{"id":64420,"date":"2023-11-10T00:58:34","date_gmt":"2023-11-10T04:58:34","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/?p=64420"},"modified":"2023-11-10T00:58:34","modified_gmt":"2023-11-10T04:58:34","slug":"la-chaqueta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2023\/11\/10\/la-chaqueta\/","title":{"rendered":"La chaqueta"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><em>A Vale Saporiti<\/em><\/p>\n<p>\u2014\u00a1Vamos! \u00a1Lev\u00e1ntate, maldito asesino! \u2014El polic\u00eda lo pate\u00f3 para que se pusiera en pie.<br \/>\n\u2014Pero\u2026 \u00bfQu\u00e9 pasa? \u2014se extra\u00f1\u00f3 Andr\u00e9s al ser despertado con violencia y ver que estaba en un calabozo.<br \/>\nNo sab\u00eda c\u00f3mo rayos hab\u00eda llegado all\u00ed y ten\u00eda una jaqueca terrible que amenazaba con romperle la cabeza.<br \/>\n\u2014\u00bfPreguntas qu\u00e9 pasa? Lo que pasa es que eres escoria, pich\u00f3n. \u2014el polic\u00eda siempre hab\u00eda querido decir eso imitando al mejor personaje de La prisi\u00f3n de Black Rock. Agarr\u00f3 al detenido por la nuca antes que protestara y lo sac\u00f3 a empujones de la celda\u2014. Ya sabr\u00e1s lo que pasa cuando el teniente te cuente, escoria.<br \/>\nEl oficial Caldillo, que usaba la violencia para poder asustar a los delincuentes, parec\u00eda un fideo y su voz de ni\u00f1a no intimidaba a nadie. Caminaron por los pasillos del destacamento hasta llegar a un cuarto de interrogatorio. Andr\u00e9s no sal\u00eda del susto, ignoraba lo que suced\u00eda. Lo sentaron en la silla y fue esposado al tubo de la mesa. Una solitaria l\u00e1mpara lo iluminaba.<br \/>\n\u2014No existe ser m\u00e1s despreciable para m\u00ed que los psic\u00f3patas asesinos. Agradece a Dios que no tengo una macana conmigo, porque si la tuviera, te dar\u00eda la paliza que una escoria como t\u00fa se merece.<br \/>\nAndr\u00e9s no ten\u00eda idea de qu\u00e9 carajo hablaba, cuando otro polic\u00eda entr\u00f3 en el cuarto y lo vio con mala cara. Ten\u00eda una fractura en el puente de la nariz, un golpe feo que le amorataba el \u00e1rea de los ojos y parec\u00eda que llevara antifaz. El nuevo agente del orden s\u00ed sab\u00eda atemorizar con su robusta corpulencia y rostro de pocos amigos. Carraspe\u00f3 con mucha naturalidad y Caldillo entendi\u00f3 la indirecta. Sali\u00f3 del cuarto de interrogaci\u00f3n dej\u00e1ndolos solos.<br \/>\nAndr\u00e9s segu\u00eda asustado y muy confundido, no sab\u00eda c\u00f3mo hab\u00eda terminado tras las rejas. Lo \u00faltimo que recordaba era que estaba trabajando en el bar y luego despert\u00f3 en la celda. Era un hombre honrado y tranquilo, nunca le hab\u00eda hecho da\u00f1o a nadie. Se devanaba el cerebro tratando de descifrar qu\u00e9 suced\u00eda, pero su confusi\u00f3n no lo dejaba pensar con claridad.<br \/>\nEl polic\u00eda mal encarado lo mir\u00f3 con ojos severos y deposit\u00f3 una carpeta amarilla que contrast\u00f3 con la oscura superficie de la mesa.<br \/>\n\u2014Soy el teniente Eros Saporiti de homicidios \u2014se identific\u00f3 el oficial\u2014, y lamento decirle, se\u00f1or Delgado, que est\u00e1 usted en un gran problema.