Home EIRNS La propuesta está sobre el tapete; no hay duda de lo que es necesario hacer

La propuesta está sobre el tapete; no hay duda de lo que es necesario hacer

by Redacción

28 de mayo de 2026 (EIRNS) — A las 10:00 de la mañana del martes 26 en Nueva York, el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, inauguró el debate de alto nivel del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: “Ratificar los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y fortalecer el sistema internacional centrado en la ONU”. El secretario general de la ONU, António Guterres, presentó un informe. Los ministros de Asuntos Exteriores y altos diplomáticos de las naciones del mundo se encontraban en la sala. De manera implícita, tenían ante sí la propuesta “A los gobiernos de las Naciones Unidas: una propuesta para llevar la paz y el desarrollo al suroeste asiático”, difundida desde el 17 de mayo por el Instituto Schiller y la Coalición Internacional por la Paz (CIP), como la síntesis operativa del marco regional de cuatro puntos que planteó el ex primer ministro de Turquía Ahmet Davutoglu en la mesa redonda de EIR del 15 de mayo y el Plan Oasis Ampliado propuesto allí por Helga Zepp-LaRouche.

Dos días después, este jueves 28 de mayo, Wang Yi participa en la reunión del Grupo de Amigos de la Gobernanza Global en Nueva York, la coalición de 43 países, procedente en su mayoría del Sur Global, presentada en la ONU el 9 de diciembre de 2025 para impulsar la Iniciativa de Gobernanza Global del Presidente Xi Jinping. Al mismo tiempo, la Federación Rusa inaugura su Primera Conferencia Internacional de Seguridad en la región de Moscú con 140 delegaciones de 120 naciones. Por otra parte, los ministros de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, India, Japón y Australia tienen su reunión del “Quad” en Nueva Delhi el mismo día del debate en el Consejo de Seguridad de la ONU. Múltiples arquitecturas diplomáticas, en paralelo en una sola semana.
El momento actual no esperará. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia anunció ayer una campaña sostenida de ataques contra el complejo industrial de defensa ucraniano en Kiev, con advertencias explícitas al personal diplomático extranjero para que abandone la ciudad; y el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, llamó por teléfono al secretario de Estado de EU Marco Rubio para informarle personalmente. La represalia del 23 y 24 de mayo que desencadenó el anuncio utilizó un misil balístico de alcance intermedio Oreshnik, con capacidad nuclear y contra el que la OTAN no tiene defensa. Pero interpretar esto únicamente como una represalia por el ataque a la escuela de Starobelsk, es pasar por alto el panorama más amplio de lo que está sucediendo.
 En todo el espectro de expertos y políticos rusos, desde Karaganov y Trenin hasta Medvédev, Riabkov y Polianski, pasando por los analistas militares de alto rango que señalan doce instalaciones europeas de producción de drones como objetivos legítimos, la pregunta que se plantea abiertamente en Moscú ya no es si se debe escalar, sino cómo y contra quién. Helga Zepp-LaRouche advirtió el lunes: “Me preocupa enormemente que esto pueda salirse de control muy, muy rápidamente”. Si la raza humana sobrevivirá a esta etapa, no es una pregunta ociosa.
El panorama sobre Irán es mixto, posiblemente más esperanzador, pero hay todo un esfuerzo coordinado para sabotear cualquier opción de paz. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf (reelegido ayer), el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, y el gobernador del Banco Central, Abdolnaser Hemmati, llegaron a Doha, Qatar, para tener conversaciones sobre los términos (desbloqueo de activos congelados, estrecho de Ormuz, enriquecimiento de uranio) que la mediación pakistaní y china ha ayudado a que avance la negociación sustancialmente. Pero el mismo día, Israel lanzó su mayor oleada de ataques contra el sur del Líbano en meses y las fuerzas armadas estadounidenses lanzaron lo que el Comando Central de EU (CENTCOM) denominó ataques de “autodefensa” contra bases de lanzamiento de misiles iraníes, pequeñas embarcaciones y dos petroleros vacíos con bandera iraní cerca del estrecho.
¿Se trata del último ataque antes de llegar a un acuerdo de paz o un esfuerzo deliberado por hundirlo? El acuerdo tal y como está estructurado actualmente (el levantamiento de las sanciones a cambio de concesiones nucleares) sigue siendo, como argumentó Trita Parsi el 23 de mayo, rehén de quienquiera que decida romperlo. La única estructura que realmente se sostendría es la que han planteado Davutoglu y Zepp-LaRouche: una arquitectura de seguridad regional combinada con el Plan Oasis Ampliado, un orden diplomático y de desarrollo en capas que hace imposible la guerra entre países cuyas economías y culturas han llegado a depender del éxito mutuo.
El Papa León XIV publicó su primera encíclica, Magnifica Humanitas, el lunes. La había firmado el 15 de mayo, en el 135º aniversario de la encíclica Rerum Novarum de su homónimo León XIII y el mismo día que se llevó a cabo la Mesa Redonda de EIR. Los argumentos centrales de León XIV, que la búsqueda del beneficio no puede justificar la destrucción sistemática de puestos de trabajo, que no se puede permitir que las armas autónomas tomen decisiones sobre el uso de la fuerza, que lo que está en juego en última instancia es la aptitud moral de la civilización, se hacen eco, con otra voz, del marco que EIR y el Instituto Schiller han presentado ante el mundo.
La propuesta que ahora está en manos de la ONU la difundió ayer la revista con sede en Moscú New Eastern Outlook, en un artículo escrito por Tamer Mansour, un colaborador de la CIP, quien reconstruye la máxima de Lyndon LaRouche de 1990 de que “sin una política de desarrollo económico, los árabes y los israelíes no tienen una base común para un acuerdo político: ningún interés común”; esto es una medida concreta de lo lejos que ha llegado la convergencia Davutoglu-LaRouche en solo diez días.
La pregunta que Davutoglu respondió en la mesa redonda del 15 de mayo es la misma que se ha planteado a los ministros de Asuntos Exteriores esta semana: “El mejor camino hacia la paz es la interdependencia económica. No hay otro camino. Cuando existe interdependencia económica, nadie iniciará una guerra”. Es también la pregunta que Lyndon LaRouche planteó a los responsables políticos occidentales desde 1990. En una carta escrita desde su celda en febrero de 1991 con motivo del centenario de Rerum NovarumLaRouche advirtió que “cualquier sociedad que desafíe esas consideraciones está amenazando su propia supervivencia… una sociedad que no solo está perdiendo la aptitud moral para sobrevivir, sino que, según el reloj de Dios, no sobrevivirá mucho tiempo en su forma actual”.
Zepp-LaRouche vuelve a plantear la misma cuestión hoy en los mismos términos: “A menos que logremos que se lleve a cabo un debate sobre la necesidad de una nueva arquitectura de seguridad y desarrollo, que debe tomar en cuenta los intereses de todos y cada uno de los países, no funcionará”. Es realmente incierto si el debate en el Consejo de Seguridad de la ONU nos proporcionará esa conversación o si se dejará pasar esta oportunidad diplomática. Lo que no es incierto es lo que hay que hacer.

You may also like