{"id":68593,"date":"2024-09-09T00:12:45","date_gmt":"2024-09-09T04:12:45","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=68593"},"modified":"2024-09-09T00:13:50","modified_gmt":"2024-09-09T04:13:50","slug":"el-cuarto-del-bochorno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/09\/09\/el-cuarto-del-bochorno\/","title":{"rendered":"El cuarto del bochorno"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por Ivan Payano Tejada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1D\u00e9jeme salil, se\u00f1ol!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tranquila, Morena. En ning\u00fan lugar est\u00e1s m\u00e1s segura que aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gruesa puerta de madera se cerraba tras \u00e9l y ella miraba por encima de su hombro, sabiendo que el mundo se extend\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de ese estrecho pasillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Pol favol, se\u00f1ol!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ven a comer y no te preocupes por na`.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Inopinadamente se sent\u00f3 en el borde de la camita, sosteniendo el plato con la <em>bandera<\/em>, dio una palmadita en el colch\u00f3n invit\u00e1ndola. Acu\u00e9rdate que ahora no se puede salir, \u00bfquieres contagiarte? Eso es un l\u00edo ah\u00ed afuera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Quielo vel a mi familia!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando todo esto pase, podr\u00e1s ir. Pero ahora no se puede, come, ven. Mira que comidita te traje. Con una actitud adusta, se limpi\u00f3 un poco de la salsa de habichuelas en la toalla que llevaba alrededor del abultado vientre, con la hendidura justo en \u00e1rea de la entrepierna, se le ve\u00eda el pene enrollado sobre s\u00ed mismo, como un sacacorchos contra\u00eddo por la verg\u00fcenza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viejo abanico, incrustado en la pared, no daba abasto para paliar la bochornosa situaci\u00f3n. Ella se manten\u00eda alejada del Se\u00f1ol, en el otro extremo de la peque\u00f1a habitaci\u00f3n clareada con cal y sin ventanas. El espacio se manten\u00eda casi todo el tiempo en treinta grados cent\u00edgrados y, por momentos, la libido aumentaba la sensaci\u00f3n de calor. Como queriendo hacerla sentir con algo m\u00e1s de confianza desvi\u00f3 la mira; con la escasa luz que escup\u00eda un bombillo de bajo consumo pudo ver el cuarto; parec\u00eda el refugio de un escritor que hubiera enloquecido por exceso de lecturas: l\u00e1pices y libros tirados por el piso, un cuaderno con un dibujo de Pap\u00e1 C\u00e1ndelo, una Biblia decrepita sobre la mesita de noche, abierta en el Deuteronomio con un subrayado en rojo: <em>No codiciaras la mujer de tu pr\u00f3jimo<\/em>. Como si se burlara, el vetusto soplador solt\u00f3 un chirrido parecido a una risita burlona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tienes que ir al supermercado. Se est\u00e1n acabando muchas cosas. Tenemos casi un mes aqu\u00ed trancandos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1T\u00fa tu\u2019 ta loco! Yo pa\u2019 all\u00e1 fuera no voy. Sal a contagiarte t\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No seas bruta, solo tienes que cuidarte. No pegarte de nadie y andar con tu mascarilla. T\u00fa sabes que yo quiero a mi mujer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00ed, me adoras. \u00a1C\u00f3mo el burro a la carreta! Ve t\u00fa. &nbsp;<em>Bien me dec\u00eda mi madre que este hombre era malo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 lo que ta\u2019 resongando ah\u00ed? Por las buenas todo se consigue, pero por las malas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mujer bajo la cabeza, sab\u00eda que una vez m\u00e1s hab\u00eda perdido la batalla, siempre se dec\u00eda que en la pr\u00f3xima vencer\u00eda, mas se convert\u00eda con facilidad en una Mam\u00e1 Tingo resignada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Cuando termine de cocinar me voy!, dijo la mujer con sorna<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l se fue a disfrutar del <em>dolce far niente<\/em> junto al televisor, en compa\u00f1\u00eda de sus queridos Malboros rojos. El vapuleado mueble grit\u00f3: craaaccc. Ante la envestida de aquel rinoceronte humano. \u00a1Deja eso cigarrillos, no\u2019 va\u2019 matar con ese bajo!