<br \/>\nAndr\u00e9s se encogi\u00f3 mareado en la silla, sin escuchar bien al polic\u00eda que le hablaba escrut\u00e1ndolo desde el otro costado de la mesa. Le ten\u00eda miedo a ese hombre. En la cara del teniente Saporiti se notaba el desprecio. Ignoraba qu\u00e9 hab\u00eda hecho para granjearse semejante agresividad y porqu\u00e9 lo ten\u00edan en custodia.<br \/>\n\u2014\u00a1Por el amor de Dios! \u00bfPuede decirme qu\u00e9 sucede aqu\u00ed? \u2014exigi\u00f3 desesperado.<br \/>\n\u2014Lo mismo que le acabo de contar, mal nacido. \u00a1Est\u00e1 usted bajo arresto por el asesinato de siete personas!<br \/>\nAndr\u00e9s estuvo a punto del infarto al escuchar semejante acusaci\u00f3n. \u00c9l, que no pod\u00eda matar una mosca, no pudo asesinar a esa gente. Todo era un terrible mal entendido.<br \/>\n\u2014Lo siento \u2014comenz\u00f3 a disculparse\u2014, pero esto es un error. Yo no\u2026<br \/>\n\u2014\u00a1Claro que s\u00ed! \u00a1Fue un error asesinar a esas personas a sangre fr\u00eda!<br \/>\nEsto no puede ser cierto, pens\u00f3 atemorizado, rezando para que alguien escondido saltara de cualquier sitio, c\u00e1mara de filmaci\u00f3n en mano, y prendieran las luces confesando que era una broma, pero nadie sali\u00f3 de ning\u00fan lado, solo la l\u00e1mpara que lo iluminaba sigui\u00f3 encendida. El teniente Saporiti se inclin\u00f3 enojado hacia Andr\u00e9s con ambas manos sobre la mesa, conteni\u00e9ndose, agotado por todo el ajetreo del d\u00eda y no estaba de humor para darle largas al asunto. Se notaba que el golpe que ten\u00eda en la cara le dol\u00eda bastante.<br \/>\n\u2014\u00bfEsta es la parte donde niegas que eres culpable y que no tienes nada que ver con lo que pas\u00f3? \u2014dijo mientras habr\u00eda la carpeta y mostraba unas fotograf\u00edas sin perder de vista los ojos del detenido\u2014. Porque entonces est\u00e1 ser\u00e1 la parte donde te muestro las pruebas y t\u00fa te meas en los pantalones de miedo entendiendo que nada te salvar\u00e1.<br \/>\nAndr\u00e9s se espant\u00f3 cuando vio en las fotograf\u00edas, los cad\u00e1veres de varias personas. Sinti\u00f3 como si se le secara el est\u00f3mago d\u00e1ndole ganas de vomitar. Sufr\u00eda de hematofobia y, aunque solo estaba viendo la sangre en las im\u00e1genes, palideci\u00f3 como una hoja de papel.<br \/>\n\u2014Aqu\u00ed hay una terrible equivocaci\u00f3n, yo no he matado a nadie, solo soy un simple empleado de bar.<br \/>\nSaporiti suspir\u00f3, todo era una rutina para \u00e9l, aunque aquel crimen era uno de los m\u00e1s horrorosos y sorprendentes que haya visto. Incre\u00edble que un alfe\u00f1ique con cara de \u00abyo no fui\u00bb como Andr\u00e9s pudiera cometer semejante atrocidad. Si no fuera porque lo hab\u00eda visto, dudar\u00eda rotundamente que \u00e9l hubiera realizado tan sanguinaria haza\u00f1a.<br \/>\n\u2014Yo\u2026 \u2014trat\u00f3 de explicarse Andr\u00e9s, pero la voz no le sal\u00eda de la garganta. Estaba muy aterrado.