{"id":65146,"date":"2023-12-03T01:52:04","date_gmt":"2023-12-03T05:52:04","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/?p=65146"},"modified":"2023-12-03T01:52:04","modified_gmt":"2023-12-03T05:52:04","slug":"la-moto-y-el-unicornio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2023\/12\/03\/la-moto-y-el-unicornio\/","title":{"rendered":"La moto y el unicornio"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\" align=\"right\"><span style=\"font-size: small;\"><i><b>Para Vanessa Gaardeng. <\/b><\/i><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><span style=\"font-size: small;\"><i><b>Princesita de hielo, t\u00fa lo pediste y aqu\u00ed est\u00e1\u2026<\/b><\/i><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"western\">Yosvany es alto, flaco, desgarbado, pelilargo y desgre\u00f1ado. T\u00edmido, y adem\u00e1s, medio gago. Nunca ha sido muy popular ni tenido muchos amigos.<\/p>\n<p class=\"western\">No es raro entonces que en secreto acaricie sue\u00f1os heroicos arcaicos sobre el musculoso hero\u00edsmo de Conan y la altiva magia de Merl\u00edn. Junto a otros m\u00e1s contempor\u00e1neos, como recorrer el mundo a lomos de una flamante Harley Davidson\u2026 por supuesto, con una rubia tipo Pamela Anderson, pechugona y deslumbrante, a la grupa.<\/p>\n<p class=\"western\">Hijo \u00fanico, Yosvany vive en Nuevo Vedado, tiene 19 a\u00f1os y estudia tercero de Biolog\u00eda, despu\u00e9s de haber dejado Dise\u00f1o Industrial en primero. Tiene en el hombro derecho el tatuaje de un caballero medieval sobre una moto, dise\u00f1o suyo inspirado en uno de Boris Vallejo, y usa una argolla de plata en el l\u00f3bulo izquierdo. En sus ratos libres, cuando no est\u00e1 quem\u00e1ndose las pesta\u00f1as en la Facultad, dibujando monstruos que pelean contra forzudos guerreros o haciendo media en G, rasguea la guitarra el\u00e9ctrica y aspira alg\u00fan d\u00eda a emular a <i>Helloween<\/i>, <i>Gamma Ray<\/i>, <i>Manowar <\/i>y sobre todo el <i>Rhapsody of Fire<\/i> del supergenio Luca Turilli.<\/p>\n<p class=\"western\">Su cuarto, como el de todo adolescente que se respete, rockero o no, es una abigarrada colecci\u00f3n de\u2026 de todo. Desde el caparaz\u00f3n disecado de una langosta hasta (\u00a1no faltaba m\u00e1s!) un vetusto afiche de Pamela Anderson semidesnuda, de cuando tuvo las dos \u00fanicas buenas ideas de su vida: primero agrandarse el seno\u2026 y luego agrandarse el otro. Pasando por un librero medio acomejenado y desbordante de vol\u00famenes de <i>Hurac\u00e1n<\/i> y <i>Drag\u00f3n<\/i> con las letras gastadas de tanto leerlas, una r\u00e9plica del machete de M\u00e1ximo G\u00f3mez que le otorgaron a su madre otorrinolaring\u00f3loga cuando termin\u00f3 la misi\u00f3n internacionalista en Zambia y una colecci\u00f3n de abanicos de mar clavados con tachuelas directamente en el yeso de la pared. Sin olvidar la computadora, una antediluviana Pentium II sobre la que se aburren un cuaderno de grandes hojas, una tempera con sus pinceles y unos carboncillos de cuando le dio por dibujar; la ventana gusana (o sea, de persiana Miami) el tapiz de imitaci\u00f3n con el blanco unicornio rampante y el afiche de la moto, una pujante Harley Davidson <i>Electra Glide<\/i>, azul, por supuesto.