{"id":65524,"date":"2023-12-01T14:47:33","date_gmt":"2023-12-01T18:47:33","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/?p=65112"},"modified":"2024-05-18T00:41:25","modified_gmt":"2024-05-18T04:41:25","slug":"las-mascaras-de-la-seduccion-de-jose-alcantara-almanzar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2023\/12\/01\/las-mascaras-de-la-seduccion-de-jose-alcantara-almanzar\/","title":{"rendered":"\u201cLas m\u00e1scaras de la seducci\u00f3n\u201d de Jos\u00e9 Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Valent\u00edn Amaro<\/p>\n\n\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">La obra de Jos\u00e9 Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar danza<\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"> entre el deseo creativo y la necesidad de relatar con brevedad una historia. <\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Con ello, el cuentista<\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"> busca cautivar la atenci\u00f3n para lograr que los ojos de sus lectores se arrastren atra\u00eddos por las p\u00e1ginas del libro.<\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"> A este respecto, Bosch (1960), figura cumbre de la narrativa dominicana, afirma que el cuentista es un maestro de emociones, y es justo lo que hace en <em>Las m\u00e1scaras de la seducci\u00f3n<\/em>, libro de doce cuentos, escritos en la certeza de quien domina un g\u00e9nero tan complejo.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Cada cuento revela la perspicacia e impronta de su autor, que se aparta del canon y las reglas tradicionales de creaci\u00f3n, expuestas claramente por Bosch en sus Apuntes sobre el arte de escribir cuentoz (1960). Para ilustrar este hecho, pueden compararse los finales de los cuentos de Bosch y los de Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar, para avistar que este \u00faltimo decide distanciarse de las reglas de composici\u00f3n tradicionales y a veces opta por ofrecer, desde el inicio, la conclusi\u00f3n de su cuento, sin mancillar la excelencia de su obra.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Tomando como punto de partida los cuentos que aparecen en <em>Las m\u00e1scaras de la seducci\u00f3n<\/em>, se vuelve propicio se\u00f1alar la riqueza expresiva y caracter\u00edsticas propias del estilo del autor, as\u00ed como la forma y fondo de la obra. Iniciando con \u201cLa reina y su secreto\u201d, se enfatiza en la pieza literaria el suspenso, donde cada parte se coloca con precisi\u00f3n. De este modo, Gina, una ni\u00f1a curiosa, es atra\u00edda por una seductora artista venida a menos, quien la seduce hasta siniestramente conquistarla y desaparecer. Este cuento de terror y misterio contiene una rica prosa descriptiva:<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013<span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>Entra, ven, no tengas miedo, le dice Marie Antoinette a la que ser\u00e1 su v\u00edctima. <\/i><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Por otra parte, \u201cLul\u00fa o la metamorf\u00f3sis\u201d, es un cuento de la realidad local, donde la maestr\u00eda descriptiva se impone y acudimos al encanto del narrador que conoce al dedillo los avatares de una ciudad colorida, alegre, bulliciosa y seductora. En esta pieza de la obra se evidencia la ambivalencia de escenarios entre las reglas tradicionales del cuento, ambientadas principalmente en espacios rurales, y la propuesta de la nueva generaci\u00f3n de narradores dominicanos, que acent\u00faan la vida citadina y\/o urbana.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Sin restar importancia al personaje central del campesino dominicano exaltado por la narrativa precedente, Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar realza la riqueza de la urbanizaci\u00f3n y recrea all\u00ed su imaginaci\u00f3n. As\u00ed, leer \u201cLul\u00fa o la metamorfosis\u201d, implica sumergirse en un escenario como Villa Francisca, sector capitalino en el coraz\u00f3n de Jos\u00e9 Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar. Sin duda, este relato es intenso, de humor abierto, y a la vez, un fresco de la ciudad que en buena medida no ha cambiado y que, golosa, todav\u00eda nos persigue.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Asimismo, en esta historia la t\u00e9cnica se imbrica. Ora donde Lul\u00fa inicia su transformaci\u00f3n, ya en el escenario donde esta se explaya y muestra libre en la danza y gracia de su cuerpo. Es magistral la combinaci\u00f3n que el escriba realiza para conducirnos a trav\u00e9s de una historia apasionante, detallada, y como fue antes referido, en matices que muestran ese lado del dominicano en su esencia m\u00e1s y vital.