{"id":68536,"date":"2024-09-06T00:01:00","date_gmt":"2024-09-06T04:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=68536"},"modified":"2024-09-05T22:36:19","modified_gmt":"2024-09-06T02:36:19","slug":"un-referente-llamado-ramon-raspadura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/09\/06\/un-referente-llamado-ramon-raspadura\/","title":{"rendered":"Un referente llamado Ram\u00f3n Raspadura"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por N\u00cbSTOR EST\u00cbVEZ<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ram\u00f3n Raspadura es una de esas personas que, dada su capacidad para inspirar, deben tenerse como referente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A sus ochenta y tres a\u00f1os este hombre mantiene una vitalidad y una lucidez que motivan a buscar respuestas a las inquietudes que cualquier persona m\u00ednimamente curiosa ha de manifestar con solo intercambiar un saludo con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llegamos a su casa por referencia de unos emprendedores con un amor excepcional por San Jos\u00e9 de Ocoa. Un letrero r\u00fastico anunciaba que la meta quedaba a la derecha. Ya en frente, con solo gritar \u201cra\u00b4padura\u201d, \u00e9l se dio por aludido, y sali\u00f3 a nuestro encuentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cYa se me terminaron, pero pase que le podemos preparar un buen guarapo\u201d, respondi\u00f3, con una sonrisa que evidencia su calidad humana desde la primera mirada, al preguntarle si ten\u00eda raspadura. \u201cDespu\u00e9s que me pusieron en las redes, eso no alcanza\u201d, explica sonriente, en alusi\u00f3n a la difusi\u00f3n de sus ya famosas raspaduras en varias redes sociales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La casa de Ram\u00f3n apenas se percibe en medio de tanto verdor. Hacia todas partes se muestra diversidad de tonalidades verdes al natural. Solo hay dos excepciones: el cielo, con un azul que enamora cuando no est\u00e1 \u201cencapota\u2019o\u201d y la presa Jig\u00fcey, que vista desde la casa de Ram\u00f3n parece un charquito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su trato afable y su capacidad para socializar sirven como confirmaci\u00f3n a numerosos estudios referidos a los efectos del contacto con la naturaleza en t\u00e9rminos de bienestar psicol\u00f3gico y emocional de las personas. Kaplan y Kaplan (1989) propusieron la Teor\u00eda de la restauraci\u00f3n de la atenci\u00f3n, sugiriendo que los entornos naturales restauran la atenci\u00f3n dirigida, reduciendo el estr\u00e9s y promoviendo un estado de calma y bienestar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Da la impresi\u00f3n de que aquellos estudiosos encontraron a personas como Ram\u00f3n y Victoria, su c\u00f3mplice desde 1980, porque argumentan que el contacto con la naturaleza facilita tanto la reflexi\u00f3n como el desarrollo de valores esenciales para una convivencia sana y armoniosa, entre los que destacan el respeto, la empat\u00eda y la cooperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ram\u00f3n cuenta que lleg\u00f3 a Palo de Caja, desde Sabana Larga, cuando todav\u00eda era un ni\u00f1o. All\u00ed aprendi\u00f3 a trabajar con su padre y form\u00f3 familia con Victoria, con quien comparte cada jornada desde que sus hijos se independizaron. Una vive en Naranjal, a escasa distancia de Palo de Caja; el var\u00f3n trabaja como profesor en Ocoa, y la otra vive en Pennsylvania.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ram\u00f3n y Victoria cuentan con agua por tuber\u00eda y energ\u00eda el\u00e9ctrica, aunque no permanente. Eso les facilita algunas cosas, pero ellos saben administrarse con la tecnolog\u00eda. Muestra de ello es un peque\u00f1o artefacto de color negro colocado en el patio, cubierto por una especie de c\u00fapula armada con materiales pl\u00e1sticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ellos descubrieron que en ese lugar hay se\u00f1al de una de las servidoras de telefon\u00eda celular. Dejando el equipo ah\u00ed, sencillamente, cuando alguien quiere comunicarse con ellos, la llamada se conecta y el equipo suena. Si Ram\u00f3n est\u00e1 en sus tareas y no alcanza a escuchar, Victoria, quien generalmente est\u00e1 m\u00e1s cerca, se encarga de recibir los mensajes telef\u00f3nicos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero lo de este hombre con la tecnolog\u00eda viene de lejos. \u00c9l recuerda como si fuera ayer, el mecanismo que le ense\u00f1\u00f3 su padre para obtener guarapo. Como ni\u00f1o al fin, a Ram\u00f3n le correspond\u00eda sentarse y mecerse sobre un madero que en su familia se conoce como \u201cel machaque\u201d. As\u00ed exprim\u00edan las ca\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, a sus diecis\u00e9is, Ram\u00f3n se ingeni\u00f3 un \u201cmoderno\u201d m\u00e9todo para obtener el guarapo. Con menor dificultad y hasta de manera divertida, aquel mozuelo decidi\u00f3 integrar sogas que sirven para columpiarse sobre el madero mientras trituran las ca\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, aunque para 2015 obtuvo una m\u00e1quina el\u00e9ctrica para exprimir las ca\u00f1as, Ram\u00f3n prefiere agotar un protocolo del que disfruta y al que su complicidad con Victoria le otorga un toque muy particular, de cara a adelantar el trabajo que ambos culminan en esa m\u00e1quina, siempre que cuenten con energ\u00eda el\u00e9ctrica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como es f\u00e1cil notar, en medio de la Cordillera Central, Ram\u00f3n Raspadura y Victoria no solo se mantienen alejados del estresante ritmo de la vida moderna. Ellos son un vivo ejemplo de c\u00f3mo superar el \u00abd\u00e9ficit de naturaleza\u00bb, mal que se traduce en disminuci\u00f3n de bienestar f\u00edsico y mental. Ram\u00f3n y Victoria son referentes de un estilo de vida que refuerza los valores comunitarios y el sentido de responsabilidad con el entorno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por N\u00cbSTOR EST\u00cbVEZ Ram\u00f3n Raspadura es una de esas personas que, dada su capacidad para&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":66757,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[55,143,51],"tags":[],"class_list":["post-68536","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales","category-nestor-estevez","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68536","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=68536"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68536\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":68537,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68536\/revisions\/68537"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=68536"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=68536"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=68536"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}