Home EIRNS Plantean que Occidente ponga fin a la confrontación geopolítica

Plantean que Occidente ponga fin a la confrontación geopolítica

by Redacción

(Instituto Schiller).- “Llevo mucho tiempo diciendo que la única forma de que Occidente sobreviva y evite la catástrofe”, dijo Helga Zepp-LaRouche a la audiencia de su Diálogo internacional por Internet el 24 de junio, “es convencer a Occidente de que ponga fin a la confrontación geopolítica y coopere con la mayoría global”.

El problema, agregó, es, en realidad, que seguimos estando gobernados bajo la forma de un imperio. La gente cree que el imperio británico desapareció tras la Segunda Guerra Mundial, pero… se trata del aparato de los bancos centrales, de las compañías de seguros, de las reaseguradoras, de los megamillonarios y de las grandes corporaciones controladas por una camarilla muy reducida de personas. Y a menos que cambiemos ese sistema, volviendo a la Ley Glass-Steagall, volviendo a un sistema económico orientado al bien común del pueblo, la situación irá de mal en peor… Sé que, aunque hay mucha gente buena en muchos países, las estructuras son aquellas que el Papa Juan Pablo II denominó, en su famosa frase al final de la Guerra Fría, las ‘estructuras de pecado’.
Pocas voces se han hecho eco de este sentimiento con más fuerza en los últimos meses que la del Papa León XIV, cuyas declaraciones y escritos, como señaló Zepp-LaRouche, constituyen “una voz indispensable si la humanidad quiere evitar una catástrofe nuclear”. En su discurso del 22 de junio ante el Programa Mundial de Alimentos en Roma, el Papa señaló que el mundo alimenta los conflictos con mayor facilidad que a la gente y preguntó: “¿Qué configuración del orden mundial es capaz de producir, reproducir y… normalizar tales condiciones?”.
La creciente brecha entre el agonizante orden mundial geopolítico —y sus crímenes continuos— y un sistema emergente más justo ha sido un tema central de discusión en diversos foros durante los últimos días y semanas, en reuniones de los mandatarios de China, Rusia y otros países de la Mayoría Global para analizar la situación estratégica mundial.
En la 12ª edición del foro anual “Disertaciones Primakov” en Moscú el 23 de junio, el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov caracterizó al “denominado Occidente colectivo” como “un bloque que hace todo lo posible por sustituir el orden internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial por su propio orden, basado en las reglas que él mismo ha creado…¿Por qué necesitan esto los occidentales?… Para mantener el dominio en la política, la economía, la tecnología y otras áreas que se les están escapando. Para mantener el control sobre los flujos del comercio internacional, las cadenas de valor y los recursos naturales”.Como para dar la razón a Ushakov, el pequeño Marco Rubio impuso más sanciones a una Cuba que ya sufre, mientras que las fuerzas armadas de Estados Unidos proporcionan a Filipinas cuatro drones marítimos como parte del refuerzo militar de EE. UU. frente a China. “Aunque la ley de la selva pueda prevalecer temporalmente”, dijo el martes el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, en el Foro de Seguridad del BRICS en Nueva Delhi, “no es sostenible”.
Helga Zepp-LaRouche ha hecho un llamado a la creación de un “movimiento internacional de ciudadanos del mundo que luchen por el desarrollo como nuevo nombre de la paz… Necesitamos mejores personas. La gente tiene que elevarse moralmente y volver a ser más humana, y dejar de tolerar las estructuras del pecado. Y eso solo puede lograrse a través de un movimiento internacional de ciudadanos del mundo”.
Zepp-LaRouche encabezó el diálogo de la Coalición Internacional por la Paz el viernes 26 de junio. Asimismo, invitó a que se difunda urgentemente su declaración: “Llamado urgente del Papa León XIV: ‘¡Basta! ¡Arrepentíos! ¡Antes de que sea demasiado tarde!’ ¡El nuevo nombre de la paz es el desarrollo!” El Papa León hizo un llamado a la acción en su encíclica, Magnifica Humanitas, idéntico en principio a los de Zepp-LaRouche y a las cuatro iniciativas del Presidente Xi Jinping:“La civilización del amor no es una utopía ingenua, sino un proyecto exigente. Consiste en traducir la caridad en estructuras de justicia, en dar cuerpo institucional a la fraternidad y en considerar al otro —ya sea persona o pueblo— como un aliado necesario para la construcción del bien común. Como nos ha recordado la encíclica Fratelli tutti, sólo este amor social, capaz de convertirse en cultura y norma, puede generar un orden internacional estable, transformando la convivencia de simple coexistencia armada en comunidad de destino”.La cuestión que se plantea a Occidente es si responderemos a ese llamado o si seguiremos aferrándonos a un orden geopolítico que se desmorona. Como dijo Zepp-LaRouche: “¡Bájate de tu pedestal y coopera!”.

You may also like