Este 12 de julio se cumplió el 121 aniversario del rescate de la soberanía nacional tras la abusiva primera intervención militar de EE. UU. a República Dominicana (1916-24). Fue un proceso de varios años, iniciado con la batalla de La Barranquita, cerca del cruce de Guayacanes, entre Mao y Montecristi, en ese mismo 1916.
Algunos historiadores dicen que no es correcto celebrar esa fecha, porque fue solo el inicio de la desocupación militar que terminó al final de ese año. De todas maneras, lo importante es recordar el hecho en sí, antes o después.
Fueron 8 años de resistencia en que se distinguieron los campesinos del Este, despojados de sus tierras, violadas sus mujeres, encarcelados, torturados y otros asesinados para hacer espacio en esas llanuras y conformar el Central Romana que hoy tiene más de 1,200 km² de nuestro territorio. El campesino Cayo Báez estuvo mostrando sus cicatrices de las torturas de los bárbaros invasores hasta que falleció a inicios de los años 80.
También se destacó la intelectualidad y los trabajadores de Santo Domingo, Santiago y otras partes del país con figuras emblemáticas como el poeta Fabio Fiallo (y su familia, incluyendo al sobrino y luego luchador antitrujillista Viriato Fiallo), en Santo Domingo; y Ercilia Pepín, en Santiago, entre otras.
Ese rescate de la soberanía nacional merece recordarse como la epopeya de la Restauración y la Insurrección y Guerra Patria de Abril de 1965, porque son continuación de la Independencia Nacional, lograda en 1844, bajo la dirección de Duarte, Sánchez, Mella, María Trinidad Sánchez y otros y otras…

