{"id":65060,"date":"2024-03-15T00:31:02","date_gmt":"2024-03-15T04:31:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/?p=65060"},"modified":"2024-03-15T00:31:02","modified_gmt":"2024-03-15T04:31:02","slug":"brunilda-sone-luchadora-antitrujillista-cien-anos-de-vida-que-ennoblecen-a-la-patria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2024\/03\/15\/brunilda-sone-luchadora-antitrujillista-cien-anos-de-vida-que-ennoblecen-a-la-patria\/","title":{"rendered":"Brunilda So\u00f1\u00e9, luchadora antitrujillista. Cien a\u00f1os de vida que ennoblecen a la patria"},"content":{"rendered":"<p>ART\u00cdCULO INVITADO<\/p>\n<p>\u201c<em>Much\u00edsimos m\u00e1s que no nombra la historia oficial y oficialista, larvaron la noche con su clandestina voluntad de claridades<\/em>\u201d.\u00a0 (Margarita Cordero).<\/p>\n<p>En la edici\u00f3n correspondiente al 26 de abril de 1947 del peri\u00f3dico \u201cJuventud Democr\u00e1tica\u201d, \u00f3rgano de propaganda de la organizaci\u00f3n pol\u00edtica del mismo nombre, se encuentra la siguiente rese\u00f1a noticiosa:<\/p>\n<p>\u201c<em>La Srta. Brunilda So\u00f1\u00e9, encarcelada en La Vega<\/em>.<\/p>\n<p>RECLAMAMOS LIBERTAD DE NUESTRA VALEROSA COMPA\u00d1ERA<\/p>\n<p><em>Ha sido encarcela en La Vega, de la manera m\u00e1s brutal y arbitraria, nuestra compa\u00f1era, Srta. Brunilda So\u00f1\u00e9, quien durante mucho tiempo ha venido desarrollando una lucha firme y consecuente en pro de la democracia de nuestro pueblo.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero el atropello no termina aqu\u00ed. La Se\u00f1ora Am\u00e9rica de P\u00e9rez, t\u00eda de nuestra compa\u00f1era, tambi\u00e9n ha sido encarcelada y sometida a los tribunales donde fue sentenciada a la injusta pena de un a\u00f1o de prisi\u00f3n. El Se\u00f1or Emilio P\u00e9rez, t\u00edo de nuestra compa\u00f1era, tambi\u00e9n fue sometido a la acci\u00f3n de la justicia, recibiendo sentencia condenatoria de dos a\u00f1os de prisi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<div class=\"banner-box\"><\/div>\n<p><em>La injusta prisi\u00f3n de Brunilda So\u00f1\u00e9, y de su t\u00eda Am\u00e9rica de P\u00e9rez, ha levantado una ola de indignaci\u00f3n popular y ha provocado as\u00ed mismo la en\u00e9rgica protesta de las organizaciones democr\u00e1ticas continentales.<\/em><\/p>\n<p><em>Los sectores juveniles dominicanos, las mujeres dominicanas, deben pedir la inmediata libertad de estas dos valerosas luchadoras cuyo \u00fanico DELITO ha sido el de sustentar altos ideales democr\u00e1ticos.<\/em><\/p>\n<p><em>Nuestra JD, de manera especial y en\u00e9rgica, reclama la libertad de Brunilda So\u00f1\u00e9 y de Am\u00e9rica de P\u00e9rez\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Han transcurrido casi ocho d\u00e9cadas desde entonces- pr\u00e1cticamente cuatro generaciones, si se sucede una cada 15 a\u00f1os seg\u00fan teorizara Ortega Gasset- y para muchos, por tanto, incluso de los que hoy peinan canas, el nombre de Brunilda So\u00f1\u00e9 puede que no resulte conocido ni llamativo.<\/p>\n<p>Como anunciara al principio de nuestra columna pr\u00f3ximo pasada, ayer, felizmente, cumpli\u00f3 cien a\u00f1os Do\u00f1a Brunilda, \u00a1precisamente en el d\u00eda internacional de la mujer!