<\/p>\n<p class=\"western\">En las largas ausencias de Yosvany, las cosas de su cuarto conversan para sacudirse un poco el polvo y no podrirse de puro hast\u00edo.<\/p>\n<p class=\"western\">La langosta disecada, con ondulante pantomima de abanicos marinos como fondo, cuenta su vida despreocupada en las aguas del Caribe\u2026 hasta que qued\u00f3 atrapada en la nasa de un pescador ilegal. Pero tambi\u00e9n, porque de tanto convivir con libros se ha vuelto un crust\u00e1ceo instruido, diserta sobre su nombre cient\u00edfico: <i>Panuliris Argus<\/i>, de c\u00f3mo se lo impusieron en honor al piloto de Odiseo, Palinuro y de cu\u00e1nto se emocion\u00f3 cuando lo ley\u00f3 en las p\u00e1ginas de la novela de Fernando de Rojas, <i>Palinuro de M\u00e9xico<\/i>.<\/p>\n<p class=\"western\">Desde su p\u00f3ster, Pamela Anderson, intentando convencer a todos de que no es tan superficial como su modelo real, declama poes\u00edas. La pobre, siempre <i>T\u00e1ctica y estrategia <\/i>de Benedetti, o alguna de las de <i>Veinte poemas de amor y una canci\u00f3n desesperada <\/i>de Neruda. O Jos\u00e9 Angel Buesa, si est\u00e1 de vena rom\u00e1ntica\u2026 hasta que todo el librero se r\u00ede de ella y la r\u00e9plica del machete de M\u00e1ximo G\u00f3mez dice que basta ya, co\u00f1o, porque los cubanos siempre se quedan cortos o se pasan, por lo menos denle un chance a la muchachita para que se supere\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">Los carboncillos, la tempera y los pinceles, tal vez m\u00e1s osados por su misma condici\u00f3n ef\u00edmera, a veces se divierten trazando r\u00e1pidos esbozos en perspectiva del cuarto o retratando a Pamela, que tendr\u00e1 sus defectos, s\u00ed, pero se pinta sola para eso de posar&#8230;<\/p>\n<p class=\"western\">Los libros y el machete les ri\u00f1en a los traviesos \u00fatiles de dibujo, preocupados: si Yosvany un d\u00eda se da cuenta de que cada vez hay menos hojas en su cuaderno\u2026 pero la ventana de persiana Miami, gusana o no, siempre se confabula con ellos y alg\u00fan soplo ocasional de viento juguet\u00f3n, para hacer desaparecer entre sus hojas los comprometedores bocetos. Menos mal que el chico es m\u00e1s bien distra\u00eddo y no acostumbra a revisar sus cosas.<\/p>\n<p class=\"western\">En cuanto al unicornio blanco del falso gobelino y la Harley azul del afiche, a veces se r\u00eden de Pamela y sus poemas, otras posan para los carboncillos y la tempera si se los piden amablemente, o hablan de mitos o de tecnolog\u00eda. Pero la mayor parte del tiempo solo se miran y suspiran.<\/p>\n<p class=\"western\">Est\u00e1n muy cerca uno del otro, en paredes perpendiculares, en un \u00e1ngulo del cuarto. Y hace a\u00f1os que est\u00e1n enamorados. No importa que \u00e9l sea un ser mitol\u00f3gico, s\u00edmbolo de la pureza, ni que ella tenga un motor de dos tiempos y 1200 cc.<\/p>\n<p class=\"western\">Ni siquiera que, en realidad, tal vez por eso mismo de la pureza, nadie tenga muy claro lo del sexo de los unicornios. Y ni hablar del de las motocicletas. El equino del cuerno \u00fanico, blanco y rampante sobre su tela, se siente muy masculino y viril. La primera moto con arranque el\u00e9ctrico fabricada por la c\u00e9lebre factor\u00eda de Milwaukee se ve a s\u00ed misma como muy femenina: color celeste, una dama en\u00e9rgica y potente, si bien delicada a su manera.