{"id":66435,"date":"2024-04-24T00:07:00","date_gmt":"2024-04-24T04:07:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=66435"},"modified":"2024-04-23T21:37:54","modified_gmt":"2024-04-24T01:37:54","slug":"naboria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/04\/24\/naboria\/","title":{"rendered":"Nabor\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Isidro Jim\u00e9nez Guill\u00e9n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el nombre de Ra\u00fal del Vergel y Segoviano lleg\u00f3 a la isla, tras la oportunidad por la que tanto rog\u00f3 a su dios. Las deudas que acumul\u00f3 en Espa\u00f1a superaban lo de su nacimiento y crianza. Si bien se hab\u00eda librado de compromisos con un viejo jud\u00edo al que los Reyes Cat\u00f3licos desterraron junto a los de su religi\u00f3n, las deudas no se quedaban ah\u00ed. Su gusto ex\u00f3tico en mujeres y excesivo en vino, le llev\u00f3 a tratar con un gitano del que se dec\u00eda que no cobraba m\u00e1s de dos veces. Por tal motivo se enlist\u00f3 en la tripulaci\u00f3n de una de las carabelas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la embarcaci\u00f3n era todo tan oscuro que se ve\u00edan los pensamientos en las vigas de madera hedionda. Se hac\u00eda inmune al sonido del pu\u00f1o de las olas. Detestaba la vida en los barcos, la compa\u00f1\u00eda de hombres que nada val\u00edan para el reino. De d\u00eda todo era sol y aguas desesperantemente azules. Jur\u00f3 dejarse caer por la borda, de no consegu\u00eda lo que los del primer viaje dijeron que le esperaba. Y cerca estuvo de cumplir, cuando el vig\u00eda dio las buenas voces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al otro d\u00eda del desembarco, se report\u00f3 ante don Alberto Ni\u00f1o, quien, al revisar su amplia experiencia como mercader en C\u00e1diz y en Burgos, le design\u00f3 encargado de suministros de La Ni\u00f1a. Era responsable de los sacos de harina de trigo y lentejas, cajas de r\u00e1bano y naranja, toneles con aceite de oliva y vino. Tan dedicado a su trabajo estuvo, que pronto administrar\u00eda las provisiones de todas las carabelas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ra\u00fal encontr\u00f3 el universo en los ojos de Karaya, la nabor\u00eda que recog\u00eda papa, yuca y pi\u00f1a. Fue paciente en aprender el nombre de las cosas. Tej\u00eda feas mu\u00f1ecas de algod\u00f3n, se las entregaba y se alejaba como hacen los malhechores. Meses despu\u00e9s dominaba una parte del ta\u00edno y el macor\u00edx.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo marchaba bien en su plan de conquista del coraz\u00f3n de Karaya, pero sus compa\u00f1eros se embriagaron de prepotencia. A base de estacas brillantes que escup\u00edan fuego, sometieron a los caciques, a quienes obligaron a declarar <em>guami&#8217;keni<\/em> de la isla. No hab\u00eda mujer joven que escapara al apetito de los p\u00e1lidos hombres que vinieron del viento y las aguas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del Vergel y Karaya hasta entonces no solo compart\u00edan miradas y el toque accidental de las manos. Fingieron que \u00e9l la raptaba a lo profundo del <em>jiba<\/em> para gozarla por completo. Partieron a las monta\u00f1as de Maguan\u00f3, durmieron entre arbustos cuyo espesor era el de la cama del peor burdel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Encontraron poblados que pretend\u00edan hacer frente a los blancos pose\u00eddos por alg\u00fan <em>maboya<\/em>. Como era de esperarse, los ta\u00ednos de Magu\u00e1 rechazaron a Ra\u00fal. A un paso de lincharlo con piedras y macanas de pino, si no fuera por Karaya. Explic\u00f3 al cacique, quien respond\u00eda al nombre de Caonabo, que tenerlo ser\u00eda de provecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un mes tuvo para ganar la confianza del cacique, cuya fama de aguerrido lo trascend\u00eda. Como encargado de suministro de los <em>ari<\/em>, sab\u00eda con qu\u00e9 contaban y por cu\u00e1nto tiempo. La prudente Anacaona, esposa de Caonabo, termin\u00f3 de convencerle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ra\u00fal, quien era muchas cosas menos guerrero, intuy\u00f3 la ruta que tomar\u00edan sus compatriotas. Logr\u00f3 salvar a la tribu sin enfrentarlos. Una sola vez fue necesario emboscar, con dardos envenenados que utilizaban para cazar hut\u00edas e iguanas. En principio los invasores creyeron que se trataba de mosquitos, cuando les llegaban alergias o ca\u00edan paralizados. Los