<\/p>\n<div class=\"banner-box\"><\/div>\n<p>Y como no se tiene siempre el singular privilegio de que una hero\u00edna nacional alcance un siglo de existencia, creo un deber de gratitud patria, que \u00e9sta feliz ocasi\u00f3n no pase desapercibida. Acontece, adem\u00e1s, con Do\u00f1a Brunilda, eso que ocurre con los que verdaderamente tienen m\u00e9ritos: que no lo pregonan ni lo invocan; que m\u00e1s bien se sonrojan cuando se le reconoce su val\u00eda, porque nunca han reclamado homenajes\u00a0 ni se han agenciado en la sombra galardones ni\u00a0 retribuciones. Hicieron lo que hicieron por convicci\u00f3n y amor patrio\u00a0 y en\u00a0 ello han \u00a0cifrado \u00a0siempre \u00a0su honor y su gozo m\u00e1s pleno.<\/p>\n<p>Pero su nombre, como el de Minerva Mirabal, Gilda P\u00e9rez, Josefina Padilla Deschamps, Carmen Natalia Ram\u00edrez, Am\u00e9rica P\u00e9rez, Sobeya Almonte\u00a0 y todos sus compa\u00f1eros de la Juventud Democr\u00e1tica, est\u00e1 grabados \u00a0con huellas indelebles en los tormentosos anales de la lucha contra la tiran\u00eda trujillista, como\u00a0 lo est\u00e1n todos los que a lo largo de nuestras vicisitudes patrias, antes, durante y despu\u00e9s del ominoso par\u00e9ntesis tir\u00e1nico, han servido bien a la patria cuando reclam\u00f3 los m\u00e1s heroicos sacrificios.<\/p>\n<p><strong>1.- Una infancia signada por las afrentas de la dictadura trujillista<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfPero qui\u00e9n es Do\u00f1a Brunilda Mireya So\u00f1\u00e9 P\u00e9rez y cu\u00e1les- aunque resumidos- sus invaluables aportes a la lucha antitrujillista? El testimonio oral que junto a Do\u00f1a Gilda P\u00e9rez ofreciera al Archivo General de la Naci\u00f3n el 4 de agosto del a\u00f1o 2006, resulta una fuente hist\u00f3rica de primera mano para conocer a profundidad su trayectoria, vicisitudes y luchas junto a sus compa\u00f1eros de militancia.<\/p>\n<p>Naci\u00f3 en Jarabacoa, provincia de La Vega, el 8 de marzo de 1924. Su madre, parte de una familia desafecta al r\u00e9gimen, era profesora y de\u00a0 ella recibi\u00f3 las primeras luces de la ense\u00f1anza. Pero a un desafecto le estaba vedado tener empleo en el gobierno y su madre fue despedida, dej\u00e1ndola junto a sus peque\u00f1os v\u00e1stagos, expuesta a inclementes precariedades econ\u00f3micas, pues su padre, en aquellas circunstancias, hab\u00eda abandonado el hogar.<\/p>\n<div class=\"banner-box\"><\/div>\n<p>Pero no terminar\u00eda ah\u00ed la sa\u00f1a trujillista contra aquella humilde familia. A su t\u00edo, propietario de dos camiones le llamaron un d\u00eda, invocando una orden de Trujillo, para que pusiera los mismos, gratuitamente, a disposici\u00f3n del tirano en la construcci\u00f3n de un tramo carretero en Jarabacoa, solicitud a la que se neg\u00f3 dos veces, argumentado que dispon\u00eda solo de ese recurso para ganar el sustento de sus hijos. Eso motiv\u00f3 su brutal asesinato, lanz\u00e1ndole al despe\u00f1adero por una de las estribaciones de Constanza.