<\/p>\n<p class=\"western\">Desde el principio se sintieron similares. Quiz\u00e1s porque ambos son legendarios, cada uno en su propio estilo.<\/p>\n<p class=\"western\">El: omnipresente en la imaginer\u00eda desde la antig\u00fcedad, codiciado por nobles y reyes, que supon\u00edan que las copas talladas en su m\u00e1gico cuerno ten\u00edan la valiosa propiedad de romperse al tocar cualquier veneno. Con reputaci\u00f3n a la vez de t\u00edmido y feroz, de astuto burlador de trampas y cazadores, que sin embargo pod\u00eda caer irremisiblemente rendido ante la belleza de una virgen humana. S\u00edmbolo de Escocia, sujetando rampante la corona del Reino Unido como si se la disputara al le\u00f3n ingl\u00e9s\u2026 hasta Lewis Carroll brome\u00f3 al respecto en <i>Alice through the looking glass<\/i>. Estrella asimismo de tantas otras novelas cl\u00e1sicas de la fantas\u00eda, como <i>Erehwon<\/i>, o el genial <i>El \u00faltimo unicornio<\/i>, de Peter. S. Beagle, luego convertido en delicioso dibujo animado, y hasta de films m\u00e1s serios, como <i>Leyenda<\/i>, de Ridley Scott.<\/p>\n<p class=\"western\">\u00bfQu\u00e9 importa si los tan buscados cuernos de unicornio al final resultaron ser solo colmillos hipertrofiados de narval, un delf\u00ednido del fr\u00edo Mar del Norte, o incluso de burdos rinocerontes? Que seg\u00fan la criptozoolog\u00eda moderna, los verdaderos unicornios fueran probablemente solo cabras teratol\u00f3gicas, con ambos cuernos fusionados\u2026 de ah\u00ed las pezu\u00f1as hendidas, la barbita y la curiosa cola de su representaci\u00f3n habitual, m\u00e1s bien incongruentes en un equino aut\u00e9ntico. Que la versi\u00f3n f\u00edlmica con actores de <i>El \u00faltimo unicornio<\/i> no se haya rodado a\u00fan por equis problemas de Hollywood con los derechos de autor. O que en <i>Leyenda <\/i>nadie recuerde sino que Tom Cruise estuvo agachado todo el filme, o al m\u00e1ximo el espl\u00e9ndido trabajo de maquillaje de su antagonista, el diab\u00f3lico Tiniebla, y buena parte del metraje rodado con los unicornios fuera a parar a <i>Blade Runner, director\u00b4s cut,<\/i> degradado a simples sue\u00f1os de Deckard, el cazador de replicantes y replicante \u00e9l mismo&#8230;<\/p>\n<p class=\"western\">Ella: s\u00edmbolo rugiente de la libertad de la carretera americana, tanto como la orgullosa \u00e1guila calva que es su emblema. Glorificada cabalgadura met\u00e1lica de pioneros y <i>Hell Angels<\/i>. Estrella de cine, en filmes como <i>The Wild One<\/i>, con Lee Marvin y Marlon Brando; <i>Easy Rider<\/i>, con Peter Fonda y Dennis Hooper, <i>Electra Glide in blue <\/i>y tantos otros. Sofisticada protagonista de salones de dise\u00f1o, diva cortejada por tantos m\u00fasicos de rock en sus videos promocionales, como alegor\u00eda de la muy underground libertad de <i>rodar para vivir, vivir para rodar.<\/i> Quintaesencia de la moto crucero de gran cilindrada, base o provocaci\u00f3n para artistas que la transforman o chopperizan individualiz\u00e1ndola hasta el delirio. Con revistas y enciclopedias dedicadas solo a su historia, evoluci\u00f3n y caracter\u00edsticas. Hero\u00edna de la modernidad mec\u00e1nica que no pasa de moda.