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que jiede es el gas, mira ver si se ta\u2019 acabando. En la engrasada cocina ella sigui\u00f3 preparando la <em>bandera<\/em> y por poco no lo consigue. El gas se acab\u00f3 justo cuando iba a apagar el arroz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Se acab\u00f3! Grit\u00f3, mientras \u00e9l replicaba: \u00a1Ll\u00e9vate el tanque!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sirvi\u00f3 la comida como en un trance, sabiendo que sus salidas eran seguidas de episodios de lujuria y desenfreno que la dejaban noches sin dormir, mientras \u00e9l dorm\u00eda a moco tendido. Introdujo el dinero en un peque\u00f1o monedero y se terci\u00f3 el tanque de veinticinco libras a la espalda. Se fue.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Decidi\u00f3 no comer y aprovechar el tiempo en que se buscaban las provisiones. Tom\u00f3 el plato. Se detuvo delante de la puerta, algo en el interior lo deten\u00eda. Su pecho se aceler\u00f3 inopinadamente, se arriesgaba a entrar en un territorio que le exigir\u00eda fortaleza, m\u00e1s de cuerpo que de esp\u00edritu, ese cuerpo que a base de excesos de alimentos lo hab\u00eda privado de muchas cosas, m\u00e1s una vez que su imaginaci\u00f3n y los recuerdos halaron del gatillo, no pudo detener el plomo que le quemaba el reducido rebenque. Al tratar de introducir la llave, la falta de pr\u00e1ctica en introducir cosas, las hizo caer. Cuando se agacho vio el peque\u00f1o agujero de rat\u00f3n que adornaba la esquina de la madera y se jur\u00f3, nuevamente, que pronto lo tapar\u00eda, como el agujero lo aprieta bien el rat\u00f3n se siente bien alegre, mascull\u00f3. Volvi\u00f3 a lo suyo y al abrir la puerta la morena se incorpor\u00f3 de golpe con las pupilas empeque\u00f1ecidas dentro de las hinchazones que ten\u00eda para ver el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No quiso sentarse en la cama. El balance\u00f3 una pieza de carne en la punta del tenedor y se lo acerco, pero eso no tuvo efecto. Ella sent\u00eda como sus manos se mov\u00edan fuera de su decisi\u00f3n consiente. El bochorno de ese aliento a fiambres y el olor a descuido que expulsaba sus axilas, a\u00f1adido al calor y la segura arremetida que se le avecinaba, era una carga que sus nervios no pod\u00edan disimular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;As\u00ed y con toda la bravura que pudo reunir ella resisti\u00f3, pero ten\u00eda poca fuerza para alejar aquella mole de su c\u00edrculo de intimidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Morena linda si me vuelves a dar lo que me gusta, ahora si te dejo ir, coment\u00f3 chasqueando la lengua y dejando aflorar sus carcomidos dientes, como si la proyectar\u00e1 por debajo de una mascarilla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1D\u00e9jame il, se\u00f1ol!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya te dije, le espeto, mientras acariciaba un pelo que distaba kil\u00f3metros de ser lacio, con ese cuerpazo tendr\u00e1s hombres atr\u00e1s donde sea y un buen polvo al a\u00f1o no hace da\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella parpadeaba sin parar, tranquila, dijo, ser\u00e9 m\u00e1s tierno ahora. Solo quiero que me muelas mi cachimbo con ese cocomord\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se reclin\u00f3 un poco en la cama y se autoacariciaba. Arriba y abajo, &nbsp;tratando de levantar el moribundo obelisco. Ven, dijo, si gozo, ser\u00e1s libre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Haciendo un esfuerzo se acerc\u00f3 a \u00e9l; las rodillas le temblaban y ten\u00eda humedades en los ojos y la nariz. Era cuerpo de futuro conteniendo un coraz\u00f3n de pasado, una Desd\u00e9mona de \u00e9bano ante un Otelo fofo y que apestaba a tercer mundo. Entre aquellas manos \u00e1speras se sent\u00eda como una mu\u00f1eca de vud\u00fa mal cocida. Una mujer pegada con esparadrapos que estaban a punto de romperse. Mientras la besaba sent\u00eda como esos labios carnosos temblaban y eso lo convert\u00eda en un amante que se sent\u00eda falsamente deseado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Meti\u00f3 la lengua en su boca y ella sinti\u00f3 que se ahogaba ante un torrente de carne y liquido gelatinoso, como una medusa que navegara en un mar de dientes. Tom\u00f3 su mano y la llev\u00f3 hasta su gruesa tripa en estado de flacidez, ella mov\u00eda aquella mole contra\u00edda con el mismo inter\u00e9s con que le soplar\u00eda las moscas a un gato muerto. Al percibir que eso no lograba invocar a Pr\u00edapo, las \u00e1speras manos descorrieron la peque\u00f1a bata que cubr\u00eda su cuerpo, en definitiva, sinti\u00f3 