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Por un futuro sin trabajo infantil

by Redacción

La Habana (Prensa Latina) Reducir la pobreza, promover el trabajo decente y avanzar en justicia social son algunos elementos que permitirán eliminar el trabajo infantil en América Latina y el Caribe, donde más de ocho millones de niños padecen esa situación.

Se trata de una dura realidad para millones de infantes y adolescentes en la región. Aunque el número de trabajadores infantiles se redujo en las últimas dos décadas, existen aún 8,2 millones de niños y jóvenes bajo esa condición, y de ellos 5,5 millones en actividades netamente peligrosas.

Dicho fenómeno deja una aguda marca en sus vidas y constituye una barrera para superar la desigualdad persistente en la zona, como define la Iniciativa Regional América Latina y el Caribe Libre de Trabajo Infantil.

No se trata de cualquier actividad económica realizada por niñas, niños y adolescentes (como la ayuda familiar o la enseñanza acompañada), sino una difícil realidad que restringe sus derechos.

Tal flagelo en sus formas peligrosas les expone a entornos insalubres y poco seguros que podrían causar muerte, lesiones, discapacidad o enfermedades. Además, priva a los niños de sus derechos a la protección, al aprendizaje y a la salud.

TRABAJO INFANTIL EN CIFRAS

Pese a importantes avances logrados desde el año 2000, con una reducción a casi a la mitad del número de menores afectados por ese mal social, todavía en todo el mundo hay cerca de unos 138 millones de niños que sufren dicho flagelo, según las estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

De esa cifra, alrededor de 83,4 millones están vinculados al sector agrícola, donde se concentra la mayor proporción de este flagelo de acuerdo con las estadísticas de la OIT y Unicef.

La agricultura continúa como el sector de mayor concentración de niños trabajadores, con el 61 por ciento de los casos, seguido de los servicios (27 por ciento) como el trabajo doméstico y la venta de productos en mercados, y la industria (13 por ciento), incluidas la minería y la fabricación.

Asia y el Pacífico lograron la reducción más significativa de la prevalencia desde 2020, con un descenso de la tasa de trabajo infantil de 5,6 por ciento a 3,1 por ciento (de 49 millones a 28 millones de niños).

América Latina y el Caribe lograron una reducción relativa del 8,0 por ciento en la prevalencia y una disminución del 11 por ciento en el número total de niños en situación de trabajo infantil, señala el informe.

África subsahariana sigue soportando la carga más pesada, con casi dos tercios de todos los niños en situación de trabajo infantil, unos 87 millones.

“El mundo ha hecho progresos significativos en la reducción del número de niños obligados a trabajar. Sin embargo, demasiados niños siguen trabajando en minas, fábricas o campos, a menudo realizando trabajos peligrosos para sobrevivir”, afirmó la directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russell.

Ante un escenario internacional marcado por la presencia de cerca de 54 millones de pequeños que realizan trabajos peligrosos, sesionó del 11 al 13 de febrero en la ciudad de Marrakech, en Marruecos, la VI Conferencia Mundial sobre la Erradicación del Trabajo Infantil.

La cita reunió a representantes de gobiernos, organizaciones de empleadores y trabajadores de los 187 Estados miembros de la OIT, a miembros de la sociedad civil, organismos regionales e internacionales, así como al sector privado y al mundo académico para debatir sobre las medidas inmediatas y más eficaces que puedan acelerar la acción colectiva en aras de alcanzar la eliminación total del trabajo infantil.

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