<br \/>\nEl teniente respir\u00f3 hondo y abri\u00f3 cuando Caldillo toc\u00f3 la puerta, a \u00e9l no le gustaba ese remiendo de polic\u00eda. Lo consideraba un perfecto idiota. El oficial Caldillo, quien se intimidaba justificadamente ante la presencia del teniente, le entreg\u00f3 una tablet que esperaba y le cont\u00f3 algo que el detenido no pudo escuchar. Luego se retir\u00f3. Saporiti se acerc\u00f3 a Andr\u00e9s mostrando el video donde aparec\u00eda en el bar del Hotel Thalarion, bregando para dejar todo en orden. Era el cambio de turno y salud\u00f3 a Tony, su relevo, saliendo de escena por un momento. El video cambi\u00f3 a otra c\u00e1mara mostrando un pasillo de casilleros donde Andr\u00e9s examinaba una chaqueta como si se extra\u00f1ara de que estuviera entre sus pertenencias. Se puso la prenda despu\u00e9s de vacilar unos momentos y sali\u00f3 del pasillo dejando su casilla abierta sin preocupaci\u00f3n alguna. La c\u00e1mara volvi\u00f3 al bar donde Andr\u00e9s se vio rondar a una pareja que re\u00eda en la barra cuando Tony les serv\u00eda cerveza. Eran Tom\u00e1s y Carmela, habituales del bar y quienes se hab\u00edan casado recientemente. El mismo Andr\u00e9s hab\u00eda servido los tragos en su noche de bodas. En el video, Andr\u00e9s agarr\u00f3 una botella de tinto de la mesa de otros clientes y golpeo muy fuerte a Tom\u00e1s en la cabeza. El hombre se desplom\u00f3 sin sentido y el vino, mezclado con vidrio y sangre, ba\u00f1aron a la mujer paralizada por la sorpresa.<br \/>\nAndr\u00e9s se exalt\u00f3 al ver la escena y casi cae de la silla. No daba cr\u00e9dito a lo que ve\u00eda. Aunque era id\u00e9ntico, ese hombre no pod\u00eda ser \u00e9l, no recordaba nada de aquello. \u00c9l no era agresivo como el tipo del v\u00eddeo, nunca har\u00eda algo como eso, y menos a Tom\u00e1s que siempre lo hab\u00eda tratado muy bien. Intent\u00f3 entender qu\u00e9 pasaba, pero no pudo.<br \/>\nSaporiti, al otro lado de la mesa, lo observaba con furiosa recriminaci\u00f3n. Odiaba a ese hombre y a todos los asesinos iguales que \u00e9l, no iba a permitir que se saliera con la suya. \u00bfUna equivocaci\u00f3n? Lo dudaba.<br \/>\nCarmela reaccion\u00f3 gritando aterrorizada, pero Andr\u00e9s us\u00f3 el cuello roto de la botella como daga, y la degoll\u00f3 como a un pollo. Su cuerpo resbal\u00f3 del banquillo chorreando sangre sobre la barra. Tony, que estaba en shock, no reaccion\u00f3 a tiempo cuando su compa\u00f1ero salt\u00f3 al otro lado del mostrador, tom\u00f3 el pica hielo y fr\u00edamente lo apu\u00f1al\u00f3 en el coraz\u00f3n. El barman muri\u00f3 en el acto con cara de miedo y asombro. Los presentes se horrorizaron de lo que hab\u00eda sucedido y un grupo de ellos escaparon del lugar a la carrera haciendo un estancamiento en la puerta. Andr\u00e9s salt\u00f3 desde la barra sobre un hombre que intentaba huir y lo apu\u00f1al\u00f3 con el pica hielo varias veces en la cara sac\u00e1ndole los ojos. El cuerpo qued\u00f3 en el piso convulsionando sobre un creciente charco de sangre. Una se\u00f1ora entrada en edad, que el susto que sent\u00eda no la dejaba decidir por donde escapar, corri\u00f3 en sentido contrario a la salida. Tal vez quer\u00eda esconderse en el lavabo a donde su nieto hab\u00eda ido a descargar la vejiga, pero por confusi\u00f3n, falta de coordinaci\u00f3n o miedo, termin\u00f3 en las manos de Andr\u00e9s que la agarr\u00f3 brutalmente del pelo y le perfor\u00f3 la tr\u00e1quea con varias punzadas. Su nieto, que en