Con importantes pasos en pos del ordenamiento político y la presencia de una misión multinacional de seguridad, Haití pudiera encaminarse hacia la deseada estabilidad, tras un largo período de violencia que ha dejado su huella en todos los ámbitos.
Sin embargo, no son pocos los factores que continúan torpedeando las aspiraciones de la pequeña nación francófona, sumida en un caos sin precedentes desde que a principios de marzo un ataque coordinado contra la principal prisión del país liberara a miles de reos.
A raíz de la situación derivada del asalto a esa cárcel, los ciudadanos comenzaron a presenciar un escenario lamentable pero permanente, signado por una espiral de crímenes sobre todo en Puerto Príncipe, la capital, bajo control de las pandillas en más de un 80 por ciento.
En lo que supuso para algunos un derroche de optimismo, el director general interino de la Policía, Rameau Normil, aseguró la víspera que el reinado de los grupos criminales está próximo a su fin.
Según dijo, organizó varias reuniones con la jefatura de los militares de Kenya -al frente de la misión multinacional desplegada aquí para apoyar a las fuerzas del orden-, con el objetivo de dar respuestas adecuadas para enfrentar de manera eficaz y eficiente el problema de la inseguridad.
El funcionario aprovechó para pedir la colaboración y el apoyo de los ciudadanos con el objetivo de lograr rastrear a las pandillas, tras comprobarse que siete municipios del estado caribeño carecen de presencia policial y las comisarías y subcomisarías están vacías.
Tal situación beneficia a las bandas, que atacan la infraestructura de los agentes del orden interior, manifestó Normil en declaraciones citadas por el diario digital Le Facteur Haiti, al aludir a la toma de medidas para facilitar el regreso de todos los policías a sus puestos.
Un día la población se despertará y verá a los bandidos detenidos y neutralizados, afirmó el director general del ente, quien destacó que la nación ya retomó el Hospital General, hasta hace unos días bajo control de los delincuentes.
Al visitar el nosocomio, el primer ministro de transición, Garry Conille, lamentó su estado deplorable.
“El hospital, en todos los países del mundo, no es un espacio de guerra. No lo vamos a aceptar”, aseveró.
De acuerdo con datos recientes, 34 instalaciones de este tipo permanecían cerradas en Haití y, solo en la capital, de un total de 21, apenas tres brindaban servicios.
La situación de inseguridad -expresada en el saqueo y quema de viviendas, y asaltos a entidades como bancos, comisarías, terminales aéreas y marítimas y hasta el propio Palacio Nacional-, ha propiciado, igualmente, el cierre de escuelas y negocios, desplazamientos forzosos y obstáculos a la asistencia humanitaria.

El primer ministro de transición, Garry Conille, visitó el Hospital General, recuperado recientemente por la Policía.
Hace pocos días, el jefe de la fuerza multinacional, cuyos primeros efectivos arribaron a finales de junio, aseguró que “no hay cabida para el fracaso” y que la misión, respaldada por la Organización de las Naciones Unidas, estaba comprometida a garantizar elecciones democráticas en la nación caribeña.
No obstante, tampoco esa cuestión se perfila sin complicaciones, pues el director del Consejo Electoral Provisional (CEP), Max Délice, vaticinó recientemente que el proceso para preparar los comicios será complejo, teniendo en cuenta la situación del país.
“En primer lugar está el tema de la violencia. En condiciones óptimas de seguridad, el CEP necesita entre 180 y 200 días para celebrar elecciones”, advirtió.Debemos preparar un calendario -detalló-, y resolver el asunto de la poca cantidad de centros de votación accesibles por la crisis de seguridad, sin mencionar las restricciones en cuanto al movimiento de personas y la falta de equipamiento.