<\/p>\n<p class=\"western\">\u00bfQu\u00e9 importa entonces que gaste mucho combustible y no sea econ\u00f3mica, que resulte inestable a bajas velocidades y que su c\u00e1rter tenga el molesto h\u00e1bito de perder aceite? \u00bfQu\u00e9 las nuevas motos japonesas, italianas e inglesas, turbos o no, la hayan desplazado tanto del mercado de media cilindrada como de las pistas de competici\u00f3n? Que en <i>El Salvaje <\/i>Brando montara un Triumph inglesa y fuera solo Marvin, su vulgar contrafigura, quien cabalgaba patri\u00f3ticamente en Harley. O que actualmente la empresa facture m\u00e1s ganancias por concepto de merchandising de accesorios como ropa, cerveza y l\u00edneas paralelas que por venta de motos. Y que los precios del sue\u00f1o americano sobre ruedas se hayan disparado de tal modo que cada vez se vuelve mayor la edad a la que el aspirante a centauro motorizado puede comprar su primer corcel met\u00e1lico\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">No, nada de eso importa. Solo el amor.<\/p>\n<p class=\"western\">La moto y el unicornio se miran, suspiran y sue\u00f1an con estar juntos.<\/p>\n<p class=\"western\">As\u00ed, un verano que Yosvany agarr\u00f3 su mochila y se fue de guerrilla por una semana entera a Canas\u00ed, la <i>Electra Glide <\/i>decidi\u00f3 aceptar la invitaci\u00f3n de su amado, y salt\u00f3 desde su afiche hasta el tapiz.<\/p>\n<p class=\"western\">Al principio todo fue felicidad. El corcel del cuerno m\u00e1gico piaf\u00f3 encantado para recibir a la motocicleta azul, que hizo ronronear zalamera su potente motor de dos tiempos para expresar su satisfacci\u00f3n. Se perdieron junto corriendo por ocultas veredas entre la vegetaci\u00f3n, y los libros, la langosta y el machete de M\u00e1ximo G\u00f3mez llegaron a temer que nunca regresar\u00edan, o que tal vez lo hicieran orgullosamente acompa\u00f1ados de una hueste de imposibles h\u00edbridos \u00bfunimotos? \u00bfcornicicletas? que habr\u00edan hecho p\u00fablica su relaci\u00f3n y revelado el gran secreto del cuarto con m\u00e1s claridad que todos los dibujos perdidos ejecutados por los traviesos carboncillos, los pinceles y la tempera\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">Pero la esperada luna de miel solo dur\u00f3 tres d\u00edas. Al cuarto, sin mirar atr\u00e1s, al unicornio que a\u00fan la segu\u00eda con mil promesas en sus ojos, la Harley azul regres\u00f3 manubribaja a su afiche. Era la viva estampa del deterioro y la derrota. Su brillante barniz estaba deslucido por los ara\u00f1azos de mil espinas. Humeaba por falta de aceite, renqueando penosamente con una goma ponchada y el dep\u00f3sito de gasolina casi vac\u00edo.<\/p>\n<p class=\"western\">Lo hab\u00eda intentado, s\u00ed\u2026 pero al final no le qued\u00f3 sino rendirse ante la dura realidad.<\/p>\n<p class=\"western\">No hab\u00eda servicentros en el mundo fant\u00e1stico del unicornio. Ninguna gasolinera donde rellenar el tanque, ponchera donde sustituir o reparar una c\u00e1mara perforada, ning\u00fan concesionario donde comprar cera para devolver su brillo de caparaz\u00f3n de cole\u00f3ptero a los enlodados guardafangos. M\u00e1s a\u00fan, el m\u00e1gico equino relinchaba disgustado cada vez que las nubes de humo o los charcos de aceite quemado de su amada contaminaban la pr\u00edstina naturaleza salvaje de su bosque. Y ella extra\u00f1aba el rugir de sus cong\u00e9neres llenando las carreteras lisas como mesas, tan diferentes de los escabrosos senderos de monta\u00f1a por los que apenas si pod\u00eda avanzar en primera velocidad. \u00bfQu\u00e9 esperaba \u00e9l? Enamorada o no, era solo un veh\u00edculo rodante\u2026 y definitivamente, las ruedas no estaban hechas para recorrer aquellos trillos montaraces.