{"id":66267,"date":"2024-02-17T23:50:00","date_gmt":"2024-02-18T03:50:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=66267"},"modified":"2024-04-13T00:02:52","modified_gmt":"2024-04-13T04:02:52","slug":"el-fantasma-de-cinco-cabezas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/02\/17\/el-fantasma-de-cinco-cabezas\/","title":{"rendered":"El fantasma de cinco cabezas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por AMARILIS CUETO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando empez\u00f3 la granizada escapamos al patio, para aparar con la lengua los trocitos de hielo que ca\u00edan del cielo, danzando gozosos por la felicidad que da la libertad. Mi madre tambi\u00e9n hab\u00eda salido a sacar cubetas y colocarlas en los ca\u00f1os para disfrutar de la ansiada agua fr\u00eda, \u00fanica manera de tomarla gratis en el campo, donde no hab\u00eda nevera. El hielo se compraba cada dos d\u00edas a un \u00e1rabe que pasaba a caballo; y era enterrado para que durase hasta que el vendedor pasara otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La temporada de lluvia fue recibida con gran felicidad, pues la sequ\u00eda hab\u00eda sido fuerte este a\u00f1o. Los campos estaban amarillos por las altas temperaturas, los r\u00edos secos y el suelo agrietado. Hac\u00eda dos d\u00edas que llov\u00eda intensamente y la tierra estaba blanda y resbaladiza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi padre estaba en campo abierto con dos de mis hermanos, arreando los animales a un lugar m\u00e1s alto para que no se hundieran en el lodo y perecieran ahogados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llev\u00e1bamos una vida llena de afanes. Cultivar el conuco, arrear animales, recoger cosechas, sembrar la ca\u00f1a, moler y tostar caf\u00e9, y en las tardes rezar el rosario a la Santa Virgen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9ramos cinco hermanos de padre y madre, m\u00e1s dos heredados del matrimonio anterior de mi padre, cuya esposa hab\u00eda muerto de causas desconocidas, cosa muy com\u00fan en nuestros campos antiguos, donde la gente mor\u00eda de cualquier enfermedad considerada rara, pues solo se contaba con remedios caseros para combatirlas. Mi madre los hab\u00eda acogido como suyos, y aunque el mayor era casi de su edad, la adoraban, respetaban y quer\u00edan como a su propia madre. \u00abMamacita\u00bb, le dec\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La lluvia segu\u00eda cayendo, levantando borbotones de lodo en el camino. En la noche, el sonido del arroyo crecido se esparc\u00eda por los campos, inund\u00e1ndolos de rugidos fantasmales que nos llenaban de pavor. Era entonces cuando el fantasma del arroyo, de tres cabezas, nos persegu\u00eda. Entraba en los cuartos, amenazante, hablando en lengua extra\u00f1a y llenando de pesadillas nuestras camas mojadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014 \u00bfYa apareci\u00f3 el fantasma? \u2014me pregunt\u00f3 esa noche Juliancito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014S\u00ed, ya vino, yo lo vi, era grande y las tres cabezas de serpiente se mov\u00edan juntas \u2014afirm\u00f3 Ricardo con los ojos desorbitados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Vamos a decirle a Mamacita \u2014susurr\u00f3 Juliancito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No, que nos van a rega\u00f1ar de nuevo \u2014dijo Mar\u00eda, con voz so\u00f1olienta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Vamos a dormir que ya el fantasma se fue \u2014afirm\u00f3 In\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El caso era que todas las noches de lluvia intensa pas\u00e1bamos por lo mismo: fantasmas, truenos, rayos y sonidos extra\u00f1os invad\u00edan la casa, el patio y nuestros sue\u00f1os; y acab\u00e1bamos todos durmiendo en la cama de In\u00e9s, la hermana mayor, quien exorcizaba al fantasma, seg\u00fan sus propias palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">In\u00e9s ten\u00eda catorce a\u00f1os cuando el \u00e1rabe se la llev\u00f3. Hab\u00eda ofrecido a mis padres, hielo y telas por el a\u00f1o completo, a cambio de que dejaran que la ni\u00f1a se fuera con \u00e9l. La quer\u00eda para ponerla en la escuela y que cuidara a sus hijos menores. Me acuerdo como ahora, porque fue en temporada de lluvia, y cada vez que llov\u00eda In\u00e9s ven\u00eda a nuestra mente. Ella era morena, con ojos saltones, de mirada asustadiza y una mata de pelo casta\u00f1o, rizo y rebelde, que le ca\u00eda por la espalda. Su cuerpo era largo y escu\u00e1lido, con una barriga