lo bastante ancha para cargar con desgracias. \u00abDios no da pena sin socorro\u00bb, sol\u00eda decir en un mar de l\u00e1grimas, \u00abpor eso me dio la espalda tan ancha\u00bb. Infinitas veces pens\u00f3 en el suicidio, mas no quer\u00eda morir dejando a sus hijos a merced de la vida, ni tampoco ten\u00eda coraje para matarlos primero antes de matarse ella; aunque varias veces lo pens\u00f3. Tras la partida de Pablo hab\u00eda vuelto a su negocio de palomitas. Pero despu\u00e9s de dar a luz no pudo salir a vender y El\u00eda volvi\u00f3 a ser el \u00abpadre\u00bb de la casa. Sal\u00eda todos los d\u00edas, con el primer saludo del sol, con su ponchera sobre la cabeza. De regreso, todas las tardes, deb\u00eda recorrer dos kil\u00f3metros en busca de agua, ba\u00f1ar a Juancito si a su madre las indisposiciones de parturienta no se lo permit\u00edan, cargar al beb\u00e9 cuando Nadia cocinaba o cocinar \u00e9l mismo cuando los malestares la manten\u00edan en cama, y luego ayudarle a empacar palomitas para el d\u00eda siguiente. Su lema era nunca regresar sin haberlas vendido todas. La experiencia le hab\u00eda demostrado que lo contrario no era buena opci\u00f3n para tripas enfadadas. Aprendi\u00f3 a ser hombre muy r\u00e1pido, a cuidar de su madre y de sus hermanitos. \u00abNo te preocupes, mam\u00e1\u00bb, dec\u00eda cada vez que la sorprend\u00eda llorando. \u00abYo siempre cuidar\u00e9 de ti y de mis hermanitos. Ya no llores\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un d\u00eda, sali\u00f3 a vender m\u00e1s temprano de lo habitual: ten\u00eda m\u00e1s palomitas de lo que sol\u00eda, por lo que dur\u00f3 m\u00e1s tiempo en la calle y se intern\u00f3 en barrios que nunca hab\u00eda recorrido. Caminaba con la atenci\u00f3n erguida de los ciegos, a pasos mesurados y con los o\u00eddos bien agudos. A las siete, hora en que sol\u00eda estar en casa, a\u00fan merodeaba las calles esperando la ola de gente que estar\u00eda en \u00ablibertad condicional\u00bb de los trabajos, para vender las pocas que le quedaban. \u00abDebo venderlas todas\u00bb, pensaba, \u00abas\u00ed har\u00e9 feliz a mi mam\u00e1 y no llorar\u00e1\u00bb. A las siete y treinta, hab\u00eda vendido casi todas. De regreso a casa, al doblar por una esquina oscura, muy contento, con su ponchera sobre la cabeza, pensaba en las cosas que le contar\u00eda a su madre, las nuevas calles que hab\u00eda descubierto\u2026 Pero apenas se dio cuenta cuando dos sombras se le arrojaron encima. Enseguida una mano le apret\u00f3 la garganta y lo alz\u00f3 del suelo. Aunque trat\u00f3 de no pensar en eso, record\u00f3 las tantas historias sobre fantasmas que le hab\u00edan contado en la escuela. El miedo le lat\u00eda en los pulmones y en las venas y le dilataba el esf\u00ednter\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Tate quieto o te matamos \u2014le gru\u00f1\u00f3 una voz\u2014. Eso. Buen chico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo soltaron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQu\u00e9 llevas ah\u00ed? \u2014le dijo otra voz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Palomita de ma\u00edz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Palomita de ma\u00edz! \u2014le hicieron eco, mir\u00e1ndose con burlona sonrisa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El\u00eda temblaba y hablaba sin comprender lo que dec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014S\u00ed, \u00bfquieren comprar? Son a diez pesos. Solo me quedan cuatro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfCon esta hambre qui\u00e9n no querr\u00e1 comprar, <em>menol<\/em>? \u00a1Danos las cuatro!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Tomen!, hacen cuarenta pesos \u2014la voz le temblaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Al parecer la venta estuvo buena hoy, \u00bfeh? \u00a1Las vendi\u00f3 todas!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el dinero?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ustedes son los que me deben. Son cuarenta pesos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Te pagamos horita, <em>menol<\/em>. Ahora danos el dinero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Pero\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfT\u00fa quieres morir ahora, <em>menol<\/em>? \u2014le grit\u00f3 uno, mostr\u00e1ndole un cuchillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfC\u00f3mo te llamas? \u2014le pregunt\u00f3 el otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014El\u00eda \u2014empez\u00f3 a llorar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfT\u00fa quieres morir ahora, El\u00eda? \u2014reiter\u00f3 el primero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El\u00eda neg\u00f3 con la cabeza mientras rezongaba: \u00abPero igual mi mam\u00e1 me va a matar\u00bb. Ellos no escucharon.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una patrulla de polic\u00eda rond\u00f3 al otro lado de la calle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Si abres la boca est\u00e1s muerto, El\u00eda. \u00bfO\u00edste?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los polic\u00edas recorrieron la zona con una r\u00e1pida mirada. Los j\u00f3venes le acariciaban la cabeza a El\u00eda, que no dejaba de temblar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfVes? \u2014dijo un polic\u00eda al ver la escena\u2014, \u00bfqu\u00e9 te dije?, \u00bfno te dije que iban a volver hoy?