Por ENRIQUE SÁNCHEZ

Este día es celebrado lo que se conoce como el Día Internacional del Trabajo; pero ¿qué fue este día? El cual sí debería celebrarse como día festivo, pero bañado en la sangre de miles de obreros en todo el mundo; ya que, en el año de 1886, en la Ciudad de Chicago, Estados Unidos, fue la inolvidable protesta de los trabajadores en una fábrica donde laboraban, en demanda de mejores salarios.
En los actuales momentos el mundo atraviesa por una etapa de cambios y esos cambios pueden producir profundas transformaciones en todas las naciones, si los mismos no son contaminados por la demagogia y la corrupción.
En sentido estricto, trabajador es todo aquel que recibe un salario a cambio de su energía laboral. Pero hay otros que trabajan duras jornadas y los cuales no reciben propiamente un salario humanitario.
Por siglos, la lucha de los trabajadores se ha centrado en conquistar del capital mejores condiciones de vida y para ellos ha contado con la fuerza de su organización en sindicatos que mediante luchas obligan a los empleadores a la firma de pactos colectivos. Pero hoy los obreros del mundo luchan sin cuartel, enfrentando a esos grandes consorcios empresariales con grandes manifestaciones de protestas y huelgas, las que casi siempre terminan ahogadas en sangre por los sicarios al servicio de esa oligarquía empresarial.
Porque mientras exista la explotación como una ley antiobrera de los magnates que la imponen, habrá protestas y luchas en todo el mundo.
Pues hoy esa clase obrera es víctima de un sistema inquisidor que no permite que esa clase marginada lo enfrente en contra de lo que ellos imponen, pues casi siempre que se levantan la ahogan en sangre, como lo hicieron en la ciudad de Chicago, Estados Unidos en el año de 1886.
Pues esa es la suerte que corren los obreros del mundo ante ese sistema donde se ampara la democracia.
Y ¿cuál es el destino que le espera a una clase obrera sometida a los atropellos más aberrantes?
Sin lugar a dudas, lo que espera a esa clase marginada es una lucha sin cuartel en contra de aquellos que siempre la han mantenido encadenada y no la han dejado que resurja; por lo tanto, lo que le han dejado es la lucha, no tiene otro camino. Pues en ella está el destino de la humanidad.

