{"id":66764,"date":"2024-05-13T00:00:00","date_gmt":"2024-05-13T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=66764"},"modified":"2024-05-13T00:10:44","modified_gmt":"2024-05-13T04:10:44","slug":"umbilical","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/05\/13\/umbilical\/","title":{"rendered":"Umbilical"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ALINA SIDOVORA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mujer en el otro cuarto es tu madre. Debe serlo. Ella dice que lo es.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerdas que estuvo en momentos del pasado, su rostro sonriendo en una esquina, sus manos alrededor de las tuyas. Est\u00e1 en las fotos cuando las miras, aunque tal vez no est\u00e9 ah\u00ed cuando apartas la mirada. Conoce todos esos peque\u00f1os secretos que t\u00fa compartiste con tu mam\u00e1 a lo largo de los a\u00f1os y cada que no eres buen hijo, los clava en tu piel como alfileres. Te los tira en la cara cuando fallas en darle lo que quiere y fallas mucho en eso. Ese pensamiento te duele, pero hay uno que lastima a\u00fan m\u00e1s, quema, te tortura como la sal en una herida abierta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No la amas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero \u00bfc\u00f3mo puede ser eso?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes la quer\u00edas. Eso s\u00ed est\u00e1 claro. As\u00ed debe de ser. Y entonces ella tambi\u00e9n tiene que amarte, porque todas las mamas quieren a sus hijos. Ella te tiene que amar, entonces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero si la quisieras, todo esto no ser\u00eda tan dif\u00edcil, \u00bfverdad?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tus manos tiemblan cuando le sirves el t\u00e9 y se lo llevas al cuarto. Sus dedos, gris\u00e1ceos y suaves, toman la taza y la tiran al piso. Las comisuras de sus labios bajan. No la miras a los ojos, pues sabes que la has decepcionado de nuevo. No fue la taza correcta, ni el sabor correcto, ni lo serviste con amor. Si la quisieras, le dar\u00edas bien su t\u00e9. Recordar\u00edas que taza le gusta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recoges los pedazos con tus manos picoteadas por el vidrio y regresas a la cocina a intentarlo otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No recuerdas cuanto tiempo llevan viviendo juntos. Sabes, vagamente, que estuviste en otro lugar donde ella no resid\u00eda, no te miraba con esos ojos de pescado que tiene\u2026 No, no debes pensar as\u00ed. Es tu madre. Adem\u00e1s, no suena como algo que t\u00fa har\u00edas, el mudarte. Nunca pudiste hablar con la gente, ni terminar bien la escuela, ni trabajar. No necesitas trabajar, aunque recuerdas, entre sue\u00f1os y fantas\u00edas, un lugar con muchos libros, lleno de luces felices. Pero no, todo eso suena tan cansado. No te mudar\u00edas. Te gusta estar en la oscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mujer en el otro cuarto grita y le llevas su t\u00e9. Es la taza equivocada y el sabor equivocado y todo lo que t\u00fa eres y haces est\u00e1 mal. Pero ella te necesita. En este departamento oscuro, en su peque\u00f1a madriguera, ella te necesita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero \u00bfpor qu\u00e9 te necesita?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mujer en el otro cuatro parece tan joven cuando la miras a la cara. Su piel tiene un tono poco saludable, cierto, pero nunca se cansa de gritar. De pedirte. De demandar que lo intentes de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1s es el momento de hacer algo. Le hablar\u00e1s y le contar\u00e1s sobre todas las cosas con las que a veces sue\u00f1as, que vienen a tu mente cuando le preparas su t\u00e9 o limpias el departamento o recoges los peque\u00f1os huesos que aparecen en las esquinas. Le dir\u00e1s y tu madre contestar\u00e1, claro, claro, querido, nunca me imagine. Est\u00e1 bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella te ama porque es tu madre y seguramente te dejar\u00e1 ir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo intentas y en cuanto abres la boca, sabes que fue una mala idea. Sus palabras se clavan en ti como u\u00f1as, hasta que te das cuenta de y sientes hasta los huesos calados lo ego\u00edsta que has sido. Adem\u00e1s, el lugar est\u00e1 oscuro y tranquilo y siempre has estado bien aqu\u00ed. Excepto por esos molestos sue\u00f1os que poco a poco se desdibujan como las acuarelas en la lluvia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le preparas el t\u00e9 y se lo llevas. Pesa en tus manos y hay un ardor en tu mu\u00f1eca. Ahora ella no tira el t\u00e9, pero te pide m\u00e1s. Siempre m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le preparas el t\u00e9 mientras piensas en los lugares que viste y donde trabajaste, que realmente no recuerdas, pero que te gusta imaginar que fueron reales. En las fotos de la sala, hay personas que sonr\u00eden entre las tinieblas, pero no tienen nombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Preparas el t\u00e9 sin apurarte. Quiz\u00e1 podr\u00edas intentar decirle otra vez. No, es mejor no molestar a la mujer en el otro cuatro. No quieres darle m\u00e1s alfileres. No quieres mirarla a los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mujer en la otra habitaci\u00f3n recibe la siguiente taza y la beb\u00e9 con avaricia. Se sienta en su silla y no recuerdas que haga algo m\u00e1s all\u00e1 de eso, no como en esos d\u00edas de los cumplea\u00f1os y las fotos y todo eso que apenas puedes recordar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella debe de estar mal, mal de algo. \u00bfC\u00f3mo no sabes lo que tiene tu propia madre? Pero no se ve enferma. Sus mejillas van agarrando color. Cada vez que le das lo que quiere, parece un poco m\u00e1s alta, sentada en esa silla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces, no pide el t\u00e9. Le traes pedazos de tela y fotos viejas del \u00e1lbum. Le ofreces cajas de cart\u00f3n que huelen a tierra y que no recuerdas haber recibido, aunque el departamento