esos momentos sali\u00f3 del servicio, qued\u00f3 petrificado al ver a su abuela en el suelo ahog\u00e1ndose en sangre y se convirti\u00f3 en la v\u00edctima m\u00e1s joven de la tarde. Solo ten\u00eda diez a\u00f1os. Andr\u00e9s, tranquilo y sin prisa se acerc\u00f3 a Anny, la cajera que en esos momentos llamaba a la polic\u00eda. Quiso ensartarla con el pica hielo, pero ella lo esquiv\u00f3 y corri\u00f3 por detr\u00e1s de la barra que luego intent\u00f3 trepar antes que Andr\u00e9s la agarrara y la tirara al suelo. La ten\u00eda acorralada y se pod\u00eda ver en el v\u00eddeo su cara desencajada por el miedo antes de ser asesinada.<br \/>\nAndr\u00e9s no pudo ver m\u00e1s aquellas escenas que lo enfermaban. Era imposible que protagonizara semejante matanza. Intent\u00f3 llevarse las manos a la cara, pero las esposas no se lo permitieron. Se dio cuenta que estaban manchadas de sangre. No pudo contener m\u00e1s las arcadas y con l\u00e1grimas en los ojos vomit\u00f3. Cay\u00f3 de la silla sobre la inmundicia de los v\u00f3mitos y comenz\u00f3 a convulsionar. La mesa a la que estaba esposado se sacud\u00eda y no se volc\u00f3 porque estaba fijada al piso.<br \/>\nSaporiti lo agarr\u00f3 para que no se hiciera da\u00f1o en la cabeza. Bastante enferma la ten\u00eda ese desgraciado como para permitir que se causara m\u00e1s traumas. No lo quer\u00eda con la mente atontada cuando recayera sobre \u00e9l todo el peso de la justicia. Mientras tanto, ese mal nacido pod\u00eda romperse los brazos si quer\u00eda. El polic\u00eda no sab\u00eda si el hombre en verdad era epil\u00e9ptico o qu\u00e9, pero aquello definitivamente era un ataque y no una farsa como hacen muchos cuando saben que se pudrir\u00e1n tras las rejas. El teniente vio por un momento el v\u00eddeo que segu\u00eda reproduci\u00e9ndose en el instante que, junto a dos agentes luego de salir del asombro por la escena, fueron a apresar al asesino que se tomaba un caf\u00e9 en medio de la masacre. Andr\u00e9s, quien al principio demostr\u00f3 mucha calma como si no fuera consciente de lo que hab\u00eda pasado a su alrededor, opuso resistencia fracturando la nariz de Saporiti en el proceso. Al ver las im\u00e1genes, al sargento le doli\u00f3 horrores el tabique nasal y dese\u00f3 que Andr\u00e9s se muriera tirado sobre su propio v\u00f3mito.<br \/>\n\u2014Ni pienses expirar ahora, maldito asesino. Ir\u00e9 por ayuda para que te estabilicen y luego seguiremos con esta sesi\u00f3n. Me asegurar\u00e9 de mandarte a pudrir por el resto de tu vida al agujero m\u00e1s oscuro y hediondo que exista.<br \/>\nSaporiti, parado bajo la puerta ped\u00eda asistencia a gritos, pero al parecer no escuchaban su llamado. Quer\u00eda investigar por qu\u00e9 nadie le hac\u00eda caso, pero no pod\u00eda dejar sin vigilancia al detenido. Andr\u00e9s fue recuperando el dominio de s\u00ed mismo a sus espaldas.<br \/>\n\u2014Es&#8230; chaqueta. \u2014murmur\u00f3 tratando de respirar y recuperar la calma, pero la angustia que sent\u00eda no lo dejaba tranquilizarse.<br \/>\n\u2014Es la chaqueta \u2014volvi\u00f3 a decir, esta vez m\u00e1s claro.