<\/p>\n<p class=\"western\">Por largas semanas casi ni se miraron, o lo hicieron con una helada tristeza.<\/p>\n<p class=\"western\">Pero el amor todo lo perdona, y tres meses m\u00e1s tarde, cuando Yosvany parti\u00f3 hacia Santa Clara a visitar a sus abuelos, el unicornio le devolvi\u00f3 la visita a la moto saltando con decisi\u00f3n a su afiche.<\/p>\n<p class=\"western\">Hubo relinchos de disculpa y rugir de motores de reconciliaci\u00f3n, y de nuevo se perdieron, la criatura y la m\u00e1quina juntas, de la vista del resto del cuarto.<\/p>\n<p class=\"western\">Esta vez el idilio de proximidad solo dur\u00f3 dos d\u00edas, y fue el unicornio quien regres\u00f3 despacio, con el cuerno rozando el suelo, derrotado.<\/p>\n<p class=\"western\">El tambi\u00e9n lo hab\u00eda intentado con todas sus fuerzas, pero \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda hacer, si no era capaz de comer asfalto, metal o cristal? No hab\u00eda casi hierba que mordisquear en el ultramoderno mundo todo carreteras y garajes de la <i>Electra Glide<\/i>. Solo plantas pl\u00e1sticas, imitaciones intragables de la vida. Aquel insoportable hedor a petr\u00f3leo quemado, aquel estruendo omnipresente de cientos de motores traqueteando orgullosos \u00bfc\u00f3mo pod\u00eda resistirlo su amada? Y encima, enojarse de ese modo con \u00e9l, solo porque, tras haber ramoneado las hojas de una acacia milagrosamente real, dej\u00f3 caer el l\u00f3gico producto de su digesti\u00f3n sobre el caliente asfalto\u2026. \u00bfqu\u00e9 quer\u00eda que hiciera? Era siempre un caballo, aunque tuviera un cuerno m\u00e1gico\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">De nuevo, por largas semanas, los enamorados se miraron, sintiendo la tristeza de la imposibilidad abrirse entre ellos como un abismo. \u00bfSer\u00eda posible que tuvieran que renunciar a estar juntos? Resignarse a mirarse, o a cortas visitas, a vivir tan cerca y a la vez tan lejos.<\/p>\n<p class=\"western\">El afiche y el tapiz perdieron brillo, como mismo perdieron sus ocupantes el inter\u00e9s por todo lo que les rodeaba.<\/p>\n<p class=\"western\">Fue as\u00ed que no se percataron de que, cosa rara, otros j\u00f3venes hab\u00edan empezado a venir al cuarto del ante siempre solitario Yosvany. Dos eran flacos, pelilargos y desgre\u00f1ados como \u00e9l, y estudiaban Derecho\u2026 la cuarta era una muchacha que hac\u00eda relucir los ojos del estudiante de Biolog\u00eda cuando rasgueaba su guitarra mir\u00e1ndola de reojo\u2026 era hermosa y sobre todo sexy, aunque no fuera tan pechugona como Pamela Anderson, ni rubia, sino trigue\u00f1a. Pero al menos no recitaba a Buesa o Neruda; prefer\u00eda discutir sobre Freud, Jung y Lacan, y era divertida y sensible\u2026 o sea, todav\u00eda m\u00e1s bella por dentro que por fuera.