{"id":64295,"date":"2023-11-06T17:08:53","date_gmt":"2023-11-06T21:08:53","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/?p=64295"},"modified":"2023-11-06T17:08:53","modified_gmt":"2023-11-06T21:08:53","slug":"la-ciudad-de-los-cuervos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2023\/11\/06\/la-ciudad-de-los-cuervos\/","title":{"rendered":"La ciudad de los cuervos"},"content":{"rendered":"<p>Al principio ignoraba la prohibici\u00f3n a la entrada del P\u00e8re Lachaise, pero despu\u00e9s de haber durado una semana en la feria del libro de Par\u00eds, a la que fui invitado por el Ministerio de Cultura de mi pa\u00eds, antes de irme, aprovech\u00e9 la capital Francesa para hacer algo de necroturismo. Fui a visitar las tumbas de algunos poetas y escritores. No quer\u00eda volver a Santo Domingo sin tomarme unos selfis en las l\u00e1pidas de los famosos. Al no comunicarme bien por lo escaso del franc\u00e9s que aprend\u00ed por Internet, no pude preguntar y volv\u00ed al hotel.<\/p>\n<p>Navegu\u00e9 por la webs en busca de data que me orientara. Fortuitamente, mi visita hab\u00eda coincidido con una celebraci\u00f3n <em>gay<\/em> que desfilaban por las calles, y que acaparaba el medio digital informativo m\u00e1s importante de Par\u00eds: Le Monde. Por m\u00e1s que desplazaba la p\u00e1gina arriba y abajo, la colorida noticia me hac\u00eda frente. Volv\u00ed la cara, y vi a un muchacho melenudo, afeminado y trent\u00f3n que se sent\u00f3 justo a mi lado. Mecaniqueaba un <em>drone<\/em> instal\u00e1ndole una c\u00e1mara. Un tanto sospecho, me miraba de reojo y bajaba la cabeza, por lo que me puse mosca, cerr\u00e9 la p\u00e1gina e iba a apagar la Laptop&#8230; T\u00fa tambi\u00e9n buscas huesos, me pregunt\u00f3 en voz baja y en castellano. No, busco el porqu\u00e9 est\u00e1 cerrado el P\u00e8re Lachaise; qu\u00e9 bien que puedo entenderme contigo. Hola. Soy de Madrid y me llamo Carlos, tambi\u00e9n me conocen como <em>el Pastero<\/em>. Tanto gusto: Daniel, y estrechamos las manos. Supe que no eras parisino al momento que me sent\u00e9 junto a ti, todos en la ciudad saben la raz\u00f3n de sus cierres, tambi\u00e9n el Montparnasse, me dec\u00eda mientras buscaba la manera de resolver con el aparato. Preparo este <em>drone<\/em> caza fantasmas, soy documentalista independiente, por eso lo de <em>el Pastero<\/em>. Vivo de filmar documentales raros. Le Monde evita escribir m\u00e1s de ese asunto: ya no le es rentable ese material paranormal. En estos d\u00edas su p\u00e1gina digital la ha ocupado publicando espacios pagados sobre la ley aprobada por el Congreso del matrimonio <em>gay<\/em>. El tema de los cierres es un secreto a voces: el Ayuntamiento de Paris los tiene cerrado por el asunto de los robos de huesos. No entiendo. S\u00ed. Se ha descubierto una supuesta red de necro tr\u00e1fico internacional que se han dado a la tarea de pagar alt\u00edsimas sumas de Euros por despojos de vates: poetas, pintores, escritores\u2026 Cibernautas hicieron virales en las redes sociales bandadas de cuervos que vuelan en c\u00edrculo llamando a algunos famosos robados: Delacriox, Baudelaire, Chopin, Balzac, Oscar Wilde\u2026 Las putas autoridades dizque colocaron los esc\u00e1neres a las tumbas y percibieron las osamentas intactas de los artistas, por lo que declararon a la prensa que era meras ganas de alterar el orden p\u00fablico en las redes. Pero los p\u00e1jaros no se han callado a\u00fan con el tema. No dudo que los cuervos digan la verdad, aunque ellos est\u00e1n entrenados para entretener a los turistas, la gente les cree, son parlanchines, y dicen todo. Por eso los parisinos toman en serio sus graznidos vocablos. La premura de Espa\u00f1a de encontrar los restos de Miguel de Cervantes en el convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid, se debi\u00f3 a la alerta de los cuervos aqu\u00ed en Par\u00eds por lo que una comisi\u00f3n espa\u00f1ola autorizada dio con sus restos antes que los necro traficantes. T\u00edo, esta gilipolla est\u00e1 de resolverla Sherlock Holmes, sabes: el detective de los cuentos.