<br \/>\nSaporiti se acerc\u00f3 cauteloso, tratando de entender a qu\u00e9 se refer\u00eda. Ya hab\u00eda visto de lo que ese psic\u00f3pata era capaz, no estaba dispuesto a caer en una trampa.<br \/>\n\u2014\u00bfDe qu\u00e9 co\u00f1o hablas? D\u00edmelo claro que no te entiendo.<br \/>\n\u2014Fue la chaqueta. La chaqueta me oblig\u00f3 a hacerlo. Ella me habl\u00f3.<br \/>\n\u2014\u00a1Demonios! \u00a1T\u00fa s\u00ed que est\u00e1s demente!<br \/>\nEl teniente hab\u00eda escuchado muchas excusas en el transcurso de su carrera: Las Voces de Devastaci\u00f3n, mensajes desde el m\u00e1s all\u00e1, comerciales de TV y animales que, seg\u00fan algunos locos, alegaban que les influ\u00edan a matar. Pero jam\u00e1s hab\u00eda o\u00eddo el caso de una chaqueta parlante y asesina.<br \/>\n\u2014Ya lo estoy recordando \u2014prosigui\u00f3 Andr\u00e9s aterrorizado\u2014. Encontr\u00e9 la chaqueta en mi casilla. No puede identificar si pertenec\u00eda a alguno de mis compa\u00f1eros, pero lo curioso es que mi casillero estaba cerrado con candado. Pens\u00e9 en lo raro que era porque solo yo tengo la llave, o por lo menos eso pensaba. Iba a preguntar qui\u00e9n la hab\u00eda guardado ah\u00ed cuando la chaqueta me habl\u00f3.<br \/>\n\u2014Por el amor de Dios, \u00bfahora me vas a decir que la chaqueta te cont\u00f3 algunos chistes? Ya sab\u00eda yo que eras el peor de los lun\u00e1ticos.<br \/>\n\u2014Es cierto lo que digo, la chaqueta me habl\u00f3. No con una voz como la tuya o la m\u00eda, m\u00e1s bien era una voluntad que emanaba de ella y me oblig\u00f3 a pon\u00e9rmela, una voluntad que conduc\u00eda mi cuerpo en contra de mi voluntad propia. Ahora lo recuerdo como si lo hubiera vivido en sue\u00f1os.<br \/>\nSaporiti iba a decir algo, cuando escuch\u00f3 varias detonaciones que lo pusieron alerta. Instintivamente se llev\u00f3 la mano a la pistolera, pero su arma de reglamento estaba bajo llave en su escritorio. No era permitido llevarla mientras efectuaba un interrogatorio. Sonaron m\u00e1s disparos.<br \/>\n\u2014\u00a1Co\u00f1o! \u00bfQu\u00e9 demonios ocurre ah\u00ed fuera? \u2014quer\u00eda saber qui\u00e9n estaba disparando en pleno destacamento, pero no deseaba dejar solo al asesino, aunque estuviera esposado a la mesa.<br \/>\nAnteriormente, algunos detenidos hab\u00edan conseguido liberarse cuando se les dejaba solos y atacaban a los polic\u00edas al volver a la sala de interrogaci\u00f3n. El teniente Saporiti tom\u00f3 una decisi\u00f3n. Si Andr\u00e9s intentaba aprovechar la ocasi\u00f3n para escapar, \u00e9l mismo le meter\u00eda una merecida bala en la cabeza. Ganas no le faltaban.<br \/>\nSonaron m\u00e1s disparos, afuera parec\u00eda una guerra. No perdi\u00f3 m\u00e1s tiempo y sali\u00f3 a investigar por los pasillos del destacamento hasta llegar al \u00e1rea de las oficinas. Dos disparos m\u00e1s y el grito de dolor de alguien herido fueron suficientes para que se lanzara detr\u00e1s de una mesa. Escuch\u00f3 a varios de sus compa\u00f1eros ladrar \u00f3rdenes a lo loco.<br \/>\n\u2014Pshii&#8230; Teniente\u2026 ahh\u2014. Saporiti volte\u00f3 y vio al in\u00fatil de Caldillo agazapado detr\u00e1s de otra mesa como el cobarde que era, su arma estaba en el suelo.