<\/p>\n<p class=\"western\">Se llamaba Magda, estudiaba Psicolog\u00eda y sus pupilas tambi\u00e9n brillaban con una extra\u00f1a picard\u00eda, sobre todo cuando Yosvany tocaba su guitarra.<\/p>\n<p class=\"western\">Un d\u00eda ella lleg\u00f3 con un peque\u00f1o teclado bajo el brazo. Uno de los otros flaquipelilargos trajo un par de baquetas, el otro un bajo el\u00e9ctrico, y los cuatro empezaron a hacer ruido encantados de la vida.<\/p>\n<p class=\"western\">Al d\u00eda siguiente, Magda lleg\u00f3 sola a buscar a Yosvany, y salieron juntos y llenos de risas. Cuando regres\u00f3, en vez de tocar la guitarra, el estudiante de Biolog\u00eda, con una sonrisa de felicidad inconmensurable y un rictus de decisi\u00f3n en el entrecejo, busc\u00f3 por primera vez en a\u00f1os su cuaderno y sus carboncillos y, con un cart\u00f3n de ron <i>Planchao<\/i> al lado, se puso a escribi-dibujar muchas veces la misma intrigante palabra: <i><b>Tecno\u00e9pica<\/b><\/i>.<\/p>\n<p class=\"western\">Primero la traz\u00f3 en letras de fuego; luego en caracteres mitad circuitos integrados, mitad trozos de metal soldados. Luego en letras relampagueantes; en l\u00edneas serpentinas, en caligraf\u00eda g\u00f3tica cl\u00e1sica. Ninguna lo convenc\u00eda del todo.<\/p>\n<p class=\"western\">Y as\u00ed dibuj\u00f3 hora tras hora. Hasta que al final, habi\u00e9ndose bebido todo el <i>Planchao<\/i>, inconforme y cansado, se qued\u00f3 dormido y el cuaderno cubierto de garabatos resbal\u00f3 de entre sus dedos hasta el suelo\u2026 que fue donde los p\u00edcaros carboncillos, siguiendo cuidadosamente las instrucciones de los libros, comenzaron su trabajo. Mientras que los pinceles se ocupaban ya de diluir la tempera con el agua que les trajo del ba\u00f1o la langosta disecada. Luego les tocar\u00eda el turno a ellos\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">A la ma\u00f1ana siguiente, domingo, el estridente alarido del timbre de la puerta despert\u00f3 a Yosvany. So\u00f1oliento, se estir\u00f3 el arrugado t-shirt de <i>Iron Maiden<\/i> y fue a abrir, con un nudo en la garganta.<\/p>\n<p class=\"western\">\u00bfQu\u00e9 iba a decirles ahora a los del grupo? \u00bfQue no se sent\u00eda inspirado? A lo mejor a los dem\u00e1s no les importaba tanto, pero \u00bfqu\u00e9 dir\u00eda Magda? Lo peor, claro, ser\u00eda que no dijese nada, que solo lo mirara con esos ojazos suyos y frunciera esos labios adorables, como diciendo \u201cconfi\u00e9 en ti y mira con lo que te apareces\u2026\u201d<\/p>\n<p class=\"western\">De solo pensarlo ya gagueaba.<\/p>\n<p class=\"western\">-Bu-bu-bu\u2026- tartamude\u00f3, abriendo la puerta con la resignaci\u00f3n del condenado que ve alzarse la cuchilla de la guillotina.<\/p>\n<p class=\"western\">-\u2026enos d\u00edas, Yosvany- concluy\u00f3 Magda el saludo, juguetona y d\u00e1ndole un beso encantadoramente cerca de la boca para luego seguir directa hasta su cuarto -\u00bfterminaste el logotipo? Dale, v\u00edstete, que Yotuel y Yaimar nos esperan en el local de la FEU para el primer ensayo. Hum \u00bfestos son los dise\u00f1os preliminares, no? interesantes\u2026- la voz de la preciosa trigue\u00f1a son\u00f3 ya desde el cuarto, cascabeleante, fresca\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">-De-de-d\u00e9jame ex\u2026 ex-expli-plicarte- tartaje\u00f3 Yosvany, deseando que se lo tragara la tierra mientras caminaba de vuelta a su habitaci\u00f3n con desgana, como quien acude al pat\u00edbulo.