<\/p>\n<p>Yo, busco a un voluntario que me ayude a filmar actividades paranormaloides para el Canal de Descubrimiento. Ah\u00ed dentro filmaremos en horas de vampiros y fantasmas, quiero decir, tarde eh. \u00bfFilmaremos, dijiste? Claro. Es la \u00fanica oportunidad de que hagas necro turismo. Pero est\u00e1 cerrado. S\u00e9 c\u00f3mo entrar, claro, si no tienes miedo. Por qu\u00e9 hay que tenerlo, si es morada de inspiraci\u00f3n art\u00edstica. Los parisinos lo ven as\u00ed tambi\u00e9n, van a leer y a escribir, para que alg\u00fan poeta o escritor famoso los posean para luego hacerse con el Premio Nobel de Literatura; V\u00edctor Hugo de joven ven\u00eda para inspirarse tambi\u00e9n. Y otros como \u00e9l&#8230;, alcanzaron la fama aqu\u00ed. La muerte es un truco insondable en s\u00ed mismo. Algo a lo que se apela en momentos rom\u00e1nticos. Un n\u00e9ctar seductor. M\u00e1s que un cementerio, yo; lo veo como una oportunidad de hacer dinero. No quiero irme sin visitarlos, amo la literatura. S\u00ed, lo intu\u00ed y es justo lo que necesito \u2500murmur\u00f3.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aprovechar la ocasi\u00f3n era pertinente, pero deb\u00eda enfrentar mi fobia a la oscuridad, de hecho, ni siquiera voy al cine por no ver la sala oscura, duermo con los bombillos encendidos; a veces, me siento como un cavern\u00edcolas porque la noche me da miedo; dar\u00eda verg\u00fcenza dec\u00edrselo. Y de actuaci\u00f3n, solo tengo la experiencia de la escuela cuando me pon\u00edan a representar un personaje en fechas patri\u00f3ticas. <\/em><\/p>\n<p>Bueno\u2026 Y\u2026 \u00bfCu\u00e1ndo empezamos a filmar?\u00a0 Ma\u00f1ana, que hay luna llena. Tragu\u00e9 en seco. Tengo una manera m\u00e1gica de entrar que solo yo s\u00e9, \u2500dijo.<\/p>\n<p>En la noche de luna llena cargamos con el <em>drone<\/em> y una c\u00e1mara de filmaci\u00f3n. A mitad de la rue Chemin Cabail, una calle solitaria y libre de tr\u00e1nsito, entramos por una trampilla y bajamos con un foco; el ducto sal\u00eda a una de las criptas abandonadas dentro del cementerio. Invisibles, avanzamos lento; la necr\u00f3polis espelunca entr\u00f3 por mis ojos dilatando mis pupilas. Al pasar por los m\u00e1rmoles, ros\u00e1bamos esculturas de posturas lastimosas encima de las tumbas, as\u00ed como una hilera de capillas cajonadas de arcos ojivales en estilo g\u00f3tico apuntan al infinito; \u00e1rboles esqueletados por el deshoje del oto\u00f1o entrado el invierno. La hojarasca cubr\u00eda mis zapatos y tropec\u00e9 con un obst\u00e1culo acostado y por poco vomito el coraz\u00f3n del susto. \u00c9se es V\u00edctor Noir, me dijo. Si nos topamos con \u00e9l en cueros por aqu\u00ed, no nos har\u00e1 nada, no es marica; se dice que su alma desnuda sale a buscar las mujeres est\u00e9riles y solteronas que en el d\u00eda lo visitan y le soban la pinga y besan su estatua de bronce en la boca. Ahora, prep\u00e1rate para actuar. \u00bfQu\u00e9? El asunto iba en serio, la poca luz de luna se borraba en las tinieblas. El graznido de los cuervos aumentaba motivados por el movimiento de nuestras siluetas entre las l\u00e1pidas: <em>cuarrr, cuarrr<\/em>. Sac\u00f3 de su bulto un gab\u00e1n y una peluca y me la dio: toma. Ahora ser\u00e1s un fantasma tras el lente de mi c\u00e1mara. Una vez escuch\u00e9 que un necro traficante intent\u00f3 pasarse de listo con unos compradores, les