<br \/>\nEl teniente le pidi\u00f3 explicaciones, pero el otro no dejaba de quejarse sin informar la situaci\u00f3n. Se arrastr\u00f3 molesto hasta donde estaba, listo para soltarle una pelaelengua cuando comprendi\u00f3 por qu\u00e9 no respond\u00eda. El polic\u00eda estaba herido de muerte, debajo de \u00e9l se formaba un charco de sangre.<br \/>\n\u2014Se\u00f1or\u2026 Nicol\u00e1s se volvi\u00f3&#8230; loco \u2014intent\u00f3 hablar con firmeza y su voz son\u00f3 gorgoteante\u2014 est\u00e1bamos\u2026 cuando\u2026 cuando\u2026<br \/>\n\u2014Tranquilo, muchacho \u2014lo calm\u00f3 el teniente. Caldillo no era santo de su devoci\u00f3n, pero eso no calmaba la rabia que sent\u00eda al ver a un oficial en esas condiciones.<br \/>\nAnte su insistencia, dej\u00f3 que le intentara explicar lo que suced\u00eda mientras las balas volaban sobre sus cabezas. Caldillo no habl\u00f3 lo suficiente y muri\u00f3. Como si esperar por Saporiti e informarle hubiera sido el prop\u00f3sito de su vida.<br \/>\nEl teniente, tom\u00f3 el arma del polic\u00eda y se arrastr\u00f3 entre los escritorios sorteando los cad\u00e1veres de sus compa\u00f1eros civiles y agentes que hab\u00edan ca\u00eddo en la refriega. A los que encontraba herido los ayudaba a ponerse a cubierto.<br \/>\n\u2014\u00bfQu\u00e9 rayos est\u00e1 pasando? \u2014pregunt\u00f3, atrincher\u00e1ndose junto a otro polic\u00eda detr\u00e1s de unos escritorios.<br \/>\n\u2014Es Nicol\u00e1s, se\u00f1or. Comenz\u00f3 a dispararnos sin ning\u00fan motivo.<br \/>\n\u2014\u00bfA dispara sin motivos? \u00a1Expl\u00edquese, novato!<br \/>\n\u2014Es que no sabr\u00eda decirle, se\u00f1or. Est\u00e1bamos conversando sobre el asesino del Thalarion cuando Nicol\u00e1s se acerc\u00f3 a nosotros con un rifle de asalto y nos dispar\u00f3 sin decir media palabra. \u00a1Se volvi\u00f3 loco!<br \/>\nEl teniente conoc\u00eda a Nicol\u00e1s, era un buen y dedicado polic\u00eda que cumpl\u00eda con sus obligaciones y las normas al pie de la letra. Nunca le dio la impresi\u00f3n de que tuviera problemas psic\u00f3ticos. Sac\u00f3 la cabeza y vio disparar a otros compa\u00f1eros que se escond\u00edan como pod\u00edan, devolviendo los disparos sobre el atacante sin tener buenos resultados. No daba cr\u00e9dito a lo que ve\u00eda.<br \/>\n\u2014\u00bfSer\u00eda posible que aquella chaqueta que usaba Nicol\u00e1s fuera la misma que hab\u00eda usado Andr\u00e9s en el momento de su arresto?<br \/>\nNo cab\u00edan dudas, desde donde estaba pudo ver la sangre que manch\u00f3 la prenda. Saporiti reflexion\u00f3 sobre la demencia espont\u00e1nea de Nicol\u00e1s y el testimonio de Andr\u00e9s que aseguraba haber perdido el control de s\u00ed mismo al usar la chaqueta, asesinando a siete personas. El teniente era esc\u00e9ptico, pero reconoc\u00eda que algo fuera de lo com\u00fan estaba pasando. Una r\u00e1faga de balas lo sac\u00f3 de sus pensamientos.<br \/>\nNadie ten\u00eda la oportunidad de abatir al polic\u00eda enloquecido, que al parecer, ten\u00eda una raci\u00f3n infinita de municiones. El teniente hizo un rodeo arrastr\u00e1ndose por el suelo lleno de astillas, cristales rotos y sangre de sus compa\u00f1eros, hasta llegar a la posici\u00f3n adecuada. Se asom\u00f3 con el arma de Caldillo esperando tener un tiro limpio, cuando el desquiciado con su fusil acribillador, sali\u00f3 de detr\u00e1s de una columna, Saporiti apunt\u00f3 a la cabeza y dispar\u00f3 dos veces sin titubear. El cr\u00e1neo de Nicol\u00e1s estall\u00f3 en una nube roja. Un par de segundos despu\u00e9s cay\u00f3 desgonzado con un ruido seco.