{"id":67866,"date":"2024-07-30T00:00:00","date_gmt":"2024-07-30T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=67866"},"modified":"2024-07-29T21:20:06","modified_gmt":"2024-07-30T01:20:06","slug":"la-lluvia-de-esos-dias-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/07\/30\/la-lluvia-de-esos-dias-1\/","title":{"rendered":"La lluvia de esos d\u00edas (1)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por PEDRO CONDE STURLA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerdo que estuve en M\u00e9xico en esa \u00e9poca, que estuve m\u00e1s bien en Ciudad M\u00e9xico en los d\u00edas en que Manzanero puso de moda \u00abEsta tarde vi llover\u00bb y llov\u00eda a c\u00e1ntaros. Era dif\u00edcil salir a la calle y no mojarse, todo el mundo andaba mojado y las calles se ve\u00edan anegadas y brillosas, con ese brillo especial que le confiere la lluvia a las calles. Lo peor es que llov\u00eda incluso dentro de los lentos autobuses de transporte p\u00fablico y por debajo de las sombrillas y paraguas y yo estaba fren\u00e9tico y mojado buscando a una novia que hab\u00eda conocido el a\u00f1o anterior en Tampico, durante la llamada semana santa, y a la cual no volv\u00ed a ver.<a><\/a>Desde nuestro encuentro en Tampico la noche anterior a mi regreso a Monterrey (un breve, fugaz encuentro que la memoria se obstina en retener), hab\u00edamos mantenido una intensa relaci\u00f3n epistolar a casi un mill\u00f3n de kil\u00f3metros de distancia (yo desde Monterrey y ella desde Ciudad M\u00e9xico) y nos hab\u00edamos prometido reencontrarnos en esa grandiosa urbe, pero nunca volvimos a encontrarnos. Fue algo frustrante. En M\u00e9xico, por razones del azar y de la lluvia y otras demencias que no puedo precisar, tratamos in\u00fatilmente de encontrarnos y no nos encontramos. Nunca volvimos a encontrarnos (al menos frente a frente, cara a cara) yo y la espigada Mar\u00eda C\u00e1rdenas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La llam\u00e9 por primera vez, como la llamar\u00eda otras veces, desde un tel\u00e9fono p\u00fablico, porque no ten\u00eda otro a mi disposici\u00f3n y esto dificultar\u00eda mucho las cosas en el futuro. Adem\u00e1s, no era f\u00e1cil comunicarse con ella: ten\u00eda que hacer varias llamadas para lograrlo. Cuando hablamos en esa primera ocasi\u00f3n descubr\u00ed con estupor que viv\u00eda como quien dice al otro lado del mundo, muy al norte, mientras que yo estaba alojado en una especie de pensi\u00f3n de estudiantes subversivos en las cercan\u00edas de la universidad, la famosa UNAM, una universidad tan extendida y tan poblada que hab\u00eda que tomar el autob\u00fas para pasar de una facultad a otra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La misma primera vez que hablamos por tel\u00e9fono supe que s\u00f3lo hab\u00eda un d\u00eda posible para vernos, un s\u00f3lo domingo para encontrarnos en horas de la tarde y de la noche, y no por mucho tiempo, solo unas pocas horas. Ella ten\u00eda un trabajo pesado (que no entend\u00ed en qu\u00e9 consist\u00eda) y un horario agotador que no le daba mucha libertad. Adem\u00e1s, ir de visita a su casa, por razones que tampoco entend\u00ed, estaba descartado. Pero lo del domingo estaba bien, o al menos eso cre\u00eda en principio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos citamos, pues, en una plaza que no hab\u00eda o\u00eddo nombrar, a mitad de camino de donde viv\u00edamos, y llegu\u00e9 con el coraz\u00f3n en la boca (con la loca emoci\u00f3n de volver a verla), a lo que pens\u00e9 que era el lugar donde volver\u00edamos a reunirnos, a la peque\u00f1a plaza de nuestro a\u00f1orado reencuentro. Pero la plaza no exist\u00eda, ya no estaba. \u00bfC\u00f3mo que ya no estaba? La hab\u00edan cambiado extra\u00f1amente de sitio y nadie me supo indicar su paradero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos d\u00edas despu\u00e9s, cuando por fin pude volver a hablar con Mar\u00eda C\u00e1rdenas, despu\u00e9s de muchos intentos frustrados, recib\u00ed una desagradable sorpresa: la sent\u00ed de mal humor. No crey\u00f3, en principio, nada de lo que lo que le cont\u00e9. Me dijo que las plazas no se mueven de lugar, que posiblemente me hab\u00eda equivocado y que hab\u00eda pasado horas esper\u00e1ndome. Que se sent\u00eda muy dolida. Que no esperaba eso de mi. Le ofrec\u00ed todas las excusas que se me ocurrieron y aunque no pareci\u00f3 quedar muy convencida, acept\u00f3 que fij\u00e1ramos otra cita para el pr\u00f3ximo domingo. Esta vez nos ver\u00edamos en una plaza grande y bien conocida y bien surtida, la fabulosa Plaza Garibaldi, la plaza donde se congregan todos los mariachis del mundo y se comen