Tras la victoria del Nuevo Frente Popular, la coalición de partidos de izquierdas (La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, el Partido Socialista, los Verdes y los Comunistas) los franceses festejaron en las calles la contención de la extrema derecha.
Esta colectividad de izquierda surgió luego de que el presidente francés, Emmanuel Macron, convocara elecciones parlamentarias anticipadas el 9 de junio pasado tras la victoria de la extrema derecha en las elecciones europeas de ese mismo día, y se alzó con la victoria al asegurar 182 escaños, por delante de Ensemble, el partido oficial, con 168.
Mientras, el partido Reagrupamiento Nacional (ultraderecha) de Marine Le Pen, quedó relegado a un tercer puesto con 143 escaños.
La celebración no solo tuvo lugar en París, y otras ciudades francesas, sino en la propia Europa y en otros confines como Latinoamérica.
“Una vez más, como hace más de 200 años, Francia ha dado una lección: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Felicitamos al pueblo francés por la jornada democrática y muy especialmente al Nuevo Frente Popular y a su líder Jean-Luc Mélenchon, por ser la fuerza política que más votos ha obtenido en las elecciones parlamentarias”, expresó la expresidenta argentina Cristina Kirchner.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, aseguró que hay batallas que duran pocos días, pero en ellas se define la suerte de la humanidad.
“Francia ha dado una de estas batallas. El Frente Popular ha ganado. Retroceden los Nazis. La humanidad tiene una nueva oportunidad”, manifestó el jefe de Estado colombiano.
De igual forma, la presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum, al felicitar la jornada democrática en Francia y la victoria del Nuevo Frente Popular aseveró que la organización, la unidad y la esperanza vencieron el miedo.
En Europa, el canciller federal alemán, Olaf Scholz, aseguró estar “aliviado” por los resultados electorales que permitirán fortalecer la “importantísima amistad francoalemana” y manifestó su deseo de que el presidente y los diputados electos, logren formar un gobierno constructivo, todo en aras de avanzar en el éxito de la Unión Europea.
Mientras en Francia y Europa amaneció el lunes con mayor tranquilidad por el freno al monstruo del fascismo que despertaba en la region, el presidente Macron solicitó al primer ministro Gabriel Attal permanecer en el puesto para garantizar la estabilidad del país.
No queda claro por cuánto tiempo Attal seguirá en Matignon, pero sí es seguro que tendrá que dejar esa sede, por el escaso respaldo del oficialismo en la cámara baja.
Reina la incertidumbre en torno a la designación del próximo primer ministro francés, con la izquierda que presiona para contar con ese cargo, después de conseguir en las urnas el mayor número de escaños.
Sin embargo, colaboradores de Macron le piden buscar alianzas dentro de la derecha o enfocadas en la centro-izquierda para tratar de gobernar evitando la cohabitación política.
El panorama es bien complejo, con varios escenarios sobre la mesa, todos vulnerables ante la posibilidad de que una moción de censura tumbe al gobierno formado, con hipótesis evocadas que van desde la creación de alianzas hasta la crisis institucional y otra disolución de la Asamblea, lo cual el dignatario no podrá hacer hasta julio del 2025.
Analistas manejan además el escenario de que el gobernante francés apele a un gobierno de técnicos y no de políticos para mantener a flote la gobernabilidad, algo que de suceder, sería inédito en la Quinta República, la cual comenzó en 1958.
No falta quien cite la posibilidad de una crisis institucional en Francia, que tendría en el horizonte una nueva disolución de la Asamblea Nacional, en julio del año próximo, con la esperanza de que las urnas creen una correlación de fuerzas diferente.
La expectativa domina en suelo galo, e incluso hay comentarios que indican la renuncia de Macron como salida del atolladero político, pero el mandatario insiste en que le restan tres años en el Elíseo y en que los cumplirá al amparo de la Constitución.