vend\u00eda huesos de perros o de cad\u00e1veres comunes identific\u00e1ndolos por despojos de Jim Morrison, o de alg\u00fan poeta maldito, lo que le cost\u00f3 aparecer con un balazo en la cabeza. Es un negocio peligroso, dicen que el costo real de restos originales ha superado el marfil de Zimbabwe y el precio de los diamantes de Sierra Leona. Con este documental nos ganaremos buena pasta sin temer a perder la vida. Envalentonado por la usencia de luz, no reparaba que estuviera acompa\u00f1ado por Carlos, apretaba el culo para no cagarme de miedo en medio de las tinieblas.<\/p>\n<p>A pasos nos detuvimos en una tumba recubierta de cristal: empezaremos con \u00d3scar Wilde\u2026 Una conmoci\u00f3n interna que no formaba parte del reparto f\u00edlmico y, que no sab\u00eda explicar, me posey\u00f3: balbuceaba ingl\u00e9s, lat\u00edn, franc\u00e9s, griego\u2026 y recitaba los cuentos de Wilde de memoria con voz amanerada. Ca\u00ed sentado, Carlos me dio de bofetadas en la cara, volv\u00ed de un trance. Qu\u00e9 pasa, t\u00edo, no me digas que viste el fantasma de Canterville, sabes que es una mofa literaria de la muerte. Me repuse. Despu\u00e9s avanzamos hasta un sarc\u00f3fago imperial donde simul\u00e9 pintar con pinceles y paleta<em> La libertad guiando al pueblo, <\/em>fue una verdadera posesi\u00f3n espiritual de Eug\u00e9n Delacroix. \u00bfTe sientes bien?\u00a0 S\u00ed, le dije. Las tomas terminaron con los simulo nocturnos de Chopin que imitaba emitiendo notas musicales con la boca; y de Balzac, grab\u00f3 mi voz en <em>off <\/em>\u00a0en un fragmento que recit\u00e9 de memoria de <em>La obra maestra desconocida.<\/em> Carlos pensaba que yo ten\u00eda una memoria prodigiosa o me drogu\u00e9 para hacerlo, pero su af\u00e1n de ganar dinero lo hac\u00eda dependiente, no imaginaba que me suced\u00eda algo. Los esp\u00edritus me pose\u00edan, no hab\u00eda otra explicaci\u00f3n. Despu\u00e9s de un trance del que no pod\u00eda despertar, tras dos bofetadas m\u00e1s, despert\u00e9. No sab\u00eda qu\u00e9 hacer con tanto talento embutido en m\u00ed, esa gama luminosa de artistas me hac\u00eda un superdotado. A veces, o\u00eda los pasos de ellos venir a mi encuentro, alucinaba el deslice de tapas marm\u00f3reas, el chirriar oxidado de puertas centenarias abri\u00e9ndose&#8230; Advert\u00eda que en cualquier momento estar\u00edamos rodeados de ellos estilo la pel\u00edcula <em>The walking dead.<\/em> Aun as\u00ed, no les tem\u00eda y mi fobia por la oscuridad se hab\u00eda ido al carajo. Por unas callejuelas medievales, nos desplazamos como Virgilio y Dante: \u00a1Loter\u00eda! Llegamos a la tumba de Georges M\u00e9li\u00e8s, No soporto un esp\u00edritu m\u00e1s, me atrev\u00ed a confesarle. Estall\u00f3 en carcajadas. Para M\u00e9li\u00e8s mi trabajo es una especie de letan\u00eda, me dijo. \u00c9l gan\u00f3 mucha pasta con <em>La mansi\u00f3n del diablo, <\/em>y otras pel\u00edculas rom\u00e1nticas. Y film\u00e9 algunas escenas dirigido por el mismo esp\u00edritu de M\u00e9li\u00e8s.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 M\u00e1s que esp\u00edritus entraban luces dentro de m\u00ed Luces del conocimiento que ansiaba m\u00e1s y m\u00e1s era como una droga de la que no podr\u00eda estar sin ella. Ahora no s\u00e9 qui\u00e9n soy exactamente Tanto puedo ser Oscar Wilde o Balzac o Delacroix o Chopin menos Daniel. No s\u00e9 \u00a0Siento la necesidad de escribir un mundo de cosas pintar durante un siglo sin cansarme crear y tocar un mill\u00f3n de nocturnos\u2026 <\/em><\/p>\n<p>Los cuervos eran espectadores sin dejar de vigilarnos, hac\u00edan trillos en el aire tras nosotros. Nos desplazamos hasta llegar al mayor exponente del simbolismo belga: George Rodenbach, \u00e9l se hab\u00eda