{"id":67210,"date":"2024-06-16T00:01:00","date_gmt":"2024-06-16T04:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=67210"},"modified":"2024-06-15T21:26:04","modified_gmt":"2024-06-16T01:26:04","slug":"entran-vacas-a-la-escuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/06\/16\/entran-vacas-a-la-escuela\/","title":{"rendered":"Entran vacas a la escuela"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Adriano Rivera<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Est\u00e1bamos cansados, avergonzados con los amigos, vecinos y familiares. Cholo nos llev\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de la desesperaci\u00f3n. Varias veces pens\u00e9 en matarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando la cog\u00eda con rezar era un novenario completo. Dios conmigo, Dios conmigo, Dios conmigo, yo con \u00e9l, \u00e9l delante de m\u00ed, y yo detr\u00e1s de \u00e9l, si me pierdo en el camino mi gu\u00eda ser\u00e1 \u00e9l, si me ataca el enemigo, \u00e9l me va a defender. En el nombre del padre, de la madre, de los t\u00edos, los sobrinos y el esp\u00edritu santo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la madrugada sus palabras eran punzantes, hirientes como piedras afiladas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u00bfPero no es m\u00e1s c\u00f3modo que duermas en tu cama?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013No, estoy esperando a alguien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfNo me digas? \u00bfY se puede saber a qui\u00e9n esperas siendo las dos y treinta y siete de la madrugada?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013S\u00ed, viene a hablar conmigo una comisi\u00f3n del cielo, quieren que me convierta en predicador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De repente hubo un cambio dr\u00e1stico en la conducta de Cholo, no rezaba, y comenz\u00f3 con una frase que me dec\u00eda tanto por la ma\u00f1ana como por la noche, al salir y llegar del trabajo: \u00b4\u00b4Entran vacas a la escuela\u00b4\u00b4.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;Me iba a m\u00e1s tardar a las siete y regresaba de noche, por eso nunca estaba durante el horario de trabajo de la escuela y por lo tanto no pod\u00eda comprobar una situaci\u00f3n tan grave. Cierto d\u00eda, a eso de las seis treinta de la ma\u00f1ana, mientras me ba\u00f1aba, Cholo me dice:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Quiero que me acompa\u00f1es a la escuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u00bfPara qu\u00e9? &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u00a1Oh!, para que veamos las vacas. Porque si tu no lo sabes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u00bfSaber qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Entran vacas a la escuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013No Cholo, no puedo, tengo que trabajar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Pero t\u00fa puedes ir m\u00e1s tarde. Ser\u00eda bueno ver las vacas cantando el himno a las ocho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Ser\u00eda genial, ver m\u00e1s de trescientas vacas todas en fila india, bien uniformaditas \u00a1Guao! Te prometo que las vamos a ver pronto cuando me den vacaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esa noche regres\u00e9 tarde \u00abdel trabajo\u00bb y ya Cholo estaba durmiendo. Me recost\u00e9 y a eso de las tres de la madrugada me despierta y me dice:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u00abEntran vacas a la escuela\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Ah, s\u00ed gracias, no lo sab\u00eda, recu\u00e9rdamelo ma\u00f1ana. Me volteo e intento dormir. No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo, repiti\u00f3 la frase que a esa hora se escuchaba en toda la casa y probablemente en las de ambos lados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;Pasaron varias semanas y esa oraci\u00f3n no faltaba en mis o\u00eddos, decenas de veces al d\u00eda: \u00b4\u00b4entran vacas a la escuela\u00b4\u00b4. Confieso que al principio me pareci\u00f3 graciosa, sobre todo, porque ya no rezaba todo aquel novenario, pero pasado el tiempo me molestaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De seguro mi hermano Cholo buscaba una reacci\u00f3n de mi parte, que no consegu\u00eda porque no estaba interesado en comprobar si entran o no vacas a la escuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El no conoc\u00eda la nueva escuela, sab\u00eda que estaba pintada de amarillo porque alcanzaba a ver, entre \u00e1rboles, parte de las paredes y el techo. Estaba ubicada en la otra calle, paralela a la nuestra, aunque muy cerca; para llegar hab\u00eda que dar la vuelta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Esa noche cuando regres\u00e9, segu\u00ed derecho hacia la cocina a ver qu\u00e9 encontraba y de inmediato escuch\u00e9 la frase: \u00b4\u00b4Entran