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Consideran peligrosa la situación estratégica global

by Redacción

(Instituto Schiller).- En medio de una peligrosa situación estratégica global muy acelerada y cada vez más tensa, Helga Zepp-LaRouche centró su videoconferencia internacional del 29 de octubre en la importancia de la homilía de la Audiencia Jubilar del Papa León XIV el 25 de octubre, en la que destacó la contribución revolucionaria del cardenal Nicolás de Cusa, en especial el concepto de Cusa de la Coincidencia de los Opuestos.

 El Papa dijo el 25 de octubre en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, que Cusa vivió durante «otra época turbulenta, el siglo 15», cuando «muchos de sus contemporáneos [de Cusa] vivían atemorizados, otros tomaron las armas y preparaban nuevas Cruzadas»; sin embargo, Cusa «creía en la humanidad. Comprendió que hay opuestos, que hay que mantener unidos».

«Desde mi punto de vista, pienso que esta es probablemente la intervención estratégica más importante», destacó Zepp-LaRouche, «porque lo que hace el Papa es que eleva la discusión a un plano en el que es posible una solución».

«Desde mi punto de vista, pienso que esta es probablemente la intervención estratégica más importante», destacó Zepp-LaRouche, «porque lo que hace el Papa es que eleva la discusión a un plano en el que es posible una solución».
Helga Zepp-LaRouche, una de las principales estudiosas de las ideas de Nicolás de Cusa, no meramente en teoría, sino en la práctica, resaltó el método de Cusa de la Coincidencia de los Opuestos como un «método de pensamiento, con el que se puede evitar quedarse atascado en los detalles de este problema o aquel otro, sino más bien, como entrenar tu mente para pensar en el Uno. Esto es extremadamente importante.

El Papa está aplicando este método evidentemente a la situación política, porque obviamente, si miras a cada uno de los conflictos de hoy en el mundo, si ves la situación en el Medio Oriente, o Ucrania, o en al Caribe, si solo ves los hechos, la historia de las crisis, las tensiones y las personalidades involucradas, nunca vas a encontrar una solución adecuada. Pero si comienzas desde un punto de vista completamente distinto, si comienzas pensando en la unidad primero, en este caso la humanidad como lo ‘Uno’ —lo que nos une a todos— y luego desde ese punto de vista elevada mira a las crisis concretas, siempre podrás conseguir una solución…

Este método puedes aplicarlo a cualquier problema, a la política, la economía, los asuntos militares, asuntos sociales, a los asuntos culturales, porque es una manera de resolver un conflicto que hace exactamente eso: que en la esperanza de sintetizar el próximo paso de la evolución del desarrollo de la humanidad, puedes ver algo que todavía no existe, pero que puede ser realizado por las personas de buena voluntad mediante esfuerzos concertados. Por eso, esta es una intervención muy hermosa…».

Hermosa y oportuna. Porque como observó el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en sus comentarios a la III Conferencia Internacional de Minsk sobre Seguridad Euroasiática: «La militarización de los países europeos está cobrando impulso: se está aumentando el financiamiento militar-industrial, se están llevando a cabo ejercicios a gran escala y se está mejorando la logística para el traslado de tropas al ‘frente oriental’, utilizando la infraestructura de países que no forman parte de la Alianza del Atlántico Norte».

 

El final lógico de ese programa de los belicistas de la OTAN, infectados por la ideología de la geopolítica, es la guerra nuclear. En la reunión de la Coalición Internacional por la Paz del 24 de octubre, el profesor Ted Postol expuso en términos aterradoramente crudos lo que le sucedería a la población humana en caso de una guerra nuclear. No se debe permitir que el impulso del sistema actual lleve a la humanidad hacia ese destino final.

Lo que debe prevalecer más bien es la visión de un futuro diferente para la humanidad, uno completamente distinto al fallido sistema actual. El 30 de octubre, el Presidente Donald Trump se reunió con el Presidente Xi Jinping, un diálogo que el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China ha calificado de decisivo para las relaciones entre ambos países: «La diplomacia entre jefes de Estado desempeña un papel insustituible a la hora de proporcionar orientación estratégica a las relaciones entre China y Estados Unidos».

 

Este tipo de reuniones entre jefes de Estado, como la que tuvo lugar en agosto en Alaska entre los Presidentes Trump y Vladimir Putin, pueden poner en marcha procesos que no son una consecuencia lógica de la política actual.

Las civilizaciones se derrumban, o no, en función de si una cultura, un pueblo, es capaz de descartar sus axiomas de creencias erróneos, a veces trágicos, y adoptar una solución que antes parecía imposible. Las soluciones están sobre el tapete. Un acuerdo entre Rusia, China y Estados Unidos para construir el túnel del estrecho de Bering podría cambiar de manera fundamental el panorama estratégico y crear la oportunidad para una paz duradera.

 

El Plan Oasis, centrado en Palestina e Israel, podría proporcionar un futuro viable y hermoso para toda la región del Sudoeste de Asia. Hoy debemos aprovechar la oportunidad de la intervención estratégica de la Coincidencia de los Opuestos de Cusa para trasladar el diálogo político a ese «Uno» superior, el destino de la humanidad durante el próximo milenio, el plano superior en el que residen las soluciones a la situación extraordinariamente peligrosa de hoy.

 

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