(Instituto Schiller).- El tema principal de la recién concluida conferencia del Instituto Schiller en Berlín, explicó Helga Zepp-LaRouche en su transmisión semanal del 3 de junio, fue la “increíble indiferencia” que muestran la mayoría de los gobiernos europeos ante el peligro extremo para toda la humanidad que sus propias acciones han creado, con sus incesantes provocaciones de guerra contra Rusia, una guerra que, si no se evita, será inevitablemente nuclear.
Zepp-LaRouche condenó además el ataque con drones ucranianos del 3 de junio contra San Petersburgo, Rusia, justo en el momento en que daba comienzo el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, que se realiza anualmente. “Esto va más allá de lo temerario; es criminal”, señaló Zepp-LaRouche; y advirtió que el ataque bien podría resultar contraproducente políticamente para Kiev, dado que hay unos 20,000 participantes de más de 100 países presentes en el foro de tres días. ¿Qué ocasiona tal locura? Se pregunta uno con razón.
La situación financiera y estratégica de Occidente se está acercando a una condición de frontera. Según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés), el gasto militar mundial alcanzó casi $2,9 billones de dólares en 2025, lo que representa más del 2,5% del PIB mundial, el nivel más alto desde 2009. Aproximadamente un tercio del importe total ($954,000 millones de dólares) lo gastó Estados Unidos y el presidente Trump se ha comprometido a aumentar el gasto en defensa de Estados Unidos en 2027 hasta $1.5 billones de dólares (la mitad del gasto mundial de 2025).
El Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York (CFR, por sus siglas en inglés), el centro de planificación de la élite de la casta política dominante, acaba de publicar un artículo que muestra su preocupación por la dirección que lleva este enorme gasto militar y cómo se puede mantener, titulado “Beware the Costs of the Global Rearmament Boom” (Cuidado con los costos en el auge del rearme mundial). El artículo señala que “aproximadamente dos tercios de los recientes aumentos en el gasto nacional de defensa se financiaron con déficit y que a la ‘expansión’ promedio reciente del gasto en defensa le siguió un aumento del déficit fiscal del país de unos 2,6 puntos porcentuales”.
Esto, junto con la inflación descontrolada que desataron los demás programas económicos incompetentes de Trump, ha significado una mayor presión para aumentar las tasas de interés, lo que está agravando aún más los déficits presupuestarios del gobierno. El artículo del CFR destaca también que “la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, señaló en abril que tal combinación de políticas en el actual entorno fiscal podría acabar mal. Lo comparó con tener un pie en el acelerador y otro en el freno: ‘No es una buena manera de conducir un coche’”.
No es la primera vez que se ha visto tal locura criminal en el mundo. Ya en la década de 1930, el presidente del Banco Central de Hitler, Hjalmar Schacht, decidió emitir grandes cantidades de letras MEFO sin valor, respaldadas por el gobierno, para financiar el gran rearme de Alemania, y el resultado fue la expansión de la Alemania nazi hacia el este (el Anschluss del Este) y los campos de concentración.
Esta misma política schachtiana se está aplicando hoy en día, y se ha convertido en un tren de carga fuera de control que se dirige a toda velocidad hacia un muro de concreto, especialmente en Estados Unidos. Los pagos de intereses de la deuda del gobierno estadounidense, que asciende a $39 billones de dólares, ya consumen $1 billón de dólares al año del presupuesto federal; la deuda crecerá aún más rápidamente de lo que ha crecido hasta ahora, en especial con el presupuesto de defensa de $1,5 billones de dólares propuesto por Trump.
Y las tasas de interés están ahora orientadas a aumentar, no a disminuir, a pesar de todos los gritos y alaridos de Trump, de colocar a Kevin Warsh en la Reserva Federal, y demás. ¿Gastará pronto Estados Unidos $2 billones de dólares en gastos militares, pagará otros 2 billones en intereses y verá cómo la deuda se dispara hasta los $50 billones de dólares?
Y en estas condiciones: ¿Cómo demonios pueden los banqueros de la City de Londres y Wall Street evitar que explote su enorme burbuja especulativa global de $2,400 billones de dólares? Esa pregunta y su respuesta explican la política exterior y la política económica de Estados Unidos y de Europa y también nos señala la dirección de la solución necesaria.