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Y eso que anoche llevamos presos a algunos para asustarlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Te gan\u00e9. P\u00e1game mi apuesta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Esos carajitos no aprender\u00e1n nunca. \u00a1V\u00e1monos!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aceleraron y se fueron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Por favor\u2026 d\u00e9jenme ir. No me hagan da\u00f1\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Danos el maldito dinero o s\u00ed que te haremos da\u00f1o!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Danos el maldito dinero, co\u00f1azo! \u2014se desesper\u00f3 uno, d\u00e1ndole un coscorr\u00f3n en la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llorando, El\u00eda entreg\u00f3 el dinero. Los j\u00f3venes se fueron corriendo y carcajeando. El\u00eda se acurruc\u00f3 en la esquina, la cabeza entre las rodillas. No sab\u00eda si dirigirse a su casa o seguir otro camino. Lo primero le infund\u00eda una angustia terrible y lo segundo inclu\u00eda el saber dicho camino. Y no lo sab\u00eda. Todo estaba oscuro y temblaba de miedo: tanto por la oscuridad como por la paliza que iba a recibir; adem\u00e1s, \u00e9l ten\u00eda conciencia de que no aguantar\u00eda ver a su madre y a sus hermanos morirse de hambre por su culpa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se levant\u00f3, recogi\u00f3 la ponchera, se puso a caminar sin pensar hacia d\u00f3nde iba. La noche le parec\u00eda vac\u00eda y enorme. Un viento helado le taladraba los huesos. Cuando sus piernas comenzaron a desfallecer de tanto caminar, sin saber qu\u00e9 hacer ni qu\u00e9 pensar, se tir\u00f3 en un rinc\u00f3n. El sue\u00f1o, como p\u00e1jaros que huyen de la lluvia, se guareci\u00f3 bajo sus p\u00e1rpados, quiz\u00e1 le trajera alguna soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De regreso con El\u00eda, Nadia encontr\u00f3 la casa abrasada y rodeada por un reguero de gente, entre ellos bomberos y polic\u00edas a quienes nadie pudo explicar con exactitud c\u00f3mo sobrevivieron, sin la m\u00ednima quemadura, los dos ni\u00f1os que se encontraban dentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La investigaci\u00f3n que Conani<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> llev\u00f3 a cabo en el barrio recopil\u00f3 los siguientes comentarios: \u00abEs una loca, a ella hay que quitarle los ni\u00f1os\u00bb; \u00abes una prostituta, \u00bfqu\u00e9 vida puede ofrecerles a esos huerfanitos?\u00bb; \u00absi no quieren que esos animalitos terminen muertos mejor ll\u00e9venselos\u00bb; \u00abes una mujer de mala fama, les har\u00edan un gran favor a esos ni\u00f1os si se los quitan\u00bb; \u00absi hubiera justicia para esos ni\u00f1os presa deber\u00edan llevarla\u2026\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y as\u00ed le quitaron los ni\u00f1os a Nadia. Desde entonces deambula cabizbaja por las calles de Santo Domingo, murmurando frases sin sentido sobre ni\u00f1os muertos, ni\u00f1os desaparecidos, ni\u00f1os robados, que nadie entiende; recoge en las basuras mu\u00f1ecas sucias, estropeadas, y cuando no, recoge trapos y otros materiales y se las fabrica con la esperanza de que, quiz\u00e1, ese mismo Dios que le proporcion\u00f3 una ancha espalda para sus penas, les sople en las narices un aliento de vida.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Consejo Nacional para la Ni\u00f1ez y la Adolescencia.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Jhak Valcourt<\/strong> (Norte de Ayit\u00ed, 1992). Escritor, traductor, artista pl\u00e1stico, gestor cultural y docente. Autor de la novela <em>El vaiv\u00e9n de las horas<\/em> (1ra edici\u00f3n, Santo Domingo, 2021; 2da edici\u00f3n, Sultana de Lagos Editores, Venezuela, 2023); y del libro de cuentos <em>Grietas <\/em>(Santo Domingo: Luna Insomne Editores, 2022). Ganador del tercer lugar del Premio de Cuentos Juan Bosch 2019, organizado por la Fundaci\u00f3n Global, Democracia y Desarrollo con el cuento \u00abQuiero vender este reloj\u00bb, antologado en <em>Malas palabras y otros cuentos<\/em> (Santo Domingo: Editorial Funglode, 2020). Al igual que obtiene menci\u00f3n de honor en el XX premio de cuentos Alianza Cibae\u00f1a, 2023. Adem\u00e1s, ha sido dos veces segundo finalista del Poxeo Literario, organizado por Anticanon y el Centro cultural Espa\u00f1a (2018 y 2019).<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jhak Valcourt Por primera vez Nadia sinti\u00f3 que su cabeza no le pertenec\u00eda, ni&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":68844,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[59],"tags":[],"class_list":["post-68835","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista-antillana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68835","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=68835"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68835\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":68846,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68835\/revisions\/68846"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/68844"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=68835"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=68835"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=68835"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}