ta\u00ednos rendidos advert\u00edan que era esto un castigo, por manchar la tierra sagrada. Pero las torturas hac\u00edan cantar como un <em>yahubabayael<\/em> al m\u00e1s discreto de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Caonabo permiti\u00f3 que Ra\u00fal tomara por esposa a Karaya. No hubo fiesta, iguana asada ni un <em>buren<\/em> que endureciera el <em>casab\u00ed<\/em>. No hubo maraca ni golpes de <em>mayohuaca&#8217;n<\/em>. Las bodas en tiempos de guerra tra\u00edan males para \u00e9sta y todas las vidas. Ra\u00fal estaba unido a la mujer que en todo superaba a las que vio en Madrid, m\u00e1s noble que toda la corte de la reina Isabel. Pod\u00eda opacar a las hermosas leyendas de la Alhambra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poco dur\u00f3 la felicidad de Ra\u00fal del Vergel y Segoviano. Nada pudo hacer el <em>beh\u00edque<\/em> ni las oraciones al dios blanco, llamado en agon\u00eda desde un lecho de palma cana. Un extra\u00f1o mal se lo llev\u00f3 a la tierra donde abunda la <em>guabasa<\/em>. Se fue sin conocer la vida que dej\u00f3 creciendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1625, esta vez como Arturo Mena-Campusano, viv\u00eda en una de las haciendas m\u00e1s grandes de Bayaguana. Hasta donde la vista se hac\u00eda borrosa por la niebla, se extend\u00eda un verdor vivo, como pintado y retocado todos los d\u00edas. Pinos sembrados sin m\u00e1s prop\u00f3sito que satisfacerlo. De cuando en cuando las parcelas ensanchaban tanto que, de un a\u00f1o a otro, se ten\u00edan que medir las tierras hasta cinco veces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aprovech\u00f3 el desalojo por \u00f3rdenes de la Corona, d\u00e9cadas atr\u00e1s. Compr\u00f3 el poco ganado de las familias que llegaron de Bayaj\u00e1 y Montecristi. A otras las enga\u00f1\u00f3 para quitar tierras que Osorio les hab\u00eda dado para compensar las devastaciones. Mena-Campusano pose\u00eda 300 cabezas de ganado y la venta de tabaco le rend\u00eda cerca 2500 escudos de plata por a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su procedencia, las malas lenguas encontraban entretenimiento en tertulias, desde la casa m\u00e1s distinguida, hasta el tugurio de peor condici\u00f3n. Debat\u00edan en la puerta de la iglesia si Mena-Campuzano era un bastardo, un indio, un castizo media sangre o si lo hab\u00eda sido su padre o si lo hab\u00eda sido su abuelo. Se rumoreaba que, incluso las acciones libertinas eran por la mezcla entre desiguales y que el dios de los blancos le hab\u00eda castigado a \u00e9l y a toda su sangre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tuvo dos <em>gual\u00eds <\/em>en el matrimonio con do\u00f1a Soledad. Otros quince con criadas, mantenidos en secreto para evitar \u201cesc\u00e1ndalos innecesarios\u201d. Mena-Campusano ve\u00eda en sus deslices a la realeza y en el fulgor de los tragos gritaba que \u201cquien lo hace es porque puede\u201d. Pasaban a\u00f1os sin saber de los que tuvo fuera. Si aparec\u00eda otro, exig\u00eda pruebas, amenazando con demandas y hasta con la muerte. No se supo si las amenazas quedaron como tal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su mente comenz\u00f3 a debilitarse en la vejez. Com\u00fan en hombres de buena memoria y de acciones por la que se deb\u00eda pagar en vida. Las botellas se ca\u00edan de su mano temblorosa. Los documentos se traspapelaban ante sus ojos. En medio de la cena, en presencia de los invitados, se levantaba para recorrer la parcela de palos de guayaba. Regresaba una hora despu\u00e9s a despedirse de sus <em>gual\u00eds<\/em>, de su <em>liani<\/em>, de los invitados y de quien encontrara, de camino a sus aposentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bastaba con acercarse a la puerta para escuchar el mon\u00f3logo extenso. Sus palabras le hac\u00edan recordar a do\u00f1a Soledad, tiempos felices. Palabras que luego de casados, nunca m\u00e1s fueron para ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al principio todos pensaron en una de esas copas mal tomadas que el cuerpo ya no aguantaba con cierta edad. Al pasar los meses, do\u00f1a Soledad decidi\u00f3 buscar ayuda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cToda ba\u00f1ada en miel, doctor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan coment\u00f3 el m\u00e9dico, la m\u00e1s frecuente alucinaci\u00f3n era la de una mujer semidesnuda, tras la que corr\u00eda entre montes de caoba. Que en la noche segu\u00edan corriendo, sin saber de qu\u00e9 o hacia d\u00f3nde. Cuando no sal\u00eda para recorrer la parcela, balbuceaba y balbuceaba hasta quedar dormido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cElla es la melaza disuelta en ron, doctor.