{"id":66216,"date":"2024-04-12T00:01:00","date_gmt":"2024-04-12T04:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=66216"},"modified":"2024-04-11T19:55:25","modified_gmt":"2024-04-11T23:55:25","slug":"maya-angelou-y-el-poder-de-la-palabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/04\/12\/maya-angelou-y-el-poder-de-la-palabra\/","title":{"rendered":"Maya Angelou y el poder de la palabra"},"content":{"rendered":"\n<p><em>\u201cHe aprendido que la gente se olvidar\u00e1 de lo que dijiste, se olvidar\u00e1 de lo que hiciste, pero nunca olvidar\u00e1 c\u00f3mo les hiciste sentir\u201d.&nbsp;<\/em>Maya Angelou<\/p>\n\n\n\n<p>Hay d\u00edas en que no dan ganas de levantarse de la cama. D\u00edas en que si no fuera por los compromisos laborales o personales no me ver\u00eda el pelo ni un solo ser humano m\u00e1s. D\u00edas como el domingo pasado en que, a falta de esos compromisos, me refugio del mundo en el barco n\u00e1ufrago de mi cama amarilla y no saco ni un pie de mi apartamento para poderme desintoxicar. Hasta yo que soy optimista de f\u00e1brica, tengo esos d\u00edas en que el mundo que tanto me encanta me hiere por las cuatro esquinas. D\u00edas en que no puedo con la crueldad y la violencia que tanto cultivamos como Humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En esos d\u00edas no puedo tolerar ver en las noticias que este a\u00f1o se cumplen 30 a\u00f1os del genocidio en Ruanda, mientras nuestras pantallas nos muestran diariamente otro genocidio ahora en Gaza o nos recuerdan los ataques terroristas y los secuestros en Israel. Ni que un grupo de estudiantes en mi universidad, una instituci\u00f3n que tanto admiro por su\u00a0<a href=\"https:\/\/www.acento.com.do\/opinion\/pomona-college-o-la-diversidad-como-riqueza-9202249.html\">compromiso con la diversidad<\/a>, fue arrestado por un contingente enorme de polic\u00edas porque la rectora sinti\u00f3 que no ten\u00eda otra alternativa mientras ocupaban su edificio protestando contra ese mismo genocidio. Ni que un pa\u00eds latinoamericano atac\u00f3 la embajada de otro. Ni que el cambio clim\u00e1tico nos est\u00e1 llevando a un precipicio del que no podremos regresar. Ni que 4 de cada 10 mujeres en nuestro pa\u00eds conocen a alguien que fue v\u00edctima de agresi\u00f3n sexual.<\/p>\n\n\n\n<p>En esos d\u00edas me refugio en otros mundos, los mundos ficticios de mis pel\u00edculas y series favoritas para no pensar. Y cuando por fin me doy el lujo de pensar otra vez, trato de recordar a la gente que me inspira por la valent\u00eda con la que vivieron los retos de la \u00e9poca que les toc\u00f3 y que tambi\u00e9n parec\u00eda ser el final de los tiempos. Una de esas personas me lleg\u00f3 a la memoria tambi\u00e9n por las noticias porque fue su cumplea\u00f1os el pasado 4 de abril. Les hablo de la escritora afroamericana Maya Angelou, la segunda persona en la historia de los Estados Unidos en leer su poes\u00eda durante una inauguraci\u00f3n presidencial (la de Bill Clinton). Aun en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles, la gente como Maya Angelou me recuerda el poder inmenso que tiene la palabra para el bien y el mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Maya Angelou descubri\u00f3 el poder de la palabra muy ni\u00f1a cuando a la edad de 7 a\u00f1os se enter\u00f3 de que un grupo de hombres (se cree que sus t\u00edos) hab\u00eda matado al novio de su madre cuando Maya se atrevi\u00f3 a contar que la hab\u00eda violado. El trauma de la violaci\u00f3n y el asesinato fue tan grande que no pudo hablar por varios a\u00f1os porque en su mente de ni\u00f1a su voz y las palabras que hab\u00eda pronunciado hab\u00edan ocasionado la muerte a otro ser humano. Eso cuenta en el libro con el que se hizo famosa&nbsp;<em>I know why the caged bird sings<\/em>&nbsp;(<em>Yo s\u00e9 por qu\u00e9 canta el p\u00e1jaro en su jaula<\/em>), uno de los libros m\u00e1s hermosos que he le\u00eddo, y eso nos cont\u00f3 en persona al p\u00fablico del evento al que la