<\/p>\n<p>Ser desafecto al r\u00e9gimen era motivo de indecibles inconvenientes \u00a0y su madre, se vio precisada a emigrar a la Vega, quedando los cuatro hermanos distribuidos en distintas familias ante las carencias existentes en la \u00e9poca. A Rio Verde, Cutup\u00fa, lleg\u00f3 Brunilda, cursando all\u00ed el tercer y cuarto curso de escolarizaci\u00f3n primaria en la Escuela San Lorenzo.<\/p>\n<p><strong>2.- Otro abuso que acrecent\u00f3 su rabia de adolescente contra la tiran\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Fueron los d\u00edas terribles de la matanza haitiana de 1937, experiencia tr\u00e1gica que marc\u00f3 vivamente a Brunilda en plena adolescencia, acentuando su rabia antitrujillista. Un nonagenario nacional haitiano, encorvado por los a\u00f1os y los achaques, ten\u00eda un puesto de frituras pr\u00f3ximo a su casa. Al pasar hacia la escuela, Brunilda le obsequiaba con pedazitos de queso y, \u00e9l, a su vez, reciprocando el gesto noble, al retorno de la escuela le agradaba con alg\u00fan trozo de batata horneada o cualquier otra cosa que le ayudara a mitigar el hambre. Y as\u00ed fue creciendo su cari\u00f1o hacia el bondadoso anciano.<\/p>\n<p>Pero un triste d\u00eda, hacia octubre de 1937, que Brunilda no quiere recordar, no vio m\u00e1s al fr\u00e1gil ancianito como tampoco a sus vecinos haitianos. \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda pasado? \u00bfPor qu\u00e9 reinaba la desolaci\u00f3n y estaban abandonados los humildes techos de palma y techados de yagua que antes serv\u00edan de cobijo a sus honrados y laboriosos vecinos?<\/p>\n<div class=\"banner-box\"><\/div>\n<p>En aquel denso ambiente de temor y silencio, su madre le explic\u00f3 que a unos se los hab\u00edan llevado y otros salieron despavoridos ante la matanza brutal ordenada por Trujillo.<\/p>\n<p>Y as\u00ed se fue robusteciendo su conciencia de que en aquel r\u00e9gimen de oprobio la vida val\u00eda poca cosa, como lo hab\u00eda visto a trav\u00e9s del ejemplo de su vecina, la farmac\u00e9utica Floralba Bencosme, a cuyo esposo hab\u00eda victimado la tiran\u00eda poco tiempo antes en sospechosas circunstancias, en la provincia de Moca.<\/p>\n<p><strong>3.- Los a\u00f1os de la militancia en juventud democr\u00e1tica y apoyo al PSP. Tiempos de sue\u00f1os libertarios, lecturas edificantes y amistades nobles<\/strong><\/p>\n<p>No eran d\u00edas para reparar en muchos distingos ideol\u00f3gicos. Contaba, ante todo, un \u00fanico com\u00fan denominador: la lucha contra Trujillo. Y Brunilda se sinti\u00f3 motivada por los militantes del Partido Socialista Popular, nombre nuevo con que sal\u00edan a la luz \u00a0los militantes del clandestino Partido Democr\u00e1tico Revolucionario Dominicano (PDRD), decididos a enfrentar la fiera en su propia madriguera.<\/p>\n<p>Y se sinti\u00f3 impulsada a colaborar ante el llamamiento que a trav\u00e9s de \u201cEl Popular\u201d hiciera uno de sus dirigentes, Ram\u00f3n Grull\u00f3n, pidiendo apoyo solidario para sostener su medio de propaganda. Brunilda se hizo responsable de distribuir el peri\u00f3dico en La Vega, que unas veces buscaba a la capital y otras le llevaba a La Vega el Dr. Jos\u00e9 Espaillat.