{"id":68060,"date":"2024-08-12T00:01:35","date_gmt":"2024-08-12T04:01:35","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=68060"},"modified":"2024-08-12T18:04:31","modified_gmt":"2024-08-12T22:04:31","slug":"el-nacimiento-de-la-lluvia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/08\/12\/el-nacimiento-de-la-lluvia\/","title":{"rendered":"El nacimiento de la lluvia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Berenice Baldera Navarro <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo no conozco la lluvia. Nunca he visto la lluvia. Por eso le pido a mi abuelo que me hable de ella, y \u00e9l siempre comienza diciendo que antes de yo nacer las cosas eran diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Diferentes de una manera que t\u00fa no vas a entender, Malena \u2014me dice\u2014, por m\u00e1s que yo te lo explique, y por m\u00e1s que tu cabecita sea tan inteligente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi abuelo dice que en ese tiempo \u2014el tiempo antes de yo nacer\u2014 el agua era abundante, y no ten\u00edamos mucho problema para conseguirla. Dice que el agua era una cosa que pasaba de largo, corriendo y corriendo, echada por sobre un camino que hab\u00eda hecho en la tierra, como si alguien hubiera dejado caer desde la loma un bid\u00f3n de agua, o muchos bidones de agua, o un solo bid\u00f3n gigante. A esa agua la llamaban r\u00edo, y la carrera del r\u00edo nunca terminaba. O parec\u00eda que nunca terminaba, porque en realidad terminaba cuando se encontraba con un cuenco enorme, donde el agua entonces se volv\u00eda salada. A ese cuenco le llaman mar, dice abuelo. Pero a m\u00ed me gusta m\u00e1s decirle cuenco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cuenco del mar est\u00e1 muy lejos, y mi abuelo s\u00f3lo lo vio una vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Y los ojos no me alcanzaron para ver tanta y tanta y tanta agua, Malena \u2014me dice\u2014. El mar est\u00e1 tan lejos que podr\u00edamos estar andando varios d\u00edas con sus noches, y a\u00fan no llegar\u00edamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese camino por donde iba el r\u00edo todav\u00eda est\u00e1 ah\u00ed. Cuando vamos a la llave p\u00fablica, lo atravesamos. Es ancho y lleno de polvo y piedras de todos los tama\u00f1os, algunas tan grandes como yo. Por m\u00e1s que lo intento, no puedo imaginarme que ese largo camino que se pierde hacia arriba y se pierde hacia abajo, alguna vez estuvo tan lleno de agua que en algunos sitios pod\u00eda cubrir hasta la cintura a un hombre del tama\u00f1o de mi abuelo. Y que en tiempos de lluvia bajaba de la loma con tanta fuerza que pod\u00eda arrastrar animales, ni\u00f1os, mujeres e incluso hombres sin importar qu\u00e9 tan fuertes fueran. Y que una vez llovi\u00f3 tanto y el agua fue tanta, que incluso lleg\u00f3 a arrastrar y a llevarse algunas casas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De las cosas que me cuenta mi abuelo, en las noches, cuando estamos sentados afuera \u2014a oscuras, para no usar la l\u00e1mpara sin necesidad\u2014, la que m\u00e1s me gusta es la lluvia. La lluvia era un agua especial que ca\u00eda del cielo en forma de muchas, muchas, muchas gotitas, y mojaba todo, y apagaba el polvo en los caminos y los convert\u00eda en lodo, que es como una cosa pegajosa. Mi abuelo me habla de la lluvia hasta que me da sue\u00f1o o hasta que me duermo entre sus brazos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mam\u00e1 dice que a ella tambi\u00e9n le gustaba mucho la lluvia, pero que cuando ella ten\u00eda m\u00e1s o menos mi edad, cada vez pasaba m\u00e1s y m\u00e1s tiempo entre una lluvia y otra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez quise saber cu\u00e1ndo, exactamente, fue