{"id":67504,"date":"2024-07-08T00:05:00","date_gmt":"2024-07-08T04:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=67504"},"modified":"2024-07-09T20:41:43","modified_gmt":"2024-07-10T00:41:43","slug":"tras-las-huellas-de-borges-y-el-relato-policial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/07\/08\/tras-las-huellas-de-borges-y-el-relato-policial\/","title":{"rendered":"Tras las huellas de Borges y el relato policial"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Ram\u00f3n Medina Arteta<br>Editor de la revista digital cultural <em>El Laberinto del Minotauro<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La grandeza de Jorge Luis Borges como escritor es simplemente incuestionable. Referente indiscutido de la literatura latinoamericana y universal. Y aunque su vida y obra han sido excesivamente comentadas y analizadas, tanto por cr\u00edticos como acad\u00e9micos, hay facetas del escritor argentino de las que no se suele hablar con frecuencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para m\u00ed es un misterio, por ejemplo, que la cr\u00edtica literaria (o el periodismo cultural, en \u00faltimas), no solo en Colombia, sino en la regi\u00f3n, no se haya detenido a analizar con mayor inter\u00e9s la relaci\u00f3n de Borges con uno de los g\u00e9neros populares m\u00e1s cultivados en la historia de la literatura: el policial de enigma. Principalmente, porque no se trata de un v\u00ednculo casual, ni de un gusto literario del argentino que corresponda a un placer culpable que mantuvo oculto por d\u00e9cadas. No, todo lo contrario. Se trat\u00f3 de una genuina admiraci\u00f3n por un g\u00e9nero que en definitiva atraves\u00f3 por completo su obra en al menos tres dimensiones diferentes: como escritor, como editor y como cr\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La narrativa del crimen<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A Edgar Allan Poe le debemos, entre muchas otras cosas, la creaci\u00f3n del g\u00e9nero policial en 1841. La publicaci\u00f3n en ese a\u00f1o de <em>Los cr\u00edmenes de la rue Morgue<\/em> vendr\u00eda a considerarse como la primera narrativa del crimen. En ese relato seminal, el genio atormentado de Boston crea al primer detective de la historia de la literatura: C. Auguste Dupin, un personaje asocial, con algunas costumbres exc\u00e9ntricas y una capacidad de razonamiento muy compleja que resuelve los cr\u00edmenes por obra de la inteligencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ha sido tan fecunda la influencia de Poe que ese primer detective llamado Dupin, luego ser\u00e1 Sherlock Holmes, despu\u00e9s el padre Brown y m\u00e1s tarde H\u00e9rcules Poirot, multiplic\u00e1ndose por miles a lo largo y ancho del planeta, siguiendo, en mayor o menor medida, el esquema creado en 1841.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La popularidad del relato policial, que viene de la mano de su surgimiento en las zonas marginales y subestimadas de la cultura como los folletines, tuvo que convivir todo el tiempo con el desd\u00e9n de la cr\u00edtica, la cual ha tildado muchas veces a este como un g\u00e9nero menor, poco serio, neg\u00e1ndole su condici\u00f3n de literatura. A esa cr\u00edtica Borges hizo frente con una genialidad t\u00edpicamente suya: \u00abCabe sospechar que ciertos cr\u00edticos niegan al g\u00e9nero policial la jerarqu\u00eda que le corresponde solamente porque le falta el prestigio del tedio\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El recluso de la celda 273<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue tanta la fascinaci\u00f3n al policial de enigma que el propio Borges escribi\u00f3 dentro del registro del g\u00e9nero. Con Adolfo Bioy Casares, bajo el seud\u00f3nimo de Honorio Bustos Domecq, publicaron en 1942 el libro de relatos <em>Seis problemas para Isidro Parodi.<\/em> De esta manera, para rendir homenaje a Poe, los autores argentinos le dan vida a su singular detective: Don Isidro Parodi, un preso que resuelve los cr\u00edmenes desde la c\u00e1rcel (desde la celda 273 para ser m\u00e1s espec\u00edficos), leyendo el peri\u00f3dico. Aqu\u00ed, desde un tono casi par\u00f3dico, llevan hasta las \u00faltimas consecuencias la premisa del g\u00e9nero de resolver los cr\u00edmenes por obra de la pura inteligencia, ya que el detective, desconectado completamente de lo social, no necesita acceder a la experiencia (seguir pistas, interrogar sospechosos, etc.) para resolver los casos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A esa primera publicaci\u00f3n le seguir\u00edan <em>Dos fantas\u00edas memorables <\/em>(1946),<em> Cr\u00f3nicas de Bustos Domecq <\/em>(1967) y, finalmente,<em> Nuevos cuentos de Bustos Domecq<\/em> (1977). Tambi\u00e9n con Bioy Casares, y adoptando otro seud\u00f3nimo, B. Su\u00e1rez Lynch, public\u00f3 en 1946 el libro de relatos <em>Un modelo para la muerte.