los mejores tacos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como de costumbre, la Plaza Garibaldi estaba muy concurrida y me dirig\u00ed al kiosko, el lugar preciso que hab\u00edamos designado para el anhelado encuentro. Pero el kiosko no exist\u00eda, me dijeron que lo hab\u00edan eliminado la \u00faltima vez que remodelaron la plaza y no hab\u00eda kiosco. Sent\u00ed que la tierra se hund\u00eda sobre mi cabeza o algo parecido. De cualquier manera estaba seguro de que me topar\u00eda con Mar\u00eda C\u00e1rdenas en cualquier momento, era imposible que no nos vi\u00e9ramos a pesar del gent\u00edo. Necesariamente ten\u00edamos que vernos pero no nos vimos. Permanec\u00ed varias horas en los alrededores del desaparecido kiosco y luego fui ampliando el c\u00edrculo hasta cubrir toda la plaza, hasta que empec\u00e9 a sentir mareos. Estuve dando vueltas como un trompo toda la noche e incluso llam\u00e1ndola por su nombre y ella no apareci\u00f3. Le preguntaba a los mariachis si la hab\u00edan visto y se me quedaban mirando raro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mar\u00eda C\u00e1rdenas estaba anegada en l\u00e1grimas, llor\u00f3 como una magdalena en el tel\u00e9fono cuando volv\u00ed a localizarla unas semanas despu\u00e9s. Eso no se le hace a nadie, me dijo. Permaneci\u00f3 como una tonta esper\u00e1ndome en el kiosko de Plaza Garibaldi horas y horas, creyendo que me ver\u00eda en cualquier momento, llam\u00e1ndome incluso, por mi nombre, llorando despu\u00e9s a l\u00e1grimas vivas en presencia de todos los pasantes. Hasta le pregunt\u00e9 a los mariachis si te hab\u00edan visto y se me quedaban mirando raro. Le dije entonces, o m\u00e1s bien casi le grit\u00e9, que eso no pod\u00eda ser, que yo tambi\u00e9n hab\u00eda estado todo ese tiempo en el lugar, llam\u00e1ndola incluso por su nombre y pregunt\u00e1ndole por ella a los mariachis, le dije muy convencido que alguno de los dos se hab\u00eda equivocado de plaza o se hab\u00eda equivocado de kiosco y Mar\u00eda C\u00e1rdenas me cerr\u00f3. Colg\u00f3 el tel\u00e9fono.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo no dejar\u00eda de llamarla, por supuesto, pero durante varias semanas no logr\u00e9 comunicarme con ella. No quiero hablar contigo, me dec\u00eda, y me colgaba tristemente el tel\u00e9fono. No atend\u00eda a mis ruegos. Llegu\u00e9 a pensar que todo era una burla, que en realidad no quer\u00eda volver a verme y que se hab\u00eda inventado todo el rollo de las citas fallidas. Pero era absurdo. No era algo que cuadraba con la idea que me hab\u00eda hecho de ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Deje de llamarla y trat\u00e9 in\u00fatilmente de olvidarla por un tiempo. Su esbelta y sonriente figura, la que conservaba y conservo en una foto, no dejaba de perseguirme y me persegu\u00eda la lluvia. La lluvia me persegu\u00eda y me persegu\u00eda Manzanero y \u00abEsta tarde vi llover\u00bb y todo estaba mojado, no cesaba de caer una llovizna necia, pertinaz. Aparte de la lluvia, estaba hastiado de Manzanero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pens\u00e9 escribir una carta apasionada a la direcci\u00f3n de pu\u00f1o y letra que me hab\u00eda escrito Mar\u00eda C\u00e1rdenas en Tampico, junto a su nombre y n\u00famero de tel\u00e9fono, y se la escrib\u00ed de inmediato, pero el correo la devolvi\u00f3 a los d\u00edas siguientes con un sello que indicaba que la direcci\u00f3n no se correspond\u00eda con el destinatario. Al parecer Mar\u00eda C\u00e1rdenas no viv\u00eda donde me hab\u00eda dicho que viv\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento puede vivir a\u00f1os en estado de vida latente. Luego empieza crecer, si es que crece, y un d\u00eda adquiere vida propia, desborda su propio contenido y sale al mundo vestido solamente con palabras.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":67870,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[51,147],"tags":[],"class_list":["post-67866","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","category-pedro-conde-sturla"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67866","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=67866"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67866\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":67871,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67866\/revisions\/67871"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/67870"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=67866"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=67866"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=67866"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}