la \u00faltima lluvia que mam\u00e1 vio caer. Al principio me dijo que no lo recordaba. Pero yo s\u00e9 muy bien que s\u00ed lo recordaba, pero no me lo quiso decir, porque yo s\u00e9 muy bien cu\u00e1ndo hay cosas que mam\u00e1 no quiere decir, porque su voz se pone fina y como apagada, y es como si quisiera que uno se olvide de la pregunta y no le insista m\u00e1s. Pero esa vez yo insist\u00ed, porque quer\u00eda saber, realmente quer\u00eda saber. As\u00ed que, por fin, me dijo que la \u00faltima vez fue el mismo d\u00eda en que muri\u00f3 mi pap\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo a mi pap\u00e1 no llegu\u00e9 a conocerlo. O m\u00e1s bien, no lo recuerdo, porque yo solo hab\u00eda vivido por dos meses cuando lo mataron. En alg\u00fan lugar de mi cabeza debe estar el recuerdo que tengo de mi pap\u00e1, aunque yo s\u00f3lo lo haya visto durante esos dos meses. Porque dos meses es suficiente para recordar a alguien para toda la vida. Especialmente si ese alguien te ha tenido mucho en sus brazos, y te ha dado muchos besos, y te ha mirado con unos ojos de amor y de ternura y de tristeza. As\u00ed me miraba pap\u00e1, me dijo mami un d\u00eda. Y yo quise imaginarlo. Quise imaginar sus ojos del color de la madera, con tanta fuerza como si los estuviera viendo ahora, y me lo figur\u00e9 mir\u00e1ndome como mam\u00e1 me mira a veces; y como Revej\u00edo, mi amigo, me mira a veces; y como abuelo mira a veces el camino del r\u00edo que ya no est\u00e1, o hacia la loma pelada donde dice mi abuelo que nac\u00eda el r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed que alg\u00fan d\u00eda, estoy segura, en alg\u00fan lugar de mi cabeza, encontrar\u00e9 el recuerdo de mi pap\u00e1 y volver\u00e9 a escucharlo cant\u00e1ndome canciones bonitas y suaves, como mami dice que se le cantan a un beb\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un beb\u00e9&#8230; \u00a1Qu\u00e9 lindo debe de ser un beb\u00e9! Yo no he visto nunca a uno. Aqu\u00ed en el pueblo no hay ni\u00f1os. Ni\u00f1os solo estamos Revej\u00edo y yo. A mi amigo todos le decimos Revej\u00edo porque es demasiado chiquito para su edad, pero su verdadero nombre es Agostino. Pronto tendremos que llamarle por su nombre real porque Revej\u00edo ya est\u00e1 creciendo, y no quiere que lo traten m\u00e1s como a un ni\u00f1o. Tiene ocho a\u00f1os, solo un a\u00f1o m\u00e1s que yo, pero ya se cree un hombrecito. Y todo porque est\u00e1 cargando agua desde los cuatro, y ya es capaz de traer \u00e9l solo un bid\u00f3n de los grandes en la cabeza y un gal\u00f3n en cada mano. \u00a1\u00c9l solo! Y caminando desde donde est\u00e1 la llave p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo todav\u00eda no entiendo de kil\u00f3metros, pero mi abuelo dice que entre nuestro pueblo y la llave hay cuatro kil\u00f3metros. Yo s\u00f3lo s\u00e9 que, los d\u00edas en que vamos en grupo a buscar el agua, salimos por la ma\u00f1ana temprano, apenas clareando el d\u00eda, y regresamos cuando ya hace rato que el sol ha dejado de picar. Aunque, claro, eso es porque all\u00e1 en la llave tenemos que hacer una fila muy larga, porque hay que compartir la llave con otras gentes que vienen de otros lugares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo no puedo cargar tanto peso como Revej\u00edo, pero ya logro traer en la cabeza medio bid\u00f3n grande y un gal\u00f3n en una mano. Debo de tener la otra mano libre, porque a\u00fan no logro que el bid\u00f3n se quede tranquilo sobre mi cabeza, como hacen los grandes. Revej\u00edo se burla de m\u00ed por esto, pues como se cree muy mayor. Pero ya veremos qui\u00e9n es el hombrecito cuando \u00e9l tenga que defender su puesto en la fila y se vea metido en peleas con los que se quieren