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el resto de su obra las huellas del policial son f\u00e1cilmente reconocibles. Relatos como \u00abEl jard\u00edn de los senderos que se bifurcan\u00bb, \u00abTema del traidor y del h\u00e9roe\u00bb y \u00abLa muerte y la br\u00fajula\u00bb,incorporados al maravilloso <em>Ficciones (1944),<\/em> llevan la impronta del policial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abHe intentado el g\u00e9nero policial alguna vez, no estoy demasiado orgulloso de lo que he hecho. Lo he llevado a un terreno simb\u00f3lico que no s\u00e9 si cuadra\u00bb, dijo el autor. Y aunque esas sean sus palabras, lo cierto es que los relatos policiales de Borges son historias cuyos argumentos exceden las intenciones habituales del g\u00e9nero. Sin ir m\u00e1s lejos, podemos decir que \u00abLa muerte y la br\u00fajula\u00bb es la cumbre del g\u00e9nero policial. No hay relato, ni mucho menos novela, del g\u00e9nero que supere la excelencia alcanzada aqu\u00ed por Borges. L\u00e9anlo ustedes mismos, y compru\u00e9benlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El lugar donde castigan a los violentos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacia 1945, en la editorial argentina Emec\u00e9, de nuevo junto a Adolfo Bioy Casares, crean la colecci\u00f3n El S\u00e9ptimo C\u00edrculo. El t\u00edtulo de la colecci\u00f3n, como todo en Borges, no es casualidad. En <em>La Divina Comedia<\/em>, el s\u00e9ptimo c\u00edrculo del infierno es el lugar donde se castigan a los violentos en un <em>arenal ardiente sobre el que cae una incesante lluvia de fuego<\/em>. Esta referencia a la obra de Dante puede ser le\u00edda como una declaraci\u00f3n de intenciones del tipo de novelas que pretend\u00edan publicar. De esta manera, El S\u00e9ptimo C\u00edrculo se convirti\u00f3 en el espacio desde el cual se dedicaron a la divulgaci\u00f3n de los autores m\u00e1s relevantes de novela policial de enigma de la \u00e9poca, que iban desde las lecturas que les apasionaban hasta las novedades que rastreaban de las editoriales neoyorkinas y londinenses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Borges y Bioy Casares estuvieron al frente de la colecci\u00f3n hasta la publicaci\u00f3n de los primeros 120 t\u00edtulos en la que aparecieron autores de renombre como Wilkie Collins, Nicholas Blake, John Dickson Carr, entre muchos otros insuperables maestros de la novela de enigma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Borges, <em>pensador<\/em> del policial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La difusi\u00f3n que del g\u00e9nero policial hiciera Borges comienza en los a\u00f1os treinta con la publicaci\u00f3n en la revista Sur de una serie de ensayos. En el conjunto de estos textos el autor se ocupa de imponer un tipo de policial que est\u00e1 muy ligado al enigma, en donde concibe al g\u00e9nero como un mecanismo de relojer\u00eda que funciona en la medida en que otorga un poco de orden a un mundo que est\u00e1 lleno de caos. \u00abLa novela policial me atra\u00eda porque era un modo de defender el orden, de buscar formas cl\u00e1sicas, de valorizar la forma\u00bb, le dice el escritor a Lafforgue y Rivera en una entrevista para el libro <em>Asesinos de papel. Ensayos sobre narrativa policial (1996)<\/em>.&nbsp; En esos textos Borges discute sobre la existencia e importancia de los g\u00e9neros en la literatura, los or\u00edgenes y las leyes del relato policial, su esquema y funciones, al tiempo que reivindica a escritores de policial que forman parte de su pante\u00f3n personal: Edgard Allan Poe, G. K. Chesterton y Wilkie Collins.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escritor argentino Juan Mattio (<em>Materiales para una pesadilla<\/em>, 2022) tiene su propia hip\u00f3tesis para explicar esa relaci\u00f3n tan particular de Borges con el policial. \u00abCreo que Borges cuando difunde el g\u00e9nero policial lo que est\u00e1 haciendo es volver legible su propio trabajo sobre el g\u00e9nero\u00bb, dice Mattio. Entonces, Borges nos viene a decir que su literatura es <em>m\u00e1s legible<\/em> desde la obra de Wilkie Collins o Chesterton que desde la obra de Proust o de cualquier otro autor. Mattio considera que lo que hace Borges con el g\u00e9nero, con sus movimientos cr\u00edticos y editoriales, es crear las condiciones de posibilidad para la lectura de su propia obra, para que sea comprendida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ram\u00f3n Medina ArtetaEditor de la revista digital cultural El Laberinto del Minotauro. 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