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sencillo conseguir extracto de la flor de adelfa amarilla con una vieja partera de Bayaguana, que preparaba todo tipo de p\u00f3cimas y que ayud\u00f3 alg\u00fan m\u00e9dico espa\u00f1ol con una hija \u201cmetida en problemas\u201d. Machac\u00f3 las adelfas en una mano de pil\u00f3n y las puso a hervir. En el t\u00e9 de manzanilla con canela y an\u00eds, no se notar\u00eda mucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El m\u00e9dico declar\u00f3 la muerte de Mena-Campusano, por insuficiencia card\u00edaca. Esta causa de muerte era muy com\u00fan en la \u00e9poca, cuando los hombres de posici\u00f3n retrasaban una herencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A principios de febrero de 1822, Alejandro Mena \u00c1lvarez so\u00f1aba correr entre montes de Bonao y La Vega. Tomaba la mano de una mujer con los senos de mango pintado y la cintura de palmera. En su cuello colgaban figuras que, al rebotar, perd\u00edan su forma. Ella guiaba entre ramas y piedras, entre r\u00edos y lomas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despert\u00f3 llorando, pero no de miedo. Estaba seguro en su habitaci\u00f3n, arropado en sus sabanas de algod\u00f3n, con estampado en ramas y flores. En su escritorio se levantaban dos columnas de papeles con poemas para no ser le\u00eddos. Protegiendo la cama de malos augurios ten\u00eda retratos ovales de su madre y su abuela paterna, sobre una pared tapizada en puntos blancos, como un cielo sin ropa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su bisabuelo fue un hacendado de Bayaguana. Al morir, los <em>gual\u00eds <\/em>pelearon la tierra, quedando el mayor con 75 cabezas de ganado y la mitad de los escudos de plata. El menor y do\u00f1a Soledad, tomaron la hacienda y 320 reales u ocho escudos al mes, de la venta de tabaco. El resto de las propiedades del <em>bab\u00e1<\/em>, fueron repartidas entre un albacea, los abogados y hombres de tantas \u00e1reas, que hab\u00edan trabajado para \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alejandro desconoc\u00eda el pasado, era indiferente al futuro. No le alcanzaba el d\u00eda para pensar en aquella con quien se mov\u00eda entre la gu\u00e1suma, la caoba y el nogal. Ella corr\u00eda con toda la niebla en los pies.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su padre le traz\u00f3 el camino, pero no quer\u00eda seguir el negocio familiar. Su madre, do\u00f1a Margarita, dec\u00eda que en \u00e9l descansaba el alma de un poeta y que lleg\u00f3 al mundo callado, como sabi\u00e9ndose todo el amor de memoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al enviudar su padre, \u00e9ste no se volvi\u00f3 a casar. Se levantaba m\u00e1s temprano que los capataces, para ver los cacaotales. Se iba a contar el ganado y a visitar a cualquier socio. Al regresar, se reun\u00eda con los trabajadores, por en\u00e9sima vez, y que todo estuviera listo para recibir la ca\u00f1a de los viernes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De los nietos Alejandro era el m\u00e1s joven y el \u00fanico que a\u00fan estaba en casa. Su abuela lo consent\u00eda terriblemente. Su padre estuvo a punto de echarlo, por negarse a supervisar los env\u00edos de cacao a Santo Domingo. Pero no pas\u00f3 a mayores pues \u00bfQu\u00e9 otro recuerdo de su mujer le quedar\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El carisma de Alejandro le mereci\u00f3 los secretos favores de las j\u00f3venes en la comunidad y poblados cercanos. Pero ninguna como aquella que le acompa\u00f1aba a correr los sue\u00f1os, con su aliento a jengibre caliente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Hija de la tierra y del mar<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">flor del oro m\u00e1s buscado<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">quien mancillare lo amado<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">amor no ha de encontrar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Hija del sue\u00f1o, del <em>batey<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">tu pelo insiste, es <em>bijao<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">r\u00e1pido, travieso, <em>dajao<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">infinita