colar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas peleas a veces son peligrosas, y hay personas que hasta han perdido la vida en esos pleitos. Una de esas personas fue mi pap\u00e1. Lo mataron por defender su puesto en la fila. Por eso mi mam\u00e1 siempre est\u00e1 un poco asustada cuando estamos en medio de la gente que hace fila por el agua, y mi abuelo pone mala cara, para que sepan que \u00e9l no es un cobarde y est\u00e1 dispuesto a no dejar colar a nadie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la fila de la llave siempre hay gritos, caras furiosas, caras tristes, caras asustadas y caras como sin expresi\u00f3n. Lo peor es cuando se agota el agua de la llave antes de la hora de siempre. En esos momentos es como si algo, un animal muy terrible, no s\u00e9, se despertara, y los que han podido conseguir agua se van lo m\u00e1s r\u00e1pido que pueden, antes de que algunos de los que no han podido conseguirla quieran quit\u00e1rsela a la fuerza. Mam\u00e1 siempre tiene ese miedo, porque entonces nos quedar\u00edamos una semana entera sin agua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces dejo a mi mam\u00e1 y a mi abuelo en la fila y yo me voy a plantar cerca de la llave, y durante mucho rato me quedo viendo salir el agua. Casi siempre el chorro es lento y como trist\u00f3n, pero hay d\u00edas en que sale con fuerza y a sacudidas, y salpica el gorro pl\u00e1stico que le han colocado a la llave alrededor para que no se pierda ni una gota. Y me quedo ah\u00ed mucho rato, mirando y mirando, hasta que siempre aparece alguien que me dice: \u00ab\u00a1Eh, mocosa, qu\u00edtate de ah\u00ed!\u00bb. Yo me quito, pero nunca entender\u00e9 por qu\u00e9 les molesta que yo est\u00e9 ah\u00ed viendo el agua, como si me la fuera a robar con los ojos. Aunque eso es imposible, porque nadie puede robarse el agua solo con desearla. Eso creo yo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde que tengo memoria, sue\u00f1o. Y, cuando sue\u00f1o, casi siempre son las mismas cosas: sue\u00f1o que camino en medio de muchas plantas y \u00e1rboles. \u00c1rboles tan grandes que oscurecen el d\u00eda porque tapan la luz del sol. En mi sue\u00f1o, me parece que voy camino de la loma. Las hojas y la tierra est\u00e1n muy h\u00famedas porque ha llovido mucho, est\u00e1 lloviendo. Es decir, ha llovido y est\u00e1 lloviendo, porque las cosas en los sue\u00f1os suceden de una manera muy rara: suceden y no suceden. El agua me cae encima. Y el agua es dulce, lo siento en cada parte de mi piel, y en mi cabeza.&nbsp; No puedo explicar c\u00f3mo puedo sentir la dulzura del agua a trav\u00e9s de mi piel, pero la siento. La ropa se me pega al cuerpo y levanto la cara y abro la boca para que las gotitas fr\u00edas caigan ah\u00ed. \u00a1Qu\u00e9 divertido es!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las gotas caen tambi\u00e9n en unas hojas tan anchas que yo no puedo abarcarlas con mis dos brazos abiertos, y producen un sonido hueco <em>\u2014ton ton ton\u2014,<\/em> y si me quedo escuchando con mucha atenci\u00f3n, empiezo a o\u00edr una voz que canta. Una voz de un hombre que canta una canci\u00f3n muy suave. Y yo s\u00e9 que es el recuerdo de la voz de mi pap\u00e1, cant\u00e1ndome. Y entonces sucede algo muy extra\u00f1o, porque me siento <em>ser<\/em> la lluvia; y siento rumores dentro de m\u00ed, y s\u00e9 que as\u00ed rumoraba el r\u00edo. Y me siento grande, grande, inmensa como dice abuelo que es el mar, como si yo no pudiera acabarme nunca. A veces, cuando no puedo dormirme, consigo hacerlo recordando el sonido de esa lluvia de mis sue\u00f1os, el sonido de las gotas sobre las hojas anchas. Pero lo que dice la canci\u00f3n de mi pap\u00e1 nunca he podido recordarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mam\u00e1 