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Continuando con el recorrido a trav\u00e9s del cuento \u00abLa humillaci\u00f3n<\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>\u201d, <\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">es evidente que este<\/span><\/span><i> <\/i><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">enlaza la historia de tres personas: <\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">La primera (representada <\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">por el escritor que narra desde el punto de vista exterior), ella (Dolorita) y \u00e9l (Tony), quien la narra desde dentro. Un texto sobre la cruda realidad que recurre en el tema sobre la mujer y su constante af\u00e1n por avanzar en una sociedad caracterizada por el machismo, donde la mujer es un simple objeto sexual. Justo con este matiz de denuncia social pareciese que se halla un punto de encuentro entre la narrativa tradicional y la narrativa de j\u00f3venes dominicanos como Alc\u00e1ntara. De modo que se muestra c\u00f3mo las nuevas tendencias no desconectan totalmente de sus ra\u00edces, sino que evolucionan hasta contar la historia de manera distinta.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">M\u00e1s adelante, en \u201cDivertimentos\u201d, se exhiben dos propuestas narrativas o minificciones. En \u201cDesarmar un rostro\u00bb, el autor muestra en un pu\u00f1ado de palabras que denomina \u201cLas m\u00e1scaras de la seducci\u00f3n\u201d. Esto es, seres que se resisten al paso del tiempo, cuerpos construidos para luego de las fiesta y el jolgorio desaparecer, desarmarse, amantes que presurosos se muestran y despojan de sus m\u00e1scaras, sue\u00f1os y miserias. En fin, seres cargados de vac\u00edo que solo perviven en el sue\u00f1o del momento que los aniquila y destruye.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">La otra minificci\u00f3n incluida en este libro es \u201cLa boda\u201d, donde la certeza de la descripci\u00f3n engalana el relato y el dato escondido surge, as\u00ed como el final sorpresivo, propio de la tradicional narrativa, para dejarnos en un estado de plena conmoci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Por su parte, \u201cViajeros\u201d es otra pieza magistral llena de suspenso e intriga. En este universo de ficciones, una pareja realiza un viaje de vacaciones a Puerto Pr\u00edncipe, Hait\u00ed, en \u00e9poca del inicio de la dictadura de Jean Claude Duvalier. El relato es un paseo por la tensi\u00f3n que se vivi\u00f3 luego de la muerte de Francois Duvalier, donde incluso llevar un libro a unos escritores haitianos, significaba una amenaza al sistema. No cabe dudas de que el cuentista es un cronista de su \u00e9poca y de su tiempo al plasmar como escenario de su pieza a Hait\u00ed; la que despu\u00e9s de casi cuarenta a\u00f1os no logra reponerse de un destino incierto, fallido, gris y oscuro.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Referente a este \u00faltimo punto, traigo a la memoria mi lectura de las obras de Jacques Stephen Alexis, escritor haitiano en ediciones de la Editora Taller, que dirigi\u00f3 por muchos a\u00f1os, don Jos\u00e9 Israel Cuello. Algunos de esos libros ten\u00edan el pr\u00f3logo de JAA. Precisamente, esas introducciones me acercaron y abrieron la sed de indagar sobre la literatura de ese pa\u00eds, tan cercano y tan lejano. A\u00fan hoy persiste esa sed: Lo demuestran estos giros insospechados de la vida, en los que presento un libro de este admirado autor y con quien tengo una deuda eterna. A usted, \u00a1gracias, maestro!<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Continuando con la pluma de Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar, su cuento \u201cEl muertico\u201d, es uno de los m\u00e1s intensos, pues aborda la vida de unos habitantes en la barriada de Villa Francisca (otra vez, Villa Francisca, universo imprescindible para este autor). Este texto muestra el cuadro de seres cargados de sue\u00f1os y ansiedades, h\u00e9roes de la nada, en su eterno morir. Cacho, do\u00f1a Santa, Meco, Fela, Queta, Olga, el burdel de Gloria, los Mellizos, \u00d1o\u00f1a, Nanda y otros tantos, flotan en una narraci\u00f3n vigorosa que retrata la personalidad viva del barrio y sus<\/span><\/span><i> <\/i><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">avatares.