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Amigos de la Coalición Internacional por la Paz

by Redacción

(Instituto Schiller).- A simple vista, ciertos acontecimientos en marcha podrían llevar a pensar que hay una brecha entre Londres y Washington, según la cual los británicos mantienen la presión a favor de Ucrania en la guerra contra Rusia y, por otro lado, la aparente reticencia en Washington a la guerra. Pero esto es un error. El patrón de guerra geopolítica sigue vigente y no hay diferencias en los “fundamentos”, como lo señaló ayer Helga Zepp-LaRouche, dirigente del Instituto Schiller, en su Diálogo semanal por internet.

Por parte de Washington, el gobierno del presidente Trump emitió licencias la semana pasada para suspender temporalmente las sanciones unilaterales a la exportación rusa de combustibles, hasta abril de 2027, con el fin de hacer llegar las exportaciones de diésel de Rusia a Estados Unidos y a los mercados mundiales, con la esperanza de que bajen los precios en las gasolineras antes de las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre.

Cuando el presidente en funciones de Ucrania, Volodímir Zelenski, se quejó y bombardeó más infraestructura rusa de combustible, Trump declaró que ya era hora de que Zelenski se fuera. Esta semana, los servicios militares de Starlink restringieron la orientación por satélite a Ucrania. El propietario de Starlink, Elon Musk, dijo el 10 de octubre: “Zelensky ha ido demasiado lejos”.

Mientras tanto, en Londres, Zelenski recibió ayer un tratamiento de gala. Se reunió en privado con el rey Carlos, quien le garantizó el apoyo real para siempre. Incluso antes de que llegara Zelenski, la noche anterior el despacho del primer ministro emitió un comunicado en el que reitera su “apoyo inquebrantable” a Ucrania. Luego se anunció una serie de nuevos compromisos del Reino Unido para el suministro de misiles a Ucrania, algunos con un calendario de cuatro años, lo que supone un compromiso con una guerra a largo plazo.

Zelenski se reunió con el primer ministro Andy Burnham, quien,  antes ya había informado a la Cámara de los Comunes sobre la necesidad de que el Reino Unido respalde a Ucrania. Al mismo tiempo, John Healey, exministro de Defensa del Reino Unido y actual ministro de Hacienda, se encuentra en Bangkok, Tailandia, para la conferencia anual del FMI y el Banco Mundial, donde también está haciendo campaña contra Rusia, por ejemplo, pidiendo que se prohíban sus exportaciones de gas natural. Zelensky, por su parte, llamó por teléfono desde Londres al primer ministro de Canadá, Mark Carney, para hablar de la guerra contra Rusia.

¿Cuál es el efecto combinado de estas iniciativas? La guerra sigue encendida. Lo mismo se espera entre hoy y el viernes de la mayoría de los 27 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE), reunidos en el Consejo de la UE para tratar sobre Ucrania y otros temas, como la votación para respaldar el rearme de Europa y recortar el apoyo a la agricultura y otras funciones económicas básicas.

Mientras tanto, continúa la guerra en el sudoeste de Asia, especialmente con ataques y contraataques en la Península Arábiga entre Arabia Saudita y las fuerzas hutíes de Yemen. La situación humanitaria es terrible ahí. De los aproximadamente 42 millones de personas que hay en Yemen, más de 5 millones carecen de agua, alimentos y saneamiento básico; y se ha desatado el cólera, al que ahora se suma el sarampión. Millones de personas se encuentran desplazadas dentro del país y en el este del norte de África. Toda la región se está sumiendo en los horrores de las enfermedades y la hambruna, desde el este de la República Democrática del Congo hasta Sudán y el suroeste de Asia.

Todos nuestros esfuerzos cuentan, ya sean institucionales o puntuales, para cambiar el rumbo de manera fundamental y abandonar este paradigma mortal de conflicto y guerra. La perspectiva del Plan Oasis de LaRouche, fortalecer las economías en beneficio mutuo de todos, es la vía de acción “práctica” más evidente.

Existen iniciativas destacadas. Por ejemplo, esta semana, en el estado de Sajonia-Anhalt, en Alemania, se presenta ante la sesión extraordinaria del parlamento estatal una resolución que insta a la adopción de medidas a nivel federal para detener la movilización bélica y comenzar la “construcción de la paz”. Se titula “Conversaciones de paz en lugar de una escalada de la guerra en Ucrania”.

De gran importancia es la conferencia mundial de autoridades religiosas y dirigentes de movimientos por la paz en el mundo, que tendrá lugar del 25 al 27 de octubre en Asís, Italia, titulada “Paz desarmada y desarmante”, como lo ha destacado el Papa León XIV. Es con gran preocupación y cariño que el mundo le apoya ahora de todas las formas posibles para que recupere plenamente la salud tras haber iniciado su tratamiento contra el cáncer de pulmón.

Asimismo, reviste una importancia y una oportunidad históricas la ola de manifestaciones masivas que se están dando en muchos países, centradas en uno o varios aspectos concretos del abanico más amplio de oposición a la guerra, al genocidio en particular, y a la destrucción de los medios económicos de subsistencia. Al frente de la mayoría de estas acciones, desde la India hasta Alemania, se encuentran los jóvenes.

Destaca entre las últimas acciones la movilización en Francia para realizar una protesta nacional masiva el 17 de octubre. En Argentina, hoy 15 de octubre, tendrá lugar una marcha hacia el Congreso, encabezada por estudiantes, pero en la que participarán otros sectores opuestos al gobierno demencial del presidente Javier Milei.

Únete a la acción…

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