{"id":68216,"date":"2023-11-18T21:37:00","date_gmt":"2023-11-19T01:37:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=68216"},"modified":"2024-10-27T22:54:54","modified_gmt":"2024-10-28T02:54:54","slug":"rosa-no-esta-en-el-mercadona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2023\/11\/18\/rosa-no-esta-en-el-mercadona\/","title":{"rendered":"Rosa no est\u00e1 en el mercadona"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"643\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/pexels-lemuel-paz-13202206-1-scaled-1-643x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-64489\" style=\"aspect-ratio:1.3333333333333333;object-fit:cover;width:643px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/pexels-lemuel-paz-13202206-1-scaled-1-643x1024.jpg 643w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/pexels-lemuel-paz-13202206-1-scaled-1-188x300.jpg 188w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/pexels-lemuel-paz-13202206-1-scaled-1-768x1223.jpg 768w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/pexels-lemuel-paz-13202206-1-scaled-1-965x1536.jpg 965w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/pexels-lemuel-paz-13202206-1-scaled-1-1286x2048.jpg 1286w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/pexels-lemuel-paz-13202206-1-scaled-1-1170x1863.jpg 1170w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/pexels-lemuel-paz-13202206-1-scaled-1-585x931.jpg 585w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/pexels-lemuel-paz-13202206-1-scaled-1.jpg 1608w\" sizes=\"(max-width: 643px) 100vw, 643px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">(Cr\u00e9dito: Lemuel Paz)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Por Raisa Pimentel<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda que perd\u00ed a Tet\u00e9 me detuve cerca de una parada vac\u00eda unos minutos antes de que pasara el siguiente autob\u00fas. Le quit\u00e9 la correa para que anduviera con libertad por el c\u00e9sped y comenc\u00e9 a fijarme en los carteles de eventos, alquileres y avisos que forraban el cristal. Casualmente me entretuve con un extra\u00f1o hablando del virus en China, de las medidas que no hab\u00edan tomado ni el pa\u00eds ni la comunidad aut\u00f3noma. Casualmente ignor\u00e9 los ladridos hist\u00e9ricos de Tet\u00e9 cuando se acerc\u00f3 el siguiente bus y c\u00f3mo fueron haci\u00e9ndose m\u00e1s lejanos mientras la perra corr\u00eda calle abajo a la velocidad que le daban sus patas. Ese d\u00eda no vi a Rosa.<br>Cuando la conoc\u00ed, su perro y Tet\u00e9 se olfatearon y estuvieron jugueteando entre los bancos del parque. Rosa se acerc\u00f3 sonriente a m\u00ed. Estuvo diciendo cosas sobre el clima y pregunt\u00e1ndome sobre la perra. No recordaba la \u00faltima vez que una mujer me hab\u00eda escuchado hablar por tanto tiempo seguido. En alg\u00fan momento, Firulais se acerc\u00f3 y se enganch\u00f3 en una pierna de Rosa. Ella carg\u00f3 al animal y sigui\u00f3 hablando mientras este le lam\u00eda el pecho. Me dio calor. Rosa le dec\u00eda cosas, lo apretaba contra sus senos y yo sent\u00ed c\u00f3mo se me endurec\u00eda la entrepierna. Busqu\u00e9 a Tet\u00e9 con los ojos y me alej\u00e9<br>prometiendo verla despu\u00e9s, esperando que no se diera cuenta de lo que me pasaba. Este no era el d\u00eda de parecerle un pervertido.<br>Cuando escuch\u00f3 la puerta, el se\u00f1or Aguirre llam\u00f3 a la perra con su vocecita gastada y chillona. Tet\u00e9, Tet\u00e9, Teteeeeee. Entr\u00e9 y puse la cara de pena que hab\u00eda ensayado. Al pararse frente a m\u00ed comenz\u00f3 a cuestionarme mientras entraba en p\u00e1nico. Busqu\u00e9 su inhalador en la cocina y se lo acerqu\u00e9. Lo agarr\u00f3 pero estuvo al menos un minuto jadeando con el aparato sujeto entre los dedos, mir\u00e1ndolo, mir\u00e1ndome a m\u00ed. Me pregunto si habr\u00e1 querido morirse ah\u00ed mismo ahora que no tendr\u00eda a su compa\u00f1era. Dur\u00f3 un rato en posici\u00f3n fetal en su sill\u00f3n. Ve\u00eda su espalda subir y bajar de forma irregular mientras dec\u00eda cosas sin sentido. Su color\u2026 su color favorito es el de mi manta de dormir\u2026 En las noches me toca el pie con la nariz para ver si sigo vivo y le gru\u00f1o para confirmarlo\u2026 Manuela se est\u00e1 vengando porque no voy cada mes a llevar flores a su tumba\u2026, dec\u00eda con la correa del perro entre las manos.