<\/p>\n<div class=\"banner-box\"><\/div>\n<p>Comenz\u00f3 a recolectar colaboraci\u00f3n entre sus amigos, entre ellos Minerva Mirabal, su querida amiga, a quien conoci\u00f3 a trav\u00e9s de Emma Rodr\u00edguez, y quien le ayudada con $2.00 y con igual cantidad Crist\u00f3bal G\u00f3mez Yanguela, la misma Emma, entre otros, logrando reunir entre 14 y 15 pesos que llevaba religiosamente a la calle Duarte No. 10, donde operaba en local del PSP.<\/p>\n<p>En sus visitas a Santo Domingo pudo apreciar el trabajo de aquellos j\u00f3venes entusiastas, que amaban la libertad y luchaban por la clase obrera, entre ellos, Manuel Mena Blonda, Jos\u00e9 Ram\u00f3n Mart\u00ednez Burgos, \u00a0F\u00e9lix Servio Docoudray, Pericles Franco, \u00a0Julio Ra\u00fal Dur\u00e1n,\u00a0 Ram\u00f3n Grull\u00f3n, Francisco Alberto Henr\u00edquez V\u00e1squez (Chito), Cocuyo Mieses, \u00a0entre otros y conoci\u00f3 de cerca a Mauricio B\u00e1ez y a Freddy Valdez, cuyo ejemplo de integridad y compromiso calaron hondo en su conciencia despierta.<\/p>\n<p>Fueron ellos quienes le animaron dirigirse a la casa- librer\u00eda de la poetisa Carmen Natalia Mart\u00ednez Bonilla, en la Arzobispo Nouel No. 33, que operaba como sede de la Juventud Democr\u00e1tica, exhort\u00e1ndole a afiliarse a la misma \u00a0y a formar en La Vega la primera c\u00e9lula de aquella valiosa organizaci\u00f3n, m\u00e9rito que cabe a Brunilda, quien comenz\u00f3 a reunir a los\u00a0 primeros adherentes en la residencia de su t\u00eda Am\u00e9rica de P\u00e9rez, siendo ellos, como se explicara en la entrega pr\u00f3ximo pasada de esta columna, Jos\u00e9 Delito Guzm\u00e1n y \u00a0su hermana Rosa, Mario Fern\u00e1ndez Mu\u00f1oz y otros valientes j\u00f3venes que, bajo el esquema de organizaci\u00f3n trinitaria, organizaron la lucha en ciernes.<\/p>\n<p>Gracias a los contactos con los dirigentes del Partido Socialista Popular y Juventud Democr\u00e1tica, pudo Brunilda acercarse a la lectura de textos fundamentales que le permitieron acrecentar su formaci\u00f3n pol\u00edtica y conciencia libertaria. \u00bfC\u00f3mo olvidar a Batista, aquel vibrante joven, que luego ser\u00eda asesinado salvajemente en avenida Mella,\u00a0 apasionado lector que le prest\u00f3 \u201cEl Quijote?\u201d.<\/p>\n<p>Y fue a trav\u00e9s de aquellos compa\u00f1eros extraordinarios, que conoci\u00f3 el pensamiento de Lenin, la historia de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y leer\u00eda con \u00edmpetu juvenil \u201cLa Madre\u201d, de M\u00e1ximo Gorki\u201d, que prest\u00f3 a su amiga Minerva Mirabal, a quien le llevaba sus ejemplares de La Juventud Democr\u00e1tica y de \u201cEl Popular\u201d y quien, con su avanzada conciencia pol\u00edtica, tras calibrar la calidad de sus lecturas e ideales, le expres\u00f3 sin ambages: \u201c \u00a1<em>T\u00fa eres comunistoide!\u201d<\/em>.<\/p>\n<div class=\"banner-box\"><\/div>\n<p>\u00bf Y c\u00f3mo olvidar, por cierto, aquel gesto admirable de su entra\u00f1able Minerva, quien le obsequi\u00f3 con amable dedicatoria un ejemplar de \u201c La Vor\u00e1gine\u201d, de Jos\u00e9 Eustasio Rivera, acompa\u00f1ada de aquella expresi\u00f3n que le marc\u00f3 para siempre: \u201c\u00a0<em>El t\u00edtulo de esta obra se me parece a ti<\/em>\u201d<em>,\u00a0<\/em>conocedora del talante\u00a0 activo y decidido de Brunilda.