adelantado y actu\u00f3 as\u00ed mismo saliendo de su tumba; tal vez se imagin\u00f3 que vendr\u00edamos alg\u00fan d\u00eda. Carlos grab\u00f3 mi voz en <em>off <\/em>\u00a0de la lectura que hice de memoria de <em>Brujas, la muerta. <\/em>No termin\u00e9 de leer el fragmento, su prosa me alucin\u00f3 y sum\u00e9 un esp\u00edritu m\u00e1s. Entonces, el alba amenazaba con desarroparnos de la madrugada. Salimos como vampiros que temen el arrebol. Las posesiones espirituales eran una sobredosis cultural tan excitantes, que le ped\u00ed ir a firmar a los escritores hispanos en la localidad de Montparnasse, de donde toma su nombre el cementerio. Quer\u00eda saber qu\u00e9 se sent\u00eda con ellos.<\/p>\n<p>Los cuervos nos siguieron desde el P\u00e8re Lachaise. No dejaban de espiarnos. El mismo alboroto en el aire. Sus graznidos desentonaban ahora por Julio Cort\u00e1zar, C\u00e9sar Vallejo; incluso por Carlos Fuentes, que est\u00e1 a pocos metros de la entrada principal. Esta vez, los cuervos volaban tan bajos que interpret\u00e9 que nos sacar\u00edan los ojos. Carlos, al ver mi preocupaci\u00f3n: qu\u00e9 va, descuida T\u00edo, estos cuervos no son los de Hitchcock, no nos atacar\u00e1n. Los <em>gays<\/em> segu\u00edan festejando su \u00e9xito en las calles parisinas. El tiempo se les hab\u00eda perdido y no encontraban el d\u00eda ni la noche.<\/p>\n<p>Toneladas de tela utiliz\u00f3 el artista surrealista Christo y su esposa Jeanne Claude como \u00faltimo trabajo art\u00edstico monumental, la Torre Eiffel arropada hasta las bases se convirti\u00f3 en un falo que puyaba el cielo. Una especie de exposici\u00f3n fauvista reinaba en la capital francesa.<\/p>\n<p>Esperamos la noche, y frente al m\u00e1rmol de Julio Cort\u00e1zar Carlos tom\u00f3 fotos y film\u00f3 con el <em>drone<\/em>. Ritualic\u00e9 el croquis de una Rayuela que escrib\u00ed con mi dedo; luego, me ajust\u00e9 un gab\u00e1n y le sub\u00ed el cuello, tom\u00e9 un cigarrillo y empec\u00e9 a caminar mientras le\u00eda <em>Casa tomada<\/em> con voz afrancesada. Calos: lo haces tan bien que me asustas. El fantasma de Cort\u00e1zar est\u00e1 en ti. Has hecho cosas que ni M\u00e9li\u00e8s en su tiempo. Buscaba a un valiente que no temiera entrar al cementerio de noche conmigo, pero no esperaba que fuera tan original. Para firmar lo paranomaloide de C\u00e9sar Vallejo, vest\u00ed de negro, recit\u00e9 tres l\u00edneas del poema\u2026 y sumido en trance, no toda m\u00e9dium me sacaba:<\/p>\n<p><em>Hay golpes en la vida, tan fuertes\u2026Yo no s\u00e9<\/em><\/p>\n<p><em>Golpes como el odio de Dios, si ante ellos, la\u00a0 resaca<\/em><\/p>\n<p><em>de todo lo sufrido se empozara en el alma\u2026. Yo no s\u00e9<\/em><\/p>\n<p>Aprovechar\u00e9 para grabar a Charles Baudelaire y concluir recitando los versos malditos: <em>Las letan\u00edas de Sat\u00e1n y El vampiro<\/em>, me dijo. No me jodas. \u00a1\u00bfQu\u00e9?! No. Si te niegas a leerlos, el poeta no te dejar\u00e1 en paz, Baudelaire es un maldito, maldito. Vine por los hispanos y me gustar\u00eda leer a Aura de Fuentes. <em>Evitaba a Baudelaire, ya no me cab\u00eda uno m\u00e1s.<\/em> Vamos T\u00edo, no querr\u00e1s vivir con un fantasma encima toda tu vida. M\u00e1s que versos, esos son conjuros, le increp\u00e9. Vamos T\u00edo, l\u00e9elos; eres el mejor actor que he conocido, ponte la puta capucha y rec\u00edtalo. Pero no le vayas a cambiar una letra. No quiero ser parte de tu maldici\u00f3n.\u00a0 Empec\u00e9 a leer nervioso y puse mis dedos en cruz, as\u00ed evitaba que su esp\u00edritu me poseyera:<\/p>\n<p><em>Oh t\u00fa,\u2026 el \u00e1ngel m\u00e1s bello\u2026 y as\u00ed mismo el m\u00e1s sabio<\/em><\/p>\n<p><em>Dios privado de suerte\u2026 y\u2026 ayuno de alabanzas,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Oh, Sat\u00e1n,\u2026 ten piedad de mi larga miseria!