el llamado de la naturaleza cuando sus manos subieron desde la parte trasera de sus mulos hasta la firme redondez que se elevaba al final de su espalda. Clavo sus zarpas en cada curvatura y se regode\u00f3 al sentir la firmeza del apret\u00f3n que ella les dio. Mami dame ese bochorno. \u00bfQu\u00e9 jeso? Pregunt\u00f3 ella, \u00a1Qu\u00e9 s\u00e9 yo!, e\u2019 como algo caliente\u2026 creo yo, as\u00ed como el chocho tuyo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Soportaba su peso cual Atlas femenino sosteniendo un globo de carne fofa. Necesitaba abrir desmesuradamente las piernas para dejar espacio a toda esa circunferencia. Pensaba en su libertad y eso hizo prender fuego a su pelvis. El Se\u00f1ol se mov\u00eda y sudaba, varias gotas cayeron en sus senos y se dijo que era momento de terminar con aquella tortura. \u00a1Yo aliba! Dijo, segura de que su oportunidad hab\u00eda llegado. Le meti\u00f3 una almohada bajo las nalgas para que el vientre resbalara hacia el pecho y dejara m\u00e1s espacio para la maniobra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Introdujo el cuerno, que ya hab\u00eda adquirido cierto volumen, en el agujero del rat\u00f3n. Se lo trago con algo parecido a un mordisco y comenz\u00f3 a apretar suavemente. Sent\u00eda la forma exacta de la pieza dentro de ella, ajustaba como un guante. Empez\u00f3 a subir lentamente y \u00e9l sent\u00eda el placentero tir\u00f3n, la succi\u00f3n llenaba de m\u00e1s sangre al mu\u00f1eco. Al llegar justo al glande se detuvo, apret\u00f3 de nuevo y la operaci\u00f3n comenz\u00f3 en sentido contrario. El Se\u00f1ol aspiraba con la boca abierta y los ojos apretados. Un largo <em>uffff<\/em> sali\u00f3 de la cueva parlanchina del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No quer\u00eda excitarse, pero el sentirse due\u00f1a de la situaci\u00f3n lo hizo lubricar bastante, en el frenes\u00ed se sorprendi\u00f3 chupando uno de los pezones de las enormes tetas del Se\u00f1ol. \u00c9l descubri\u00f3 por primera vez que ten\u00eda sensibilidad en lo senos, una oleada el\u00e9ctrica le recorri\u00f3 la espalda. Bien me dec\u00eda mi madre que las negras eran mejores, mascull\u00f3. No ten\u00eda protecci\u00f3n, no quer\u00eda descargar en ella la avalancha que sent\u00eda venir, pero el cuerpo no le respond\u00eda. Derram\u00f3 todo aquel l\u00edquido dentro del agujero, aunque hubiera querido negarlo, aunque hubiera querido no sentirlo el calor del semen llen\u00f3 su vagina con un dulce cosquilleo, mientras \u00e9l sent\u00eda un estir\u00f3n inusual en las piernas, como si esa leche se orde\u00f1ara directamente de los huesos. Cuando el cuerno empez\u00f3 a encogerse \u00e9l sinti\u00f3 como el l\u00edquido resbala por sus test\u00edculos y llegaba hasta su ano, sinti\u00f3 una tibieza agradable que le hizo jurar por todos los Moulin Rouge del mundo que nunca se alejar\u00eda de esa morena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con los pulmones esforz\u00e1ndose como los de un maratonista, \u00e9l comenz\u00f3 el proceso de volver a la realidad.&nbsp; Ella se sent\u00f3 en el suelo junto a la cama, abrazando la esperanza de salir, satisfecha de su labor. \u00c9l se sent\u00f3, justo al borde de la cama y tom\u00f3 los cigarrillos. El humo le molestaba, entrecerrando los ojos pens\u00f3 que era una experiencia irrepetible la que hab\u00eda experimentado, pero para desgracia de ella \u00e9l lo intentar\u00eda de nuevo en otro momento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Aola lo que me dijite!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Tranquila eso <em>se viene<\/em>! \u00a1Ji!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo blanco de sus ojos qued\u00f3 al descubierto al abrirlos como las luminarias del cielo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Ning\u00fan venil, co\u00f1o! T\u00fa decil que\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Paf! Como un gran profeta, la bofetada dejo claro la venida del Se\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Deglaciao!