dice que mis sue\u00f1os son muy lindos, y abuelo, cuando me escucha, se pone triste. Pero no deja de sonre\u00edr, para que yo no me d\u00e9 cuenta de que se ha puesto triste. Y entonces empieza a hablar de cosas que s\u00ed que no entiendo; dice algo de la fe y algo de la inocencia de los ni\u00f1os y de la imaginaci\u00f3n y no s\u00e9 qu\u00e9 m\u00e1s. Y siempre termina diciendo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Benditos los ni\u00f1os, porque ellos heredar\u00e1n la lluvia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y yo no s\u00e9 lo que quiere decir con eso, si ya no cae m\u00e1s lluvia. Solo en mis sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy se ha mudado Revej\u00edo. Su padre dijo que no pod\u00eda aguantar m\u00e1s vivir en el pueblo. Que eso no era vida. Que se iba a buscar un lugar mejor, aunque se muriera en el camino. Lo grit\u00f3 anoche en la calle, bien alto, cuando sali\u00f3 de la pulper\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Est\u00e1 borracho como un perro \u2014murmur\u00f3 mam\u00e1, y me mand\u00f3 a acostar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero yo segu\u00eda oy\u00e9ndolo, y hasta me pareci\u00f3 que se echaba a llorar. Pero eso no puedo asegurarlo porque ya estaba alej\u00e1ndose y yo no pod\u00eda escuchar bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero result\u00f3 que lo dijo en serio. Y esta misma ma\u00f1ana todo el pueblo \u2014los que quedamos\u2014, los ha visto, a Revej\u00edo y a su pap\u00e1, enfilar el camino, el mismo que tomamos cuando vamos a la llave, con un bulto donde llevan sus ropas y dos galones de agua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Revej\u00edo ha ido todo el tiempo mirando hacia atr\u00e1s, para verme, hasta que su pap\u00e1 se dio cuenta y le dio un pescoz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No mires pa\u2019tras, carajo, que el que mira pa\u2019tr\u00e1s la vida se le vuelve sal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed le grit\u00f3. Ni siquiera pude despedirme de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Revej\u00edo era mi \u00fanico amigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya no hay m\u00e1s ni\u00f1os en nuestro pueblito. Solo yo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta ma\u00f1ana no he podido concentrarme en la clase. Y eso que mi abuelo me ha tenido mucha paciencia. Le ped\u00ed disculpas por ser tan tonta, pero me dijo que, de todos los alumnos que tuvo cuando daba clases en la escuela del pueblo, yo he sido la m\u00e1s inteligente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Y no lo digo porque seas mi nieta, Malena \u2014me asegur\u00f3\u2014. Es la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De todos modos, yo volv\u00ed a pedirle perd\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Eso es porque todav\u00eda est\u00e1s triste \u2014me disculp\u00f3, mientras me acariciaba la cabeza\u2014 por la partida de Agostino (mi abuelo siempre llama a Revej\u00edo por su nombre).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed que me dijo que dej\u00e1ramos las clases hasta ah\u00ed, que pod\u00eda tomarme el d\u00eda libre porque yo ya estaba bien avanzada en matem\u00e1ticas y pod\u00eda leer muy bien de corrido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es verdad que todav\u00eda estoy muy triste por la partida de Revej\u00edo. Leer <em>El Libro de los mitos<\/em> no es tan divertido si \u00e9l no est\u00e1 para re\u00edrse de los nombres raros y de las historias tan fant\u00e1sticas, no importa que esas historias me gusten tanto y los dibujos sean tan lindos. Abuelo me dice que alg\u00fan d\u00eda yo podr\u00e9 inventar mis