vacas a la escuela\u00b4\u00b4. Despu\u00e9s de unas doce o quince veces, decid\u00ed encender la radio y se distrajo; comenz\u00f3 a bailar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo no pod\u00eda contener la risa, bailaba bachata como si estuviera enamorado y en trance, abraz\u00e1ndose y balance\u00e1ndose y no s\u00e9 c\u00f3mo no tropezaba porque permanec\u00eda casi todo el tiempo con los ojos cerrados. Envidiaba esa pasi\u00f3n, esa entrega; esa capacidad para olvidarse del mundo y disfrutar el momento con nada, o casi nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A principios de mayo, por fin me dieron unas breves vacaciones de una semana y Cholo no perdi\u00f3 tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Como ma\u00f1ana no vas al trabajo quiero que me acompa\u00f1es a la escuela, porque a m\u00ed no me dejan ir solo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfPara qu\u00e9 quieres ir a la escuela?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Oh, y t\u00fa no sabes lo que est\u00e1 pasando. Entran vacas a la escuela.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u00bfQu\u00e9, no lo puedo creer, y c\u00f3mo es eso posible?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Yo no s\u00e9, pero es cierto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al otro d\u00eda pretend\u00eda quedarme en cama hasta las diez, hac\u00eda a\u00f1os que solo pod\u00eda dormir hasta tarde si era domingo. Pero Cholo me despert\u00f3, a su manera peculiar hal\u00e1ndome la s\u00e1bana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Lev\u00e1ntate co\u00f1o, lev\u00e1ntate que vamos a las ocho para la escuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u00a1Que vamos a las ocho para la escuela, porque yo quiero ver!\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u00a1Co\u00f1o, Cholo t\u00fa si jodes! Me tienes loco con esa vaina. \u2013No estaba dispuesto a levantarme, ni menos a ir a las ocho a la escuela a ver vacas. Volv\u00ed a dormir precariamente y al faltar unos cinco minutos para las ocho:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u00a1Oye, co\u00f1o oye!, est\u00e1n entrando vacas en la escuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Me qued\u00e9 perplejo al escuchar el estruendo de butacas estrell\u00e1ndose contra las paredes, unas contra otras, algunas que ca\u00edan, otras eran arrastradas varios metros, el crujir del hierro contra el piso de granito me hac\u00eda sentir denteras. El ruido permaneci\u00f3 cerca de diez minutos y entonces comprend\u00ed que Cholo ten\u00eda raz\u00f3n: lo abrac\u00e9, le bes\u00e9 la frente y le dije. Mierda Cholo es cierto, entran vacas a la escuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque no estuve all\u00ed, las vi, las sent\u00ed, las escuch\u00e9; las sufr\u00ed. Puedo afirmar que s\u00ed, entran vacas a la escuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0Los vecinos ya est\u00e1n acostumbrados, les parece normal, y peor a\u00fan, los profesores y administrativos las ven entrar y no hacen nada para evitarlo.\u00a0 Es por eso que hay una monta\u00f1a de butacas da\u00f1adas en el patio.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ram\u00f3n Adriano Rivera Salvador<\/strong> (Santo Domingo Oeste, 1960). Estudi\u00f3 la licenciatura de Ciencias de la Comunicaci\u00f3n, m\u00e1s  una especialidad en Tecnolog\u00eda Educativa, en la Universidad Aut\u00f3noma de Santo Domingo.  Tambi\u00e9n estudi\u00f3 una especialidad en Historia y Geograf\u00eda Dominicana en la Universidad Central del Este. Ha pertenecido a diversas organizaciones art\u00edsticas y culturales tales como el Equipo Cultural de Herrera, el Movimiento Cultural Universitario MCU, entre otros. Fue director del Departamento de Cultura del Ayuntamiento Santo Domingo Oeste. Tiene dos libros in\u00e9ditos de cuentos cortos y dos de micro relatos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Adriano Rivera &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Est\u00e1bamos cansados, avergonzados con los amigos, vecinos y familiares. Cholo nos&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":67211,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[59],"tags":[],"class_list":["post-67210","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista-antillana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67210","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=67210"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67210\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":67212,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67210\/revisions\/67212"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/67211"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=67210"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=67210"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=67210"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}