<\/p>\n<p><strong>4.- Y comenzaron los asedios, los encarcelamientos y las vejaciones<\/strong><\/p>\n<p>Y a poco de su manifiesta militancia, comenz\u00f3, como era de esperarse, la persecuci\u00f3n y el asedio contra su persona, su casa y su familia. El comandante policial de La Vega, Arcadio Rodr\u00edguez, se traslad\u00f3 con su cohorte hasta la casa de Do\u00f1a Am\u00e9rica y Don Emilio, donde resid\u00eda Brunilda, allanando la misma, \u00a0llev\u00e1ndose sus libros y pertenencias y haci\u00e9ndole presos. \u00a1<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1nto doli\u00f3 a Brunilda que entre sus libros, se llevaran aquel ejemplar de \u201c La Ma\u00f1osa\u201d, de Juan Bosch, amigo de su tio Tilito, y a quien conoci\u00f3 en Rio Verde, como m\u00e1s hiriente fue para ella la expresi\u00f3n de los despiadados agentes: \u201c\u00a0<em>no deber\u00eda ser La Ma\u00f1osa, sino el ma\u00f1oso, pues el ma\u00f1oso es \u00e9l<\/em>\u201d, refiri\u00e9ndose a Bosch.<\/p>\n<p>Y fue llevada hasta la Fortaleza del Ej\u00e9rcito, en La Vega, \u00a0donde guardaba prisi\u00f3n, entre otros, el \u00a0Capit\u00e1n del Ej\u00e9rcito Eugenio Generoso de Marchena. Al Capit\u00e1n de Marchena ya le conoc\u00eda, pues junto a otros j\u00f3venes veganos, compa\u00f1eros de ideales, tuvo la valent\u00eda de visitar los presos pol\u00edticos, con todo el riesgo que entra\u00f1aba aquella decisi\u00f3n. De Marchena, a trav\u00e9s de agentes de confianza, recib\u00eda mensajes en que le anunciaba, ya en prisi\u00f3n, de la proximidad de sus interrogatorios.<\/p>\n<div class=\"banner-box\"><\/div>\n<p>Fue su primera, de las muchas veces en que fue apresada. Por aproximadamente un mes estuvo Brunilda en inmundo calabozo, plagado de mosquitos y\u00a0 olores nauseabundos, con el piso por cama y con su ropa interior por \u00fanica cubierta, la cual se pon\u00eda en su cara para esquivar en lo posible las picaduras. A prop\u00f3sito, la obligaban a compartir celdas con prostitutas que profer\u00edan obscenidades.<\/p>\n<p>Ten\u00eda por \u00fanico desayuno una taza de t\u00e9 de guan\u00e1bana con un pan duro y por almuerzo un insulso pedazo de arepa, pues nunca lleg\u00f3 a su boca la comida que enviaba su familia y que se repart\u00edan cual lobos fam\u00e9licos los esbirros carceleros.<\/p>\n<p>Le acosaba con enga\u00f1osas insinuaciones amorosas el comandante del ej\u00e9rcito en La Vega, El Capit\u00e1n Adolfo Frappier (Boy), con su temible prontuario de atropellos en el sur. Era para probar la entereza de aquella dama de hierro y \u00a0lograr las confesiones y delaciones que no pudo obtener nunca.<\/p>\n<p>Y luego vendr\u00eda la farsa de juicio en el palacio de justicia de La Vega y las acusaciones m\u00e1s peregrinas. Hasta all\u00ed, desde la c\u00e1rcel, era conducida a pies junto a sus compa\u00f1eros, para extremar as\u00ed el escarnio p\u00fablico como \u201capestados\u201d de la tiran\u00eda imperante.<\/p>\n<p>Y entre dolor, rabia y estupefacci\u00f3n, pudo escuchar cuando cuando se le acusaba de recibir ametralladoras enviadas por F\u00e9lix Servio Docoudray, las que supuestamente ser\u00edan entregadas a los compa\u00f1eros. \u00a1Ella que nunca hab\u00eda manipulado siquiera una pistola de juguete!