propias historias, y yo le digo que me gustar\u00eda escribirlas al final del libro, donde hay una o dos hojas en blanco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero creo que mi tontera de esta ma\u00f1ana se deb\u00eda a que anoche tuve un sue\u00f1o nuevo. Uno que nunca hab\u00eda tenido. Todo se sent\u00eda tan real que, en comparaci\u00f3n, me parece que el sue\u00f1o es ahora, cuando estoy despierta. En el sue\u00f1o me encontr\u00e9 con mi pap\u00e1. Y ahora s\u00ed que puedo recordar su cara. Me fui acercando a \u00e9l, abri\u00e9ndome paso apartando las enormes hojas mojadas que encerraban su sonido hueco y verde; refresc\u00e1ndome los pies con la humedad de la tierra y de las hojas ca\u00eddas. Mi pap\u00e1 me esperaba al pie de la loma, que no era esa altura pelada que veo ahora \u2014voy camino de la loma\u2014, sino una manta sembrada de distintos verdes y rojo y naranja y amarillo y gris. Cuando llegu\u00e9 junto a mi pap\u00e1, al fin pude saber c\u00f3mo era esa mirada de la que me hablaba mam\u00e1, esa mirada de amor, ternura y tristeza que \u00e9l me daba cuando yo era beb\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi pap\u00e1 empez\u00f3 a cantar su canci\u00f3n, pero esta vez s\u00ed que la recuerdo; bueno, solo una parte de ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso la voy cantando mientras voy subiendo la loma, aunque mi voz no es tan suave, tan dulce, tan m\u00e1gica como la de mi pap\u00e1 en mi sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u2014Malena, Malena, la ni\u00f1a que se convirti\u00f3 en lluvia&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El resto de las palabras no podr\u00eda repetirlas, pero s\u00ed que recuerdo el mensaje. Mientras mi pap\u00e1 me miraba con su mirada tierna y triste y amorosa, me se\u00f1alaba a la loma y me dec\u00eda en su canci\u00f3n que hubo una vez una ni\u00f1a llamada Malena, que llevaba la lluvia dentro, que llevaba el rumor del r\u00edo, que llevaba la sal del mar. Y que esa ni\u00f1a era tan fuerte, tan m\u00e1gica, que pod\u00eda hacer crecer de nuevo los \u00e1rboles, las plantas, que pod\u00eda hacer correr las aguas de nuevo, que pod\u00eda hacerlas cantar otra vez sobre las piedras. Cantando como cantaba mi pap\u00e1 en mi sue\u00f1o. Cantando como voy yo ahora hacia la punta de la loma, sin importarme que el camino sea tan dif\u00edcil, que el sol arda tan caliente, que el polvo me haga toser y me seque por dentro. Porque cuando llegue all\u00e1 arriba, a lo m\u00e1s alto, y me deje caer, me convertir\u00e9 en lluvia. Una lluvia dulce que bajar\u00e1 por la loma y se convertir\u00e1 en r\u00edo. Una lluvia que ba\u00f1ar\u00e1 al pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y todos saldr\u00e1n al camino polvoriento, y se mojar\u00e1n sus ropas, y en sus caras ya no se sabr\u00e1 qu\u00e9 son gotas de lluvia y qu\u00e9 son l\u00e1grimas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y mi mam\u00e1 y mi abuelo estar\u00e1n tristes, pero tambi\u00e9n estar\u00e1n felices, porque sabr\u00e1n que soy yo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y mi abuelo escribir\u00e1 mi historia en la parte de atr\u00e1s del libro de los mitos. Escribir\u00e1: \u00abMalena, la ni\u00f1a que se convirti\u00f3 en lluvia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Berenice Baldera Navarro<\/strong> (Santo Domingo, 1972). Novelista, cuentista y poeta. Algunos de sus relatos han sido publicados en revistas digitales y su poemario <em>Contracielo <\/em>fue puesto en circulaci\u00f3n en enero del a\u00f1o 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Berenice Baldera Navarro Yo no conozco la lluvia. Nunca he visto la lluvia. 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