<\/p>\n<p class=\"western\">No estaba preparado para lo que lo esperaba, claro.<\/p>\n<p class=\"western\">Con el cuaderno de dise\u00f1o abierto en una mano y un chillido de entusiasmo estremeci\u00e9ndola de arriba a abajo, Magda le salt\u00f3 al cuello y lo bes\u00f3 en la boca con ganas.<\/p>\n<p class=\"western\">Con muchas ganas.<\/p>\n<p class=\"western\">Mientras se derret\u00eda entre los labios de la muchacha, decidido a aprovechar aquel don divino pero sin entender nada, los ojos de Yosvany se fijaron por puro azar en el dibujo que ocupaba la p\u00e1gina en la que estaba abierto el cuaderno que ella a\u00fan sosten\u00eda.<\/p>\n<p class=\"western\">No era un boceto, sino un trabajo terminado, con colores y sombras volum\u00e9tricas. Una especie de escudo de armas; <i><b>Tecno\u00e9pica<\/b><\/i>, rezaba en caracteres estilizados, de rara sofisticaci\u00f3n, a la vez arcaicos y modernistas, tanto con un aire vetusto de signos trazados en antiguo pergamino como de anuncio norteamericano de los 50.<\/p>\n<p class=\"western\">Era un logotipo. No; era El Logotipo. El que hab\u00eda tratado infructuosamente de dise\u00f1ar durante tantas horas, la noche anterior. \u00a1Un escudo de armas! \u00bfc\u00f3mo era que no hab\u00eda pensado en eso?<\/p>\n<p class=\"western\">Y adem\u00e1s, flanqueado por dos criaturas her\u00e1ldicas. Qu\u00e9 gran idea: la perfecta conjunci\u00f3n de m\u00edstica y tecnolog\u00eda, de leyenda antigua y moderna. La moto y el unicornio.<\/p>\n<p class=\"western\">Lo \u00fanico malo es que \u00e9l no recordaba haber trazado aquel boceto. Verdad que, como siempre le dec\u00eda su madre, el que no tiene aguante para el alcohol mejor es que no tome. \u00a1Alzheimer a los 19! Lo \u00fanico que le faltaba.<\/p>\n<p class=\"western\">-\u00a1Te qued\u00f3 precioso!- logr\u00f3 al fin decir Magda, ruborizada por el intenso beso.-Y no es un boceto, si le diste color y todo \u00bfc\u00f3mo se te ocurri\u00f3 la idea? \u00bfCalcaste la Harley y el unicornio de tu pared? Tiene que haber sido, por eso los estropeaste y tuviste que botar el afiche y la pintura\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">Solo entonces se percat\u00f3 Yosvany de la doble ausencia en los muros de su cuarto. Apenas quedaban las huellas de las tachuelas con las que hab\u00eda sujetado el p\u00f3ster y el falso gobelino, tantos a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"western\">Desconcertado, mir\u00f3 por la ventana \u00bfabierta? No recordaba haber pasado fr\u00edo por la noche, pero ten\u00eda que ser, era la \u00fanica explicaci\u00f3n posible. Un golpe de viento deb\u00eda haber arrancado el afiche y el tapiz, sac\u00e1ndolos a ambos por la ventana; poco probable, pero no imposible\u2026 cosas m\u00e1s raras se ve\u00edan todos los d\u00edas en Nuevo Vedado\u2026 y ahora que se fijaba bien, el machete de M\u00e1ximo G\u00f3mez y la langosta disecada tambi\u00e9n se ve\u00edan medio ladeados, como si una r\u00e1faga intensa los hubiera movido\u2026 vaya r\u00e1faga.