{"id":64495,"date":"2023-11-14T00:36:32","date_gmt":"2023-11-14T04:36:32","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/?p=64495"},"modified":"2023-11-14T00:36:32","modified_gmt":"2023-11-14T04:36:32","slug":"el-dia-de-los-perros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2023\/11\/14\/el-dia-de-los-perros\/","title":{"rendered":"El d\u00eda de los perros"},"content":{"rendered":"<p>Tres perros me segu\u00edan por la calle una ma\u00f1ana. De cuando en cuando los espantaba, les tiraba piedras o les hac\u00eda ruidos, pero nada serv\u00eda. Ellos me segu\u00edan insistentes adonde fuera: hasta la sala de mi casa, hasta la puerta de mi oficina, hasta la recepci\u00f3n del club. Me retiraron la membrec\u00eda del club, me despidieron de la oficina y la casera rompi\u00f3 mi contrato de alquiler. El d\u00eda de la mudanza \u2014a un apartamento muchos puntos por debajo del anterior\u2014, catorce perros de diferentes colores y tama\u00f1os me esperaban en la puerta y me siguieron hasta el nuevo lugar. Los ignor\u00e9 por completo, porque ya me hab\u00edan causado todo el da\u00f1o que pod\u00edan.<\/p>\n<p>Mord\u00edan a mis nuevos vecinos, peleaban entre ellos, aullaban toda la noche. Cada d\u00eda su n\u00famero aumentaba. Dos meses despu\u00e9s, eran cientos los que me miraban desde la calle, como a la espera de alguna se\u00f1al m\u00eda que les indicara\u2026 \u00bfqu\u00e9?<\/p>\n<p>Un d\u00eda escuch\u00e9 movimientos en las casas cercanas, camiones de mudanza y carros en retirada. Al d\u00eda siguiente me hallaba solo en toda la cuadra; en tres d\u00edas, ya todos hab\u00edan desalojado la calle; en dos semanas, yo era el \u00fanico humano en todo el barrio. Me acompa\u00f1aban no menos de tres mil canes de todas las razas. En las noticias ya se hablaba de \u201cinvasi\u00f3n canina\u201d. Un par de veces vinieron los de sanidad e intentaron llevarse a algunos, pero siempre ten\u00edan que huir presurosos, perseguidos por hordas de perros enfurecidos. Se declar\u00f3 el lugar \u201czona de desastre\u201d y \u201c\u00e1rea en cuarentena\u201d.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, desesperado, me par\u00e9 en el balc\u00f3n de mi apartamento y les grit\u00e9: \u201c\u00a1Qu\u00e9 quieren de m\u00ed, malditos! \u00a1Han da\u00f1ado mi vida, la han da\u00f1ado, y a\u00fan no me dejan en paz!\u201d. Detuvieron sus ladridos, su desorden, y me escucharon con obediencia. Cuando acab\u00e9 de hablar, emitieron un aullido profundo y ensordecedor; luego se quedaron en guardia. Entonces entend\u00ed de lo que se trataba: \u00a1formaban un feroz ej\u00e9rcito y me ve\u00edan a m\u00ed como su comandante! No ten\u00eda nada de sentido, pero parec\u00eda ser real. Y as\u00ed lo entendieron tambi\u00e9n las autoridades, que mandaron a apostar regimientos militares, todo en derredor de la zona que ocupaban los perros, estableciendo as\u00ed una frontera entre nosotros y el resto del pa\u00eds. Sobrevolaban el lugar todo el d\u00eda como si de zona de guerra se tratara.<\/p>\n<p>Por la radio supe que fui declarado <em>persona non grata<\/em>, pasando luego a ser el principal enemigo del Imperio. Todo ello sin permit\u00edrseme emitir ni una palabra (no hab\u00eda tenido contacto directo con nadie desde que desalojaron el \u00e1rea).<\/p>\n<p>Hace tres d\u00edas que alcanzo a ver guardias que preparan trincheras por toda la l\u00ednea divisoria. Llevan trajes especiales antimordidas, como los que se usan en las perreras, adem\u00e1s de toda clase de armamentos. Ellos se preparan para hacernos guerra; yo, por mi parte, entreno a mis soldados para combatir.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Mois\u00e9s Santana.<\/strong> Psic\u00f3logo, docente universitario, escritor y gestor cultural. Egresado de Psicolog\u00eda Cl\u00ednica de la Universidad Aut\u00f3noma de Santo Domingo, as\u00ed como de Docencia y Gesti\u00f3n Universitaria y Metodolog\u00eda de la Investigaci\u00f3n, de la Universidad Cat\u00f3lica Santo Domingo. Ha recibido m\u00e1s de 15 premios y reconocimientos literarios, entre ellos el Premio Jaime Colson de Cuento 2013 de la Sociedad Cultural Renovaci\u00f3n por su libro <em>El circo<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tres perros me segu\u00edan por la calle una ma\u00f1ana. De cuando en cuando los espantaba,&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":64491,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[59],"tags":[96,97],"class_list":["post-64495","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista-antillana","tag-literatura-dominicana","tag-relato"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64495","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64495"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64495\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/64491"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64495"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64495"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64495"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}