(Instituto Schiller).– El tratado Nuevo START, el último acuerdo sobre armas nucleares que quedaba entre las dos mayores superpotencias nucleares del mundo, expiró ayer. El ofrecimiento del presidente Vladimir Putin a Estados Unidos, de adherirse a las limitaciones del tratado durante un año, no recibió respuesta oficial de Estados Unidos, lo que equivale a una respuesta negativa.
En su audiencia general del 4 de febrero, el Papa León XIV también llamó la atención sobre el peligro de la situación. “Hago un llamado urgente a no dejar caer este instrumento [el Nuevo START] sin tratar de garantizarle un seguimiento concreto y eficaz”, exhortó el Papa. Señaló que “la situación actual exige hacer todo lo posible para evitar una nueva carrera armamentista que amenaza aún más la paz entre las naciones. Es más urgente que nunca sustituir la lógica del miedo y la desconfianza por una ética compartida capaz de orientar las decisiones hacia el bien común”, agregó.
En este entorno cada vez más volátil, los presidentes Putin de Rusia y Xi Jinping de China se reunieron por teleconferencia durante 90 minutos, para subrayar la importancia de la relación entre Rusia y China para la estabilidad y la prosperidad mundial. Los mandatarios repasaron los logros de la asociación entre sus naciones para el progreso cultural, científico y económico, así como su importancia para mantener la paz.
Mientras se realizaban estas conversaciones entre los presidentes, en Abu Dabi tenía lugar el primer día de las conversaciones trilaterales entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos, y continuaban las delicadas negociaciones sobre las condiciones y el lugar de la reunión del viernes entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, estas negociaciones son frágiles y sus resultados inciertos, sobre todo teniendo en cuenta que las élites cuyo control sobre los asuntos mundiales se está evaporando junto con su sistema financiero, parecen decididas a sabotear el proceso de paz, incluso hasta el punto de provocar una Tercera Guerra Mundial nuclear, antes que perder su sistema geopolítico.
“Así que, obviamente, estamos sentados sobre un polvorín”, dijo Zepp-LaRouche, “y por eso nuestra intervención para retornar al derecho internacional, para establecer una nueva arquitectura de seguridad y desarrollo que debe tomar en cuenta todas esas preocupaciones de seguridad: las de Ucrania, las de Rusia, las de Irán, las de Israel. En otras palabras, no existe una seguridad divisible; solo puede ser una seguridad indivisible que tome en cuenta los intereses de todos, o de lo contrario no funcionará…
“Tiene que haber un movimiento de personas que sean patriotas, pero que al mismo tiempo sean ciudadanos del mundo. Según el gran poeta alemán de la libertad Federico Schiller, no hay contradicción entre ser ciudadano del mundo y ser patriota, siempre y cuando se pongan los intereses de la humanidad en su conjunto en consonancia con los intereses nacionales; entonces no hay contradicción”.
¡No esperes al día del juicio final! Únete a ese movimiento. Firma, difunde y organiza con el Llamado del 12 de enero, que propone una acción inmediata, en primer lugar, la convocatoria urgente de una conferencia internacional para una Nueva Arquitectura Internacional de Seguridad y Desarrollo.