<\/p>\n<div class=\"banner-box\"><\/div>\n<p><strong>5.- Y tras la primera liberaci\u00f3n, la humillaci\u00f3n de tener que hablar a favor de \u201cEl Jefe\u201d y la visita de su primo Manuel de Moya Alonso,\u00a0 que reh\u00fasa, siendo apresada nuevamente y traslada a la Fortaleza Ozama<\/strong><\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de aquella primera prueba de fuego, lleg\u00f3 el comandante policial Arcadio Rodr\u00edguez hasta la casa de Brunilda, en Cutup\u00fa. Era portador de un requerimiento humillante: estaba convocada para hablar en un mitin de lealtad al tirano, que en una nueva farsa electoral asumi\u00f3 el poder para el per\u00edodo 1947- 1952. Era ya el fin del fementido \u201cinterludio de tolerancia\u201d, que en la pr\u00e1ctica no fue m\u00e1s que una taimada estrategia del tirano para identificar a sus opositores.<\/p>\n<p>Ya el gui\u00f3n estaba listo, preparado por el intelectual vegano Di\u00f3genes del Orbe, que luego terminar\u00eda siendo asesinado por la dictadura. Pocos momentos han sido m\u00e1s tristes y humillantes para Brunilda: tener que fingir lealtad al s\u00e1trapa, cuyo r\u00e9gimen detestaba desde lo m\u00e1s profundo de su ser.<\/p>\n<p>Acompa\u00f1ado despu\u00e9s de dos prestantes ciudadanos de Santiago, lleg\u00f3 hasta su casa su primo segundo \u00a0Manuel de Moya Alonso, para invitarla a un sancocho que se ofrecer\u00eda en casa de dichos se\u00f1ores en honor del Jefe. Brunilda rehus\u00f3 la misma, lo que vali\u00f3 una nueva prisi\u00f3n y su posterior traslado a la Fortaleza Ozama en un jeep descapotado.<\/p>\n<p>All\u00ed se encontr\u00f3 de frente, entre una monta\u00f1a de papeles infamantes, con Federico Fiallo, C\u00e9sar Oliva Garc\u00eda, Fausto Caama\u00f1o y otros prestantes agentes de la tiran\u00eda, que iban interrogando en serie a todos los detenidos, entre ellos a su querida Minerva Mirabal, a la amiga de esta, Violeta Mart\u00ednez, de San Francisco de Macor\u00eds y muchos otros compa\u00f1eros de lucha.<\/p>\n<div class=\"banner-box\"><\/div>\n<p>Todos los d\u00edas ten\u00eda que reportarse a la fortaleza y, a tanto lleg\u00f3 la tiran\u00eda en su asedio hacia ella, que a su tio Mois\u00e9s Son\u00e9 le exigi\u00f3 la denigrante tarea de presentar todos los d\u00edas un reporte de las andanzas de su sobrina, reporte que Brunilda le ayudaba a realizar, aunque por supuesto, purgando el mismo de informaciones distorsionadas.<\/p>\n<p><strong>6.- \u00a1\u201cAs\u00edlate, Brunilda, que te van a matar\u201d, le dijo Minerva Mirabal<\/strong><\/p>\n<p>Ya declinaba la d\u00e9cada del 1940. La represi\u00f3n se hab\u00eda hecho m\u00e1s generalizada y temible, apresando, deportando y torturando a cuantos tuvieran alg\u00fan tipo de v\u00ednculo con las expediciones de Luper\u00f3n y Cayo Confites. Ca\u00edan asesinados meritorios dirigentes, como fue el caso, de Freddy Valdez, y fueron descabezados y desarticulados\u00a0 a fuerza de represi\u00f3n, \u00a0los grupos que sobreviv\u00edan en la clandestinidad, tras su ilegalizaci\u00f3n por el r\u00e9gimen a mediados de 1947.