<\/em><\/p>\n<p>Deseaba\u00a0 leer m\u00e1s, pero tuve que soltarlo, y se oy\u00f3 un grito que ca\u00eda por un precipicio: no me dejessss; y su esp\u00edritu convulso sali\u00f3 antes de entrar en m\u00ed por completo. Ya no hab\u00eda cupo para nadie m\u00e1s.<\/p>\n<p><em>No pod\u00eda con el peso de las luces, cargar con tanto conocimiento era imposible. Tuve que dejar los que eran m\u00e1s pesados. Deseaba volver de vuelta a la realidad y mi pa\u00eds.<\/em><\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, en mi estado normal nos vimos por \u00faltima vez en Lobby del hotel.<\/p>\n<p>\u00bfCarlos, c\u00f3mo se llamar\u00e1 el documental?<\/p>\n<p>Par\u00eds ya no ser\u00e1 m\u00e1s la ciudad de las luces, sino:<em> La ciudad de los Cuervos, <\/em>o de los colores, secund\u00e9. Tus esp\u00edritus peleaban por hacer la mejor actuaci\u00f3n, les gustar\u00e1 verse homenajeados en la TV,\u00a0 \u2500dijo en tono chistoso, creo.\u00a0 Se par\u00f3 de la silla y me dijo: Te enviar\u00e9 tu parte de la pasta por una agencia de env\u00edos. Y lo vi desaparecer abordo de un taxi. Qued\u00e9 pensativo. No s\u00e9. Pero en realidad era un tipo raro. Tal vez nunca reciba ese dinero. No s\u00e9 si el cuento de los necro traficantes sea verdad; pero es veros\u00edmil, lo cierto es que, los cuervos velan para que no se extinga la luz del conocimiento, que es la fuente luminosa que transforma el mundo. Despu\u00e9s volver\u00e9 por Baudelaire y el resto de las luces.<\/p>\n<p>Finalmente, ya en las calles de Par\u00eds, al Ayuntamiento le toc\u00f3 descubrir la Torre Eiffel, descolgar las banderas multicolores de los edificios y limpiar las calles sucias finalizadas la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<div id=\"attachment_64297\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-64297\" class=\" wp-image-64297\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Daniel-O-1-263x300.jpg\" alt=\"\" width=\"190\" height=\"222\" \/><p id=\"caption-attachment-64297\" class=\"wp-caption-text\">Daniel Polanco Valerio<\/p><\/div>\n<p><span class=\"fontstyle0\"><strong>Daniel O. Polanco Valerio <\/strong>(1971) Publicista e ilustrador graduado en la Universidad Aut\u00f3noma de Santo Domingo. Como escritor, ha publicado en diversos medios y antolog\u00edas, tales como: <em>La minificci\u00f3n en Santo Domingo, una muestra de escritura postmoderna<\/em> (2016); <em>Para qu\u00e9 te cuento <\/em>(2016);\u00a0 <em>Se nos fue poniendo viernes la tarde<\/em> (2017), entre otros m\u00e1s. Fue coordinador del Taller Literario Narradores de Santo Domingo (TLNSD), del cual es miembro actual; por igual, del Taller Literario C\u00e9sar Vallejo de la Unversidad Aut\u00f3noma de Santo Domingo, sede central.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al principio ignoraba la prohibici\u00f3n a la entrada del P\u00e8re Lachaise, pero despu\u00e9s de haber&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":64303,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[59],"tags":[96,97],"class_list":["post-64295","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista-antillana","tag-literatura-dominicana","tag-relato"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64295","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64295"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64295\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/64303"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64295"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64295"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64295"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}