fui a ver con mis amigos Jos\u00e9 y Trevor hace muchos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cPens\u00e9 que mi voz lo mat\u00f3. Yo mat\u00e9 a ese hombre porque dije su nombre. Y entonces pens\u00e9 que no hablar\u00eda nunca m\u00e1s porque mi voz pod\u00eda matar a cualquiera\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 y Trevor, con el amor de hermanos mayores que siempre me han dado, me regalaron el boleto para ver a la Angelou por mi cumplea\u00f1os cuando los tres viv\u00edamos en Providence a finales de la d\u00e9cada pasada. (Jos\u00e9 y Trevor fueron tambi\u00e9n los que me recibieron en\u00a0<a href=\"https:\/\/acento.com.do\/opinion\/sydney-o-la-seduccion-del-fin-del-mundo-9225697.html\">Sydney<\/a>\u00a0en julio, como les cont\u00e9 en mi cr\u00f3nica sobre esa ciudad fabulosa). Cuando fuimos a su charla convocada para recaudar fondos contra el abuso sexual de menores, ya hab\u00eda le\u00eddo algo de la Angelou y me encantaba verla en sus apariciones frecuentes en la televisi\u00f3n con su amiga Oprah y otras celebridades del mundo literario, el entretenimiento y la pol\u00edtica. Con m\u00e1s de 50 t\u00edtulos honorarios recibidos, la Medalla Nacional de las Artes concedida por Clinton, la Medalla Presidencial de la Libertad otorgada por Obama y hasta tres Grammys por la grabaci\u00f3n del poema de la inauguraci\u00f3n y otros dos \u00e1lbumes de poes\u00eda, Maya Angelou fue una figura p\u00fablica reconocida por d\u00e9cadas y en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida era tambi\u00e9n vista como una de las \u201celders\u201d o personas mayores que sirven de gu\u00eda moral al pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>La fragilidad de la se\u00f1ora envejeciente con dificultades para caminar que vimos esa noche, escond\u00eda toda una vida de movimiento, lucha y exploraci\u00f3n. Maya Angelou hab\u00eda sido bailarina (bail\u00f3 hasta con el famoso Alvin Ailey, \u00edcono de la danza en EE.\u00a0UU.), actriz y directora de teatro, cantante y compositora, profesora universitaria, corresponsal en Ghana y Egipto durante la descolonizaci\u00f3n de \u00c1frica, la primera mujer negra en conducir el tranv\u00eda en la ciudad de San Francisco y en dirigir una pel\u00edcula y fue activista del movimiento de los derechos civiles en el que trabaj\u00f3 de cerca tanto con Martin Luther King como con Malcolm X. Incluso fue trabajadora sexual como ella misma, con su franqueza de siempre, confes\u00f3 en su segunda autobiograf\u00eda para disipar el miedo y la verg\u00fcenza que generalmente asociamos con serlo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00bfTe ofende mi arrogancia?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No lo tomes tan a mal.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Porque yo r\u00edo como si tuviera<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>minas de oro en el patio de atr\u00e1s\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En sus m\u00faltiples vidas utiliz\u00f3 la palabra para el bien, ense\u00f1ando, convenciendo y deleitando con sus escritos, con sus obras y con su voz; la misma voz que hab\u00eda recuperado en la adolescencia cuando su profesora, la Sra. Flowers, la ret\u00f3 dici\u00e9ndole \u201cT\u00fa no amas la poes\u00eda, no hasta que la hables\u201d. Y esas muchas vidas tambi\u00e9n implicaron muchas muertes y sus respectivos renacimientos. Tanto el asesinato de Malcolm X como el de Martin Luther King tres a\u00f1os m\u00e1s tarde (el d\u00eda que Maya Angelou cumpli\u00f3 40 a\u00f1os) la sumieron en la depresi\u00f3n. Y fue el poder de la palabra convertida en esperanza lo que la rescat\u00f3 de la mano de su amigo James Baldwin.