<\/p>\n<p>Al conversar con su entra\u00f1able amiga Minerva Mirabal, esta le relat\u00f3 de sus sinsabores y vicisitudes, especialmente su desaz\u00f3n indecible, cuando, a contrapelo, junto a su familia, asisti\u00f3 al famoso baile ofrecido por Trujillo, ocasi\u00f3n\u00a0 en la que, tras invitarle a una pieza, intent\u00f3 apretarle la cintura, lo que inmediatamente rehus\u00f3 Minerva, desairando con entereza las pretensiones de quien se cre\u00eda due\u00f1o de vidas y bienes.<\/p>\n<p>Fue Minerva, quien le susurr\u00f3 al o\u00eddo: \u201c\u00a1<em>Asilate, Brunilda, que te van a matar<\/em>!\u201d. Despuntaba el a\u00f1o 1950 y\u00a0 la represi\u00f3n se hab\u00eda recrudecido a niveles indecibles. \u00bfPero c\u00f3mo hacer viable tan arriesga empresa? Se acord\u00f3, entonces, de que su primo Manuel de Moya Alonso le hab\u00eda ofrecido un empleo. Fingi\u00f3 ante los agentes de la tiran\u00eda que estaba dispuesta a aceptar la oferta, como forma de asegurarse una mayor libertad para preparar su exilio.<\/p>\n<div class=\"banner-box\"><\/div>\n<p>Y as\u00ed, con el agente Villalona, asignado para vigilarle, \u00a0se traslad\u00f3 a La Vega, fingiendo que quer\u00eda ver a Manuel Moya, a quien no encontraron. Y luego a su residencia de Santo Domingo, en la calle Espaillat,\u00a0 y tampoco. Se fue ganando la confianza de Villalona, quien le fue permitiendo cierta libertad de movimientos desde la casa de su abuela, donde se alojaba.<\/p>\n<p>Obtuvo, por mediaci\u00f3n de su amiga, Ruman\u00eda Minaya, la direcci\u00f3n donde se alojaba su hermano Tant\u00e1n, en Venezuela, situada entonces en la Avenida Independencia esquina Hermanos Deligne. Pero all\u00ed se encontr\u00f3 a 28 solicitantes, entre ellos sus amigos Pericles Franco, Julio Ra\u00fal Dur\u00e1n, Jos\u00e9 Espaillat, los hermanos Docoudray, entre otros, que esperaban el otorgamiento del asilo, por lo que, para no hacer m\u00e1s complicada la situaci\u00f3n, decidi\u00f3 buscarlo\u00a0 \u00a0en la Embajada de M\u00e9xico, cruzando el hotel Jaragua.<\/p>\n<p>Haci\u00e9ndose pasar por turista, atraves\u00f3 el Jaragua como un rel\u00e1mpago, hasta la Avenida Goerge Washington, burlando el acecho de cuatro agentes de la tiran\u00eda y lleg\u00f3 hasta la Embajada de M\u00e9xico. All\u00ed le recibi\u00f3 un funcionario diplom\u00e1tico apellido Alabarda. Tras complejas conversaciones y obtenerse la autorizaci\u00f3n del presidente de M\u00e9xico Miguel Alem\u00e1n, le fue otorgado el asilo, pero vendr\u00eda entonces otros problemas.<\/p>\n<p>En el formulario de solicitud de pasaportes era preciso indicar el nombre de tres personas que conocieran al solicitante. Si se escrib\u00edan nombres de familiares, eran candidatos al fichaje y detenci\u00f3n por parte de los agentes del r\u00e9gimen. Brunilda, con su natural habilidad, le dio tres nombres: Arcadio Rodr\u00edguez, Manuel de Moya y Adolfo Frappier.<\/p>\n<p>Y luego las peripecias para la obtenci\u00f3n del billete a\u00e9reo, que de su propio peculio deb\u00eda sufragar el peticionario. \u00a1Qu\u00e9 drama! Afortunamente, gracias a tu t\u00eda Celina, que trabajaba en el banco Nova Scotia, puedo conseguir los 200 d\u00f3lares para la compra del billete en una operaci\u00f3n que puso en evidencia sus admirables habilidades.