{"id":67931,"date":"2024-08-03T00:00:00","date_gmt":"2024-08-03T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=67931"},"modified":"2024-08-02T23:36:20","modified_gmt":"2024-08-03T03:36:20","slug":"el-merengue-en-su-precariedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/08\/03\/el-merengue-en-su-precariedad\/","title":{"rendered":"El merengue en su precariedad"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ALFONSO -FONCHI- TEJEDA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00fan con las cuantiosas versiones y postulados, es una dificultad pendiente establecer con propiedad los or\u00edgenes de ese ritmo que tantas alegr\u00edas, riquezas y aprovechamiento ha deparado; pero si es f\u00e1cil concluir que el merengue atraviesa una de sus mayores crisis, en todas sus etapas, patentada en una \u201carritmia\u201d de creatividad, difusi\u00f3n y de exponentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A todo lo largo de su historia, que investigadores, cultores, m\u00fasicos ubican a partir de la tercera d\u00e9cada del pasado siglo, nunca como ahora hab\u00eda presentado ese ritmo tal desamparo, el que ha provocado alarma entre muchos que todav\u00eda lo consideran soporte de la identidad \u201cnacional\u201d y vital como componente \u201cindustrial\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, en ambas responsabilidades, el merengue est\u00e1 fallando, si remontamos esta pretendida comparaci\u00f3n a cu\u00e1l era su realidad, tan cerca como 50 a\u00f1os atr\u00e1s, cuando concitaba una atenci\u00f3n social, pol\u00edtica y acad\u00e9mica que se afanaba por desentra\u00f1ar sus or\u00edgenes (grupo Convite y otros), diversificarlo (Johnny Ventura, Wilfrido Vargas, Juan Luis Guerra) y expandirlo \u201ca playas extranjeras\u201d, y en esa acci\u00f3n si eran incontables los pretendientes de tal prop\u00f3sito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para ese entonces, y, a partir de ah\u00ed, el merengue era una \u201cindustria\u201d en la que participaban distintos intereses econ\u00f3micos y comerciales (Karen Record, financieras, \u201cnuevos ricos\u201d etc), que tuvo en, y con, los merengueros de los \u2018 80s una explosi\u00f3n sin igual, provocando que, en Puerto Rico, este desbancara a la Salsa de la primac\u00eda que ostentaba esta en la afici\u00f3n musical.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de esa manifestaci\u00f3n desbordada de grupos merengueros &#8211; que es necesario anotar pocos de ellos hicieron aportes sustanciales a las caracter\u00edsticas del ritmo-, siendo un tanto flexible se puede considerar que aquel \u201cmovimiento\u201d llamado merengue de calle tuvo alg\u00fan impacto en los \u2018 90s, m\u00e1s d\u00e9bil el llamado merenhouse, con base en Nueva York.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todav\u00eda entonces se escuchaban piezas musicales con buenas letras, arreglos adecuados y voces que impactaban por su limpieza y tonalidades, que soportaban la disposici\u00f3n de oyentes y consumidores anteriores, al inici\u00e1tico acoso de ese destartalado y atosigante desafuero, en su derivaci\u00f3n m\u00e1s tr\u00e1gica, que ahora sus exponentes llaman Dembow,.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Prejuicios culturales y urbanos han marginado al \u201cmerengue t\u00edpico\u201d, que con tanto af\u00e1n y esfuerzos defienden el consagrado y siempre dispuesto Rafael Chaljub Mejia, y Huchi Lora, pero que ahora tiene en las autodenominadas \u201cbandas t\u00edpicas\u201d una expresi\u00f3n que destaca por el tongoneo y \u201c lo facial\u201d(?) de las y los de sus exponentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con mayor difusi\u00f3n medi\u00e1tica, por la revitalizaci\u00f3n del ritmo se ha involucrado un grupo de m\u00fasicos, comunicadores y difusores (Ram\u00f3n Orlando, Juan Valdez, Bebeto Bernab\u00e9, Raffi D&#8217;Oleo, Roberto Monclus, Juan Triffolio etc), que desde plataformas radiales y televisivas pujan porque el merengue sustente ese t\u00edtulo de Patrimonio inmaterial de la humanidad, otorgado en el 2016 por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Educaci\u00f3n, la Ciencia y la Cultura (Unesco).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese es un esfuerzo ponderable, y destaca la propuesta de Roberto Monclus para la creaci\u00f3n de un \u201cfondo naranja\u201d (similar a la ley de cine), para desde el presupuesto nacional proveer financiamiento a iniciativas que apoyen la revitalizaci\u00f3n del ritmo, para preservar ese, y otros aut\u00f3ctonos g\u00e9neros musicales como la bachata.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En sus momentos, el merengue, como industria, mov\u00eda tantos recursos que hizo de sus beneficiarios potentados derrochadores, pero, sobre todo, cre\u00f3 un liderazgo en la m\u00fasica regional que hoy es una lastimera realidad, comparable a la de un anciano retirado que sobrevive con una pensi\u00f3n de la seguridad social dominicana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por ALFONSO -FONCHI- TEJEDA A\u00fan con las cuantiosas versiones y postulados, es una dificultad pendiente&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":64816,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[58,63,55,51],"tags":[],"class_list":["post-67931","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-alfonso-fonchi-tejeda","category-cultura","category-nacionales","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67931","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=67931"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67931\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":67932,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67931\/revisions\/67932"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/64816"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=67931"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=67931"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=67931"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}