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, fue el mismo James Baldwin, otro famoso escritor e intelectual comprometido que admiro, quien ayudar\u00eda a Angelou a iniciar su trayectoria como escritora de autobiograf\u00edas, el tipo de libros que la hizo famosa. Para distraerla de la tristeza que ambos sent\u00edan despu\u00e9s del homicidio de su amigo mutuo Martin Luther King, Baldwin la acompa\u00f1\u00f3 a una cena donde ella fascin\u00f3 a todo el mundo con sus an\u00e9cdotas. En esa cena conoci\u00f3 tambi\u00e9n a Robert Loomis, el hombre que ser\u00eda su editor por d\u00e9cadas, quien trat\u00f3 de convencerla sin \u00e9xito para que escribiera la historia de su vida. Fue el mismo Baldwin quien le dio el secreto a Loomis que llevar\u00eda a Maya Angelou a redefinir el g\u00e9nero: \u201csi quieres que Maya Angelou haga algo, dile que no puede hacerlo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEl talento es como la electricidad. No entendemos la electricidad. La usamos\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Si lo queremos, la palabra tiene el poder de crear comunidad a trav\u00e9s del di\u00e1logo y del juego, como las an\u00e9cdotas que contaba magistralmente la Angelou o el juego que iniciaron Baldwin y Loomis para mostrarle su propia genialidad. Ese di\u00e1logo y ese juego no tienen que ser en persona. A\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Maya Angelou, cuando por fin me le\u00ed su primera autobiograf\u00eda, me vi tan arropada por la belleza y el dolor de su vida que me sent\u00ed mucho m\u00e1s conectada con ella, la sonrisa de diamantes y la voz hermosa que nos regal\u00f3 esa noche m\u00e1gica en Providence en octubre del 2010.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero cuando es en persona, la palabra es m\u00e1s poderosa a\u00fan. Lo he comprobado muchas veces en mi trabajo ayudando a organizar y estudiando procesos de deliberaci\u00f3n en Rep\u00fablica Dominicana, Brasil, M\u00e9xico y EE.\u00a0UU. Cuando la gente se sienta a la mesa con el coraz\u00f3n abierto, la mente considera razones y que no se hab\u00eda dado el permiso de considerar. Hasta el da\u00f1o que causan eventos terribles como lo que le ocurri\u00f3 a Maya Angelou de ni\u00f1a o el arresto del grupo de estudiantes que les mencion\u00e9 puede empezar a sanar cuando nos abrimos al poder de la palabra en el di\u00e1logo y en el juego.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEn todo mi trabajo, lo que trato de decir es que los seres humanos somos m\u00e1s parecidos que diferentes\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Eso empec\u00e9 a sentir yo el lunes despu\u00e9s de la reuni\u00f3n de emergencia que convocamos el profesorado de la universidad. Las personas que hablaron en la reuni\u00f3n agotaron sus turnos con respeto al resto, estuvieran o no de acuerdo con sus ideas. Y en un grupo m\u00e1s peque\u00f1o de gente que nos quedamos despu\u00e9s en el sal\u00f3n surgieron muchas m\u00e1s ideas de c\u00f3mo resolver la situaci\u00f3n cuando nos dedicamos a escuchar nuestras respectivas razones, d\u00e1ndonos mutuamente el beneficio de la duda. Como tantas veces nos ense\u00f1\u00f3 Maya Angelou, si lo buscamos y creamos las condiciones necesarias, la palabra nos puede ayudar a construir nuevos mundos y abrir nuevas puertas. As\u00ed sea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cHe aprendido que la gente se olvidar\u00e1 de lo que dijiste, se olvidar\u00e1 de lo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":66217,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[70,51],"tags":[],"class_list":["post-66216","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-esther-hernandez-medina","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66216","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66216"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66216\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66218,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66216\/revisions\/66218"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66216"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66216"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66216"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}