est\u00e1 lleno de ellas. Colocas dientes alrededor de su silla y cuelgas hilos de colores en las patas. Eso le complace y puedes dormir hasta que vuelve a despertarte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no es suficiente y nunca ser\u00e1 suficiente. Nunca te dir\u00e1 que est\u00e1 bien, que puedes salir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mueves las cajas que huelen a cementerio. El aire de la habitaci\u00f3n sabe oscuro y h\u00famedo. Te duelen las manos y la espalda, pero t\u00fa est\u00e1s bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tienes que cuidar\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tocan a la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dejas la caja. Nadie ha venido aqu\u00ed desde\u2026 Nadie viene aqu\u00ed, seg\u00fan recuerdas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Te acercas a la puerta para ver si es una entrega. Tal vez le puedas preguntar al repartidor porque trae todas esas cajas. Pero la mirilla est\u00e1 pintada de negro, as\u00ed que tienes que abrir de una vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La luz del pasillo es tenue y aun as\u00ed, te deja ciego por instantes. Entre la luminiscencia, se dibuja la silueta de un hombre, quien no trae ninguna caja. Lo conoces. Ten\u00eda un nombre en tu mente. \u00c9l sonr\u00ede, pero cuando te mira bien, esa sonrisa escapa como un animal asustado. Trata de ponerse una expresi\u00f3n neutral, pero hay horror en sus ojos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfEst\u00e1s bien? Digo, te ves\u2026 Creo que necesitas un doctor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Estoy bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tu madre no est\u00e1 bien. La cuidas a ella. T\u00fa est\u00e1s bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se oye un peque\u00f1o chirrido atr\u00e1s de ti. Es la puerta a la otra habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Perdona si te agarro en un mal momento. S\u00e9 que no nos despedimos bien el otro lunes y que fue m\u00e1s bien culpa m\u00eda. He tratado de escribirte en estos d\u00edas, pero no me has contestado. Y pues\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se arregla la bufanda. Se ve suave como la cola de un zorro. Tienes ganas de meter las manos y sentir lo c\u00e1lida que es. Sientes mucho fr\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014En serio lo siento. Pero, vamos, no es lo m\u00e1s sano quedarte en tu casa as\u00ed. No es lo que *** hubiera querido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Chistoso. Jurar\u00edas que dijo algo en particular. Pero no le entendiste. En tu mente, solo fue est\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u2014Vamos, deja, te llevo a donde quieras, te llevo al hospital. Si quieres ir al cementerio primero, vamos. \u00bfTe llevo y nos despedimos bien de..????<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quisieras decirle que s\u00ed. Quisieras tocar su bufanda. Pero escuchas como atr\u00e1s se abre la puerta del cuarto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No puedo hablar ahora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l no debe estar aqu\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Perd\u00f3name. Lo digo en serio. No quise lastimarte, sabes que siempre meto la pata, pero lo que necesites\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Atr\u00e1s de ti, sientes un movimiento. Tu madre quiere saber qui\u00e9n los ha visitado. Sientes sus ojos levantarse, sus dedos extenderse hacia la pared. Sus pies no tocan el piso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tu madre se mueve lentamente. Pero llegar\u00e1 a la entrada tarde o temprano. Y entonces\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No sabes lo que pasar\u00e1 entonces. Y este hombre tiene mucho color, muchas cosas que anhelas, muchas cosas que sabes que son importantes, inclusive si su nombre ya no est\u00e1 en tu mente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez le podr\u00edas pedir ayuda. Para lo de tu madre, pero no crees que pueda ayudar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No quiero hablar con nadie. Vete. Vete ahora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los dedos de tu madre casi alcanzan tu hombro. Si se asoma, si lo ve, si \u00e9l la mira a los ojos. No sabes lo que pasar\u00e1, pero no quieres que suceda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tienes fr\u00edo. Tus mu\u00f1ecas sangran. Sientes que est\u00e1s a punto de terminarte, una pluma sin tinta, una momia, cascajo. Pero \u00e9l\u2026 \u00e9l est\u00e1 vivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cierras la puerta en su cara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay el silencio a ambos lados del umbral. Despu\u00e9s, pasos que se alejan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tus manos tiemblan y no recuerdas porque. Pero tu madre, que no est\u00e1 en su habitaci\u00f3n para variar, suspira. Mueve la cabeza con ese gesto de decepci\u00f3n al que te has acostumbrado. Regresa al cuarto. Sus pies se arrastran sobre el suelo mientras avanza. Pero ya no te importa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quieres llorar. Pero es la hora de preparar el t\u00e9.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mujer en la otra habitaci\u00f3n es tu madre y te ha pedido algo tan peque\u00f1o, tan insignificante como una taza de t\u00e9. Y tienes que prepararla exactamente como le gusta.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Alina Sidorova<\/strong> (Mosc\u00fa, 1990). Escritora, psic\u00f3loga y docente que reside en la CDMX. Autora del podcast narrativo <em>La maquinaria de Anank\u00e9 <\/em>y la novela interactiva de fantas\u00eda <em>Las Estaciones de abril<\/em>, publicada con Pathbooks. Actualmente, trabaja como docente en la Universidad Amerike.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por ALINA SIDOVORA La mujer en el otro cuarto es tu madre. Debe serlo. 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