<\/p>\n<div class=\"banner-box\"><\/div>\n<p>En un ambiente de extrema vigilancia, pudo trasladarse a M\u00e9xico, donde conoci\u00f3 a Jos\u00e9 Almoina, el destacado intelectual espa\u00f1ol, primero servidor del r\u00e9gimen de Trujillo y luego su enemigo, quien fue asesinado en M\u00e9xico en 1960. All\u00ed realizaron manifestaciones p\u00fablicas \u00a0en contra de Trujillo junto a sus compa\u00f1eros de exilio.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico contrajo matrimonio con Jos\u00e9 Arismendi Pati\u00f1o, miembro de una de las familias que con m\u00e1s entereza y dignidad combati\u00f3 la tiran\u00eda trujillista. Jos\u00e9 Arismendi ser\u00eda, a\u00f1os despu\u00e9s, uno de los m\u00e1rtires de la expedici\u00f3n del 14 de junio de 1959.<\/p>\n<p>Posteriormente, Brunilda se traslad\u00f3 a Venezuela, donde fue acogida por la familia de Rafael Minaya (Tant\u00e1n) hasta la desaparici\u00f3n del tirano, en que pudo retornar a su patria. Do\u00f1a Brunilda So\u00f1\u00e9 no ha cejado nunca, en la defensa\u00a0 sus elevados principios y en sus prop\u00f3sitos de\u00a0 dignificar la vida de sus conciudadanos con sus acciones y su ejemplo.<\/p>\n<p><strong>7.- Una petici\u00f3n final: \u00a1recon\u00f3zcanse en vida los m\u00e9ritos de Do\u00f1a Brunilda So\u00f1\u00e9, Tiberio Castellanos y los sobrevivientes de Juventud Democr\u00e1tica<\/strong><\/p>\n<p>Ya se dijo al principio de estas notas: ni Brunilda So\u00f1\u00e9 ni Tiberio Castellanos y con ellos ninguno de los que militaron en la Juventud Democr\u00e1tica, tampoco sus militantes que ya partieron, han procurado nunca canonj\u00edas ni reconocimientos.<\/p>\n<div class=\"banner-box\"><\/div>\n<p>Pero \u201chonrar honra\u201d, afirm\u00f3 el gran Jos\u00e9 Mart\u00ed. Y es el Estado y la sociedad dominicana, quienes, en gesto ennoblecedor, tiene el deber de reconocerles con el m\u00e1s alto galard\u00f3n que otorga la patria agradecida.<\/p>\n<p>Para que as\u00ed refulja m\u00e1s su ejemplo desinteresado y noble; para que se eleve la conciencia patria con estas luminosas trayectorias, que irradian dignidad, patriotismo y decoro.<\/p>\n<p>Reproducido de acento.com.do<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ART\u00cdCULO INVITADO \u201cMuch\u00edsimos m\u00e1s que no nombra la historia oficial y oficialista, larvaron la noche&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":65061,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[66,55],"tags":[],"class_list":["post-65060","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulo-invitado","category-nacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65060","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65060"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65060\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/65061"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65060"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65060"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65060"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}