palma <em>yarey<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Una estrella de Maguana<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">en Maguana va perdida<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">tu gracia te hizo altiva<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">de los dioses, hija, hermana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Distingo cobre del cobre<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">distingo tus ojos del <em>guey<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">quiero, de tu mirar, ser rey<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">esta noche, sin tu nombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Mas puedo llamarte Anani<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Puedo llamarte Karaya<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Caguana, Atabey, Kajaya<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Y a\u00fan, de mi alma, ser el <em>kai<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u00bfEres t\u00fa m\u00e1s que tu nombre?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">algo siquiera posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Sagrada, m\u00e1s que intangible<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Lejos, a la voz del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u00c1ngel de mi sue\u00f1o, canta<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">suplica, ya, mi presencia<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u00bfNo buscas silencio m\u00edo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">en la oscuridad tu manta?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llegaron a casa los padres de una joven desflorada por Alejandro y que, como fruto de aquello, una vida estaba en camino. Se enter\u00f3 horas despu\u00e9s de la visita. En el momento s\u00ed escuch\u00f3 desde el cuarto, al padre de la joven, con el vozarr\u00f3n de piedra, exigiendo. Ambos padres acordaron y ahora se informaba \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa tomar\u00e1s por esposa el 8 de febrero\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En dos d\u00edas, la abuela de Alejandro y la de su prometida, dispusieron todo. No quer\u00edan una boda donde se viera la prisa en detalles mal puestos. El banquete fue discreto. La sala y el comedor estaban decorados a base de hortensias, dalias y claveles que, a pesar de su blancura no atestaban la vista, pues cada ramo ten\u00eda un lazo crema con bordados en pan de oro. Para el vestido, la joven llevar\u00eda el rojo que utiliz\u00f3 su madre y el anillo lo pagar\u00eda su padre, en cuya casa, por ser costumbre, deb\u00eda celebrarse la uni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alejandro se manten\u00eda indiferente. S prometida no solo era tan hermosa como la m\u00e1s, sino que, por ser hija de ganaderos de Hato Mayor del Rey, el matrimonio resultaba beneficioso para ambas familias. Pero el cuerpo que antes le atrajo, no llegaba a los tobillos al de la que trepaba en los \u00e1rboles de <em>gri-gr\u00ed<\/em> y los de <em>caimon\u00ed<\/em>. No compet\u00eda con la india quien, para sacarle media sonrisa, se pintaba el rostro con soles y r\u00edos. Cierto que su prometida tocaba el piano, pero en la de los sue\u00f1os descansaban las notas. La prometida, blanca como la flor de robinia, compon\u00eda poemas de amor a la naturaleza; pero la nabor\u00eda era, de por s\u00ed, un poema, un acierto de los mares, de la tierra y el sol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los j\u00f3venes daban la voz de que N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres iba en busca de El Libertador y que los acoger\u00eda La Gran Colombia, mientras Alejandro se consum\u00eda en su habitaci\u00f3n. Era un retrato sin esperanza, tanto que sus ojos, antes vivos, tornaban pardos como el agua sucia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La abuela y una de las criadas guardaron el secreto de que, en la madrugada, hablaba solo. Balbuceaba nombres y mares y silencio. Muchas veces temieron que se levantara a caminar y pudiera seguir m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y as\u00ed fue\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La noche antes de la boda, tom\u00f3 los reales que ten\u00eda guardado en una de las cajas de su escritorio, hojas en blanco, tres plumas y varios frascos de tinta. Aprovechando el tumulto de las