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando pudo recuperar el dominio de su cara sus ojos hab\u00edan perdido todo brill\u00f3, las pupilas justo en el centro no parec\u00edan mirar a ninguna parte. \u00c9l ten\u00eda la experiencia de ver en los ojos de drogadictos de poca monta ese peque\u00f1o aviso del cerebro que dec\u00eda <em>sal\u00ed a comer<\/em>, del rostro que ten\u00eda en frente colgaban dos grandes letreros de ne\u00f3n que anunciaban: <em>Me fui para siempre<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una s\u00fabita oleada de p\u00e1nico le recorri\u00f3 la espina dorsal, se agach\u00f3 para tomar la toalla que rodaba por el suelo. Ella aprovech\u00f3 el momento, poco m\u00e1s de una segundo, para tomar el tenedor y clav\u00e1rselo en la base del cuello, justo en la vena aorta. Su rostro, como si atravesara una carretera mal pavimentada, fue salpicado por gotas de color escarlata que le hicieron probar el regusto de una nueva sangre que le era ajena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tratando de cubrir el manantial que borraba de \u00e9l, camino tambaleante hacia la puerta, traspaso el umbral y con la mano libre pudo cerrarla. Ese peque\u00f1o esfuerzo adicional le nubl\u00f3 por completo; cay\u00f3 de bruces en el pasillo. Su gran cuerpo fofo parec\u00eda agrandarse a medida que la mancha escarlata crec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cubri\u00e9ndose el apaleado rostro prob\u00f3 lo salobre que emanaba de sus ojos. En un conjunto de sales que le hicieron pensar en un conjuro que involucraba la libertad del mar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rezongando la mujer entr\u00f3 por la puerta de la cocina y dep\u00f3sito las dos fundas sobre la mesa y el tanque al lado de la estufa. Resoplando como un jinete sin caballo comenz\u00f3 a instalar el gas, quer\u00eda terminar con eso para luego guardar los comestibles y descansar. Cuando termin\u00f3 de colocar el regulador se apart\u00f3 unos cabellos de la frente y al girar la cabeza vio al fofo de su marido tirado en el suelo con un peque\u00f1o trinche pegado al cuello. Su cabeza se convirti\u00f3 en un c\u00f3ctel de sentimientos: sorpresa, ir\u00e1, repulsi\u00f3n, ambivalencia total. Se agach\u00f3 junto a \u00e9l y comprob\u00f3 que estaba muerto, sab\u00eda qui\u00e9n hab\u00eda sido, no hab\u00eda nadie m\u00e1s en la casa. Por un momento sinti\u00f3 el desamparo de no tener marido e instintivamente mir\u00f3 hac\u00eda la puerta; en la posici\u00f3n en que estaba pudo ver el agujero del rat\u00f3n y se dispuso a actuar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De un tir\u00f3n despego la manguera de la estufa y cargo con el tanque hasta la puerta.&nbsp; El peque\u00f1o tubo se introdujo en la abertura y comenz\u00f3 a soltar su densa bocanada de humo. La Morena comenz\u00f3 a toser, la atmosfera se hizo irrespirable en solo segundos por culpa del viejo ventilador que segu\u00eda ri\u00e9ndose. Tom\u00f3 una pieza de ropa, se cubri\u00f3 la nariz y la boca, pero era un paliativo ef\u00edmero, es escozor en los ojos era insoportable. Se encamino hacia la puerta y tropez\u00f3 con la mesita, escuch\u00f3 caer la bandeja y las dem\u00e1s cosas. Comenz\u00f3 a golpear la madera con el pie. <em>Tan, tan, tan<\/em>.&nbsp; Las fuerzas hu\u00edan en tropel de ella.&nbsp; Sent\u00eda los pulmones arder y la cabeza estallar. La certeza de la muerte la golpeo como un mazazo.&nbsp; Buscando a tientas algo para golpear la puerta tropez\u00f3 con el cuaderno, record\u00f3 a Pap\u00e1 C\u00e1ndelo y una chispa surgi\u00f3 en su mente. La muerte era inevitable y la venganza tambi\u00e9n. La falta de ox\u00edgeno la dej\u00f3 sin fuerzas, volvi\u00f3 a gatas sobre sus pasos, pidi\u00f3 a los luases que la llevaran a un buen lugar y que su marido nunca la olvidar\u00e1, mientras palpaba el suelo con la mano. Encontr\u00f3 la bandeja, entre los restos de comida apret\u00f3 la cajetilla de cigarrillos, al lado estaban los f\u00f3sforos. Se quit\u00f3 el pa\u00f1o de la cara, necesitaba ambas manos y el tiempo se acababa. Aspiro tratando de encontrar cualquier rastro de aire respirable. Extrajo el contenido de la caja, ya no escuch\u00f3 el sonido de los dem\u00e1s al caer. El poco de conciencia que le quedaba lo uso para raspar el f\u00f3sforo sobre la caja. El ruido de la explosi\u00f3n se escuch\u00f3 bien lejos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ivan Payano Tejada<\/strong> (Santo Domingo, 1977). Ha publicado los libros <em>Sobre la gloria de la espada, El color de la alegr\u00eda, EN-RED-ADOS por el f\u00fatbol y Los fabricantes de juguetes<\/em>. Su cuento \u00abRetorno al cataclismo\u00bb recibi\u00f3 menci\u00f3n de honor en el Concurso de Cuentos Casa de Teatro 2021. Actualmente es miembro del Taller Literario Narradores de Santo Domingo (TLNSD).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ivan Payano Tejada \u00a1D\u00e9jeme salil, se\u00f1ol! Tranquila, Morena. 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