<br \/>\nMedia hora m\u00e1s tarde, los reporteros, param\u00e9dicos y otros agentes de polic\u00eda, traqueteaban por todos lados tomando fotos, atendiendo a los heridos, y haciendo todo lo posible por ayudar y restablecer el orden.El teniente Saporiti hab\u00eda despojado a Nicol\u00e1s de la chaqueta, quer\u00eda examinarla antes que alguien m\u00e1s la tocara. En su examen no pudo identificar qu\u00e9 tipo de material hab\u00eda sido empleado para su confecci\u00f3n. No es que fuera un experto en pieles, pero nunca hab\u00eda visto un cuero como aquel. Era ligero compar\u00e1ndolo con su grosor, parec\u00eda \u00e1spero sin embargo era muy suave y sedoso. Quer\u00eda admirar como lucir\u00eda la chaqueta en \u00e9l, sent\u00eda la necesidad de usarla. Entonces percibi\u00f3 esa voluntad que Andr\u00e9s le hab\u00eda confesado que ejerci\u00f3 control sobre \u00e9l. El teniente no comprend\u00eda c\u00f3mo era posible, pero sent\u00eda la malignidad que aquella ropa pose\u00eda y aun as\u00ed le gustaba.<br \/>\n\u2014\u00bfQu\u00e9 se supone que hace, Saporiti? \u2014le dijo el capit\u00e1n enojado por aquel desastre que le provocar\u00eda muchos problemas con el alto mando\u2014. \u00bfAcaso no me escuch\u00f3? Le ordeno que baje esa arma, teniente. \u00bfTeniente Saporiti? \u00a1TENIENTE!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Liberato Tav\u00e1rez<\/strong> (Santo Domingo, 1977). Fot\u00f3grafo y t\u00e9cnico en medios audiovisuales.\u00a0 Entusiasta incansable del g\u00e9nero de terror y fant\u00e1stico en todas sus expresiones. Ha publicado en Amazon el libro de relatos <em>V\u00f3rtice. Cr\u00f3nicas de Horror<\/em> (2018) y <em>Horror en la Casa Alberti<\/em> (2019), ambos reeditados en un solo tomo como <em>V\u00f3rtice<\/em> (2019). Adem\u00e1s sus historias han aparecido en diferentes medios, como la revista digital argentina <em>Cruz Diablo;<\/em>\u00a0la revista experimental <em>La Vaina<\/em> (2000); <em>El Narratorio<\/em>, entre varios m\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Vale Saporiti \u2014\u00a1Vamos! \u00a1Lev\u00e1ntate, maldito asesino! \u2014El polic\u00eda lo pate\u00f3 para que se pusiera&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":64421,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[59],"tags":[96,97],"class_list":["post-64420","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista-antillana","tag-literatura-dominicana","tag-relato"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64420","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64420"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64420\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/64421"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64420"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64420"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64420"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}