<br>Han declarado estado de emergencia en Madrid y s\u00f3lo se permiten salidas a comprar comida, medicinas y a trabajos indispensables. Ha sido in\u00fatil ofrecerme a salir por el viejo porque no puedo acercarme al parque sin perro. Cada ma\u00f1ana lo veo y me devuelve una mirada que va perdiendo dureza con los d\u00edas.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>II<\/strong><br><\/p>\n\n\n\n<p>Rosa no est\u00e1 en el Mercadona ni en la fruter\u00eda. Solo puedo encontrarla en el parque. La \u00faltima vez que la vi llevaba pantalones a juego con su nombre, esos que la ayudan a seguirle el paso a su perro y volverme loco. Hac\u00eda semanas que hab\u00eda dejado ir a Tet\u00e9 pero antes de la crisis volv\u00eda al parque cada tarde para verla. Tengo la esperanza de que regrese, le dije la \u00faltima vez, y ella puso su mano en mi hombro como para consolarme.<br>\u00bfYa repartieron algunos volantes por la zona?, me pregunt\u00f3. Si se deciden, quedamos y Firu y yo te damos una mano con eso. Me morir\u00eda si le pasara algo as\u00ed. La mir\u00e9 en silencio mientras me contaba otra vez del perrito, de c\u00f3mo la hac\u00eda feliz y me<br>distraje unos segundos pensando en la forma tiernamente insoportable en que su voz pasaba de normal a estridente al hablar de algo que la emociona.<br>A m\u00ed me emocionaba pensar en el \u00e9xito que tuvo mi plan. Ya no soportaba a Tet\u00e9 y sus dientes rompi\u00e9ndome los pantalones, a Tet\u00e9 ladrando con cada movimiento que sent\u00eda, a Tet\u00e9 orin\u00e1ndose en cada rinc\u00f3n para marcar territorio. Es de cari\u00f1o,<br>hombre dec\u00eda el viejo. Si hubiera sabido que el virus dar\u00eda esta vuelta en mi contra, en contra del mundo, al menos no dejo ir a Tet\u00e9 o le robo un beso a Rosa ah\u00ed mismo.<br>Pens\u00e9 buscarla en Facebook pero nunca me dijo su apellido. Las \u00fanicas combinaciones que se me ocurren con su nombre son Rosa piernas bonitas, Rosa la que ama los perros, Rosa metro Delicias.<br>Al se\u00f1or Aguirre ya no le queda de otra que pedirme ayuda con sus recados y su viga de pan para el tinto de las 16, ahora que no puede ir al cafet\u00edn con sus amigos. A cada rato escucho el sonajero del perro y s\u00e9 que \u00e9l est\u00e1 ah\u00ed nost\u00e1lgico lament\u00e1ndose por no saber d\u00f3nde est\u00e1 Tet\u00e9.<br>\u00bfD\u00f3nde andar\u00e1n los perros callejeros de Madrid? me pregunto mientras me masturbo con la mano izquierda y le escribo a Rosa con la derecha:<br>Un abrazo fuerte, bonita. Espero que t\u00fa y Firulais lo est\u00e9n llevando bien.<br><em>[Guardado en borradores]<\/em><br>Guard\u00e9 el mensaje y la pija se me escap\u00f3 un momento de la mano. Se qued\u00f3 tensa en el aire mientras encontraba esa foto que le hice a escondidas cuando recog\u00eda la mierda de Firulais. Tarareaba una canci\u00f3n agachada en el piso y daba saltitos con las<br>piernas flexionadas. Es lo primero que haremos, Rosa. T\u00fa arriba y yo abajo. La cama sonar\u00e1 igual que el viejo extra\u00f1ando a Tet\u00e9. Tac, tac, tac, si, si, dale, sigue, tac, tac. El ruido me desconcentra, me desinflo y dejo ir esta descarga. Vuelvo a buscar perros.<br>Hay gente alquilando los suyos por 12 euros la hora. \u201cCon Betty podr\u00e1s salir de casa\u201d, le\u00ed en un anuncio en Wallapop. Todo perfecto hasta que pienso que es casi una semana de comida para m\u00ed. \u00bfQu\u00e9 me queda? \u00bfAdoptar? \u00bfPasear perros gratis como dice El Pa\u00eds?<br>Adem\u00e1s de Aguirre, los del 3-b y los del 5-a tienen perros en casa. Dej\u00e9 notas en cada puerta ofreci\u00e9ndome a pasearlos de forma gratuita y puse otras cosas cursis sobre pensar en los dem\u00e1s en tiempos dif\u00edciles.<br>Cuando pas\u00e9 a dejarle el pan al se\u00f1or Aguirre, comentaba con su hija que el n\u00famero de muertos ya hab\u00eda llegado a 16 antes de mediod\u00eda. Me invit\u00f3 un caf\u00e9 esa tarde y me cont\u00f3 que se ir\u00eda con ella a pasar estos d\u00edas de cuarentena. Que ya era bastante con perder a Tet\u00e9 como para que vinieran los chinos a enfermarlo por estar solo y viejo.<br>Rosa, encu\u00e9ntrame. Quiero coger contigo. <br><em>[Guardado en borradores]<\/em><br>Esa noche mand\u00e9 algunos mensajes. Ten\u00eda la esperanza de conseguir alg\u00fan perro para ver a Rosa. Por mi ventana entraba el sonido de los aplausos para los doctores y las enfermeras. Despu\u00e9s volvi\u00f3 el silencio y la esperanza se me junt\u00f3 con aburrimiento y algo de miedo. Los del 3-b dejaron una nota en mi puerta avis\u00e1ndome que sab\u00edan lo que hab\u00eda pasado con Tet\u00e9, y vi mi futuro con Rosa cada vez m\u00e1s incierto.