<\/p>\n<p class=\"western\">Pero lo m\u00e1s importante era que Magda lo hab\u00eda besado\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">-Es-es-este, s\u00ed- se oy\u00f3 decir, orondo \u2013me cost\u00f3 tra-trabajo, pero lo hice \u00bfte gusta el logotipo? \u00bfCrees que les guste a los de-dem\u00e1s?- maravilla de maravillas, ya hasta tartamudeaba menos.<\/p>\n<p class=\"western\">-\u00bfGustarles? \u00a1Les va a encantar!- exclam\u00f3 la bella estudiante de Psicolog\u00eda, besando de nuevo a su flamante novio para susurrarle \u2013Tanto como t\u00fa me gustas a m\u00ed, muchacho precioso.<\/p>\n<p class=\"western\">\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s se le pod\u00eda pedir a la vida?<\/p>\n<p class=\"western\">Algunos minutos m\u00e1s tarde, cogidos de la mano, el guitarrista y la tecladista salieron a la calle, con el flamante logotipo del grupo enrollado bajo el brazo.<\/p>\n<p class=\"western\">La banda de rock<i><b> Tecno\u00e9pica<\/b><\/i>, tras unos meses de ensayo, debut\u00f3 como una m\u00e1s en el <i>Sal\u00f3n Rosado <\/i>de <i>La Tropical<\/i>. Pese a su impresionante logotipo, la verdad es que no tuvieron mucho \u00e9xito; por un lado, el p\u00fablico prefer\u00eda evidentemente la metralla m\u00e1s metalera, y por el otro, les faltaba mucho para ser m\u00fasicos siquiera mediocres. No obstante, se presentaron otras cuatro veces, hasta que al baterista, Yotuel, se lo llev\u00f3 el padre a vivir a Canad\u00e1 con \u00e9l.<\/p>\n<p class=\"western\">Luego Magda y Yosvany terminaron la carrera, se casaron, ella qued\u00f3 embarazada\u2026 demasiadas cosas de qu\u00e9 ocuparse para seguir con la m\u00fasica \u00bfno?<\/p>\n<p class=\"western\">Pero el caso es que, en el cuarto de Yosvany, donde ahora vive el joven matrimonio con su reci\u00e9n nacida hija Amalia, apretados pero felices, el logotipo de <i><b>Tecno\u00e9pica<\/b><\/i><b> <\/b>sigue sujeto a la pared, protegido bajo un l\u00e1mina de acr\u00edlico. Por si las moscas y el viento\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">Y en las ya muy raras ocasiones en que pueden conversar, la langosta disecada, la r\u00e9plica del machete de M\u00e1ximo G\u00f3mez, lo que queda de la tempera y los carboncillos y hasta Pamela Anderson (que Magda siempre insiste en quitar pero Yosvany no arranca\u2026 por razones sentimentales, dice) se deleitan oyendo las historias de felicidad conyugal, de para\u00edso para dos, que les cuentan sus dos amigos. Cada uno en su lenguaje, cada uno a su modo, pero juntos: la moto y el unicornio.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\">\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Yoss<\/b>, seud\u00f3nimo de\u00a0<b>Jos\u00e9 Miguel S\u00e1nchez G\u00f3mez<\/b> (La Habana, 1969). Escritor, cr\u00edtico literario, ensayista y cantante cubano de rock. Graduado en t\u00e9cnicas narrativas del primer concurso (1998-1999) del Centro de Formaci\u00f3n Literaria \u201cOnelio Jorge Cardoso\u201d. Ganador de numerosos premios tanto dentro como fuera de Cuba. Entre sus obras publicadas, destacamos a <em>Condonautas<\/em> (2012), la antolog\u00eda de ciencia ficci\u00f3n cubana <em>D\u00edas del futuro <\/em>(2016) y\u00a0<em>L\u00edneas de facturas <\/em>(2020).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para Vanessa Gaardeng. 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