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>El alboroto del suceso aglomer\u00f3 a los vecinos en el \u00faltimo rinc\u00f3n de la cuarter\u00eda. Los \u00fanicos que faltaban eran los Mellizos, que no tardaron en presentarse con caras de evidente mal humor, quiz\u00e1 maldiciendo por el abrupto final de sus sue\u00f1os felices. En la calle, la vida segu\u00eda sin alteraciones. El estridor de gritos de amigos y deudos aumentaba, se levantaba sobre los ruidos callejeros, los aplastaba, se impon\u00eda al preg\u00f3n de viandantes y billeteros, al comadreo de mujeres que en patios aleda\u00f1os tomaban caf\u00e9 reci\u00e9n colado. Ya no cab\u00eda m\u00e1s gente en el cuartucho; algunos ten\u00edan que quedarse en el patio, alzando las cabezas para otear al muertico, empuj\u00e1ndose para entrar. Un tropel de gente avanzaba por el callej\u00f3n, atra\u00eddo por la curiosidad, los llantos y las voces. Do\u00f1a Santa y \u00d1o\u00f1a rezaban sin parar, acariciando entre los dedos sus rosarios, murmurando oraciones en la confusi\u00f3n y el calor de los cuerpos excitados. Olga estaba arrinconada junto a la puerta del cuartucho. Inm\u00f3vil, con los ojos clavados en Pablito, la negra se sujetaba el vientre adolorido y permanec\u00eda en silencio, transfigurada por la pena que le produc\u00eda aquel \u00abpedacito de gente\u00bb \u2013as\u00ed le llamaba ella\u2013, aquel chiquillo inerte convertido en un trozo de hielo.<\/i><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Continuando con \u201cEl d\u00eda del concierto\u201d, hay una historia triste y gris que narra los vericuetos de una familia donde predomina el desamor y el af\u00e1n de fama y reconocimiento por parte de la sociedad. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Por otra parte, \u201cRuidos\u201d es, sin duda, un cuento resulta memorable y camina conmigo por su singularidad y poder evocativo, pues constituye el cuento m\u00e1s psicol\u00f3gico de todo el volumen. Es la historia de un <\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>voyeur <\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">o brechero que va cayendo en la red de su propia trampa. Es un relato s\u00f3rdido, visceral, de matices propios de quien ya domina con precisi\u00f3n el oficio de contar historias. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">En este cuento el autor describe la personalidad ermita\u00f1a de un hombre acosado por el ruido, quien para abstraerse de la molestia de los bocinazos y otras <\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>bullanguer\u00edas<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"> de la calle, termina su vida como un <\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>vouyerista<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">, hasta el punto de alucinar, convirtiendo la narraci\u00f3n en una zona gris en la que no se distingue realidad de ficci\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan, quiz\u00e1 esta \u00faltima acoge dentro de s\u00ed otra como los apretados p\u00e9talos de un capullo. Es tanta la ficci\u00f3n que el personaje central del cuento deja de ser \u00e9l, se desintegra y deviene otro personaje, en uno de los espiados por \u00e9l y al final no sabemos qui\u00e9n narra la historia, si el <\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>vouyerista <\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">o el espiado.<\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"> En consecuencia, y por iniciativa del Taller Literario Narradores de Santo Domingo, espacio que fund\u00e9 junto a otros amigos en el a\u00f1o 2009, este cuento ha sido incluido en la voz de C\u00e9sar Arias, en la antolog\u00eda 1000 audiocuentos que se realiza desde la Rep\u00fablica de Argentina.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">En \u201c\u00c9l y ella al final de la tarde\u2019\u201d, recrea el drama de los indigentes de la urbe. Seres sin nombres, parias que apenas poseen como techo el cielo y la noche. Hay en este relato el atrevimiento de un narrador que no repara en contarnos la crudeza del instante:<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>Ella se quita los harapos que le sirven de vestido y queda desnuda encima de \u00e9l. Es toda huesos en su diminuta estructura, posee unos movimientos gr\u00e1ciles, r\u00edtmicos, pausados, y su boca gelatinosa comienza a decir palabras que act\u00faan sobre \u00e9l como un encantamiento. En una vuelta r\u00e1pida, \u00e9l se coloca sobre ella y se adue\u00f1a plenamente de la situaci\u00f3n. Abre los ojos y le sonr\u00ede. Hace una mueca, saca su lengua viscosa, que a ella le sugiere el infierno y la gloria. La mujer emite una risita putona y lo abraza, le agarra la gre\u00f1a, lo muerde en una oreja. Los cuerpos grasientos y sucios est\u00e1n sudando, emanan humores vitales, se revuelcan en la yerba, pr\u00f3ximos a los ni\u00f1os que juegan, subiendo y bajando en la monta\u00f1a rusa, columpi\u00e1ndose despreocupados a la ca\u00edda de la tarde, pose\u00eddos de una inocente alegr\u00eda. \u00c9l y ella, metidos en el furor de la excitaci\u00f3n, contin\u00faan agit\u00e1ndose: violento \u00e9l sobre ella o manso bajo ella; castigadora ella sobre \u00e9l, enroscada a un palo como una culebra. \u00c9l, arriba, la penetra ahora, acelera el ritmo de sus movimientos\u2026<\/i><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Al releer este cuento, se puede constatar que con Jos\u00e9 Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar toma lugar el giro hacia una nueva forma de contar en la Rep\u00fablica Dominicana. Las descripciones del fragmento anterior dan cuenta de un narrador que escapa de la corriente neorelista y decide emprender su propio camino, muy lejos del sociorrealismo de Bosch o de los cuentos de descripci\u00f3n pasiva de Virgilio D\u00edaz Grull\u00f3n. En Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar hay un uso del lenguaje propio, crudo, terrible.