2 de junio de 2026 (EIRNS).— El grupo Veteranos Profesionales de la Inteligencia por la Cordura (VIPS por sus siglas en inglés), de Estados Unidos, publicó el 29 de mayo en el portal Consortium News un “memorando de alerta” dirigido al presidente Donald Trump, en el que advierten que el enfoque actual de su gobierno respecto a Cuba está creando «un horrendo desastre humanitario, por lo cual Estados Unidos será responsable, cada vez más probablemente”. Los exfuncionarios de servicios de inteligencia, cuya historia de trabajo se extiende a diversos sectores de la comunidad de inteligencia, de las fuerzas armadas y del gobierno, agregan crudamente: «Además, consideramos que cualquier opción militar nos llevará a una guerra perdida».
Tomen en cuenta, subrayan de entrada, que Cuba «no es Venezuela». No habrá un cambio de régimen sencillo aquí. Muy a pesar de los desafíos de la vida diaria y que muchos cubanos desean un cambio significativo, ellos «van a defender su bandera si hay un ataque del extranjero». La realidad es que Washington «nunca ha comprendido realmente el profundo orgullo nacional de los cubanos y su anhelo por la soberanía, ni tampoco su cultura de respeto a las instituciones». Enfréntenlo, afirma el VIPS, el gobierno de Cuba tiene «legitimidad de sobra».
El memorándum señala lo absurdo del lenguaje utilizado en la Orden Ejecutiva del 29 de enero (2026), que impone un bloqueo petrolero al país insular, y que Cuba constituye una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional de Estados Unidos. Esto, declaran, «sugiere una confusión entre la realidad y los alegatos con motivos políticos. Esta narrativa es de lo más falsa». Quienes alegan que hay un amplio apoyo a las sanciones impuestas por Estados Unidos e incluso a la intervención militar, «están fuertemente influidas por gente que están en la nómina del GEU (gobierno de Estados Unidos)».
El memo del VIPS desecha el alegato de que China y Rusia están involucradas en «bases de espionaje» de señales de inteligencia en Cuba, como alega el gobierno de Estados Unidos. De hecho, «el GEU no tiene ninguna prueba» de esto. Lo mismo es cierto para los alegatos de que Cuba está involucrada en «ataques cinéticos» o «ataques de microondas» en contra de personal estadounidense, o de que Cuba promueve el terrorismo.
El memorándum advierte que las declaraciones del gobierno, la inteligencia agresiva y los movimientos de buques alrededor de Cuba «sugieren preparativos para llevar a cabo una acción militar». La capacidad militar de Cuba es débil, pero «va a reaccionar con las armas convencionales que tenga y que pueda conseguir, tal vez incluso unos drones, para defender a su dirigencia y a las instalaciones esenciales». La realidad es que «un ‘colapso del régimen’ provocado por Estados Unidos y la ocupación o la imposición de un gobierno de nuestra escogencia, va a ser un completo fracaso.
«Las mismas personas que han mantenido Chevrolets del 57 en las calles, con un gancho de ropa, causarán estragos en contra de un régimen impuesto desde el extranjero». Pareciera que colocar botas en el terreno no es la opción inmediata. Pero, «también es importante saber que enjambres de cubanos nacionalistas silenciosamente van a socavar cualquier sistema que se les imponga». Y en cuanto a las negociaciones que Estados Unidos está haciendo con el nieto de Raúl Castro, «nuestra experiencia en conflictos a nivel mundial nos lleva a destacar que las conversaciones con una pistola en la frente no son una verdadera negociación. Por más de seis décadas, las medidas coercitivas de Estados Unidos contra Cuba no han funcionado. Una negociación sin bloqueos, sin armas apuntando a los mandatarios a la cabeza, y acusaciones políticas, pueden funcionar mucho mejor».