tropas de Boyer, Alejandro escap\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El plan era seguir por las zonas despobladas de Santo Domingo, hasta llegar a Bonao. Era m\u00e1s conveniente ir a pie, pues al comprar o alquilar caballos, tendr\u00eda que identificarse. Evitar\u00eda caminos principales, sorteando as\u00ed alg\u00fan guardia haitiano que tambi\u00e9n lo obligue a dar su nombre y se\u00f1alar su ruta. En el peor de los casos podr\u00eda encontrarse con alg\u00fan socio de su padre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasaban d\u00edas sin saber si era martes o domingo, si era a\u00fan febrero o hab\u00eda llegado junio, si la criatura que no hab\u00eda nacido ser\u00eda una ni\u00f1a dulce o un hombrecito. A veces decid\u00eda regresar durante horas, pero luego retomaba el camino hacia \u201calg\u00fan lado\u201d. Ya sin un real, se met\u00eda en conucos al amanecer, para coger mango, tomate y guineo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la noche, bajo ramas de cualquier \u00e1rbol de <em>gri-gr\u00ed<\/em> o de <em>caimon\u00ed<\/em>, escrib\u00eda poemas a la nabor\u00eda que sent\u00eda tan cerca como un eco muy joven. Decidi\u00f3 que se llamara Luna, porque le procuraba el sue\u00f1o y clareaba el papel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una tarde, Alejandro dio con una jaur\u00eda de hombres, pose\u00eddos por alg\u00fan <em>maboya<\/em>. A cuenta de machete, lo despojaron de sus papeles garabateados con r\u00edos y soles, iguanas y peces, aves y lo que parec\u00eda una mujer sobre un \u00e1rbol grande. Qued\u00f3 apretando la vida, a mitad de camino, bajo el tronco de un roble, en alg\u00fan lugar entre Azua y San Juan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">No me abandones, mi Anani,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Karaya, Caguana, Atabey.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s mi <em>kai <\/em>sagrado?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s \u2026?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ni un momento se toc\u00f3 las heridas. Con la vista parda y cansada, busc\u00f3 entre la hierba algo para escribir. El suelo se tornaba rojo como si, en vez de un roble, estuviera bajo el flamboy\u00e1n cundido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quer\u00eda ver a su abuela y dejarse abrazar como un polluelo. Quer\u00eda sentarse en el suelo a escuchar como un ni\u00f1o eterno, los consejos de su <em>bab\u00e1<\/em>. Quer\u00eda jurarle a su prometida que ser\u00edan felices, que el beb\u00e9 llevar\u00eda sus nombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Trat\u00f3 de levantarse agarrado al tronco del roble, pero esas fuerzas ya no le pertenec\u00edan. Sinti\u00f3 el fr\u00edo de los que inician el gran viaje a la tierra donde abunda la guabasa. Un manto c\u00e1lido, el abrazo delicado, l\u00e1grimas de la nabor\u00eda de cara pintada con soles y r\u00edos, que lo esper\u00f3 por tantas noches.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3 de junio del 2017<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Isidro Jim\u00e9nez Guill\u00e9n<\/strong> (San Crist\u00f3bal, 1987). Escritor y publicista dominicano, Premio Joven de Cuento de la FIL de Santo Domingo 2013 y el Certamen para Escritores, Regi\u00f3n Sur (2014 y 2020), entre otros reconocimientos. Adem\u00e1s ha sido jurado en el Premio Joven de Cuento del 2021 y representado a Rep\u00fablica Dominicana en pa\u00edses como Colombia, EEUU y Marruecos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Isidro Jim\u00e9nez Guill\u00e9n Con el nombre de Ra\u00fal del Vergel y Segoviano lleg\u00f3 a&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":66438,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[59],"tags":[],"class_list":["post-66435","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista-antillana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66435","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66435"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66435\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66436,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66435\/revisions\/66436"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66438"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66435"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66435"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66435"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}