grande por los par\u00e1sitos. Ten\u00eda la frente ancha y orejas puntiagudas. No era linda, pero cuando sonre\u00eda sus dientes perfectos afloraban y nuestro mundo se iluminaba. Era la sonrisa m\u00e1s di\u00e1fana que hab\u00eda. Sus manos eran suaves, y se parec\u00edan a las de mam\u00e1, solo que m\u00e1s chiquitas. Como era la \u00fanica que dorm\u00eda en una cama para ella sola, nos manten\u00eda a salvo bajo sus s\u00e1banas cuando el fantasma de tres cabezas sal\u00eda. Era nuestra confidente y aliada; la que consolaba a Pedro cuando pap\u00e1 le daba una de las sonadas pelas por sus fechor\u00edas y este no alcanzaba a ponerse el cart\u00f3n en las nalgas para amortiguar los fuetazos, la que nos curaba las picadas de avispas y nos sacaba los aguijones cuando alborot\u00e1bamos el panal, nos sacaba los piojos del pelo y las niguas de los pies. Si necesit\u00e1bamos ropa, hac\u00eda dulce de guayaba y mandaba a Pedro a venderlo a las bodegas de los bateyes. In\u00e9s era todo para nosotros, y pap\u00e1 se la dio al \u00e1rabe para que la mandara a la escuela. No era justo. \u00bfPor qu\u00e9 no le dieron a Rosa o a Mar\u00eda, que eran dos bobas que no serv\u00edan para nada?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En fin, el \u00e1rabe se llev\u00f3 a In\u00e9s un d\u00eda de lluvia. Ella iba cantando <em>Caracolito de la mar que te quedaste sin bailar<\/em>, y yo me mor\u00eda de la pena. Llor\u00e9 toda la tarde. Hab\u00eda una gran tristeza en la casa. Mi madre me dec\u00eda que era por su bien, que pronto volver\u00eda hecha toda una maestra y nos ense\u00f1ar\u00eda a contar, leer y escribir, pero nada nos consolaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014In\u00e9s, c\u00e1llate, no cantes, que vas a espantar a los clientes \u2014dijo el \u00e1rabe con su acento raro, mientras iban a caballo, lentamente, camino a su casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Si no canto me muero de pena, se\u00f1or \u00e1rabe. \u00bfFalta mucho para llegar a su casa?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Llegaremos al anochecer, son como diez kil\u00f3metros despu\u00e9s de cruzar el arroyo \u2014contest\u00f3 el \u00e1rabe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfY vamos a cruzar el arroyo a caballo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfC\u00f3mo crees que llegu\u00e9 a tu casa? \u2014respondi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfLa escuela est\u00e1 lejos de su casa? \u2014inquiri\u00f3 In\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Est\u00e1 muy cerca \u2014respondi\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al llegar al arroyo, este estaba a\u00fan m\u00e1s crecido, y el \u00e1rabe le pidi\u00f3 a In\u00e9s que se agarrara fuertemente a su barriga, pues el caballo estaba un poco atemorizado y entre ella, el peso del hielo y las telas, ser\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil que cuando cruz\u00f3 la primera vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">In\u00e9s se apret\u00f3 fuertemente al hombre y cerr\u00f3 los ojos, mientras el agua rug\u00eda y se mov\u00eda arrastrando guijarros y peque\u00f1os troncos. Empezaron a cruzar y cuando iban por el medio, un gran tronco choc\u00f3 al caballo, que relinch\u00f3 y se sacudi\u00f3, asustado, tumbando al \u00e1rabe, a In\u00e9s y a la carga.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue una noche lluviosa y el arroyo rug\u00eda como nunca. En casa estuvimos contando historias de miedo, y cuando nos fuimos a dormir, un fantasma de cinco cabezas irrumpi\u00f3 en nuestros sue\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por AMARILIS CUETO Cuando empez\u00f3 la granizada escapamos al patio, para aparar con la lengua&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":66268,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[59],"tags":[],"class_list":["post-66267","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista-antillana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66267","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66267"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66267\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66270,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66267\/revisions\/66270"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66268"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66267"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66267"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66267"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}