<br>Al amanecer la claridad entr\u00f3 como un pu\u00f1etazo por la ventana. El cielo estaba despejado, muy brillante y me pareci\u00f3 un d\u00eda perfecto para comerme a Rosa en alg\u00fan parque. El \u00fanico carro en la calle era el de la hija del se\u00f1or Aguirre. Mientras lo desped\u00eda alcanc\u00e9 a escuchar algo sobre una extensi\u00f3n del confinamiento. Junto a su puerta el viejo dej\u00f3 su manta favorita con el envase de Tet\u00e9, lleno de agua y comida.<br>Ten\u00eda esperanza de que la perra recordara el camino a casa.<br>Rosa, te extra\u00f1o. Te prometo un helado para cuando podamos salir de nuevo. Estoy buscando la forma de verte.<br><em> [Guardado en borradores]<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><br><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br>Ninguno de los dos hab\u00eda regresado cuando pude volver al parque. El n\u00famero de nuevos casos bajaba y el gobierno permiti\u00f3 que sali\u00e9ramos a hacer ejercicio. Busqu\u00e9 las \u00fanicas deportivas que conservaba de mi tiempo en la universidad y me sorprendi\u00f3 que a\u00fan me sirvieran. La mascarilla me hac\u00eda sudar la nariz y la boca. No hab\u00eda avanzado m\u00e1s de 50 metros y ya quer\u00eda rascarme la cara pero no lo hice.<br>La vi. En ese momento el saludo que hab\u00eda planeado me pareci\u00f3 idiota. Dame tu n\u00famero, por si viene otro virus y nos separa repet\u00ed mientras me acercaba arregl\u00e1ndome el cabello. Otro hombre ven\u00eda en la misma direcci\u00f3n, paseando algo que no s\u00e9 si era un rottweiler, un d\u00f3berman o un galgo. Dec\u00eda algo que no entend\u00ed, se lo dec\u00eda a Rosa. En su mano sosten\u00eda el juguete de Firulais.<br>\u00bfC\u00f3mo est\u00e1s, Rosa? Se volte\u00f3 hacia m\u00ed y me mir\u00f3 en silencio con sonrisa de medio recuerdo. \u00a1Hola! \u00bfEres el due\u00f1o de Tet\u00e9, no?, dijo y luego pregunt\u00f3 mi nombre.<br>El tipo repart\u00eda su vista entre los perros y yo.<br>Los llevar\u00e9 al bebedero, dijo \u00e9l.<br>S\u00ed, voy contigo. Espero que encuentres a Tet\u00e9 o al menos que est\u00e9 a salvo. \u00a1Hasta luego!, grit\u00f3 de lejos y dio la espalda. Mir\u00e9 sus nalgas una vez m\u00e1s. La vi alejarse con el del rottweiler, el d\u00f3berman o el galgo y lo imagin\u00e9 lamiendo los senos de Rosa como Firulais. Despu\u00e9s de mucho tiempo decid\u00ed sentarme en el parque a pensar en lo est\u00fapido que era.<br>A pesar de todo, este parec\u00eda un d\u00eda normal. Ve\u00eda a la gente ser feliz, los \u00e1rboles y las flores se asomaban y se pod\u00eda dudar que el mundo estuviera sumido en el caos por el virus. De regreso a casa compr\u00e9 comida para perros y, mientras cambiaba la que el se\u00f1or Aguirre hab\u00eda dejado, dese\u00e9 que Tet\u00e9 estuviera bien.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Raisa Pimentel Mendoza<\/strong> (Santo Domingo, 1990). Comunicadora, docente y narradora. Integrante del Taller Literario Narradores de Santo Domingo, espacio que coordina en la gesti\u00f3n septiembre-diciembre 2023. Entre sus premios literarios, se encuentra el segundo lugar en el concurso de cuentos de Alianza Cibae\u00f1a por su \u00abAl otro lado de la puerta: Zarah\u00bb. En 2023 publica <em>Hormigas en la pared<\/em>, su primer libro de relatos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Raisa Pimentel I El d\u00eda que perd\u00ed a Tet\u00e9 me detuve cerca de una&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":64489,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[59],"tags":[],"class_list":["post-68216","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista-antillana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68216","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=68216"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68216\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":69482,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68216\/revisions\/69482"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/64489"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=68216"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=68216"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=68216"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}