La denuncia consiste en que el Sindicato Unido de Trabajadores de la Construcción de Santiago alquiló hace años una parte de su local al empresario del transporte Gervasio de la Rosa y este, haciendo uso de su poder, de la violencia y el dinero, se ha apoderado del valioso establecimiento entero. El caso está en los tribunales, pero los jueces, presionados por Gervasio, aún no entregan el edificio. Los albañiles exigen a las autoridades que les entreguen su local, que costó mucho sacrificio.






