{"id":66947,"date":"2024-05-25T00:01:00","date_gmt":"2024-05-25T04:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=66947"},"modified":"2024-05-24T22:52:25","modified_gmt":"2024-05-25T02:52:25","slug":"el-negrito-del-batey-dominicano-y-su-paso-por-cuba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/05\/25\/el-negrito-del-batey-dominicano-y-su-paso-por-cuba\/","title":{"rendered":"El negrito del batey dominicano y su paso por Cuba"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Mariela P\u00e9rez Valenzuela<br>Corresponsal jefa de Prensa Latina en Rep\u00fablica Dominicana<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todav\u00eda no hay quien aguante los pies cuando Beltr\u00e1n, quien pon\u00eda fuego en su coraz\u00f3n, entonaba \u201cEl negrito del batey\u201d, merengue devenido una suerte de himno para los bailadores del Caribe y de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuba, muy en especial, est\u00e1 vinculada a la proyecci\u00f3n mundial de este int\u00e9rprete, quien siempre que pod\u00eda regresaba a la vecina isla, la cuna del Son.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 5 de mayo se cumplieron 101 a\u00f1os del nacimiento de Beltr\u00e1n, quien al principio de su carrera salt\u00f3 de grupo en grupo, busc\u00f3 fortuna en la radio provincial y se sent\u00eda dichoso cuando ganaba cuatro pesos por noche, una suma considerable en aquellos a\u00f1os 40 del siglo pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Beltr\u00e1n naci\u00f3 en el batey de Palo Blanco, en la provincia de La Romana, en el sureste de este pa\u00eds, donde la m\u00fasica nace hasta en las piedras. El asentamiento siempre fue espacio de reuni\u00f3n, de fiesta, de bailes, desde la \u00e9poca de la esclavitud forzada de los africanos llegados a estas tierras y que fueron obligados a trabajar en la industria del az\u00facar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dura la existencia de aquellas mujeres y hombres forzados a dejar sus familias por la ambici\u00f3n de quienes encontraron la riqueza en la trata de seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Alberto naci\u00f3 ya los bateyes no escuchaban los lamentos de los negros africanos que impulsaron la industria del az\u00facar en el Caribe. Pero s\u00ed permanec\u00eda el sonido de los cueros de los tambores que hac\u00edan renacer una cultura transmitida a los nuevos territorios, donde dejaron de ser personas libres para convertirse en mano de obra barata de terratenientes colonialistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquellos asentamientos eran el centro de la vida de las incipientes f\u00e1bricas azucareras donde se reun\u00edan los africanos y los campesinos pobres de las regiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un contexto de miseria vivi\u00f3 este ni\u00f1o negro con sus dos hermanos. El padre los abandon\u00f3 y la madre muri\u00f3 cuando ten\u00eda 11 a\u00f1os. El trabajo se impon\u00eda para sobrevivir en aquella miseria de hu\u00e9rfanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su primer empleo fue como vendedor ambulante de dulces en las calles del pueblo natal. Con solo 14 a\u00f1os cantaba, como aficionado, en la emisora La voz del Yuna. Pero las autoridades le prohibieron trabajar porque era menor de edad. Camin\u00f3 dos d\u00edas seguidos hasta San Pedro de Macor\u00eds para integrarse a la zafra de la ca\u00f1a de az\u00facar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esos a\u00f1os, Alberto era autodidacta en su manera de entonar las melod\u00edas y fraseos, aunque luego pudo estudiar canto. Entonces le encantaban las interpretaciones de Daniel Santos, un joven puertorrique\u00f1o que se hizo famoso m\u00e1s tarde. El muchacho de Palo Blanco ten\u00eda 17 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El almanaque marcaba el a\u00f1o 1946 cuando este joven -que solo beb\u00eda vino tinto caliente, no fumaba ni trasnochaba- se traslad\u00f3 a La Habana, donde los dominicanos son queridos como propios. En aquella ciudad cosmopolita su m\u00fasica comenz\u00f3 a sonar en la radio y la popularidad le lleg\u00f3 pronto, la capital cubana fue como un parteaguas en su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gracias a su amigo dominicano Tirso Guerrero, quien trabajaba en la emisora habanera Radio Progreso, conoci\u00f3 en 1954 a Rogelio Mart\u00ednez, director de la orquesta Sonora Matancera, una leyenda en el pentagrama cubano, quien luego de escucharlo le dijo: \u201cOye, chico, t\u00fa tienes clase y te identificas con nosotros, vamos a grabar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su vida cambi\u00f3 con esa banda que le brind\u00f3 su fama y lo acogi\u00f3 como familia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/publica.prensa-latina.cu\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/El-negrito-del-batey-Alberto-Beltran.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13765\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Cuba, a donde siempre regresaba luego de cumplir contratos internacionales, se uni\u00f3 luego al famoso Conjunto Casino. Cantaba en cabar\u00e9s y en bailables. \u201cEl negrito del batey\u201d, un tema de su paisano Medardo Guzm\u00e1n, lo elev\u00f3 a lugares cimeros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1954, cuando esa pieza integr\u00f3 el disco ganador de un \u00c1lbum de Oro, el actor y locutor cubano Germ\u00e1n Pinelli le puso a Alberto el sobrenombre de \u201cEl negrito del batey\u201d, con el que fue conocido en escenarios internacionales. As\u00ed grab\u00f3 m\u00e1s de 40 discos, todos exitosos. Compon\u00eda y cantaba, y cada n\u00famero era un triunfo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conocido como un enamorado de la vida y de las mujeres bonitas, Alberto se cas\u00f3 cinco veces y dej\u00f3 seis hijos en Venezuela, Estados Unidos, M\u00e9xico y Rep\u00fablica Dominicana, seg\u00fan cont\u00f3 en una entrevista a la revista El Tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras separarse de la agrupaci\u00f3n cubana, integr\u00f3, entre otros grupos, el de Willy Rosario, Lucho Macedo y Tito Puente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era un int\u00e9rprete tan completo, al decir de Puente, que \u201cinterpretaba como nadie el merengue y los boleros acompa\u00f1ados de mariachis\u201d con una belleza hasta ahora sin comparaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En enero de 1989, cuando la Sonora Matancera cumpl\u00eda 65 a\u00f1os de fundada. Beltr\u00e1n fue uno de los artistas invitados y ante una multitud interpret\u00f3 su tema m\u00e1s famoso, \u201cEl negrito del batey\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muri\u00f3 el 2 de febrero de 1997 en un hospital de Miami, donde se hab\u00eda establecido, debido a complicaciones de un derrame cerebral. Ten\u00eda 73 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su muerte hizo que un velo de dolor cayera sobre el pueblo dominicano, que lo escolt\u00f3 hasta la sepultura con todos los honores que puede recibir un cantante de la talla de Beltr\u00e1n, aquel muchachito que voceaba los dulces en Palo Alto con una melod\u00eda singular, la misma que lo acompa\u00f1ar\u00eda toda la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">arb\/mpv<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Mariela P\u00e9rez ValenzuelaCorresponsal jefa de Prensa Latina en Rep\u00fablica Dominicana Todav\u00eda no hay quien&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":66948,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[63,53],"tags":[],"class_list":["post-66947","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-prensa-latina"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66947","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66947"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66947\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66950,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66947\/revisions\/66950"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66948"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66947"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66947"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66947"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}