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">En efecto, resaltamos que en <em>Las m\u00e1scaras de la seducci\u00f3n<\/em>, libro escrito hace 39 a\u00f1os, y que fue Premio Nacional de Cuentos de 1984, Jos\u00e9 Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar alcanz\u00f3 el prestigio como cuentista y en la actualidad es considerado uno de los autores emblem\u00e1ticos del escenario literario dominicano; pues construye historias con precisi\u00f3n, a sabiendas que la intensidad es regla innegociable al abordar el oficio de narrar. En su obra no hay digresiones ni se da el lujo de atentar contra las cosas vitales que constituyen un cuento, es por eso que al leerlo, uno siente ser conducido sin oportunidad alguna de soltarse. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Como se puede apreciar, y como se ha mencionado anteriormente, en muchos de sus textos no hay finales sorpresivos, sino que deja una serie de detalles a los lectores quienes debemos hacer la otra parte. Adem\u00e1s, algo importante en el ejercicio de JAA, es lo exacto a la hora de elegir las voces que contar\u00e1n los cuentos. Un pormenor vital en mi caso, es que siento verdad a la hora de leer los variados cuentos de Jos\u00e9 Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Para apoyar esta idea, cito a Manuel Rueda, que en la presentaci\u00f3n de la primera edici\u00f3n de este libro se\u00f1al\u00f3: \u201cLa preocupaci\u00f3n principal de Jos\u00e9 Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar es pintar la sociedad, auscultar a trav\u00e9s de procedimientos variados ya sean meramente realistas o aleg\u00f3ricos, utilizando a menudo los sue\u00f1os, las pesadillas, las premoniciones, para formar con ello una especie de friso donde todas las clases son tipificadas\u201d. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Finalmente y despu\u00e9s de estas palabras del inmenso Manuel Rueda, deseo concluir invit\u00e1ndoles a leer a este autor fundamental de nuestra literatura, a sabiendas de que leer es dialogar en el tiempo y de seguro que, quien se acerque a la obra de Jos\u00e9 Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar, conversar\u00e1 con un conocedor de nuestra cultura e historia, la particular forma de ser de nuestra gente y quien lo haga podr\u00e1 conocerse y ser. No tengo dudas.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Referencias:<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<ul>\n<li style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Alc\u00e1ntara, J. (1983) <em>Las m\u00e1scaras de la seducci\u00f3n<\/em>. Editora Taller.<\/span><\/span><\/li>\n<li style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Barradas, E. (1988). \u00abLa seducci\u00f3n de las m\u00e1scaras: Jos\u00e9 Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar, Juan Bosch y la joven narrativa dominicana\u00bb. <\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>Revista Iberoamericana, 54<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">(142), 11-25. https:\/\/doi.org\/10.5195\/reviberoamer.1988.4428<\/span><\/span><\/li>\n<li style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Bosch, J. (1960) <\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>Apuntes sobre el arte de escribir cuentos<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">. Editorial Librer\u00eda Dominicana.<\/span><\/span><\/li>\n<\/ul>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Valent\u00edn Amaro La obra de Jos\u00e9 Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar danza entre el deseo creativo y&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":65394,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[59],"tags":[],"class_list":["post-65524","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista-antillana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65524","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65524"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65524\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66860,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65524\/revisions\/66860"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/65394"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65524"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65524"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65524"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}