Por Luis Carvajal
La política real ha sido un «ordenamiento táctico» que prioriza el valor inmobiliario, la jerarquía de intereses, el poder económico y la visibilidad social de los interesados en vez del bien común y la seguridad pública.
Para pasar del enunciado frío a la acción transformadora, presento estos 50 consejos de planificación en función del agua, ajustados a la urgencia de rescatar nuestra institucionalidad fallida:
I. Reformulación de la Gobernanza y la Ley
1. Sanear la Ley de Ordenamiento Territorial: Eliminar las fallas técnicas que permiten a los intereses ordenar el territorio por encima de los municipios.
2. Prioridad Hídrica: Establecer por ley que los territorios por encima de los 800 metros tienen como prioridad la producción de agua.
3. Pacto por el Agua Vivo: Transformar el Pacto de una «lista de compras» de inversiones en un compromiso social real por el derecho humano al agua.
4. Autonomía Técnica Municipal: Dotar a los ayuntamientos de recursos y personal de carrera, no de «compañeritos» políticos.
5. UGAMs Reales: Convertir las Unidades de Gestión Ambiental Municipal en entes con presupuesto propio y poder vinculante sobre el uso de suelo.
6. Planeamiento Urbano Científico: Crear oficinas técnicas obligatorias en municipios de más de 50,000 habitantes, con rigor hidrológico.
7. Sanción a la Captura Regulatoria: Penalizar a los funcionarios que otorgan permisos en áreas de inundación o cauces históricos.
8. Transparencia en Concesiones: Revisar y anular toda concesión que comprometa nacientes hídricas, cursos establecidos, humedales y acuíferos.
9. Derecho a la Ciudad: Garantizar que el ordenamiento asegure servicios básicos y vivienda digna lejos del riesgo.
10. Justicia Climática: Crear fondos de compensación para comunidades vulnerables que sufren el impacto de la mala planificación urbana.
II. Urbanismo Resiliente y la «Memoria del Agua»
11. Respetar la huella natural: No construir donde el agua alguna vez pasó; el río nunca olvida su casa.
12. Límites a la impermeabilización: Establecer porcentajes máximos de asfalto y concreto por parcela.
13. Pavimentos Permeables: Exigir suelos que respiren y dejen filtrar el agua en estacionamientos y aceras.
14. Infraestructura Verde-Azul: Diseñar parques inundables que actúen como reguladores de crecidas.
15. Jardines de Lluvia: Implementar sistemas de retención temporal en zonas residenciales y comerciales.
16. Prohibir rellenos de humedales: Tipificar el relleno de lagunas y pantanos como un atentado a la seguridad nacional.
17. Drenajes Naturalizados: Evitar el encajonamiento de cañadas; permitir que el agua fluya por cauces con vegetación.
18. Techos Verdes: Incentivar la retención de agua en las alturas para reducir la escorrentía rápida.
19. Cisternas Pluviales: Obligatoriedad de recolectar agua de lluvia en edificios para usos no potables.
20. Mapas de Riesgo Públicos: Que cada ciudadano sepa, antes de comprar o construir, si el suelo tiene «memoria de río».
III. Gestión de Cuencas y Conservación
21. Planificar por Cuencas: El ordenamiento debe seguir la lógica de la vertiente, no la geometría de la propiedad privada.
22. Protección de la Tridimensionalidad: Entender que nuestra agua depende de la salud de las montañas (nuestra tercera dimensión).
23. Restauración de Riberas: Reforestar con especies nativas los márgenes de ríos y arroyos para frenar la erosión
24. Cero Minería en Cabeceras: Prohibir actividades extractivas en lomas como Pico de Gallo o el entorno de Romero.
25. Frenar la Deforestación en Nacientes: Intervenir áreas como la Sierra de Bahoruco y Nalga de Maco para detener la agricultura de montaña.
26. Recuperar la Capacidad de Producción: No solo gestionar la demanda, sino asegurar que las cuencas sigan fabricando agua.
27. Monitoreo en Tiempo Real: Instalar estaciones hidrométricas en todos los ríos urbanos para alertas tempranas.
28. Pago por Servicios Ambientales: Implementar mecanismos reales de compensación para quienes conservan el bosque productor de agua.
29. Vigilancia Satelital: Usar tecnología para detectar en tiempo real el desmonte de bosques y el relleno de humedales.
30. Saneamiento de Ríos Urbanos: Tratar las aguas negras antes de verterlas; dejar de usar los ríos como cloacas abiertas.
IV. Residuos y Drenaje Pluvial
31. Guerra al Plástico: Eliminar los envases que obstruyen los imbornales y convierten la lluvia en trampa mortal.
32. Mantenimiento no Político: La limpieza de drenajes debe ser una rutina técnica permanente, no una propaganda antes de las tormentas.
33. Separación de Redes: No mezclar nunca el agua de lluvia con las aguas sanitarias para evitar el colapso de los sistemas.
34. Inversión en Drenaje Pluvial: Priorizar la infraestructura subterránea que no se ve, pero que salva vidas en la superficie.
35. Economía Circular: Gestionar los residuos desde el origen para que no lleguen a los cauces de los ríos.
36. Filtrantes Críticos: Construir sistemas de drenaje eficientes en puntos de acumulación histórica, como se ha intentado en San Luis.
37. Sanciones por Vertido: Multar ejemplarmente a industrias que descargan químicos y desechos en el sistema pluvial.
38. Pozos de Infiltración: Promover la recarga de los acuíferos mediante pozos de absorción diseñados científicamente.
39. Mapeo de Puntos Críticos: Identificar dónde el agua se detiene y rediseñar la ingeniería vial en esos nodos.
40. Basura Cero en Cañadas: Programas de recolección intensiva en los bordes de los barrios marginados para evitar obstrucciones.
V. Educación y Participación Social
41. Ciencia Ciudadana: Capacitar a las comunidades para medir lluvias y registrar eventos meteorológicos locales.
42. Cultura del Riesgo: Enseñar en las escuelas que el territorio es un organismo vivo y vulnerable.
43. Vistas Públicas Vinculantes: Que la comunidad decida, de manera vinculante, sobre proyectos que afecten sus recursos hídricos.
44. Brigadas Comunitarias: Organizar grupos de vigilancia ambiental para la protección de las microcuencas urbanas.
45. Ética del Consumo: Reducir la demanda de agua mediante el uso eficiente en hogares e industrias.
46. Racionalización del Riego: Tecnificar la agricultura para dejar de perder 4 de cada 5 metros cúbicos de agua.
47. Respeto a los Glosarios Técnicos: Que el lenguaje de la planificación no se use para ocultar el saqueo (como en los falsos «Planes de Manejo»).
48. Involucrar a la Academia: Que los estudios de las universidades, los centros de investigación y los especialistas certificados sean la base obligatoria de las políticas públicas en relación con el agua.
49. Pacto Social por la Resiliencia: Un compromiso entre comunidades, sector privado y público para rediseñar la ciudad con el agua.
50. Recordar la Belleza: Ver en el agua no una amenaza, sino el milagro que sostiene nuestra existencia insular.
El cielo a veces habla con la dureza de la inundación o la sequía extremas. Ojalá, de una vez por todas, entendamos que el agua no tiene culpa de nada; la culpa es nuestra por haberle robado sus caminos.

