Bogotá (Prensa Latina) Abelardo de la Espriella, quien se apoda a sí mismo como el tigre y define a los seguidores como su manada, fue proclamado presidente de Colombia tras vencer a Iván Cepeda, según autoridades electorales, por 251 mil 854 votos.
Amparado por la sombrilla del movimiento político Defensores de la Patria, una plataforma regida por una ideología de derecha radical, populista y conservadora, el mandatario electo promovió durante su campaña una propuesta de gobierno denominada “Patria Milagro”, que toma inspiración de modelos como el de Nayib Bukele en El Salvador.
Si bien su ejercicio proselitista se cobijó bajo un presunto manto de independencia que fustigaba a la izquierda, y se presentaba asimismo como una alternativa antisistema frente a la derecha, fue de vital relevancia el apoyo jurídico e institucional dado por el Movimiento de Salvación Nacional, un partido tradicional de tendencia conservadora.
En su primer discurso como presidente electo, a pocas semanas de su investidura que será el próximo 7 de agosto, envió un ultimátum a aquellos que permanecen hoy al margen de la ley y les aseguró que disponen de un mes para organizar su sometimiento al Estado.
“Quienes persistan en la corrupción, el terrorismo, el narcotráfico, la extorsión y demás formas de violencia enfrentarán toda la capacidad del Estado y la determinación inquebrantable de nuestra gloriosa Fuerza Pública”, expresó en un discurso pronunciado durante la ceremonia en la que recibió sus credenciales como mandatario.
El ultraderechista aseguró en su alocución que “los colombianos han votado por un nuevo estilo, por un nuevo modelo, por un nuevo orden y por una nueva forma de hacer política y ejercer el gobierno”.
Comentó que al igual que “Alejandro Magno frente al inmenso ejército persa, jamás nos dejamos intimidar por la aparente superioridad del adversario”.
Tras referirse en términos peyorativos y descalificantes al gobierno saliente, y a su otrora contendiente, aseguró que su “compromiso es de respeto absoluto por la crítica y el disenso de todos los colombianos”.
“Habrá garantías plenas y absolutas para quienes dentro de la constitución y la ley ejerzan legítimamente la oposición y habrá absoluta severidad contra quienes pretendan intimidar al pueblo mediante el caos y la violencia”, exclamó.
En otro momento señaló que “vienen tiempos de sacrificio, de disciplina y de trabajo, pero también vienen tiempos de grandeza para la patria”.
Previamente, el jefe de Estado entrante anunció que reactivará las relaciones con Israel y que Colombia hará parte del Escudo de las Américas, una iniciativa promovida por el gobierno de Donald Trump para presuntamente coordinar los esfuerzos de los ejércitos y policías de la región contra organizaciones criminales transnacionales.
Según el Consejo Nacional Electoral, De la Espriella obtuvo 12 millones 960 mil 166 votos, en tanto su contendiente alcanzó 12 millones 708 mil 312.
No obstante la proclamación, tanto Cepeda como el presidente Gustavo Petro aún manifiestan sus inquietudes sobre la legitimidad del proceso, marcado por la injerencia extranjera, sobre todo por la intromisión de Estados Unidos, según denuncian ambos.
PREOCUPACIÓN POR EL RUMBO FUTURO
En más de una ocasión Petro ha advertido que la intervención externa en cuestiones domésticas tendrá un alto costo para su país a futuro.
“Así que volvemos al pasado más oscuro, y con un agravante: la pérdida de la soberanía nacional, la fuerza aérea será compartida entre Colombia y Estados Unidos y lo que viene son misiles sobre campesinos y minería del oro. Algo así como el pillaje”, denunció el gobernante en su cuenta de la red social X.
Estimó que el estatus de ciudadano estadounidense de De la Espriella, que mereció por naturalización en 2023, devuelve a la nación a su condición de virreinato.
También se refirió al efecto que tendrían otras de las medidas pensadas por la nueva administración.
Consideró que con la reducción del gasto público no habrá una superación del déficit presupuestal sino la quiebra de la economía nacional, mientras se destruyen miles de empresas para regresar a las actividades extractivas y al latifundio.
“El hambre y el desempleo aumentarán; esta será la mayor aportación a lo que será una posible revolución en Colombia”, expresó.
LA IZQUIERDA A LA OPOSICIÓN
Cepeda también denunció que la campaña electoral se distorsionó por la injerencia foránea, principalmente la ejecutada por Estados Unidos, y apuntó que su oponente recurrió “a una compra masiva de votos destinada a alterar la libre expresión de la voluntad popular”.
Anunció que ejercerá una oposición democrática, vigilante y constructiva, pero también resuelta e inquebrantable.
“Estaremos junto a las comunidades, en los territorios, en los barrios populares, en el campo y las ciudades. Asumiremos de ser necesaria la resistencia y la desobediencia civil pacífica. Acompañaremos las luchas sociales, las causas de la juventud, de las mujeres, de los trabajadores, de los pueblos étnicos, del campesinado, de las capas medias”, aseveró.
Enfatizó que su movimiento se resistirá a cualquier intento de sometimiento autoritario y que se defenderá la soberanía bajo cualquier circunstancia.
Cepeda, tras reconocer a De la Espriella como vencedor, aceptó un curul de oposición en el Senado, mientras que su fórmula vicepresidencial, Aida Quilcué, otro en la Cámara de Representantes.
“Si De la Espriella y el nuevo gobierno deciden recorrer el camino del diálogo, de la sensatez y del entendimiento nacional, si optan por construir acuerdos sobre la base del respeto mutuo y del interés general, encontrarán en nosotros una disposición sincera de concertación. Hoy somos Media Colombia, contada en las urnas. Somos una parte fundamental de la nación”, sentenció el congresista.
En la misma línea que su candidato, la bancada del partido Pacto Histórico, integrada por 43 representantes a la Cámara y 26 senadores, informó que se declarará en oposición.
Antes, la colectividad política anunció que entra en una nueva etapa de construcción de táctica y estrategia política para la transformación democrática de Colombia.
La organización afirmó que “con serenidad, firmeza y responsabilidad asumiremos esta tarea con un sentido de unidad con todas las fuerzas democráticas, de izquierda, progresistas y populares para seguir fortaleciendo esta gran convergencia nacional”.
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