Puerto Príncipe ( Prensa Latina) El propósito de restablecer el orden político en Haití pareció alcanzar otro hito con el nombramiento la víspera de Garry Conille como primer ministro provisional, tras una votación realizada en el seno del Consejo Presidencial de Transición (CPT), donde fue elegido con seis votos.
De acuerdo con el diario Le Nouvelliste, en el momento del sufragio estaba ausente Laurent St-Cyr, representante del sector privado y el séptimo de los integrantes con derecho a voto del ente, llamado a reorganizar la vida en un país devastado por el caos y en el que las pandillas imponen su ley a fuerza de violencia.
Conille, quien ejerció el cargo entre octubre de 2011 y mayo de 2012 bajo la presidencia de Michel Martelly, tiene la misión de guiar, junto al presidente del CPT, Edgard Leblanc, el destino de la nación caribeña hasta la celebración de elecciones generales.
Cerca de 200 personas se inscribieron para luchar por esa responsabilidad, pero solo 68 cumplían con los requisitos solicitados.
Según fuentes oficiales, el CPT y el primer ministro designado trabajan en la selección de las distintas personalidades que compondrán el gabinete, el cual –refieren medios locales de prensa-, podría estar formado a finales de esta semana con el objetivo de tomar posesión a principios de la próxima.
El nombramiento ocurre en momentos en que la vapuleada nación francófona está a la espera de una misión multinacional autorizada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y liderada por Kenya, con el objetivo enfrentar a las bandas armadas, que desde hace meses mantienen en jaque a las fuerzas del orden.
De esta manera, la Policía local podría estar recibiendo los refuerzos de tropas extranjeras en los próximos días, un hecho que genera tanto esperanza como preocupación en la nación antillana.
Tal reticencia no asombra si se tiene en cuenta que, a lo largo de su historia, Haití ha sido víctima de una larga sucesión de intervenciones militares foráneas y de supuestas ayudas humanitarias que, lejos de resolver la problemática del país, han terminado agravándola.
De hecho, el gobierno de Estados Unidos, que aparenta estar fuera de los asuntos internos de Haití, repite que los militares de Kenya serán los primeros en llegar y estarán al frente de la fuerza multinacional, pero en la práctica existen señales de que puede no ser así.
Medios refieren que desde el 23 de abril Washington está transportando con sus aeronaves a la nación antillana medios de combate, pertrechos, logística variada, y además de sus hombres, lleva mercenarios bajo el disfraz de contratistas.
Por otra parte, de los 300 millones de dólares prometidos para pacificar Haití, Estados Unidos se comprometió con 120 millones y lo recaudado solo totaliza menos de 20 millones, una realidad ante la cual la ONU instó a los Estados miembros a ser más generosos y llenar el vacío para cubrir todas las necesidades.
Según un alto funcionario de la administración del presidente estadounidense, Joe Biden, que prefirió el anonimato, el coste real de la misión de intervención oscila entre 515 y 600 millones de dólares en dos años, sin tener en cuenta las necesidades sobre el terreno.
Washington es considerado por muchos el culpable del caos económico, político y social que vive el país caribeño, al cual intervino militarmente en 1915 y supuestamente abandonó en 1934.
La mayoría de las armas y municiones que utilizan los pandilleros y martirizan a la población, provienen de Estados Unidos.
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